La Sabiduría del Génesis Cap 4: “SOBRE LA CREACIÓN Y EL GENESIS”

La creación material y la creación espiritual, hechas por Dios por medio de Jesucristo, como rescate para el hombre, en El mismo fueron hechas; en Jesús.

Una cosa es el Dios creador y otra lo que Dios creó (El alfarero no es lo mismo que el vaso hecho por Él).

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Génesis 1:1

En el principio, es posible ver en todo la mano de Dios. Porque Él es el creador de ese principio, así también de todo lo que se inicia. Él es, en su obra, un comienzo de las cosas que vendrían a ser, todas obras de Dios. Luego vemos que todo ese principio, es iniciado como una creación hecha por Dios. En ese principio fue iniciado todo por Dios. Ese principio en que el Señor inició, Él comenzó una creación, la cual conocemos hoy en día, el universo palpable.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” El proyecto de creación echo por Dios no es solamente de la tierra, también es de los cielos, o sea más allá de la tierra, más allá también del universo. Porque la palabra habla de cielos en plural. Así tenemos cielos, como siendo más de un cielo y también la tierra que habitamos insertada en el medio del universo.

Adán, al caer por el pecado, se igualo en el mundo al elemento o materia en corrupción: “polvo”. La menor sustancia en medio de la creación, como peso, como medida de valor de lo que existe. La tierra o el polvo, es el último elemento de la creación, después de haber caído por el pecado; el hombre, el mundo y el universo fueron formados de este elemento en corrupción.

Ese elemento “polvo” o “tierra” de la cual fue creado, formado o transformado el Adán caído, es diferente “al elemento sin corrupción” que fue formado Adán como alma viviente en el paraíso.

El poseedor del elemento tierra o polvo como sustancia, es de Dios, no de Adán antes de pecar. Sin embargo Adán fue formado de este elemento sin corrupción del que es dueño solo Dios.

A semejanza del mismo “elemento” de Dios que fue formado Adán, ahora del Divino, sin pecado y corrupción, vino también Jesucristo en carne, manifestándose entre nosotros, como el primero y el último hombre, como el propio Dios, Hombre-Dios. De este modo, la Nueva Tierra en Cristo es “la primicia” de todo lo creado para incorrupción. También hablamos del mundo natural “hecho del polvo”, en el cuerpo de Jesús, del espiritual perfecto por ser Él, el Hombre-Dios y también la nueva tierra y el nuevo cielo, en sí mismo.

Podemos ver la tierra creada (su cuerpo) como primicia, en el principio perfecto de Dios, con el fin máximo en el tiempo presente, de rescate del hombre caído; creada por “Aquel” que es en todo la primicia; Jesús. Describiendo la creación después de la caída de Adán.

Aquí en Juan 1:1 “En el principio era el verbo”, refiriéndose a Cristo Jesús “y el verbo era con Dios y el verbo era Dios”. En el principio estaba el Verbo, la expresión de Dios que a través de su poder creaba las cosas.

Pero Dios, en este principio, Él no es ese principio natural el cual Él creaba, no porque estaba  haciendo una creación para que fuese colocado en ella el hombre en el sexto día, ya corrupto. Jesús es el hacedor de este principio de creación. pero sin su Cuerpo, sin ser parte de lo creado. Usaba “el elemento” en corrupción para realizar la obra.

 

Vemos un principio, el cual Dios inicia. Pero ese principio no es Dios, sin embargo Él es el principio creador. Es un principio natural que describimos aquí, creado por la expresión de Dios. Nada había en ese comienzo del génesis, ni siquiera el espacio para colocar las cosas creadas.

Dios inicia dentro de algo que Él creó para comenzar lo manifiesto, es decir: la creación, lo manifestado, el mundo natural y el celestial. Indica que había un espacio allí para colocar la creación que sería hecha por Dios. Espacio que abarcaba los abismos, lugares celestiales y lugar natural, para colocar allí lo creado por Él. También Dios  hizo estas expansiones y las llamó a la existencia. Así concluimos que Dios estaba en ese principio junto con lo que  manifestaba.


“En el principio era el verbo
”, o sea era el verbo que manifestaba toda creación, en la sabiduría y toda construcción de Dios. Él, Jesucristo como constructor del universo,  y digo también del universo más allá de este universo que conocemos materialmente.

El verbo en cuanto a creación, en cuanto al hacedor, en cuanto a expresión de lo que salía de Dios como Palabra, construía un mundo; le daba inicio a esta tierra, para después de muchos días, el Señor manifestase en esa creación hecha, en su poder, el lugar exacto, con las condiciones exactas, para colocar al hombre a su debido tiempo y en el momento en que el Señor quisiera insertarlo en medio de la naturaleza.

Luego concluyéndolo todo esto, rigiéndose Dios, a través de ese principio creador, en su sabiduría, teniendo como principal objetivo, “el hombre, no el natural, sino el proyecto perfecto echo en Él mismo”. Dios escogió la primicia de sus criaturas (hecho a la semejanza de Dios) para habitar en él porque el hombre también escogió a Dios en Cristo; O sea, Dios como Jesús escogió habitar en el mismo, al tiempo de rescatar al hombre (en el año aceptable, como dice la palabra)

Adán había pecado y por eso cayó, entonces Dios en su misericordia proyectó (en cuanto a creación descrita) que este tuviese otra oportunidad, colocándolo en el mundo hecho por Él, para que en el momento propicio, Él viniese y lo rescatase.

