El hombre natural en la tierra – Distribuicion de las razas

1-1-12

Por: Juan Sebastián Gonzalez Jimenez.

Queriendo saber de cómo el hombre fue colocado en la tierra y de como el hombre se ha propagado a través de los tiempos, en las eras, sobre la faz de la tierra, reflexionamos ahora y  entendemos  por medio de lo que está escrito en la Palabra de Dios.

Leemos algunos versículos en Hechos capítulo 17 y vemos en esta revelación la grandeza de nuestro Dios, desde todo siempre y de cómo describe su poderío sobre la tierra, sobre los hombres y también de cómo ha colocado en estos, todas las cosas en los dones. Ha colocado en los hombres todas las maravillas para que así él pudiese sobrevivir por todos los siglos en la protección de Dios en faz de la tierra.

Dice el Apóstol Pablo a los gentiles en Hechos capítulo 17:23-28

“23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

 24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.”

                                                                                                                      Hechos 17:23-28

El hombre ha tratado de conocer a Dios a través de los tiempos y no le ha hallado porque no le  ha buscado donde Dios realmente se mostró.

Nosotros los cristianos, sabemos que Dios se muestra en Cristo Jesús. Para nosotros los que tenemos a Dios en el corazón, los que hemos recibido el Espíritu Santo de Dios; Dios se ha mostrado, se ha revelado y también ha habitado en nuestra alma.

Así nosotros somos vivificados por el Dios Altísimo porque no pudiendo el hombre encontrar a Dios, Dios nos buscó y nos encontró.

Pero quiso Dios que a través del poder de la fe que Él mismo dio a los hombres, así como Abraham creyó, todos creyésemos  y Él se manifestase a los hombres por medio de Cristo Jesús que nos fue revelado;  primero en carne para que después en Espíritu, lo recibiésemos y viviésemos de Él;  para que así también cuando nos vayamos con Él a los más altos cielos, también con Él vivamos y seamos un mismo cuerpo como ahora somos, recogidos en el Espíritu, donde Él nos dará de su carne. No aquella que es mortal, pero sí de aquel su cuerpo glorificado, que está sentado a derecha de Dios Padre, después que subió a los cielos, luego de cuarenta días de haber resucitado.

Así Dios nos ha mostrado que su poder está en todos aquellos que nos hemos entregado a sus pies.

Rebuscando la antropología del hombre, volcándonos nuevamente en el recuerdo de nuestros ancestros y de nuestra genética, viviendo en esta naturaleza y queriendo saber de dónde viene el hombre; de donde se origina, en esto, seguimos reflexionando sobre los propios versículos que están aquí.

El hombre no fue hecho  de Dios por Dios y en Dios a no ser en Cristo Jesús. Pero Dios siempre fue Dios. Por eso es que dice en el versículo 24 y 25 de Hechos 17:

“24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”                                                                                                                                                                                                  Hechos 17:24 y 25

Aquí en lo escrito, en estos versículos sobre la manifestación de Dios; nos revela que esta se da, a través del soplo de vida que hay en las creaturas que Él ha creado; tanto en los hombres que tenemos la primogenitura como hijos en el Espíritu, como también en los naturales. Físicamente tenemos el dominio sobre la faz de la tierra. Dios nos ha dado ese aliento de vida en el momento de nacer.

Nos ha dado el aliento de vida o espíritu de vida, sabiduría y también conocimiento en el Espíritu de Él; a nuestra alma para que así, el hombre aunque natural pueda reflexionar con ese aliento de vida momentáneo que lo tiene el hombre a través de sus años de vida en la tierra, y pueda discernir sobre las cosas presentes, pasadas y venideras.

Así Dios también, después del hombre, al creer en Su Hijo, también nos da de su propia persona en el Espíritu; teniendo el Espíritu Santo de Dios.

Pero aquí vemos la magnificencia de Dios; de como Él vive en los altos cielos, como Él tiene la supremacía sobre todas las cosas, y que el hombre no lo puede imaginar. El hombre no puede hacer una imagen de Él, el hombre no puede concebir su existencia, ni su magnificencia, a través de su reflexión mental.

Dios se tiene que mostrarse a través de Jesucristo para que lo podamos conocer. Aquí viene una parte reveladora en el versículo 26 de Hechos 17

Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres…”. Hechos 17:26

En esa parte de este versículo, dice que de una sangre, de un linaje; es decir de un hombre y de una mujer ha hecho toda la descendencia de los hombres.

