La Alianza de Dios en Malaquías 3


mensageiro

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; Y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es  como fuego purificador  y como jabón de lavadores.”

Malaquías 3:1-2

Continuando, sobre la Alianza de Dios (del Espíritu Santo en Emanuel), y de la que Dios habla en Malaquías 3 cuando dice:

“He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho JEHOVÁ  de los Ejércitos.”

Que significa:

Yo, el Todopoderoso, envío a mi profecía por medio de mi profeta (Juan Bautista-la voz que clama en el desierto), que testificará de mi eminente venida (Jesús de Nazaret), y él le preparará el camino de sus corazones para su venida, predicando el arrepentimiento.

“He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí;

De manera que se arrepientan y queden quebrantados de espíritu para que cuando Yo venga no suceda que los hiera y los mate, y ustedes se condenen a sí mismos en su arrogancia y falta de fe, por no reconocerme.

Entonces de repente vendré a mi Templo, Yo, el Señor, quienes ustedes buscan y desean.

“….y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho JEHOVÁ  de los Ejércitos.”

Dios viene en Jesús de Nazaret, en su Templo y después de su sacrificio, desciende en nosotros por su Alianza.

Dios se denomina aquí, “El Ángel de la Alianza” porque descendería como un mensajero de Alianza en la forma del Espíritu Santo, sobre los que creyeran en su Hijo Jesús.

Por eso se compara con sí mismo, el Ángel de la Alianza, es el Señor viniendo a su Templo. Porque Él, el SEÑOR Jesucristo y el Espíritu Santo son Uno.

El Espíritu Santo es la Alianza eterna de sus hijos.

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; ´porque la letra mata más el espíritu vivifica”

2 Corintios 3:6

Alianza viva, real y presente en aquellos que se arrepienten y se rinden a los pies del Señor Jesucristo. Tornándose en sí mismos Iglesias vivas en la tierra, Templos sagrados habitados y dirigidos por Jesucristo, el único Sumo Sacerdote.

Ahora ven Señor Jesús

por Alan De Zoppa Maia.

El Espíritu de Profecía

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“Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira no lo hagas, yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.

Apocalipsis 19:10

 

“Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía”, cuando se dice esta palabra, se está diciendo que es el espíritu viniendo de parte de Dios, en la virtud de la profecía, sea cual sea la profecía, siempre testificará a Jesús.

No existe profecía que no tenga como principio y fin a Jesucristo, sea en el Nuevo Testamento (la Nueva Alianza), sea en el Antiguo Testamento (la Antigua Alianza). Aún las manifestaciones de la profecía en las cuestiones más íntimas y personales de cada hombre tienen su cumplimiento por El y para El.

El apóstol Pablo va a decir al respecto de todas las promesas de Dios, o sea, aquello que se ha de cumplir una vez prometido por El:

 

“Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros , por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; más ha sido sí en Él;

(20) Porque todas las promesas de Dios son en Él, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

2 Corintios 1:19-20

 

Porque aunque la profecía es un juicio, aun si ella se da solo en función de la manifestación de Cristo, aun antes en el ansia de su venida. Porque con Él, se manifestó una Palabra y una estatura de justicia, y la creación se ajusta a su medida manifiesta ahora. Y el juicio viene por la discordancia de todo lo que existe con el propósito de lo creado como parte del Hijo generado.

 

“Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Juan 1:3

 

Decimos generado de acuerdo a la Palabra que dice:

“Mi Hijo eres tú; yo te engendré hoy.”

Salmos 2:7 y Hebreos 1:5

 

Jesús, el Hijo de Dios y Dios mismo, generado cuando se hizo carne, constituyendo para sí un cuerpo santo en medio de la creación, generado puramente por la virtud del Altísimo. Nacido de una virgen casada en una familia de la tribu de Judá, en el linaje de David.

Para que por medio de su cuerpo dejar aquello que era pasajero, los sacrificios y ofertas ofrecidas por la Ley de Moisés, y ahora cumplir todo lo que la Ley profetizaba en este cuerpo:

“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo”

Hebreos 10:5 (y Salmo 40:6)

 

Cuerpo en el cual reuniría la corrupción (pues todos los demás cuerpos creados se corrompieron) para incorrupción todos sus hijos. Aquí está también el misterio de la Santa Cena, del partir el pan, teniendo la Iglesia como su Cuerpo, aquel que come de su carne, del propio Verbo.

 “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.”

Juan 6:56

“Esto no lo dijo por sí mismo, sino como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.”

Juan 11:51-52

 

Así que todos los profetas, desde Isaías a Malaquías, que profetizaron por el espíritu de la profecía, expresado más directamente en las personas del profeta Elías, Eliseo y Juan el Bautista, y en toda la Ley entregada a Moisés, profetizaron, sin excepción, de Jesucristo.

Y en Él se cumplió y se cumplirán todas las palabras dichas. Eso veremos en cada palabra escrita testificada en este sitio, en cada tema, sobre cada entendimiento, de los más sencillos a los más profundos.