Vemos así, que Dios da inicio al mundo, a lo que nosotros conocemos como universo, incluyendo las cosas que no vemos, como los tres cielos espirituales que existen y fueron creados o expandidos después del pecado de Adán, los que también el Señor creo en este otro inicio, originado después del pecado del hombre.

Este universo era como proyecto de Dios, antes de existir todo, antes del génesis, del el cielo y la tierra. Dios en Él mismo, proyectó, en su sabiduría, la formación de cielos y tierra desde el tiempo del Edén pero estos al ser corrompidos por el pecado del hombre, El Señor hiso la presente estructuración del universo, de la forma en que la conocemos.

Así vemos que aquí en la presente creación, Dios hace el mundo actual pero en un proyecto dividido en días, eras o épocas, en donde en el pasaría un tiempo determinado por Él, para que el hombre natural en el “sexto día” fuese colocado en él y para que también después el hombre viniese a ser rescatado por Dios.

O sea había un tiempo de inicio y un tiempo de fin en estas cosas, en este universo finito que hoy conocemos. Fue todo esto para que así el hombre en el presente tiempo de su día, tuviese dentro de él la oportunidad de ser salvado, rescatado de este mundo en el que habitamos.

Vemos descrito el Génesis como construcción, en el tiempo de Cristo, en lo Evangelio de Juan 1:1:

“En el principio era el Verbo y el Verbo era con  Dios, y el Verbo era Dios”. Entonces es el propio Dios, en su persona, en el Verbo, la Palabra en Cristo Jesús quién ya estaba en el principio de la creación.

Además veremos aquí en el capítulo tres de Juan algo realmente magnífico, maravilloso que describe  como el Hijo de Dios, el propio Dios, es manifestado en Él, en Cristo. Nos revela que Él, es de un lugar más alto que esto, de lo que nosotros conocemos como universo palpable y los cielos habitados por los ángeles.

Dice así en el capítulo tres en el versículo trece del evangelio de Juan.

“Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo. El Hijo del hombre que está en el cielo.”

El Señor está en el cielo, pero antes de ser manifiesto en medio de este mundo, el Señor ya era El en lo más alto de los cielos. Desde la tierra o desde el mundo espiritual nadie jamás había subido arriba de todos los cielos, hasta cuando Él subió.

Solamente subió aquel que había bajado del cielo; Jesús, Dios, el que habita sobre todo. El Señor descendió de lo más alto de los cielos, para ser el único que subiría nuevamente.

Cuando se habla de la caída de Adán, se dice que él también cayó. No bajó a los abismos, sin embargo cayó por el pecado a esto que conocemos por tierra o universo, de un lugar mayor o más alto. Es decir, de algún lugar que no es este, Adán fue colocado aquí. Cuando Adán cayó, el Señor lo colocó en esta tierra, la cual preparó para él.

Por medio de esta revelación descrita arriba el Señor nos enseña que Él, como Señor, siempre estuvo arriba de todos los cielos como arriba de toda la creación. O sea, nadie puede ser del cielo a no ser que haya bajado del cielo, y solo Él bajó del cielo; Jesucristo.
La revelación nos enseña que Él vino “del cielo”, que está arriba de todos los cielos, de la creación.

Adán “cayó” de un lugar más alto que  este universo, es decir del Edén. En donde él tuvo una oportunidad de comer del árbol de la vida y vivir para siempre, antes de ser expulsado con su mujer del paraíso por el pecado y ser colocado aquí por Dios en el sexto día de la creación para que se multiplicasen.

Comprendemos que el Señor Jesús descendió de lo más alto de los cielos y subió, en su resurrección, a un lugar inaccesible a toda otra criatura ya sea terrenal o celestial. Adán cuando cayó, fue puesto en un lugar creado por Dios fuera del Jardín, al exterior del paraíso que está en el Edén.

Porque Dios dijo; hombre y mujer los creó a su imagen, a imagen de Dios los creó. O sea, dice hombre y mujer, no dice solamente hombre como refiriéndose a “uno”, sino incluyendo a los dos. Diferente a la formación inicial donde primero ellos fueron sacados el uno del otro, como sabemos Eva de Adán (de su costilla).

Cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra, en el Edén, lo hiso de la esencia sin pecado o corrupción, siendo primero formado el hombre y después del periodo de su adormecimiento,  la mujer.

Y Dios creó un hombre y una mujer en la tierra, después de la caída, como siendo imagen de Dios, como dice en Génesis 1:27-28;

“27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Muestra al hombre y a la mujer “siendo uno”, multiplicándose, dando fruto de su vientre y dominando sobre lo creado. Como una sombra de lo que Dios hiso sobre todas las cosas. Así cuando “Dios con Israel” dieron el fruto de la vida; en el descendiente. Fue este descendiente, a imagen del Dios Vivo; Jesucristo, nuestro Señor. Como podemos comprobar en Isaías, el fruto prometido de Dios y su Iglesia, su esposa:

6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

Isaías 9:6-7

Porque también dice en el versículo 31 del capítulo 3 del evangelio de  Juan;

“El que de arriba viene es sobre todos, el que es de la tierra es terrenal y de cosas terrenales habla”.

