La Sabiduría del Génesis Cap 5: “EL TIEMPO DEL PECADO DE ADÁN Y EL SEXTO DIA”

sexto

Desde el tiempo en que Adán y Eva pecaron, con la maldad adquirida, a través de las palabras del maligno en el huerto del Edén, estos al escucharlo, pasaron a un estado de corrupción en el cual sus cuerpos se llenaron de pecado. O sea, en ese instante el pecado comenzó a habitar en ellos, como una enfermedad que se les introdujo.

Desde el momento en que Dios les dijo que si comiesen del  árbol de bien y del mal morirían;  comiéndolo ellos, aunque en estado de transgresión, siguieron existiendo, pero se encontraron a partir de ahí en pecado, o sea en una muerte espiritual y por lo tanto, luego desde ahí  en adelante, también morirían en lo natural. Desde ese momento, Dios les entrego a “la condición” de revestirse con pieles de animales, que significa la condición corrupta humana existente.

Los frutos permitidos por Dios para ser comidos por Adán y Eva en el Paraíso,  descritos en la palabra, se refieren a las virtudes y conocimiento de Dios, permitidos por Él para ser ingeridos por el hombre. No biológicamente, sin no como sabiduría y virtudes.

La primicia Divina y la creación natural del hombre en la tierra.

El que de arriba viene es sobre todos, es decir, Dios (Juan 3:13). O sea el Señor vino de arriba. Pero el  hombre formado por Dios en el Edén cayó desde allí a la tierra. Y no solo en cuanto espacio, sino que  también en cuanto condición.

O sea Adán no vino sobre esta tierra de la misma forma como vino Jesús. Cristo  vino de un lugar mucho más  alto en que el Edén se encuentra. Y sin pecado.
El hombre cuando estaba sin pecado en él Paraíso, él estaba por encima de este mundo o sea  sobre esta tierra, o mejor dicho, por sobre donde “habría de ser” esta creación conocida. Adán y Eva en aquel tiempo, habitaban con los ángeles.

Solo después de él pecar y cair del lugar celeste donde habitaba cerca de Dios, el mismo Creador para rescatar  ese hombre caído, (aquel que había hecho perderse, Dios lo colocó en corrupción junto a  todas las cosas que entraron en descomposición y que pasaron a esa condición a través del pecado, por la tentación a Eva y de Adán por parte de Satanás), envió a su tiempo a Jesucristo desde los más altos cielos en rescate.

Así, de este modo, por medio del sacrificio en la cruz rasgar el velo de separación entre el hombre y Dios, y entonces poder entrar en su corazón, según la revelación del evangelio, así como lo conocimos hoy.

Con este misterio vemos el poder de Dios descendiendo de arriba, de lo más alto de todos los cielos, en la manifestación del Verbo de Dios, su Hijo entregado como sacrificio pascual para edificar casa para Dios. Como dice en las escrituras:

“19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días  levantarás? 21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”

 Juan 2:19-21

“Más ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? ¿Quién, pues, soy yo, para que le edifique casa, sino tan sólo para quemar incienso delante de él?”

 2 Crónicas 2:6

“Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?”

1 Reyes 8:27

La casa edificada por Salomón, el templo, solo era una sombra de la verdadera casa de Dios, el Cuerpo Glorificado de Cristo desde su resurrección hasta siempre.

Volviendo al Génesis.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Génesis 1:2

Cuando la creación fue hecha, manifiesta, estaba desordenada y vacía, no había una forma. No se refiere esto solamente a un ordenamiento de leyes en la creación o de formas, las cuales no existían. Sino que también como las tinieblas dominaban en medio de todo esto, había un desierto, un caos en la existencia material. Algo como, sin un sentido de leyes o establecimiento constructor del proyecto de Dios.

No podía existir forma alguna sin que Él, el propio Dios, el creador, el Verbo,  manifiesto allí, le diese un camino, un lineamiento, un orden. Era necesario un principio para que tuviese un fin y todo en una ordenanza natural y espiritual establecida por Él.

Aunque estuviese el génesis material siendo ordenado por Dios en el inicio (después de la caída de Adam), lo creado allí en el tiempo decurrente, Él lo hizo en forma “temporal”.

Era algo “bueno” lo que Dios creaba en su proyecto, pero no refiriéndose a la bondad en conformidad con la plenitud de Dios como lo dice en la palabra, sino que a una imagen en sombra de la perfecta creación de Dios,  en torno a lo natural y en espera del proyecto divino y de la creación espiritual y eterna en el Cristo que estaba por venir.

En el mundo en corrupción,  Dios creo todo en forma propicia para su desenlace, aunque fuese ésta según su condición pasajera, en que la  creación en estado finito se encuentra hasta hoy.

Y esto, aun así, fue bueno delante de Dios. Bueno por ser el lugar de pasaje del hombre caído en espera de Jesucristo, con la verdadera creación; nuevos cielos y nueva tierra.