Dijo Jesús al respecto de la Ley y de la profecía:

 

“Porque todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan”

Mateo 11:13

 

Noten que dice que la Ley también profetizó. ¿Y cómo siendo mandamientos profetiza? Ella profetiza hasta en los 10 mandamientos, en la forma temporal, con que fueron dados.

 

Fue dicho: “no matarás”. No dice “no mate”, dice “no matarás”, refiriéndose con eso que, además del precepto de justicia manifestado en el carácter de Dios de que no se debe matar, está también refiriéndose al futuro, “no matarás”, que habría uno que no mataría, que no hurtaría, que no daría falso testimonio, que no codiciaría, y así en todos los preceptos. Y este es Jesucristo que cumplió en carne o cuerpo toda la Ley. Siendo que, de lo restante, todos transgredieron la Ley, pues quién transgrede en un mandamiento, transgrede en todos, como está escrito:

“Porque cualquiera que guardare toda la Ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”

Santiago 2:10

Sabiendo que Jesús dijo aquella palabra en el contexto en que hablaba de Juan el Bautista:

 

“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. (12) Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. (13) Porque toda la Ley y los profetas profetizaron hasta Juan. (14) Y si queréis recibirlo él es aquel Elías, que había de venir. (15) El que tiene oídos para oír oiga.”

Mateo 11:11-15

 

Eso porque Jesús al dar testimonio de Juan el Bautista aquí exactamente, como el mayor nacido de mujer, y mayor profeta, testigo de Sí mismo en él.

 

Porque el espíritu de profecía en Juan el Bautista, que había venido antes en Elías y pasó a Eliseo, y permaneció vivo aún después de su muerte (Dios nos muestra eso cuando aún después de muerto sus huesos resucitan un hombre muerto que cae en su cueva y toca en ellos), pasando por los profetas, y si queremos aquí dar crédito, este es lo que dicen del espíritu de Elías,  refiriéndose no a una persona, sino a una unción de profecía en su pleno propósito-, este espíritu  va a cumplir ahora su más claro y manifiesto objetivo:

Testificar a Jesucristo.

Recordando lo que leemos: “el espíritu de profecía es el testimonio de Jesús”

En Juan el Bautista;

Todos los profetas profetizaron a aquel que habría de venir y lo que acontecería en su manifestación con los rebeldes, estando Él aún distante de venir.

 

Pero Juan el Bautista le testificó a los ruidos de sus pasos. En toda subordinación y humildad hasta la muerte, sabiendo que no había dignidad cerca de Aquel que llegó. Y que él, como dice, no era digno ni de desatar sus sandalias.

Bendito es el que vino y que viene en nombre del Señor! Maranatha Jesús!

El Verbo en carne habitó entre nosotros, en esta tierra! Vino a su templo (el Cuerpo) de repente, después de tanto silencio.

 

“(1) He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho JEHOVÁ de los Ejércitos.

 (2) ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.”

 Malaquías 3:1-2

Por eso Elías fue arrebatado, para servir de testigo y también Moisés, aún después de muerto. Por eso aparecen los dos en el monte de la transfiguración, cuando Jesús oraba y resplandecían sus vestiduras, ocasión en que Pedro fue reprendido por la voz del Padre venida de los cielos, pues deseaba hacer allí tres tiendas, una para Elías, otra para Moisés y otra para Jesús. La reprensión por aquella voz fue: “este es mi hijo amado, a Él oid.”

Queriendo decir: que tanto Moisés como Elías están allí solamente para testificar a Cristo. La Ley y la Profecía testificando el Hijo de Dios.

 

Continuando, no existen tres tiendas para que descanse el hombre. No existe para el hombre morada en la Ley, ni en los profetas, solamente en el Hijo, el verdadero Tabernáculo de Dios con los hombres (Apocalipsis 21) el cumplimiento pleno de los misterios.

 

“…según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra;”

Efesios 1:9-10

De esa forma, al hablar del Mesías, de Jesucristo, vemos en Él, el cumplimiento no solo de una u otra promesa, sino la manifestación revelada y cumplida de todas ellas.

 “está todo consumado”

Ahora todo lo que está a la espera de la redención de los hijos de Dios y la sujeción de todo a Jesucristo, de Jesús a Dios, para que entonces, eternamente, Dios sea todo en todos en toda plenitud y perfección Suya.

Bendito para todo siempre sea Dios y Su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.

 

 por Alan De Zoppa Maia

La Alianza de Dios es el Espíritu Santo

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 “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; Y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es  como fuego purificador  y como jabón de lavadores.”

Malaquías 3:1-2       

 

LA  ALIANZA

Dios hizo una alianza o  pacto con el hombre. Alianza que dividió y reordenó toda la creación, poniendo lo que era último como primero y lo que era fin como inicio. Todo por medio de la manifestación de su Hijo Unigénito Jesucristo.

Esa alianza no es alegórica ni distante, esperada en Jesucristo solamente por una convicción de nuestra mente o por una tradición trasmitida por nuestros padres.