Juan 3:31

Cuando dice “27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, las escrituras describen un principio hacedor, el poder de Cristo, su Palabra. Es esta, la Palabra, la que comienza a realizar una creación que a través de los tiempos y en un momento determinado, sería apto este mundo para recibir al hombre caído (del Edén). Porque describe el tiempo, en la creación, del hombre de la tierra”. Es decir el hombre terrenal y corrupto, que después del pecado vendría a ser colocado en un tiempo específico, del sexto día o sexta era, en este mundo el que nosotros conocemos.

Ahora el hombre que es de los cielos; Jesucristo, Él vino, y bajó de los cielos para colocar su  día o tiempo de descanso, entre Dios y los hombres, entre la tierra y los cielos. El eterno momento, que es el séptimo día, en donde Dios colocó su Espíritu, para que fuese lugar de encuentro y estadía o morada eterna entre Dios y los hombres.

También determinado como lugar de rescate para el hombre; o sea, en donde Su Espíritu que significa también el Árbol de la Vida; Jesucristo. Pudiese recibir a los redimidos, para en ellos plantar el Árbol Eterno, que es Dios. Quien lo plantó en el corazón del hombre es Cristo que lo hiso a través de la fe de estos en el Hijo de Dios.

Hablando del Adán, formado antes de la corrupción, este podría haber comido del árbol de la vida cuando estaba en el Edén, sin embargo comió del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y a través de ese hecho, Satanás que ya se había apartado de la presencia de Dios, habló, se comunicó, por medio de susurros y palabras con Eva; dándole con eso, acceso al fruto del conocimiento del bien y del mal.

El maligno se manifestó de la forma de tentación para Eva, para que esta adquiriese conocimientos fuera del mandamiento de Dios. Acto de maldad y desobediencia, por el cual Satanás tendría  acceso a la naturaleza humana.

Este poder de   conocimientos solamente es perfecto en la mano de Dios. Eva los recibió de aquel que había desobedecido a Dios, el cual también estaba apartado del cielo, fuera del paraíso, Satanás. Así cuando ella tuvo este conocimiento prohibido por Dios al hombre, lo tomó y lo dio a su marido, Adán. Así con este hecho los dos pecaron y consecuentemente quedaron en desobediencia.

 

Podemos observar, en el libro de Ezequiel capítulo 31, versículos 3 a 9, Satanás siendo comparado con el imperio asirio en la tierra y como un árbol en el Edén;

“3 He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.”

Satanás en el paraíso, antes de su caída, era grande en conocimiento y hermosura.

“4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.”

Estas aguas son el conocimiento maligno nacidas de él, su vanidad, su arrogancia lo hicieron enaltecerse sobre todos los demás ángeles. Su maldad lo encumbró, sus intrigas o ríos corrían alrededor de su pie, significando su dominio abismal sobre lo que lo movía y esta maldad la enviaba a todos los otros ángeles.

“5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado.”

Satanás quiso ser más que los otros ángeles (aquí árboles significan ángeles) y se multiplicó su maldad en la rebelión aquí descrita, arrastrando a aquellos que lo siguieron. Y por causa de su maldad influenció a otros ángeles (la tercera parte cayó con él.  Apocalipsis 12:4-9)

“6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones.”

Aquí, en esta palabra, es mostrado el dominio de Satanás o su influencia sobre los otros ángeles (aquí las aves del cielo son los ángeles). Así toda la maldad que se generaba en los otros ángeles estaba bajo su dominio (“Las bestias” muestran los ángeles transformándose en demonios).

“7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.”

Él se hizo influyente en medio de ese cuerpo de ángeles que se pervertía, líder de la rebelión. Porque lo que lo alimentaba eran los abismos; maldad nacida de él.

“8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su ramaje; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura. 9 Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.”

Y todavía más se nos revela en Ezequiel 28:13-16

“13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.”

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La Carta de Judas

judas

 

“Más quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestos por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

No obstante, de la misma manera también estos soñandores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.”

Judas 1:1-8

 

Liberación significa dejar la esclavitud del mundo para una libertad en el espíritu, en el alma, con un cuerpo renovado en obediencia al Espíritu Santo de Dios.

A partir de esa liberación, luego viene una larga caminata por el desierto, en el que debemos alimentarnos solo de la Palabra viva del Señor por la fe. Así pasamos a tener entonces un nuevo Señor, que guía nuestras vidas en el caminar por el mundo – El verdadero desierto – dándonos alimento vivo viniendo de los cielos durante este viaje hacia la verdadera tierra prometida, nuestra habitación eterna con Cristo.

Sucede que, aun así, después de la liberación, algunos en esta caminata se desvían del camino.

”Y los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” Judas 1:6

Los ángeles que pecaron y se convirtieron en demonios fueron expulsados de los cielos, quedando entonces en prisiones eternas. Reducidos ahora a un lugar donde la luz de Dios no llega, siendo por eso, ellos mismos un agujero abismal, sin luz, una prisión en si, perdiendo también sus formas y estructuras espirituales, que habían sido dadas por Dios en el principio, como vestiduras y cuerpos.      

Entre ellos, los que se muestran como potestades o principados, son aquellos demonios que roban a los hombres que aparecen como quién tuviese alguna luz. Pero eso sin embargo no pasa de una simulación, farsa y pura ilusión.