Entonces Dios vio que era “bueno” lo que creaba en el mundo en cuanto a propicio. Y esto para la manifestación de la vida natural en el génesis de las formas, y así fuese manifiesta la vida aquí en la tierra, por causa del poder de Dios, que estaba desde el principio, en el proyecto y en lo hecho por Él.

Así, esta creación que apreciamos y palpamos, Dios no la hizo para siempre. Ella misma no es eterna. El universo temporal, es algo que tiene un determinado tiempo y fin.

Por eso es que vemos pasar días y tiempos para la creación: desde el primer día del universo haber sido iniciado por Dios, hasta el sexto día, según lo descrito en el Génesis de la biblia.  Esto indica un tiempo pre-establecido, para el día de la manifestación del hombre natural en la tierra.

Y también el tiempo pasajero nos muestra la aproximación del séptimo día. Después de lo hecho por Dios, en la creación iniciada en este tiempo natural y moldeada en el mundo actual, la cual pasaría a caminar desde aquel inicio al encuentro con el proyecto futuro de Cristo, del natural hacia al espiritual, del Creador con el hombre.

Este nuevo día, el séptimo, día del Señor, se encuentra por arriba de esta realidad descrita en lo palpable y en las formas, en una manifestación plena y definitiva de Él en Él y por Él, del Génesis para lo eterno y definitivo, para la gloria del Eterno en medio de los hombres y estos con Él, en el lugar de reunión celestial, en santidad con Dios eternamente.

Es un hecho, en verdad, que el Señor vino de arriba para reunirse con los hombres aquí en la tierra. Vino de un lugar por sobre todos los cielos para hacernos participantes de su gloria. Llamándonos a entrar en un nuevo día, un día maravilloso para que en Jesucristo descansemos para siempre.

Un lugar en magnificencia; el séptimo día, fue hecho por Dios, es el descanso del Señor, en el cual se está en comunión y santidad con Él. Día creado por Dios para que nosotros, los hombres, nos reunamos con Él para siempre en ese descanso infinito y eterno de Él. Este “día de descanso”, el séptimo día, es una puerta de entrada (en santidad en el Espíritu Santo) por la cual podemos entrar en la presencia del Dios Vivo.

Descripción de días:

Dentro de los días de la semana de la creación hay: meses, años, décadas, siglos, milenios y eras. Dentro del tiempo del día del Señor todo está descrito. Ejemplo: el hombre cuando vive en esta tierra, vive en “su día de existencia” (el día es el presente) y tiene antes de “ese día”, meses, años y décadas. También, después de ese día pasaran o no, muchos años hasta el término de su día final. El día significa el tiempo actual y real en que se vive. El consciente y palpable. Porque el hombre no vive en un mes ni en un año más en este día que es el tiempo actual y real. El ahora.

El día de Dios es el tiempo que es. Que no deja de ser y ni será. Es siempre.  Es el tiempo presente pasado y futuro de El en su Eternidad, incorruptible y siempre consciente y actual para El.

¡El Hoy de Dios, es donde El junta todo en incorruptibilidad!

Y para dar glorias a Dios, en este Hoy, “el Anciano de días”, Cristo Jesús, descrito en Daniel, aparece en este glorioso su día, para juicio de todas las naciones.

“13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.”

Daniel 7:13

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La Sabiduría del Génesis Cap 4: “SOBRE LA CREACIÓN Y EL GENESIS”

La creación material y la creación espiritual, hechas por Dios por medio de Jesucristo, como rescate para el hombre, en El mismo fueron hechas; en Jesús.

Una cosa es el Dios creador y otra lo que Dios creó (El alfarero no es lo mismo que el vaso hecho por Él).

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Génesis 1:1

En el principio, es posible ver en todo la mano de Dios. Porque Él es el creador de ese principio, así también de todo lo que se inicia. Él es, en su obra, un comienzo de las cosas que vendrían a ser, todas obras de Dios. Luego vemos que todo ese principio, es iniciado como una creación hecha por Dios. En ese principio fue iniciado todo por Dios. Ese principio en que el Señor inició, Él comenzó una creación, la cual conocemos hoy en día, el universo palpable.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” El proyecto de creación echo por Dios no es solamente de la tierra, también es de los cielos, o sea más allá de la tierra, más allá también del universo. Porque la palabra habla de cielos en plural. Así tenemos cielos, como siendo más de un cielo y también la tierra que habitamos insertada en el medio del universo.

Adán, al caer por el pecado, se igualo en el mundo al elemento o materia en corrupción: “polvo”. La menor sustancia en medio de la creación, como peso, como medida de valor de lo que existe. La tierra o el polvo, es el último elemento de la creación, después de haber caído por el pecado; el hombre, el mundo y el universo fueron formados de este elemento en corrupción.