Aquí vemos como Dios, Él claramente a través de la profecía, a través del apóstol Pablo que nos ha dejado escrito este legado, en sabiduría y en conocimiento; nos dice Dios que de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres.

Es decir, no hay otro linaje a no ser este; el de Adán y Eva.

Entonces toda genealogía tenemos que explicarla, a través de la descendencia de Adán y Eva. No podemos contradecir la Palabra y la Palabra está diciendo aquí que es a través de este linaje, que toda raza humana desciende.

¡De un mismo linaje vino toda la descendencia de los seres humanos!

Y si vino a través de una misma descendencia, aunque que haya habido otros, como si no fuesen hombres; como los gigantes en el medio de la tierra, obviamente que éstas creaturas eran deformaciones humanas. Nacieron esas aberraciones, porque los hombres antes del diluvio, tuvieron contacto con los demonios y ahí produjeron esas abominaciones físicas y espirituales.

Y esas aberraciones que nacieron, son descritas en la Biblia como los gigantes; los Nephilim  (Génesis 6:4, Números 13:33), Rephaim (2 Samuel 21:15-16, 20-22, 1 Crónica 20:4, 6, 8). Los gigantes de los tiempos antiguos que Dios exterminó en el diluvio, también nacieron después.

O sea el hombre en aquella época, entre el diluvio y la construcción de la torre de Babel, estuvo en contacto con los seres caídos, que son los ángeles rebeldes.

Ahora hablando de la raza humana y viéndolo en la Palabra; “…para que habiten sobre toda la faz de la tierra;..” Hechos 26:17. Se confirma todo lo dicho anteriormente.

Continuando en el versículo 26 hechos 17;

“…y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;”.

Cuando dice aquí que les ha prefijado el orden de los tiempos. La Palabra revela que el hombre ha tenido a su tiempo de hombre; la oportunidad de haberse propagado o de haber vivido, de haber existido, en un tiempo determinado por Dios. Manifestado en un tiempo secular a la voluntad de Dios.

Dice que Dios les prefijó. Si les prefijó no ha prefijado los tiempos como lo conoce el hombre, si no que en un tiempo pre-determinado por Dios.

Esa pre-determinación, se refiere a la existencia del hombre, en los siglos antes, durante y después de cualquier época; después de la torre de Babel en la tierra.

Le cabe a Dios, saber previamente, en que siglo colocó una determinada raza y como Dios le prefijó límites en su capacidad de poder crecer intelectual y culturalmente.

Dios les prefijó una raza, un hábitat en la tierra y también permitió que este ser se desenvolviese en ese medio ambiente, en una cultura totalmente diferente una a las otras. Fue para impedir la comunicación que tenían en el tiempo de la Torre Babel, en que eran una sola raza.

Vemos tiempos, épocas, un tiempo secular y milenar, prefijado por Dios a cada  raza de hombre,  colocados en un lugar distinto en la faz de la tierra, en periodos diferentes. Queriendo decir así;

Que a su voluntad Dios coloco sobre la tierra, unas razas antes y otras después en el tiempo conocido y vivido por el hombre existente.  Es por eso que dice en la palabra: “y les ha prefijado el orden de los tiempos…”.

“…Y los límites de su habitación”.

O sea; Dios colocó a los hombres en un hábitat, en un lugar específico, geográfico en la tierra, a su momento, en su tiempo, en la existencia linear y continua del hombre, después de la torre de Babel; diferente al de los otros, pudiendo ser años antes, o después en los siglos, en que los hombres fueron colocados por Dios en lapsos distintos en la tierra. Pero todos ellos siendo de una misma, descendencia, que es la de Adán.

¿Por qué Dios hizo eso?, ¿no dice la palabra que los hombres vinieron todos de Adán, lo que indica también una misma raza y decendencia?

Sí; pero ya veremos la explicación y la respuesta está en lo que sucedió en la torre de Babel, que dice; que Dios tomó a los hombres y los esparció en el mundo, por haber querido subir hasta los cielos, también en haber querido dominar tanto la conciencia en el poder espiritual, natural y material; y quisieron en ese contacto con los demonios, trascender de este mundo material, para el dominio de lo espiritual; para dominar para siempre y existir en esa comunión con los ángeles caídos, que son los demonios. Por eso Dios dividió los hombres en medio de la faz de la tierra; cuando Dios los esparció, en razas distintas, en tiempos diferentes después de la torre de Babel.