 ”Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Judas 1:7

Sodoma, Gomorra y otras ciudades conjuntas fueran espectáculo para la creación, siendo mostradas como ejemplo del juicio de Dios.

Ellos se pervirtieron, despreciaron la libertad en esclavitud de su carne,  queriendo vivir plenamente en una carne que habitaba la corrupción, con obras de naturaleza animal, como aquellos que quedaron en el desierto, por anhelar volver a Egipto por falta de fe.

Esclavos de hombres, entregados a los demonios en una condición carnal y bestial, así estos perecieron por el fuego, como también  hoy existen aquellos que fueron separados para el mismo fuego eterno, por la misma desobediencia, en la venida de Jesucristo.

 “No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.”

Judas 1:8

Colocados delante de Dios en una disposición mental humana, obrando según la carne en la naturaleza de la criatura, imaginando y creando ilusiones, alucinaciones y realidades perversas  que trajeran juicio para sí mismos.

Así pasaron por encima de los designios mayores establecidos por Dios, como la sabiduría y conocimiento pleno de las realidades, tanto terrenas como espirituales, comprendidas por ángeles, potencias y también por los propios hombres, yendo así contra las autoridades regidas según los estatutos de Dios, tanto aquí en la tierra como en el mundo cósmico.

“Pero cuando el arcángel Miguel, contendía con el diablo y disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.”

Judas 1:9

El arcángel Miguel en la lucha contra Satanás, por el cuerpo de Moisés, lo reprende entregando a la autoridad de reprensión de Dios.

Él dice: “El Señor te reprenda satanás”, como poder absoluto de todas las cosas, como cuando decimos: “te reprendo satanás, en el nombre de Jesucristo”, de manera que nosotros siendo hechos hijos de Dios, lo hacemos de forma directa.

Pero aquí, se aclara, el cuerpo de Moisés es como un cuerpo aún en la ley escrita en tablas de piedra, como la circuncisión en la carne en despojo del prepucio, indica para nosotros el despojo de esta carne pecadora, para una nueva realidad en el cuerpo de Jesucristo.

Como está escrito en Colosenses:

 “Y vosotros estáis completos en El, que es la cabeza sobre todo principado y potestad. En El también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; Sepultados con El en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con El, mediante la fe en poder de Dios, que le levantó de entre los muertos.

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, perdonandoos todos los pecados.”

Colosenses 2:10-13

Esto se refiere a  aquellos que no escuchan aunque oigan, forman por eso, el despojo inmundo (como el prepucio cortado que es arrojado fuera después de la circuncisión, y el viejo hombre rescatado después del bautismo en las aguas), teniendo una vida de hombres carnales, despreciados por Dios, pasando a formar aquella humanidad separada para el fuego, como Sodoma y Gomorra, porque despreciaron así el bendito Dios Eterno para siempre, amén.

La venida del Señor es cierta, y El viene con fuego.

”Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos”

El Señor es fuego consumidor, nos lava como en legía en lavaderos y en fuego de orfebres, para ser purificados como el oro y la plata.

”Y si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.”

1 Corintios 3:12-13

Así que hermanos, edifiquemos sin paja, más con piedras preciosas, y con oro y plata-que es la palabra de Dios.

El Señor Jesús viene con sus santas miríadas y ejércitos de ángeles para hacer justicia y llevar a su pueblo.

 ”He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes las tribus de la tierra harán lamentación por El, sí. Amén.”

Apocalipsis 1:7

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Mateo 24:29-31

by Juan S. Gonzalez Jimenez

El SEÑOR es mi Pastor


sl23

 

“JHEOVÁ ES MI PASTOR; NADA ME FALTARÁ.

EN LUGARES DE DELICADOS PASTOS ME HARÁ DESCANSAR;

JUNTO A AGUAS DE REPOSO ME PASTOREARÁ.

CONFORTARÁ MI ALMA;

ME GUIARÁ POR SENDAS DE JUSTICIA POR AMOR DE SU NOMBRE.

AUNQUE ANDE EN EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE,

NO TEMERÉ MAL ALGUNO, PORQUE TÚ ESTRÁS CONMIGO;

TU VARA Y TU CAYADO ME INFUNDIRÁN ALIENTO…. ” (

Salmo 23

 

 Ese hermoso Salmo del rey David.

Una alabanza, una oración de David a Dios, confesando su confianza en su Dios, donde las palabras son inspiradas por el mismo Espíritu Santo.

Esto clamor como siervo de Dios es también lo que Dios inspira en los corazones de todos sus siervos, aquellos que confían en Él. Esa confianza que Dios nos permite tener, es la misma aún hoy.

La Palabra de Dios dice que el Espíritu Santo es con aquellos que se vuelven a Jesucristo, y él intercede por ellos, por lo que es imposible hablar de nosotros mismos.

Nuestro arrepentimiento, nuestra declaración de amor a Dios, todas nuestra comunión con Él, es Él mismo actuando en nuestro corazón.

El hombre que está fuera de Dios no tiene la capacidad de amar, creer y arrepentirse por sí mismo. Fe, amor, sentido de justicia y arrepentimiento son dones de Dios que bañan a los hombres en la tierra, así como la lluvia que cae del cielo sobre ella.