Ese elemento “polvo” o “tierra” de la cual fue creado, formado o transformado el Adán caído, es diferente “al elemento sin corrupción” que fue formado Adán como alma viviente en el paraíso.

El poseedor del elemento tierra o polvo como sustancia, es de Dios, no de Adán antes de pecar. Sin embargo Adán fue formado de este elemento sin corrupción del que es dueño solo Dios.

A semejanza del mismo “elemento” de Dios que fue formado Adán, ahora del Divino, sin pecado y corrupción, vino también Jesucristo en carne, manifestándose entre nosotros, como el primero y el último hombre, como el propio Dios, Hombre-Dios. De este modo, la Nueva Tierra en Cristo es “la primicia” de todo lo creado para incorrupción. También hablamos del mundo natural “hecho del polvo”, en el cuerpo de Jesús, del espiritual perfecto por ser Él, el Hombre-Dios y también la nueva tierra y el nuevo cielo, en sí mismo.

Podemos ver la tierra creada (su cuerpo) como primicia, en el principio perfecto de Dios, con el fin máximo en el tiempo presente, de rescate del hombre caído; creada por “Aquel” que es en todo la primicia; Jesús. Describiendo la creación después de la caída de Adán.

Aquí en Juan 1:1 “En el principio era el verbo”, refiriéndose a Cristo Jesús “y el verbo era con Dios y el verbo era Dios”. En el principio estaba el Verbo, la expresión de Dios que a través de su poder creaba las cosas.

Pero Dios, en este principio, Él no es ese principio natural el cual Él creaba, no porque estaba  haciendo una creación para que fuese colocado en ella el hombre en el sexto día, ya corrupto. Jesús es el hacedor de este principio de creación. pero sin su Cuerpo, sin ser parte de lo creado. Usaba “el elemento” en corrupción para realizar la obra.

 

Vemos un principio, el cual Dios inicia. Pero ese principio no es Dios, sin embargo Él es el principio creador. Es un principio natural que describimos aquí, creado por la expresión de Dios. Nada había en ese comienzo del génesis, ni siquiera el espacio para colocar las cosas creadas.

Dios inicia dentro de algo que Él creó para comenzar lo manifiesto, es decir: la creación, lo manifestado, el mundo natural y el celestial. Indica que había un espacio allí para colocar la creación que sería hecha por Dios. Espacio que abarcaba los abismos, lugares celestiales y lugar natural, para colocar allí lo creado por Él. También Dios  hizo estas expansiones y las llamó a la existencia. Así concluimos que Dios estaba en ese principio junto con lo que  manifestaba.


“En el principio era el verbo
”, o sea era el verbo que manifestaba toda creación, en la sabiduría y toda construcción de Dios. Él, Jesucristo como constructor del universo,  y digo también del universo más allá de este universo que conocemos materialmente.

El verbo en cuanto a creación, en cuanto al hacedor, en cuanto a expresión de lo que salía de Dios como Palabra, construía un mundo; le daba inicio a esta tierra, para después de muchos días, el Señor manifestase en esa creación hecha, en su poder, el lugar exacto, con las condiciones exactas, para colocar al hombre a su debido tiempo y en el momento en que el Señor quisiera insertarlo en medio de la naturaleza.

Luego concluyéndolo todo esto, rigiéndose Dios, a través de ese principio creador, en su sabiduría, teniendo como principal objetivo, “el hombre, no el natural, sino el proyecto perfecto echo en Él mismo”. Dios escogió la primicia de sus criaturas (hecho a la semejanza de Dios) para habitar en él porque el hombre también escogió a Dios en Cristo; O sea, Dios como Jesús escogió habitar en el mismo, al tiempo de rescatar al hombre (en el año aceptable, como dice la palabra)

Adán había pecado y por eso cayó, entonces Dios en su misericordia proyectó (en cuanto a creación descrita) que este tuviese otra oportunidad, colocándolo en el mundo hecho por Él, para que en el momento propicio, Él viniese y lo rescatase.

Vemos así, que Dios da inicio al mundo, a lo que nosotros conocemos como universo, incluyendo las cosas que no vemos, como los tres cielos espirituales que existen y fueron creados o expandidos después del pecado de Adán, los que también el Señor creo en este otro inicio, originado después del pecado del hombre.

Este universo era como proyecto de Dios, antes de existir todo, antes del génesis, del el cielo y la tierra. Dios en Él mismo, proyectó, en su sabiduría, la formación de cielos y tierra desde el tiempo del Edén pero estos al ser corrompidos por el pecado del hombre, El Señor hiso la presente estructuración del universo, de la forma en que la conocemos.

Así vemos que aquí en la presente creación, Dios hace el mundo actual pero en un proyecto dividido en días, eras o épocas, en donde en el pasaría un tiempo determinado por Él, para que el hombre natural en el “sexto día” fuese colocado en él y para que también después el hombre viniese a ser rescatado por Dios.