Y dice continuando en Hechos 17:27-28

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos;….”

Dios está diciendo que; una vez el hombre repartido por la faz de la tierra, le dio esa capacidad, en ese discernimiento natural que cada hombre tiene; de poder buscar a Dios, de poder encontrar a Dios. Aunque sea palpando, aunque sea reflexionando, aunque sea por medio de las obras hechas en medio de la faz de la tierra. O sea el hombre no tiene disculpa de no llegar a Dios, porque cuando se reunió en la torre de Babel, buscó demonios en vez de a Dios. El hombre en ese tiempo buscaba poder y conocimiento en espíritus malignos y le daba en su idolatría, una naturaleza espiritual a los elementos de la tierra.

Es decir que el hombre siempre buscó las cosas espirituales, pero esto lo hizo de una forma adversa o adversaria a Dios, contradictoria a Dios. ¿Por qué el hombre no buscó a Dios a través del amor? porque sabemos también que el ser humano siempre tuvo esa capacidad y conocimiento en el amor natural dado por Dios a los hijos de Adán en el soplo de vida, porque ese es un don de Dios, dado a los hombres.

Ahora pasando a Génesis capítulo ocho, dice que cuando subió Noé al Arca con su familia y después que estuvo un cierto tiempo el mundo cubierto por las aguas y cuando el arca reposó sobre la tierra, dice aquí en el versículo cuatro;

“Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.”                                                                                                              Génesis 8:4

El monte de Ararat está situado en la región este de Turquía, entre las provincias de Igdir, cerca de las fronteras con Irán y Armenia, entre los ríos Aras y Murat.  Su cumbre queda cerca de 16 Km. al oeste de Irán y a 32 Km al sur de la frontera con Armenia. El enclave Nakhchivan  de Azerbaijan también está en las proximidades de esta montaña.

El monte de Ararat en realidad son dos montes; el grande Ararat tiene 5.137 metros y el bajo Ararat  3.896 metros. Y ahí posó el Arca. Ahí se secó el agua, como nosotros bien sabemos a través de la profecía.

Sabemos de cómo se secaron las aguas, y de cuanto demoro en suceder esto. Pero sabemos por este hecho, por esta revelación dada aquí por Dios, de que allí en el monte Ararat posó el Arca. Una vez que estuvo seca la tierra, Noé y su familia bajaron allí, desde la cumbre hasta la planicie. Que es la región que hoy conocemos como; Asia Menor y que limita con Mesopotamia, Ararat está ubicada en donde actualmente está la nación de Turquía, frontera con Armenia, Georgia y todos los países de aquella región en los días actuales.

Vemos que ahí fue el centro del inicio de la propagación del hombre sobre la faz de la tierra, ahí; en Asia Menor desde el Monte Ararat.

Recordemos también que Dios nos habla de esta región en las siete Iglesias de Apocalipsis, localizadas en Asia Menor, donde se ubica el Monte Ararat.  Claro que allí en la punta, en la antigua Frigia. De allí el hombre se comenzó a propagar después de Noé. El hombre se comenzó a propagar desde el monte de Ararat. Ahí bajó y comenzó a esparcirse por aquella región.

Si vemos todos los países que conforman aquella región en la actualidad, tenemos que tener claro que aquellos países descritos  hoy o en el tiempo antiguo, conforman la misma región hablando geográficamente.

¿Para que iríamos hacer hoy una descripción de las naciones que componían esta región, en el tiempo antiguo?; porque la región siempre ha estado ahí. Las naciones tal vez han cambiado algunas de nombre, pero la geografía siempre ha estado allí y enla actualidad es la misma desde que Dios la creo.

Con eso tenemos en revelación, que ese es el punto de partida de la raza humana, después del tiempo del diluvio. Y desde allí  partió la propagación de las razas; partieron estos hombres y se comenzaron a propagar por toda aquella región.

¿Cuándo se comenzaron a propagar por aquella región? En el capítulo 10 de Génesis, versículo 1, se describe como estas generaciones escritas aquí, se formaron allí en los tres hijos de Noé; y se propagaron.

“Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet;” O sea los tres hijos que tuvieron hijos “a quienes nacieron hijos después del diluvio” y ahí la palabra los comienza a nombrar.

Los describe detalladamente, mostraremos a uno de ellos especialmente; A Sem. ¿Por qué Sem? Porque el pueblo escogido vino de los semitas.

Aquí Dios nos revela algo maravilloso; que cada nombre de cada uno de los descendientes de Sem, Cam y Jafet, tienen nombre de una nación. Y ellos se comenzaron a propagar desde allí en el medio del mundo.

Dice aquí en el capítulo 10 de Génesis:

“21También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.

22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.

 23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.

24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.

25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg [“división”], porque en sus días fue repartida la tierra; “

                                                                                                                      Génesis 10:21-25

En el tiempo de Peleg, hijo de Heber, que también tenía un hermano; en el tiempo de este fue repartida la tierra. Donde Dios repartió las naciones por el mundo entero.

Aquí está diciendo que fue repartida la tierra.

¿Cómo fue repartida la tierra?;

Si el hombre hubiese emigrado por sí mismo habría llegado y se abríase posicionado de una región por sí mismo, y habrían sido todos de una misma raza, ya que venían todos de un mismo padre Noé.

Pero después veremos más adelante, cuando Dios los esparció por medio de la tierra, que Dios les dio una naturaleza, una raza, una lengua diferente, distinta a la que tenían porque los tres hijos de Noé eran una misma raza.

En el inicio Noé, su mujer y sus hijos obviamente que eran una misma raza. ¿Cuál raza eran? ; La raza por lo que vemos aquí era la raza de Noé, una misma en todos ellos.

Y después de la Torre de Babel, la descendencia que va a ser descrita como la descendencia en que vendría a nacer el descendiente Abrahán, el que vino de Sem, va a ser solamente la que vino a través de Peleg, en el tiempo que se repartió la tierra.

La descendencia del hermano de Peleg; Joctán, es descrita a continuación en la Palabra pero después de lo relatado aquí no es descrita, como descendencia particular de Dios. Como aquella generación que quedó en aquella región, de la cual vino Abraham. Porque dice así:

“26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 

27 Adoram, Uzal, Dicla,

28 Obal, Abimael, Seba, 

29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán. 

30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente. 

31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 

32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.”

                                                                                                                      Génesis 10:26-32

Conoceremos ahora que en el momento de la descripción de la propagación de los hijos Jafet lo fue también la de sus hermanos.

                                                                                                                                                   “De éstos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones” Gén 10:5

Aquí Dios nos describe que se propagaron según sus leguas o idiomas, o razas, conforme sus familias indicando sus ancestros con el nombre de naciones, o sea siendo después de la distribución; millares de millares. Dios nos describe aquí la distribución de ellos como pueblos y razas e idiomas diferentes, después de la torre de Babel. Porque antes de la torre de Babel eran solo una raza y solamente después, es que el Señor los esparce sobre la faz de la tierra .Aquí Dios describe de como los distribuiría “en el futuro” sobre la tierra.

Como nos es revelado; hay una descripción del hermano de Peleg; Joctán pero después de esto no sigue la descripción a continuación en la biblia a no ser en la propagación de estos como pueblos sobre él mundo.

Ahora de la descendencia de Peleg va a venir la descendencia de Abraham, la que es del pueblo escogido de Dios. ¿Por qué la de Joctán no? Porque en ese tiempo fue repartida la tierra; queriendo decir así:

Que todos ellos se reunieron en la torre de Babel y pecaron, en ese momento fue en que Dios los repartió en el tiempo de Peleg, Dios en un abrir y cerrar de ojos, los repartió en toda la faz de la tierra. Y así fue lo que sucedió después de que Peleg es descrito, junto a sus descendientes. Ahora sus hermanos fueron distribuidos por la faz de la tierra por Dios en diferentes razas, tiempos, y lenguas.

En el tiempo que quedó entre la torre de Babel y la repartición por la faz de la tierra, este tal Joctán también fue repartido por el mundo entero. Así también lo describe la Palabra a él y a algunos de sus descendientes. Aunque eran descendencia de Sem, ellos fueron también los que participaron de la torre de Babel junto a el linaje de, Jafet y Can.