Este salmo es parte de las Sagradas Escrituras y es también Herencia para todos aquellos que son de la familia de Dios.

No es algo histórico. Es un Salmo vivo para quien quiera, incluso hoy en día.

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JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia…”

Creer y declarar que el Señor es nuestro Pastor, y que por lo tanto, nada nos faltará, es declarar que nos subordinamos a un total de señorío de Dios sobre nosotros. Cómo ovejas totalmente dependiente de su pastor.

Es creer, que en todo somos dependientes de Dios y sustentados por El.

Desde los milagros más comunes, como cada latido de nuestro corazón, hasta el milagro de manifestar el amor extremo de Dios, como una propia manifestación de su Hijo resucitado de entre los muertos, a hombres pecadores como nosotros.

Pecadores, con una esperanza de resurrección, por el arrepentimiento de los pecados por  la fe, por el impacto de la Santidad de Jesucristo. Reflejada en su Faz y vista por quién creen en El.

Es en esta condición de fe en Jesús, que Pedro dice ser necesaria para tener la experiencia sobrenatural  de conocer su bondad, Su amor. De cerca y de verdad.

 “Si es que habéis gustado la benignidad del Señor”. (1 Pedro 2:3)

Como está escrito respecto de la fe en Jesucristo:

 “Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan”.

Hebreos 11:6

Y como Jesús dice:

“De cierto, de cierto os digo: el que cree en mí tiene vida eterna”.

 Juan 6:47

Aquellos que lo tienen como único Pastor en su vida, Dios los conduce a un descanso de delicados pastos, junto con aguas tranquilas, refrigerio para su alma.

 Es Jesucristo quién trae a nosotros ese descanso. Él nos trae su Paz, nos saca la sequedad y vacío interno de nuestras almas y nos lleva a manantiales de aguas vivas, Fue Él mismo, quién prometió en los cielos. Y Él es fiel en cumplir:

 

 “En el último gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo:

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  38 El que cree en mi como dice la escritura, de msu interior correrán ríos de agua viva.

39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Juan 7:37-39

 

 Un descanso donde las almas hayan verdes pastos, hayan alimento y sustento, como las propias ovejas en verdes praderas.

No sentirán más hambre, ni sed, y serán traspasadas y trasbordadas por el infinito amor de Dios, dado a través de su Hijo Unigénito.

Como dijo Jesús:

 “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre.; y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel en quién el Hijo lo quiera revelar. 28 Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevada mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”.

Mateo 11:27

 

Por eso, la presencia maravillosa de Dios es solamente para aquellos que están cansados del mundo y de sí mismos, oprimidos en el alma y que reconocen que son carentes de Dios.

Vengan a mi todos los que están cansados y oprimidos….”

Su presencia no es para los que se sienten llenos y colmados en sí mismos.

De estos dice Jesús:

 

“Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”               

 Mateo 9:12-13

 

Y Él es el Médico de los médicos. Lo que el mundo juzga débil y despreciable, Él toma como precioso para sí.

 

“Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”.

1 Corintios 1:28

 

Su Palabra dice que Él habita con el débil que no desprecia el quebrantado corazón. Él orden, por medio de su amor, que siga el débil, está con Él: “yo soy fuerte” (Joel).

 

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: yo habito en la altura y en la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”  

Isaías 57:15

 

Porque su fuerza viene de Él, no más de sí mismo, y cerca de esta fuerza todo lo demás que se intenta sostener se torna en flaqueza y desprecio.

“Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”

 A estos que rindieron a Jesucristo sus fuerzas y le entregaron el corazón, serán guiados por la vereda de la justicia.

Se abrirá delante de él un camino de justicia y paz, una vereda que conducirá a la vida eterna, caminando cada paso, reconciliado con Dios, en justicia.

Por  la justicia de Jesucristo, que no teniendo pecados, siendo puro, llamó los suyos y sus pecados sobre, pagándolos con la aflicción y la muerte en la cruz. Por lo que Dios lo exaltó soberanamente. Dándole toda autoridad en los cielos y en la tierra como tenía de despojarse y venir al mundo por amor de nosotros.

Y ahora también tiene el poder de justificar por su sangre lo que estaban sin justificación y eran deudores a la justa ira de Dios.

Así también debemos morir como deudores del pecado (por el sincero arrepentimiento), crucificando la voluntad de nuestra carne como Él lo hizo, y viviendo en novedad de vida eterna, junto con Él, que resucitó en el tercer día para reinar sobre todo y todos por toda la eternidad.

“Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre”.

Solo podemos pedir para ser guiados en la senda de la justicia, según la justicia de Cristo por nosotros y no por nuestra propia. Por eso es que dice: “por amor de su nombre

Que eso rinda gratitud de nuestros labios todos los días a Dios. Gratitud por su Hijo, Por nuestra justificación, delante de Dios por medio de Él.

 De manera que aunque caminemos en una tierra que va para muerte (pues todos morimos en un día en esta tierra que pisamos, llena de violencia y de maldad), no temeremos más.

 Porque tenemos de Él su Justicia, donde ahora nuestro mérito es el mérito de Él en nosotros. Y el nuestro ya no sirve para nada más, para conducirnos a Dios. Solo entonces requiriendo Él de nuestra fe, el amor y la obediencia con sumisión. Como niños que dependen del Padre.