O sea había un tiempo de inicio y un tiempo de fin en estas cosas, en este universo finito que hoy conocemos. Fue todo esto para que así el hombre en el presente tiempo de su día, tuviese dentro de él la oportunidad de ser salvado, rescatado de este mundo en el que habitamos.

Vemos descrito el Génesis como construcción, en el tiempo de Cristo, en lo Evangelio de Juan 1:1:

“En el principio era el Verbo y el Verbo era con  Dios, y el Verbo era Dios”. Entonces es el propio Dios, en su persona, en el Verbo, la Palabra en Cristo Jesús quién ya estaba en el principio de la creación.

Además veremos aquí en el capítulo tres de Juan algo realmente magnífico, maravilloso que describe  como el Hijo de Dios, el propio Dios, es manifestado en Él, en Cristo. Nos revela que Él, es de un lugar más alto que esto, de lo que nosotros conocemos como universo palpable y los cielos habitados por los ángeles.

Dice así en el capítulo tres en el versículo trece del evangelio de Juan.

“Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo. El Hijo del hombre que está en el cielo.”

El Señor está en el cielo, pero antes de ser manifiesto en medio de este mundo, el Señor ya era El en lo más alto de los cielos. Desde la tierra o desde el mundo espiritual nadie jamás había subido arriba de todos los cielos, hasta cuando Él subió.

Solamente subió aquel que había bajado del cielo; Jesús, Dios, el que habita sobre todo. El Señor descendió de lo más alto de los cielos, para ser el único que subiría nuevamente.

Cuando se habla de la caída de Adán, se dice que él también cayó. No bajó a los abismos, sin embargo cayó por el pecado a esto que conocemos por tierra o universo, de un lugar mayor o más alto. Es decir, de algún lugar que no es este, Adán fue colocado aquí. Cuando Adán cayó, el Señor lo colocó en esta tierra, la cual preparó para él.

Por medio de esta revelación descrita arriba el Señor nos enseña que Él, como Señor, siempre estuvo arriba de todos los cielos como arriba de toda la creación. O sea, nadie puede ser del cielo a no ser que haya bajado del cielo, y solo Él bajó del cielo; Jesucristo.
La revelación nos enseña que Él vino “del cielo”, que está arriba de todos los cielos, de la creación.

Adán “cayó” de un lugar más alto que  este universo, es decir del Edén. En donde él tuvo una oportunidad de comer del árbol de la vida y vivir para siempre, antes de ser expulsado con su mujer del paraíso por el pecado y ser colocado aquí por Dios en el sexto día de la creación para que se multiplicasen.

Comprendemos que el Señor Jesús descendió de lo más alto de los cielos y subió, en su resurrección, a un lugar inaccesible a toda otra criatura ya sea terrenal o celestial. Adán cuando cayó, fue puesto en un lugar creado por Dios fuera del Jardín, al exterior del paraíso que está en el Edén.

Porque Dios dijo; hombre y mujer los creó a su imagen, a imagen de Dios los creó. O sea, dice hombre y mujer, no dice solamente hombre como refiriéndose a “uno”, sino incluyendo a los dos. Diferente a la formación inicial donde primero ellos fueron sacados el uno del otro, como sabemos Eva de Adán (de su costilla).

Cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra, en el Edén, lo hiso de la esencia sin pecado o corrupción, siendo primero formado el hombre y después del periodo de su adormecimiento,  la mujer.

Y Dios creó un hombre y una mujer en la tierra, después de la caída, como siendo imagen de Dios, como dice en Génesis 1:27-28;

“27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Muestra al hombre y a la mujer “siendo uno”, multiplicándose, dando fruto de su vientre y dominando sobre lo creado. Como una sombra de lo que Dios hiso sobre todas las cosas. Así cuando “Dios con Israel” dieron el fruto de la vida; en el descendiente. Fue este descendiente, a imagen del Dios Vivo; Jesucristo, nuestro Señor. Como podemos comprobar en Isaías, el fruto prometido de Dios y su Iglesia, su esposa:

6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

Isaías 9:6-7

Porque también dice en el versículo 31 del capítulo 3 del evangelio de  Juan;

“El que de arriba viene es sobre todos, el que es de la tierra es terrenal y de cosas terrenales habla”.

Juan 3:31

Cuando dice “27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, las escrituras describen un principio hacedor, el poder de Cristo, su Palabra. Es esta, la Palabra, la que comienza a realizar una creación que a través de los tiempos y en un momento determinado, sería apto este mundo para recibir al hombre caído (del Edén). Porque describe el tiempo, en la creación, del hombre de la tierra”. Es decir el hombre terrenal y corrupto, que después del pecado vendría a ser colocado en un tiempo específico, del sexto día o sexta era, en este mundo el que nosotros conocemos.