Ahora los descendientes de Peleg, fueron los que vinieron a ser descritos y los que se quedaron allí en esa región, en las naciones que bordean y avecinan  el monte de Ararat después de la distribución. Estos son los descendientes que Dios no tomó para repartir por medio de la faz de la tierra: sino más bien dejó en aquella tierra porque: de ellos vendría la descendencia de Abraham.

De ahí sería descendiente Abraham y de Abraham todo el pueblo de Israel, pero todas las otras naciones, inclusive descendientes de los semitas; de Joctán,  fueron repartidos por medio de la faz de la tierra en ese tiempo.

Queriendo  decir que en esta división, de la descendencia de estos dos hermanos, Joctan y Peleg. Dios divide una parte de esos descendientes:

De Sem, fueron los escogidos por Dios para que viniese a nacer Abraham y de ahí todo el pueblo de Israel.

Y los otros pueblos, los que se reunieron en la Torre de Babel, fueron repartidos por medio de Dios en el mundo.

Peleg y sus descendientes no hicieron parte de la torre de Babel y esto lo confirma la Palabra en que aquellos quedaron en esa región. Comprobándose así las promesas hechas a Abraham por Dios que fueron dadas para el pueblo de Israel por Dios en aquella región.

Gén 9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.Gén  9:1. De ellos fueron multiplicados los pueblos en toda la tierra. Pero antes de ellos ser repartidos sobre la faz de la tierra se reunieron sus hijos en una convivencia mutua alrededor de aquella región del Ararat.                                                                                      Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella. Gén 9:7.

Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. Gén 9:18.

Canaán fue el cuarto hijo de Cam, también del vendría a salir naciones; aquí en profecía Dios nos lo da a conocer.

Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het,

Al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,

Al heveo, al araceo, al sineo,

Al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos. Gén 10: 15, 16, 17,18.

“Toda esta descendencia de Canaán, fue distribuida por Dios.”

Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. Gen 10:19,20.

Estos son los descendientes de Cam a través de Canaán, después de la torre de Babel, porque vemos que la palabra dice: Por sus familias, lenguas, en sus tierras en sus naciones. En donde todo esto se dio solo después de la torre de Babel en donde antes eran una sola Nación, raza y lengua.

Ahora en el tiempo que Noé maldijo a Cam lo maldijo en su descendencia, en todos los pueblos que dé el vendrían.

Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Gén 9:22.

Ver la desnudez de su padre significa, ver a Noé desnudo en su naturaleza humana, llena de pecados y defectos e reír de ellos y burlarse al mismo tiempo, quedando su padre al desnudo frente a su hijo y este viéndole sus pecados, así Cam lo desnaturaliza en sus conceptos sobre su naturaleza. No viendo el pacto que Noé hizo con Dios, mas observando y apuntando los pecados de su padre.

Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,

y dijo:

Maldito sea Canaán;

Siervo de siervos será a sus hermanos.

Dijo más:

Bendito por Jehová mi Dios sea Sem,

Y sea Canaán su siervo.

Engrandezca Dios a Jafet,

Y habite en las tiendas de Sem,

Y sea Canaán su siervo. Gén 9:24, 25, 26, 27.

Noé maldice a Cam en su descendencia. Estos fueron pueblos enteros sin la bendición de Dios por generaciones.

Ahora del primer hijo de Cam que fue Cus, de él salió Nimrod.

Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.

Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

Gén 10:8, 9, 10.

Este Nemrod se hiso poderoso por el dominio, que tuvo sobre los demás en el tiempo entre el término del diluvio y el fin de la torre de Babel.

Tuvo el dominio de los hombres y fue el cazador de los poderes ocultos de la tierra y del sub mundo, los conquisto para sí y para la nación universal que él creaba. La palabra dice que fue el primer poderoso en la tierra, y vigoroso cazador delante de Jehová. O sea, en la tierra quiso ser igual a Dios usurpando el poder de Dios, al conquistar todos los seres humanos, dominándoles al crear una sola nación en un mismo querer, para así gobernar la tierra y el mundo espiritual.

 

 

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

Que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.”

“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.”

“Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” Gén 6: 1, 2, 3, 4.