 El valle de sombra de muerte es este mundo. Porque es una “sombra” de lo que luego vendrá para todos los que viven aquí, con el corazón bien confortado: la muerte.

Y que luego no solo será un adormecimiento, sino muerte “acordada” en el alma a los que despreciaron a Dios.

Por eso quién está en Cristo, tiene a su alma ya perteneciente  a esta muerte, aunque su carne se va.

Él nos conduce a verdes y delicados pastos y aguas tranquilas de reposo. Él nos consuela, dándonos su dirección (Su vara y su cayado nos consuela), en su infinito amor.

Guiados en todo, como ovejas sumisas a la voluntad del único Pastor: Jesucristo.

Aunque ande en el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”

 

 Que esa esperanza se cumpla en todos los que creen. Es lo que pido a Dios, en el nombre de Jesucristo. Amén.

 

 

Lugar de los muertos I: Samuel sube de los muertos delante de Saúl

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1 SAMUEL 28: 3-19

3 “Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos.

4 Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa.

5 Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.

6 Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

7 Entonces Saúl dijo a sus criados: buscadme una mujer que sea tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tienen espíritu de adivinación.

8 Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por mí el espíritu de adivinación, y que hagas subir al quién yo dijere.

9 Y la mujer le dijo: He aquí tu sabes lo que Saúl ha hecho, como ha cortado de la tierra los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir?

10 Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto.

11 La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a  Samuel.

12 Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo:

13 ¿Por qué me has engañado? Pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: no temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra.

14 Y él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia.

15 Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí; y Dios se ha apartado de mí y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer.

16 Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?

17 Jehová te ha hecho como te dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David.

18 Cómo tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto Hoy.

19 Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en manos de los filisteos.”                                

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En este pasaje Saúl consultó al Señor, el cual no le respondió ni a través de los profetas, ni a través de las oraciones (28:6). Saúl había sido rechazado por Dios por su desobediencia. (28:18)

Él se esconde de Israel y del Señor “en la noche” para consultar a los muertos por medio de una espiritista, y pide a una médium hacer subir a Samuel desde el lugar de los muertos, lugar donde todos se adormecerán para ser resucitados en el día del Señor como está escrito en Mateo:

 “Más Jesús, habiendo otra vez clamando a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron  muchos.”

 Mateo 27:50-53

 

Y también en 1 Corintios, en la orden en que la resurrección ocurre:

“Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida”

1 Corintios 15:20-23

Y en Hebreos, sobre la espera del juicio y la venida de Cristo, para quién ya murió:

“Y de la manera de que está establecido para los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

Hebreos 9:27-28   

 [Nota: ahora, si los hombres mueren una sola vez,  restando para ellos  apenas el juicio, entonces no viven otra vez para morir nuevamente. Por lo tanto. No hay reencarnación, según la Palabra de Dios]

Este Samuel sube en el poder del Señor, y, siendo intermediario de Dios cuando había hablado a Saúl en vida, nuevamente ahora es instrumento del  Señor cuando el sube de entre los muertos para hablarle (vers.17)

(La Biblia dice que es Samuel, literalmente, quien subió: “Samuel dice a Saúl”, vers. 15)

En este permiso exclusivo de Dios, Samuel sube del Seol ante el rey de Israel, solamente para pronunciar un juicio de condenación. Confirmando su desaprobación a Saúl, ahora delante de esta actitud de consultar a los muertos por la médium (“Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?”), nuevamente actuando contra la voluntad de Dios. Como Él había ordenado a su pueblo de Israel:

 “No sea hallado en ti nadie quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quién consulte a los muertos. Porque es abominación para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.” 

Deuteronomio 18:10-12

[Samuel también va a hablar en esta ocasión que el verdadero reino es en la descendencia de David]

Así cuando Dios dice que Israel, Saúl y sus hijos serán entregados en manos de los enemigos y “descenderán” (para abajo y no para arriba, espiritualmente) como Samuel para el lugar de los muertos (vers.19), concluimos en definitiva que el lugar de los muertos-Seol-es un lugar en que todos esperan para el día del juicio. En primer lugar el ascenso de sus santos con Jesús, cuando Él resucitó de entre los muertos (Mt.27) y ahora en su segunda venida en la culminación de los tiempos del fin del milenio.

Siendo Jesús la única esperanza de resurrección, de muerte para vida. Siendo Él la propia resurrección y la propia vida.

Como en su resurrección, la muerte fue eliminada en su cuerpo para siempre, así también en la participación de su cuerpo. Es cuando la Iglesia de Él come de su sangre y de su cuerpo, la muerte de nosotros también será apartada eternamente, por nuestra redención y participación en su Cuerpo.

 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que has venido al mundo.”

Juan 11:25-27   

En este pasaje vemos también que el Señor, antes de su venida hizo descansar en el Seol tanto a justos como a injustos: Samuel y Saúl en el mismo lugar (vers.19), y le dice a Samuel que Dios se había convertido en enemigo de Saúl (Vers.16).

Así podemos entender que quieren decir las Escrituras cuando dicen que Jesucristo es el primogénito de los muertos, es decir: El primer Hijo a ser vivificado o revivido de entre los muertos; el primero en la resurrección para vida eterna.

No había justicia en ninguno otro fuera de Él, para que viviese después de muerto. Pues todos pecaron y fueron destituidos de la gloria de Dios.