Ahora el hombre que es de los cielos; Jesucristo, Él vino, y bajó de los cielos para colocar su  día o tiempo de descanso, entre Dios y los hombres, entre la tierra y los cielos. El eterno momento, que es el séptimo día, en donde Dios colocó su Espíritu, para que fuese lugar de encuentro y estadía o morada eterna entre Dios y los hombres.

También determinado como lugar de rescate para el hombre; o sea, en donde Su Espíritu que significa también el Árbol de la Vida; Jesucristo. Pudiese recibir a los redimidos, para en ellos plantar el Árbol Eterno, que es Dios. Quien lo plantó en el corazón del hombre es Cristo que lo hiso a través de la fe de estos en el Hijo de Dios.

Hablando del Adán, formado antes de la corrupción, este podría haber comido del árbol de la vida cuando estaba en el Edén, sin embargo comió del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y a través de ese hecho, Satanás que ya se había apartado de la presencia de Dios, habló, se comunicó, por medio de susurros y palabras con Eva; dándole con eso, acceso al fruto del conocimiento del bien y del mal.

El maligno se manifestó de la forma de tentación para Eva, para que esta adquiriese conocimientos fuera del mandamiento de Dios. Acto de maldad y desobediencia, por el cual Satanás tendría  acceso a la naturaleza humana.

Este poder de   conocimientos solamente es perfecto en la mano de Dios. Eva los recibió de aquel que había desobedecido a Dios, el cual también estaba apartado del cielo, fuera del paraíso, Satanás. Así cuando ella tuvo este conocimiento prohibido por Dios al hombre, lo tomó y lo dio a su marido, Adán. Así con este hecho los dos pecaron y consecuentemente quedaron en desobediencia.

 

Podemos observar, en el libro de Ezequiel capítulo 31, versículos 3 a 9, Satanás siendo comparado con el imperio asirio en la tierra y como un árbol en el Edén;

“3 He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.”

Satanás en el paraíso, antes de su caída, era grande en conocimiento y hermosura.

“4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.”

Estas aguas son el conocimiento maligno nacidas de él, su vanidad, su arrogancia lo hicieron enaltecerse sobre todos los demás ángeles. Su maldad lo encumbró, sus intrigas o ríos corrían alrededor de su pie, significando su dominio abismal sobre lo que lo movía y esta maldad la enviaba a todos los otros ángeles.

“5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado.”

Satanás quiso ser más que los otros ángeles (aquí árboles significan ángeles) y se multiplicó su maldad en la rebelión aquí descrita, arrastrando a aquellos que lo siguieron. Y por causa de su maldad influenció a otros ángeles (la tercera parte cayó con él.  Apocalipsis 12:4-9)

“6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones.”

Aquí, en esta palabra, es mostrado el dominio de Satanás o su influencia sobre los otros ángeles (aquí las aves del cielo son los ángeles). Así toda la maldad que se generaba en los otros ángeles estaba bajo su dominio (“Las bestias” muestran los ángeles transformándose en demonios).

“7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.”

Él se hizo influyente en medio de ese cuerpo de ángeles que se pervertía, líder de la rebelión. Porque lo que lo alimentaba eran los abismos; maldad nacida de él.

“8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su ramaje; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura. 9 Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.”

Y todavía más se nos revela en Ezequiel 28:13-16

“13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.”

La Sabiduría del Génesis Cap 3: “Nuevos Cielos y nueva Tierra a partir de Cristo”

11a

“Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.”

(Proverbios 8:30)

La Sabiduría estaba con Dios, ordenándolo y haciéndolo todo y eran y son las delicias de Dios de día en día, o sea de “día en día” de la creación, no dice de día, noche y día. El siempre para Dios es un día, sin embargo para nosotros (en este mundo) hay noches y días.

Lo escrito arriba está hablando de “un día” (el día de Dios) que el Señor tiene dominio y está El en ese tiempo enteramente en ese día, en la construcción y transcurrir de todo el universo y de toda la creación. O sea el tiempo del Señor no es el mismo nuestro. Él creó todas las cosas desde el inicio del universo. Allá en el génesis inclusive antes del tiempo de Adán y Eva en el paraíso. También después que los colocó aquí en la tierra.

Conforme lo escrito en el versículo treinta, El Señor jugaba, se alegraba, con su obra y estaba la sabiduría de Dios con Dios, y el Verbo de Dios es el que construía y hacía todas las cosas en el mundo espiritual y material.


“31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.”

Es la alegría y perfección de Dios, la cual manifestándose  convive junto a lo creado y se regocija El, en la parte habitable del mundo de hoy como lo conocemos (lugar seco o “la tierra”), en donde coloco Dios al hombre, que es su alegría sobre ella.

