Vivir Piadosamente Como Dios Nos enseña

luzdomundo

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”

2 Timoteo 3:12

 

Esta es una ley, una certeza que Dios nos alerta a través de sus Santas Escrituras. Ley que en el día de hoy, no marca más nuestras credenciales como siervos de Dios. Cuando digo nosotros, incluyo toda esta generación la mía y la suya de hoy.

Esta palabra, no dice que si escogemos vivir piadosamente “puede ser que” seamos perseguidos. Ella dice que, si vivimos piadosamente, necesariamente sufriremos persecuciones. Si escogemos vivir como Cristo vivió, sufriremos persecuciones.

No se trata de una posibilidad. Se trata de una regla, de algo que ciertamente sucederá. ¿Y por qué? Dejemos al propio Hijo de Dios que nos responda:

 

“Esto les mando, que os améis los unos a los otros

(18) Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. (19) Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

(20) Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

(21) Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.”

Juan 15:18-21

 

 Así que, tal persecución por nuestra fe es una credencial del cielo que dice que estamos, de hecho, caminando contra las corrientes de este rio impetuoso, que es el mundo.

Sin embargo, en este mundo occidental democrático, algunos preguntarían: y aquellos que viven piadosamente y no son mártires, diciendo así, los que no están siendo presos, acosados o muertos en un claro acto. Y estos, ¿en qué son perseguidos?

Ahí está

Cuando dan buen ejemplo, donde solo el mal ejemplo prevalece y eso enfurece los que están alrededor; cuando siendo tratados con desprecio no desprecian. Cuando sufren calumnias no calumnian, y teniendo que mentir para promoverse no mienten.

Cuando todos adulteran y en ese medio no adultera. Cuando todos ríen de la flaqueza ajena y esos no ríen. Y cuando todos se alegran con una maldad contra el prójimo, y esos se entristecen.

Como está escrito:

“(4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.  

(5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

(6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

(7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

(8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

Mateo 5:4-8

 

Y entonces pierden oportunidades en este mundo: poder, promociones delante de los hombres, riquezas y lisonjas, simplemente por amor y temor a Dios. Pues no hacen concesiones de propinas, acuerdos sucios, no toman ventajas deshonestas y no hacen negociación de valores personales.

 

Ah, sí, estos, en eso son buenos participantes con Cristo de su sufrimiento y dignos de ser llamados hijos de Dios.

 

Este tipo de gente ¡Basura del mundo, despreciables para que parezcan ser hallados mejores de lo que realmente son, y en verdad, en sí mismos sabiendo que no siendo nada, fueron hechos príncipes y princesas de Dios!

Este tipo de gente, escoria de ignorantes entre los hombres, que se basan en el que no ven, en vez de vivir por el placer que pueden ver y sentir, siendo por eso tan despreciados!

Pero, ¿y para Dios?

Para Él son ¡el perfume de Cristo! ¡Luz en medio de las tinieblas! ¡Pueblo escogido! ¡Sacerdocio real! ¡Hija de Sion! Jardín virtuoso en medio del desierto de este mundo.

Así, esta es la Iglesia. La verdadera. Estos son los que padecen por amor de Cristo

 

“Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.”

Romanos 8:36

Y esa persecución no es solo fuera de los templos de ladrillo y madera, también dentro. Allí sentados en los mismos bancos que dan lugar a una misma fe. ¿Y por qué?

Porque la Iglesia de Dios no es demarcada por los que están de la puerta para dentro de los templos construidos por hombres. Donde muchos están por las ventajas y riquezas de este mundo. Por eso que solo hablan de ellas.

Porque, la Iglesia de Dios es demarcada por aquellos que están realmente dentro del Verdadero Templo: ¡El Cuerpo Resucitado de Jesucristo!

¿Cómo? Por el Espíritu Santo que en ellos habitan, y ellos, en el Espíritu, haciendo su voluntad. No solamente el Espíritu en ellos, también ellos en el Espíritu.

Como Jesús prometió:

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Juan 14:23

 

Pues quien participa de encuentros simplemente en templos, pero no lo tiene a Él así y no vive para Él, no es de Él:

 

“(8) y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

(9) Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”

Romanos 8: 8-8

 

 ¡VIVIR PIADOSAMENTE!

Eso no significa vivir con “cara de piedad” o de bondad. Ni tener lástima de su prójimo, de su semejante.

Vivir piadosamente es elevar La Piedad en todo aquello que vivimos.

Significa tener en mente y corazón, antes y durante cada paso de nuestra vida lo seguiente:

– Cuan piadoso fue Dios con nosotros ¡En cada llaga del Cuerpo de Cristo! Cuando fuimos perdonados por Dios ¡por la Sangre de Jesús! Ahora, si tanto recibimos de Él, sin merecer nada.

– Que enorme piedad es la que deberían recibir también nuestros semejantes ¡Ha! ¡Que amor! ¡Que gracia de Dios!

– Y si nuestro prójimo también merece esa piedad. Porque nosotros mismos recibimos sin merecer, entonces también con eso en mente, ¡seremos piadosos y viviremos piadosamente!  En el temor de Dios y llenos de gratitud en el corazón.

Y eso, ciertamente, nos llevará a persecución.

Porque tal Luz de Dios desvelará las tinieblas, la injusticia y la impunidad de aquellos que se resisten y se aferran a sí mismos y en sus convicciones.

Y estos, descubiertos, se irritan. Quedan irritados como quién es descubierto bajo una falsa vestidura. Que antes abrigaba la conciencia con todo tipo de auto-engaños y auto-bondad o aún de religiosidad. Siendo él mismo, el centro beneficiado de sí mismo en puro egoísmo, y no en Dios.

 

Pero ahora, por el reflejo de la piedad en Cristo reflejado en nosotros, se mostró demasiado engañoso y falló. Y por eso nos odia.

Esa es la verdadera piedad.

En verdadera guerra de la Luz contra Las Tinieblas.

Luz que Cristo dejó en el mundo por su Iglesia. Única en todo el planeta. Única que la escogió por el Espíritu  y con ella habita, por la fe en Cristo.

Porque el Espíritu Santo es único en todos estos.

Dejaremos pues, ¿apagar esa Luz? ¿Ser contaminada por las tinieblas de este mundo?

Ciertamente que no.

Aunque queden apenas algunos focos en toda la tierra.

¡La paz de Cristo resplandezca en todos nosotros!

 Por Alan De Zoppa Maia

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