Solo había una esperanza en Dios de aquellos que esperaban en Él por la fe, de que Él les enviaría su Justificador, o “Enviado”, o “Mesías” o “Ungido”. Dios no dejaría a aquellos que creyeran y confiaran en Él en la sepultura. Sin Embargo, todas las naciones de antes de la venida del Señor Jesucristo, yacían allí en el Seol:

Ezequiel 32:17-32

“…vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

18 Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despéñalo a él y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura.

19 Porque eres tan hermoso, desciende y yace con los incircuncisos.

20 Entre los muertos a espada caerá; a la espada es entregado; traedlo a él y a todos sus pueblos.

21 De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a espada.

22 Allí está Asiria con toda su multitud; en derredor de él están sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada.

23 Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su gente está por los alrededores de su sepulcro; todos ellos muertos cayeron muertos a espada, los cuales sembraron el terror en la tierra de los vivientes.

24 Allí  Elam y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo más  profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, más llevaron su confusión con los que descendieron al sepulcro.

25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a sus alrededores están sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su espanto en la tierra de los vivientes, más llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de los muertos.

26 Allí Mesec y Tubal y toda su multitud; sus sepulcros en sus alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque habían sembrado su terror en la tierra de los vivientes.

27 Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas; más sus pecados estarán sobre sus huesos, por cuanto fueron terror de fuentes en la tierra de los vivientes.

28 Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos, y yacerás con los muertos a espada.

29 Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacen con lo incircuncisos y con los que descienden al sepulcro.

30 Allí los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que con su terror  descendieron con los muertos, avergonzados de su poderío, yacen también incircuncisos con los muertos a espada, y comparten su confusión con los que descienden al sepulcro.

31 A estos verá Faraón y se consolará sobre; Faraón muerto a espada, Faraón y todo su ejército, dice Jehová el Señor.

32 Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes, también Faraón y a toda su multitud yacerán entre los incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová el Señor.”

  Pero hoy, después que el velo se rasgó con el sacrificio de Cristo, y con su resurrección de entre los muertos, todos los que viven en Cristo, por su presencia literal en el Espíritu, ya no descienden más al Seol, sino que duermen en Él, en su descanso (Hebreos 4), aguardando su venida.

“14 Porque, si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él.

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros, los que vivimos, los que hallamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos por siempre con el Señor.”

1 Tesalonicenses 4:14, 16-17

Por eso el Señor Dice:

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” 

Juan 11:25

Debido a que solo quien está en aquel que está vivo. Y quién  en Él está, tiene vida, que es en Él mismo, ya no muere porque Jesús nunca más saldrá de él.

Al contrario, si viene a morir en la carne, quedará en el DESCANDO o reposo DEL SEÑOR, adormecido hasta su venida en gloria. No como sucedía con todos antes de su venida, pues no tenían el Espíritu de vida antes de Jesucristo, ni morada justificada en El mismo.

 “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado.”

Juan 7:37-39

 

“Y se me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Juan 14:3

-Lugar en el propio Señor, en su cuerpo-  

Ciegos de nacimiento, ¿somos aún?

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“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entretanto que el día dura; la noche viene cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo,   luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.” 

                                                         Juan 9:1-7

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En este pasaje Jesús cura un ciego de nacimiento. Su milagro incomoda a los fariseos- sacerdotes retenedores de la ley-pues aconteció en un día sábado, día que debería ser “guardado”, o sea no se podía hacer obra alguna en él según la ley de Moisés.

En un día sábado el Señor escupe en la tierra, hizo un lodo con su saliva y lo aplicó en los ojos del ciego y luego lo manda a lavarse en un estanque llamado Siloé que quiere decir “Enviado”.

Entonces el ciego que  nunca vio pudo ver.

Así, en ese maravilloso milagro de Jesús, se cumplirían también las profecías sobre aquel que vería y daría vista a los ciegos, oído a los sordos y haría hablar a los mudos. Aquel que haría andar a los paralíticos y resucitaría a los muertos. El tan esperado enviado de Dios que rescataría a su pueblo.

Sin embargo, más aún que en el verdadero sentido de la carne o el cuerpo, en Jesucristo, estas profecías se cumplieron en el sentido espiritual, algo mucho más allá de los milagros físicos realizados.

Las obras de Dios, los milagros físicos que Jesús realizaba fueron, principalmente, para dar testimonio de cosas mucho más importantes que sus logros en este mundo. Las obras fueron para que vinieran a creer en Él, como Enviado de Dios, como el Mesías que viene. Para ello, para así los que creyeren, recibieran el verdadero milagro: la inscripción de su nombre, para siempre, en el Libro de la Vida.

 ¿”Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?  37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.  38 Mas si  las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y entendáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

Juan 10:36-38.

Por eso, muchos de los milagros realizados por el Hijo de Dios, simbolizaban el MILAGRO ETERNO, aquel que realmente importa y que nunca pasará para los que de él participan:

El milagro de Salvación

No es en vano que el  Señor mescle la tierra con su saliva, la mezcla la pase a los ojos del ciego y le pida que se lave en Siloé (nombre que significa “Enviado”).