En los tiempos pre diluvianos,  tuvieron los hombres contactos con los demonios  y le nacieron las aberraciones llamados; los Nefilins. Aberraciones que aparecieron por la maldad del hombre y de su relacionamiento con los ángeles caídos. Fueron gigantes en aquella época y después del diluvio también, aparecieron entre los hombres después del diluvio porque: en el tiempo de que fue maldecido Canaán de este nació Cus, del cual nació Nemrod, el cazador de lo oculto y del poder que naciera de los hombres en un mismo querer y pensamiento, los hijos de la relación entre potencias celestes rebeldes, y de los hombres entregados a ellos. Al mismo tiempo el nacimiento bestial espiritual, de una raza en un mismo querer, o sea el cuerpo de la “bestia”, que quería en un mismo pensamiento y querer el dominio en la tierra y en los mundos espirituales.

Y ahí a continuación en el capítulo  11 de Génesis dice:

“1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 

2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.”

                                                                                                                      Génesis 11:1-3

Aquí los seres humanos, todos aquellos descendientes de Sem, Cam y Jafet. Se reunieron en aquellas regiones. Tenían una misma concordancia, un mismo idioma, una misma religión, un mismo pensamiento, una misma intención; excluyendo a Peleg.

Ellos querían descubrir todos los misterios de la tierra y el cielo,  y así también quisieron adentrarse a través del ocultismo en las regiones espirituales. Obviamente que al hacer esto, se comunicaron con los demonios, así como lo habían hecho en los tiempos de los gigantes, antes de Noé. Aquí también lo hicieron nuevamente y se reunieron todos a invocar demonios;

¡Esa montaña de iniquidad es la gran ciudad y la torre de Babel!

O sea dice que hay una ciudad y en el medio de la ciudad una torre. Queriendo decir así; en el medio de la ciudad; el lugar que está entre todos ellos, hicieron esa torre. Pero esa torre, claro que es en forma real y también simbólica.

Vamos a decir así; aunque la construyeron físicamente el significado es espiritual. Es decir: quisieron llegar hasta lo más alto en el conocimiento trascendental para tener control de los cielos y de la tierra. Continuando, dijeron;

Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.” Génesis 11:3. Es decir con las propias fuerzas, conocimiento, con el fuego de su alma y de su libre albedrio.

Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra,” Génesis 11:4. Edificaron algo propio, algo hecho por ellos; de sus manos, algo hecho de la tierra para invocar demonios. Porque ahí está diciendo la Palabra que labraron con sus propias manos. Quisieron construir un poder para llegar al infinito para tener conocimiento de la tierra y de lo espiritual. Se reunieron ahí y concordaron con los seres espirituales; con los seres caídos. Y así también nos es revelado en Génesis 11:4,

“Y dijeron: Vamos, edifiquémonos”; o sea construyamos para nosotros “una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo”; que llegue al cielo, llegue hasta descubrir todos los enigmas, descifrar todos los misterios y tener todo el poder, todo en las manos, en la mente; en lo espiritual y lo material. Y dijeron:

“y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.” Sabían que Dios los podría esparcir por la faz de la tierra, entonces ellos querían tener un poder en el cual se pudiesen comunicar entre ellos espiritualmente para tener el dominio sobre la tierra y hacer un nombre; o sea tener un control sobre el universo; espiritual y material. Y esto lo vio Dios y por eso bajó:

“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.”                                                                                                                  Génesis 11:5.

Ahí Dios vio que como en el tiempo antes de Noé, antes del diluvio, ellos concordando y pactando con los demonios, tenían dominio entre el cielo y la tierra; de los elementos. En ese tiempo  Dios los destruyó sus planos.

Aquí Dios no quiso destruirlos como en el tiempo de Noé, sino que decidió bajar para ver que estaban haciendo; es claro que Dios obviamente lo sabía. Así vemos la voluntad de Dios continuando en la escritura;

“Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.” Génesis 11:6  

Dice que había solamente un pueblo. Así decidió Dios;

“Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.” Génesis 11:7

Aquí Dios no solamente los confunde, en el lugar de Babel; Babilonia; (confusión). También aquí hablamos de toda la región comprendida entra las “Naciones circunvecinas de aquel lugar en donde bajo Dios.” Que después de bajar Noé y sus hijos del monte Ararat,  fue exactamente “aquí” que fue su reunión, comprendiendo también todas las Naciones de Eurasia y Mesopotamia.