Porque dice lo siguiente “Y mis delicias son con los hijos de los hombres.” Por esto sabemos que la sabiduría de Dios nos anunció a través de todo el proyecto de Él y por medio de sus profetas que ; vendría la consumación máxima y plena de su creación en la manifestación del verbo, como un hombre, pero no como un hombre como el que pecó, sino que como el Hijo de Dios. La misma persona de Dios, para que en una nueva tierra, hecha en su cuerpo, en un nuevo principio hecho por el polvo pero no el corrupto como el de Adán, si no que perfecto sin pecado el cual vino a rescatar lo que se había perdido.
Concluimos que lo material se había perdido y el alma del hombre espiritual se había extraviado porque ella había caído. Luego el Señor Dios se manifestó en el propio Cristo Jesús, Dios mismo en el medio de la creación, el cual rescato en sí mismo lo que se había perdido.

O sea, se había perdido todo el universo, toda la creación. Y el hombre juntamente con él, porque dice la palabra: “maldita sea la tierra por tu causa”, refiriéndose a todo el universo, no tan solo a esta tierra que nosotros conocemos aquí, sino que también a lo espiritual (con excepción a los ángeles que no se corrompieron). Pero Dios hoy no rescata este mundo caído que ya fue hecho en esa condición y está para perdición, y que va para el Lago de Fuego descrito en el Libro de las Revelaciones. Sino que Dios rescata en su Hijo, a los hombres escogidos en la nueva tierra y en los nuevos cielos así como a todos los que sujetó a Él.

Porque cuando venga el Señor con todo el poder y gloria, desde el oriente hasta el poniente, todos lo veremos y el Señor nos levantará, nos resucitará y en el aire seremos transformados, pero seremos transformados en ese nuevo cielo y en esa nueva tierra en el Cuerpo de Cristo, no en ese cuerpo que estamos dejando acá, el cuerpo de Adán.

 

La tierra que queda, lo palpable que queda, va todo para condenación, porque todo será lanzado para el lago de fuego, por eso es que Dios nos rescata de este mundo y nos llevará para los cielos. No hay un futuro cielo y una futura tierra en  este mundo que pudiere ser transformada. ¡No!, el Señor ya transformó, como principio, nuestros corazones, ya nos rescató nuestra alma y nos dará un nuevo cuerpo, o sea en una nueva tierra, en un nuevo cielo, en la ciudad celeste, la cual no es de este mundo.

Dios dice que somos peregrinos en esta tierra. Nosotros esperamos la nueva ciudad, que baja del cielo, la esposa de Dios con el Cordero, el cuerpo, la iglesia divinizada de nuestro Señor Jesucristo, morada eterna para vivir con Él para siempre, en lo incorruptible.
Aquí en lo natural, en la tierra, somos corruptos (en cuanto a carne o cuerpo), pero viviremos para siempre, en lo que es incorruptible, la cual incorrupción es esa nueva tierra  y ese nuevo cielo, hecho y creado por Dios en su hijo, el que una vez generado y en la prueba en el mundo y en el proceso de su plena manifestación, nunca se corrompió.

Mientras manifestaba esa incorrupta creación del hombre y eterna creación en  Él; fue aprobado por Dios para ser primicia en la venidera y perfecta  creación en El. En ella hoy somos rescatados, que es la misma creación, la cual es el cuerpo de los salvados, promesa de la eterna tierra prometida; Jesucristo.

 

Cuando el Señor subió a los cielos lo hiso en cuerpo y en Espíritu, el Señor también fue a los cielos en un nuevo estado de justificación, y la humanidad quedo en la promesa de un nuevo cuerpo, hecho en este Cristo resurrecto. Y lo que se había perdido el hombre por el pecado de Adán, Dios lo recuperó en Cristo Jesús, Que es el nuevo y eterno hombre.

Lo que Adán había perdido, el mundo y los cielos antes de la corrupción, por el pecado, Dios lo rescató en Cristo y aún rescatará, para un estado mui más excelente que el anterior.

Por eso Dios colocó a Adán en este mundo palpable para que él y su generación tuviese una nueva oportunidad  para  salvación.

Al vencer en la cruz; Cristo Jesús hizo y llevó todo lo nuevo y renovado consigo, o sea todo en Él y en la remisión, a todos nosotros; que somos los que lo hemos aceptado, y vivificados en Espíritu luego en recompensa alcanzaremos en un nuevo cuerpo esa nueva tierra; que es el propio; Cristo Jesús.

Así dice la palabra del Señor y decimos Amén.

La Sabiduría del Génesis – Revisada y correjida – Cap 1

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

creation

Capítulo 1
La Sabiduría de Dios en la Creación

Proverbios 8:22-32

“22 Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.”