Pues no tendría ningún sentido para aquel que sanaba con sólo un “ve, tu fe te ha sanado”, o con un simple toque de su ropa. Al usar tierra y escupir para poder dar vista a un ciego; Jesús nos deja una enseñanza espiritual muy profunda, junto con el milagro visible que tuvo lugar allí. Y son en el verdadero sentido espiritual los pasos de Jesús aquí en la tierra, que son la mayor riqueza que Dios tiene para los que le aman. Porque es directo al corazón, a quien habla o se dirige y no con la incredulidad de la carne que necesita ver señales para creer en El y rendirse a El.

La tierra seca

La tierra seca simboliza lo que somos en cuanto a hombres.

Somos hechos de la tierra en cuanto a hombres naturales, como todos nacemos de nuestros padres naturales.

“Como un padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen; porque El conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.”        Salmo 103:13

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz  aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.

Génesis 2:7

Somos “secos” en nosotros mismos para Dios, porque no tenemos los manantiales de aguas vivas en nuestra propia condición de pecadores, o sea de como nacemos de nuestros padres naturales.

Estas aguas son el Espíritu de Dios, que no recibimos como herencia por nuestra descendencia de carne.

De la misma manera no podemos ver a Jesucristo  como Dios por nuestra naturaleza terrenal: en sequedad de vacío y angustia, sin humedad. El rocío del cielo que sale de su boca y hace un lodo que cura, es agua que restaura la verdadera visión para que vean quien es El realmente: el propio Dios Todopoderoso.

Somos todos “ciegos de nacimiento” para las verdades eternas de Dios, por la forma como nacemos aquí, en cuanto a hombres de la tierra. Porque vemos lo que está aquí en este mundo, no lo que es en el cielo. Porque para ver lo que está en el cielo, se tiene que ser parte del cielo, mediante la redención que es en la fe.

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios.”

Juan 3:3.

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”

Juan 3:5-6

Delante de esa condición, por amor, Aquel que es del cielo vino a la tierra, para hacer a los que son de esta tierra, vean lo que es del cielo y, principalmente sean del cielo. Y este es Jesucristo, el Hijo de Dios viniendo como hombre.

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre que está en el cielo.

Juan 3:13

Él es el único que puede dar la verdadera visión a los hombres: una visión y la vida del Reino de los cielos.

Por eso Él escupe en la tierra y hace un lodo.

El escupo

El escupo simboliza la humedad, el verdadero rocío del cielo que baña la tierra seca (nosotros).

Representa el agua viva que sale de la boca de Jesús: que es la propia Palabra de Dios, o el Verbo, Él mismo. Palabra que nos conduce al “Tanque de Siloé”, por el arrepentimiento, para ser lavados de nuestros pecados y ver la verdad.

“El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida.”

Juan 6:63

“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.”

Juan 15:3

Su mescla con la tierra, es naturaleza divina y santa en nosotros. Aquello que era antes solo polvo, sequedad.

L-I-T-E-R-A-L-M-E-N-T-E es  el Espíritu Santo de Dios en nosotros, cuando recibimos la Palabra de Dios con el corazón.

 “….por medio de las cuales nos ha dado sus preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”

2 Pedro 1:4

El tanque de Siloé

Sin embargo la visión del hombre que nació ciego, solo es restaurada cuando él se lava en el estanque de Siloé. Eso porque es la Palabra de Dios revelada por Jesucristo a nosotros (su “escupir” en la “tierra seca”), Nos conduce a los manantiales de aguas vivas del Espíritu Santo, al verdadero Enviado de Dios a nosotros (Siloé).

Las aguas del estanque de Siloé, son aguas del Espíritu Santo de Dios, a quienes somos conducidos por el arrepentimiento que El vio en nuestro corazón, cuando oímos la Palabra; en esas aguas somos lavados de nuestros pecados que nos ciegan, para que entonces, podamos ver a Dios y conocerle en Jesucristo; anunciado también como Emanuel (“Dios con nosotros”).

            “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador para que esté con vosotros para siempre; es decir: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis porque mora en vosotros, y estará en vosotros”.

Juan 14:16-18

Son aguas vivas que nos lavan de nuestros pecados, sean los que sean.

Lavarnos en estas aguas significa que somos tocados por Dios por su Palabra (“…Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” Hebreos 4:7, Salmo 95:7).

Si le damos atención y nos arrepentimos de todo lo que es polvo, es decir, se deja todo lo que pecamos en este mundo cruel y corrupto, alejado de Dios, si es que realmente escuchamos y obedecemos.

Entonces…

El Señor Jesucristo, vendrá a nosotros y nos purificará y habitará en nosotros, hará en nosotros manantiales de aguas vivas que nos traerá Su paz, y nos restaurará la visión para las cosas eternas, para el Camino de la Vida eterna.

 

“….Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como ha dicho la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en El; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado”.

Juan 7:37-39

”Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”

Juan 4:14

Que la Paz de nuestro Señor Jesucristo, nuestro Río de aguas vivas, pueda estar para siempre sobre todos los hijos de Dios. En cuanto a quienes oyen Su Voz hoy, ruego a Dios para que puedan tener la misma fuente en sus corazones, para creer y confesar a Jesucristo como su único Señor y Salvador, para que puedan compartir juntos este maravilloso regalo de Dios para nosotros: El en nuestras vidas en lo personal siempre. Consuelo y paz en nuestros corazones.

Amén.