Se reunieron en esta región de “Babilonia,” todas aquellas naciones envuelta de Ararat. La Palabra describe aquella región de Mesopotamia, como el punto de encuentro donde se reunieron los hombres del mundo antiguo que existían en esa época, pero no necesariamente todos ellos en forma física, sino (espiritualmente) en un mismo pensar, sentir y creer, y uso de sus facultades mediaticas, entre ellos y los demonios; en este caso, lo que es contrario a Dios.

Eran una misma raza, aunque se hayan repartido por todas esas regiones. Ahora la descripción de génesis diez como lo describen de como las razas fueron repartidas por esas regiones: Se repartieron desde los descendientes directos de los tres hijos de Noé, en una misma raza. Porque eran de la descendencia de Sem, Cam y Jafet, de un mismo padre, Noé. La división de razas en culturas diferentes y en regiones del mundo distantes las unas de las otras fueron solo después de la (división).

En este tiempo ellos tenían un contacto, no solamente físico, sino además un contacto mental. Y esa ciudad “significa” no solamente una ciudad con una serie de casas y edificios como nosotros las conocemos, sino que también; una concordancia, una vivencia, una misma cultura. Y así formaron en el pecado de uno, el pecado de todos. Ya que todos eran uno.

Y aquí Dios baja y hace que ninguno entienda al otro. Y para que eso suceda ya que uno estaba al lado del otro, va a decirnos la revelación, como lo decimos en la Palabra que leímos antes; “Que en los tiempos de Peleg, Dios distribuyó las tierras,” o sea, los tomó y los agarró y los esparció por el mundo entero, en un abrir y cerrar de ojos. Por eso dice la Palabra.

 

“8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel [compárese al hebreo balal, “confundir”], porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”

                                                                                                                      Génesis 11:8-9

Entonces vamos a considerar lo siguiente: que el Señor en tiempo de Peleg: en ese tiempo, ellos tenían esa Ciudad; esa misma concordancia entre ellos y los demonios. Y Dios bajó y los repartió por toda la tierra.

La descendencia de Joctán junto con los otros pueblos que moraban entre Ararat y los pueblos alrededor y que se reunieron en Babel, fueron esparcidos. En esa confusión fue esparcida en todo el mundo el hombre, con razas, con sus lenguajes distintos unos de los otros. Por eso dice: “y Dios confundió las lenguas”.

Pero la descendencia de Peleg no, estaba en aquella región,(BABEL) y fue la única que quedó en aquella región. Por eso que allí en Hechos 17, se leyó al principio como Dios repartió las naciones en el medio de la tierra.

Esa misma Palabra de Hechos 17 está aquí en Deuteronomio 32:8-9 que dice;

“8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.

 9 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.”

                                                                                              Deuteronomio 32:8-9

¿Qué dice aquí? Que en aquel tiempo de Peleg Dios los repartió en aquel lapso de tiempo,  y ahí Dios tomó a estos pueblos y los colocó en el planeta entero, en una lengua diferente y en una raza diferente el uno del otro. ¿Dónde dice una raza diferente? Bueno, cada raza tiene una lengua diferente, viéndola en la separación las unas de las otras,  también viendo esto en la forma tradicional y antigua, es obvio que cada región adquirió un mismo lenguaje. Continuando en Deuteronomio.

“Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres.” Los dividió porque ellos estaban juntos y concordaban en querer llegar a los cielos, en toda sabiduría y conocimiento de ellos y de los demonios.

“Estableció los límites de los pueblos”, significa que les dio una región pero también una capacidad de poder ver, poder encontrar entre lo espiritual y lo natural; respuestas, o también hallar a Dios a través de lo palpable.  Por su pecado Dios les privó hasta de su presencia, a estos pueblos que esparció, porque se habían reunido para invocar demonios.

Puede ver que ninguno de ellos encontró a Dios, a no ser la humanidad en la descendencia de Abraham y que a Peleg, lo tenemos como el principal de este tiempo. Heber, Peleg en el tiempo de Heber. Leemos aquí en Génesis capítulo 10 versículo 21 por eso dice en esta Palabra:

También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber,” y describe ya la descendencia de Sem como los que vinieron de Heber y que nació Peleg y su hermano Joctán, el cual no se siguió describiendo en las generaciones venideras. Se coloca Joctán como aquello que estaba también concordando con estos que estaban reunidos en la torre de Babel. Siempre continuando en la revelación,

“Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.”