Vemos el poder de Dios, el que tiene, posee en Él, todo principio creador o todo principio de sabiduría, pero parte como el principio de conocer, de sabiduría sobre las obras. Digamos así Dios posee  y desde el inicio tuvo siempre el poder de hacer, de crear. Porque dice así:

 

Jehová me poseía en el principio”. Hablando de la sabiduría, ya de antiguo antes de sus obras, es decir antes de existir cualquier cosa creada, la sabiduría, el conocimiento, el poder de Dios ya existía. Entonces la eternidad de Dios siempre fue en Él. Sin embargo, ahora, estamos hablando de lo creado y palpable. Como dice la Palabra vemos que  “Jehová me poseía”, o sea la sabiduría es Dios, Yahvé, el Dios Todo poderoso tiene en sí el poder creador en el inicio de todas las manifestaciones de sus obras. Ahí en el versículo 23 dice:

 

“23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.”

O sea, la sabiduría como siendo el propio proyecto creador de Dios en Espíritu, en el cual el Verbo siendo manifiesto y manifestado en la creación como Príncipe de todo lo hecho, como dice:

Eternamente tuve el principado, desde el principio”

O sea Él estaba en el principio, comenzó todas las cosas y eternamente lo hará. No solamente es principio sino que también fin. Entonces podemos observar que el Señor tiene ese principado en la construcción, como hacedor de la creación infinita. Pero también vemos a Dios, en el tiempo finito, o sea, cuando Él se manifiesta en el medio de esta creación, y así será hasta el final de los tiempos, en la tierra y el universo que hoy en día conocemos (el cual es finito).

 

Es decir, el proyecto de Dios, es antes, antes de la tierra. “El conocimiento de Él”, de lo realizado por Dios hoy, como lo apreciamos, nosotros en el proyecto de Dios de lo ya hecho, estaba “en Él” antes del propio proyecto creador iniciarse (o plan de Dios); o sea, la conciencia de Dios es siempre y eternamente, desde el principio hasta el fin, de todo lo creado y palpable como nosotros lo conocemos. Es antes que existiera la tierra, antes de que hubiese formación terrenal, y no solamente de esto que nosotros conocemos como tangible, sino también del universo entero.

Dice así en el versículo 24:

“24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.”

“Antes de los abismos fui engendrada”. Antes que la nada existiese, quiere decir, antes que existiese un lugar para colocar algo, ¡DIOS ES! Y suyos proyectos también.

Entonces la sabiduría de Dios siempre existió porque lo que vemos nosotros como “vacío”, como “nada”, también es algo que está ahí determinado para colocar algo que Dios creó. Es parte de la arquitectura del Dios.  Así antes de “lo vacío” también ya estaba Dios en su poder, en sabiduría como constructor de la creación.

Luego la sabiduría, el conocimiento de Dios, del Espíritu de Dios, del Verbo, Jesús, siempre estuvo con Dios y que es el principio de todas las cosas. Antes de la formación de esta tierra, también antes de los abismos, antes de que existiera un espacio sin nada, el Señor ya estaba en Su Sabiduría.

“Antes que las fuentes de las muchas aguas”. En lo escrito aquí refiere se a la construcción de los cielos (espirituales) y del universo. Muchas aguas  significan todo el mundo, todo el universo y la creación. No solamente como la conocemos hoy en día; involucra la tierra, los planetas alrededor del sol, también incluye a todo el universo con sus galaxias, así como la creación celestial.

Entonces “aguas” significan, lo que envuelve toda la existencia, sea natural o espiritual, sea atómico, sea sobrenatural. Por eso es que dice “las muchas aguas”, (“aguas” es toda la esencia e manifestación de la substancia dela que se hace alguna cosa creada) refiriéndose también como en el versículo seis y siete de Génesis uno, cuando Dios separa las aguas, separando los cielos de la tierra;

“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.” Génesis 1:6.

“Haya expansión en medio de las aguas”. Quiere decir que hubo una separación de una extensión general o plena de las aguas, quedando dos porciones; una encima y otra debajo de esa separación.

y separe las aguas de las aguas.”. Se dividen las aguas que están arriba de la primera porción y las aguas que están abajo,  quedando dos porciones arriba y dos porciones abajo; Sumando cuatro porciones de aguas. Significando una; la tierra y el universo, y las otras; los tres cielos.

“E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así”. Génesis 1:7

Significa que arriba de esa expansión, Dios separó las aguas y las dividió en dos, y después lo hizo debajo de esa expansión, quedando también dos. Sumando cuatro porciones o expansiones de aguas. Lo que confirma; la tierra y este universo, el primer cielo, el segundo cielo y el tercer cielo.

Y más aún en Job:

“8 Él solo extendió los cielos, Y anda sobre las olas del mar; 9 Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, Y los lugares secretos del sur;” Job 9:8-9

Dios muestra que es el creador de todos los cielos. Él anda y tiene control sobre todas las manifestaciones y reacciones de lo creado. Él hizo las Pléyades o constelaciones en el universo. Además los lugares secretos del sur que significan los misterios de la sabiduría oculta en Dios de todo lo creado.