¿Por qué según el número de los hijos de Israel?

Porque Dios quiso que a través de los siglos de los siglos, y a través de cada uno de los pueblos, se propagase el evangelio por medio de la tierra, y pasase de generación y generación; y  a su tiempo el Señor, cuando se mostrase a los hombres y viniese en nuestro Señor Jesucristo; a su tiempo; Dios recogiese en los siglos pasajeros y venideros por medio de la Palabra a sus hijos. A sus hijos de diferentes culturas, en su tiempo secular o en su época milenaria, a su hora  debida, y en los diferentes pueblos.

O sea, las razas que hay esparcidas por el mundo, Dios las creó en un abrir y cerrar de ojos; ahí tenemos en esa revelación y en ese conocimiento maravilloso que el Señor nos describe aquí; “Glorias a Dios por todo eso que estamos viendo.”

“Edificaron una torre en medio de la ciudad”, pero cuando el Señor los repartió dice así en el versículo 8 de Génesis;

“Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad”. No dice que dejaron de edificar la torre, dice que dejaron de edificar la ciudad,

“Por eso fue llamada el nombre de ella Babel”. O sea la ciudad es la propia torre de Babel.

No quiere decir que no haya una torre en el medio. Pero la torre era la maligna intención de los hombres, de reunirse en un mismo pensar, en una misma religión, en un mismo poder, queriéndose hacer un nombre.

O sea; manifestándose así sobre la tierra y los cielos; el poder del hombre reunido y así, concordando con los demonios, levantarse contra Dios en medio de la tierra. Por eso es que Dios los dividió y los esparció por medio del planeta, por medio del mundo.

Y así vemos esta Palabra maravillosa que Dios nos revela en esto aquí. Después en el mismo capítulo 11 de Génesis, va a describir las generaciones. Vamos a leerlo y reflexionar nuevamente para que quede conocimiento de lo se está leyendo;

“10 Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio. 

11 Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.

12 Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala. 

13 Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 

14 Sala vivió treinta años, y engendró a Heber. 

15 Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 

16 Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.

17 Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 

18 Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu. 

19 Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas. 

20 Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug. 

21 Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.

22 Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor. 

23 Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas. 

24 Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré.

25 Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas. 

26 Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.”

                                                                                                          Génesis 11:10-26

Vemos que la descendencia que viene a ser descrita aquí, los descendientes de Sem, donde sale Heber padre de Peleg, los que quedaron después del diluvio en aquella región descritos aquí; estos son los descendientes de Sem. Los que vinieron del hermano, de Peleg. Los de  Joctán, son poco descritos y fueron repartidos en aquella época.

Podemos ver que los descendientes de Sem vivieron cientos y cientos de años y también después de Peleg vivieron también mucho. Queriendo decir la longevidad que hubo en la descendencia que venía a de ser del pueblo escogido por Dios. Que es la ascendencia de Abraham. Aquí son descritos ellos en forma separada del hermano de Peleg.

Y así vemos que el Señor agarró todas las naciones, las razas, o sea todas esas razas y las repartió por medio del mundo. Dejando diferentes razas en tiempos diferentes.

Si Dios quiso que algunos apareciesen algunos años antes y otros años después en medio de la tierra, “es cosa y ciencia de Dios.” Porque Dios quiso que cada una se perdiese en los tiempos una de la otra para que no se reuniesen nuevamente y llegasen a reunirse en un mismo pensamiento y concordasen con los demonios.

¡Por eso es, que hoy en día la torre de Babel, la nueva torre de Babel, está destruyendo el mundo! Aquella unión entre los hombres y el falso profeta entre los demonios y la bestia: se forma la ciudad corrupta bajo el dominio del dragón (el mundo entero reunido para contrariar a Dios.)

Cuando Dios vio que el hombre se reunía en la torre de Babel y construía esa ciudad, esa torre inmensa. Bajó y los repartió por el mundo. Bueno ahora en la actualidad ya están repartidos por el mundo. Esa Torre que hay hoy en día construyéndose, Dios también bajará y destruirá al hombre y llevará su pueblo.

Así como separó a la descendencia de Sem, así también separó su iglesia; a Israel y nos llevará con Él, consigo para los más altos cielos. Amén. Describo y doy fe que esta revelación es verdadera. Siervo de Dios, Juan Sebastián González Jiménez.

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