“31¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? 32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” Job 38:31-32

“¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades?” Él es el que tiene el poder, de los movimientos de las constelaciones, con sus efectos naturales, rigiéndose en un orden pre establecido por Dios.

“¿O desatarás las ligaduras de Orión?” Son los diferentes fenómenos manifiestos, dominados en la mano de Dios, en todas las constelaciones dentro de las galaxias.

“¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos?” Es el tiempo finito que hay en la formación de las estrellas. Un ejemplo que Dios nos da, es el movimiento o rotación del universo. Su cambio de posición a nuestros ojos desde la tierra. Significando así: que Él tiene poder de colocar o mover el universo y también exterminarlo. Pero nos enseña en la forma sencilla de los movimientos estelares y planetarios que Él tiene el control sobre todas las cosas.

“¿O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” Dios muestra el poder que Él tiene sobre la dirección del universo y su fin.

Continuando en Job…

“¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? “Job 38:33

Es el conocimiento y poder supremo de Dios que tiene allende de lo natural. La influencia de lo espiritual sobre lo natural.

Más aún…

“Él extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada” Job 26:7

Él extendió las extremidades de la creación sobre la nada y allí colocó la tierra en medio del universo. En su eje perfecto y con respecto a toda la creación. Moviéndose y trasladándose, siendo el centro de la creación de Dios.

El que tiene vida, el hombre, ve y observa, a lo que no tiene. Siendo él, el menor, es el mayor porque tiene vida y conciencia. El universo es infinitamente mayor que el ser humano en cuanto a masa, e infinitamente menor en cuanto a vida porque no piensa, no ve, no escucha, no vive. Y si el universo existe, se mueve y se transforma, es para darle confortabilidad a aquel que “es primicia” porque es el hombre el que vive en la tierra, con el dominio dado por Dios. Y más aún, nosotros somos en el creador del universo, en el Verbo, en Cristo Jesús, hijos de Dios.

Más aún para confirmar el poder supremo del Dios Vivo, la palabra dice:

“22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23 Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.”  Isaías 40:22-23
Continuando con la Sabiduría en Prov. 8:

“25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;”

Los montes o montañas son los lugares más altos de la tierra. Si buscamos en la tierra, un lugar alto, donde un hombre se pueda subir y pueda ver desde arriba todas las cosas, sería un monte.

El lugar más alto, en donde se construyó el templo de Dios, en medio de la ciudad de Jerusalén fue el monte Sión.  Allí habitaba Dios, porque era el lugar más elevado, en medio de Su Ciudad Santa en la tierra.

 

 

Cuando la palabra de Dios se refiere a montes, o lugares altos, habla también de la creación. Estos son en significado; los pilares de la construcción del universo, las columnas de sustentación en la naturaleza que rigen la cosas materiales como elevaciones de poder tangible e inteligente, también las espirituales, como las potencias angélicas, el conocimiento y sabiduría manifiestas.

Vemos un poder creador formando poderes angelicales, también formando la inteligencia, la naturaleza que nos es propia. Esta es una inteligencia, reflejo de una inteligencia creadora mayor, superior, divina, ya implantada en la formación de la propia tierra, universo y sus reacciones.

La tierra tiene una respuesta inteligente  a todo lo que es natural en su propio sistema. Hablando de esta, de como ella (la tierra) se rige. Hay una manifestación inteligente en todo lo que es natural, pero esto es posible porque proviene de una inteligencia divina, predispuesta y pre conocida desde el inicio, desde el principio.

Antes de los collados, ya había sido yo engendrada “. La sabiduría es antes que los collados, manifestación del poder de Dios en el mundo.  No hay lugar alto (en cuanto a poder), no hay lugar que exista, que sea tan alto como los montes o lugar menor que no sea formado por el poder,  por el conocimiento y la sabiduría de Dios.

“26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo.” (Proverbios 8)

La esencia de la materia esta en el extremo de la creación, en el polvo, de allí fue formado el primer hombre, pero cuando fue formado, Dios también planto un jardín en medio de un lugar que se llamaba o que se llama Edén. Y de allí también fueron expulsados, una vez que estos comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal, o sea una vez que estos pecaron.

Adán y Eva Vinieron a este mundo que conocemos por universo palpable, y a nuestro universo terrenal, lo que se refiere a este “mundo tierra” y al sistema solar, con sus planetas  y todo este universo con sus galaxias y sus estrellas, que podemos ver cuando miramos hacia los cielos. Involucra el mundo natural y también el tiempo (lapsos o eras) de los cielos.

Dios hará nuevos cielos y nueva tierra, como dice en Isaías;

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.” Isaías 65:17

“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.” Isaías 66:22

 “26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.” Hebreos 12:26