A Él no le interesa si somos evangélicos o católicos, ortodoxos o romanos. A Dios le interesa si somos de Jesucristo o no.

Él es el parámetro o referente con el que toda la Creación está. No de otro modo. No vive en torno a los deseos de los que están a su llamado. Pero es el Dios que vive y también podemos vivir por medio de El. Como dijo Jesús:

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así mismo el que me come (de mi se alimenta), él también vivirá por mí.

Juan 6:57

Su alianza es real y tiene que ver con el verdadero Templo.

Porque para Dios todos los templos construidos por hombres son construcciones inanimadas, que no tienen vida alguna, como está escrito:

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas. Ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es el que da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

Hechos 17:24

Su Alianza, Alianza entre Dios y los hombres, está en un Templo muy superior que nuestros ojos naturales puedan ver.

Recordemos que Jesucristo fue llamado en las escrituras Emanuel, que significa Dios con nosotros.

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre EMANUEL, que traducido es: Dios con nosotros.”

Mateo 1:23

Dios con nosotros, porque el propio creador habitó en plenitud en el cuerpo de Jesús de Nazaret. El verdadero Templo. Y Cristo era el propio Dios viniendo en esa habitación de carne.

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron luego los judíos dijeron: en cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21 Más Él hablaba del templo de su cuerpo.”

Juan 2:19-21

“1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…12 y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.”

Juan 1:1

Una manifestación inédita, tan grande y perfecta que trajo en ella la Alianza eterna de Dios: Emanuel, la naturaleza del Creador habitando en aquellos que fueron hechos del polvo de la tierra. Digo “aquellos” porque por el sacrificio de Jesús y por medio de El, el Espíritu de Dios se extendió a los pecadores arrepentidos comprados por el Hijo de Dios.

El punto de este “Dios con nosotros” también significa “Dios en nosotros” y “nosotros” en El.

 

O sea,

Nosotros creaturas humanas, esclavas de las propias pasiones y juzgadas por los propios pecados, podemos por el arrepentimiento y remisión en Cristo, recibir aDIOS dentro de nosotros”.

Nos tornamos así templos vivos de Dios, de tal modo literal que su persona entra y habita en nuestros corazones, permaneciendo para siempre.

Entonces en donde estuviéremos El estará, donde caminemos El caminará. Y la opresión del mundo ya no tiene efecto allí donde El mora en nosotros.

Nos tornamos templos del Espíritu Santo. Templos de Jescristo. Templos de Dios Padre.

La Creación se sorprendió cuando el velo del templo se rasgó con el sacrificio de Jesús, revelando la entrada a la sala del Santo de los Santos, porque a los pocos días, el Espíritu Santo en persona, se derramó sobre toda carne (Hechos 2) concluyendo el verdadero sentido de aquel símbolo:

El velo se rasgó => que el camino a Dios estaba abierto. Haciendo posible a los hombres llegar a Cristo.

Entonces nosotros, hechos del polvo de la tierra, corruptibles y de vida tan corta, podemos recibirlo en nuestros corazones que ni los ángeles lo tenían en si mismos. (Pues como está escrito ¿a cuál de los ángeles le llamó hijo? Hebreos 1:5)

**Podemos recibir la naturaleza incorruptible y perfecta de Dios**

“…por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia.”

2 Pedro 1:4

Somos en Cristo vasos de barro con un Tesoro muy preciado dentro.

Como Aguas Vivas brotando dentro de los hombres que antes eran como tierra seca, que en poco tiempo se tornarían polvo.

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la escritura: De lo más profundo de su ser brotará ríos de agua viva. Pero Él decía esto del Espíritu que los que habían creído en Él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado”.

Juan 7: 37-39

Es esto lo que quiere Dios que sepamos, el privilegio inimaginable dado a los hombres: Emanuel “Dios con nosotros”, que es Jesucristo, También es “Dios en nosotros” Como se escribe respecto a sus misterios:

 

 “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”

1 Corintios 2:9

 

La iglesia de Jesucristo, como su verdadero Templo, pasa a ser cada hijo o hija de Dios que recibe de su Espíritu, se hace “uno” con El,  y una es su voluntad, en donde estuviere estará siempre EN CRISTO.

Unidos por un mismo Espíritu, como una misma sangre que corre en su Cuerpo y da vida a cada miembro: una sola Iglesia. Esta es la Novia amada del Hijo de Dios. Adornada y vestida con las vestiduras del propio Espíritu Santo.

Como oró el Señor Jesús a Dios Padre, cuando estaba en la tierra:

“Para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

 Juan 17:21

Cada uno de los llamados y redimidos por El, pasan a tener la misma “Persona” dentro de su corazón. Se tornan sus hijos, porque nacieron de nuevo de El. Nacieron del Espíritu de Dios, por el arrepentimiento de sus pecados. Nacieron del lavado regenerador del agua y del Espíritu (Juan 3)

Sin doctrinas.

Sin costumbres humanas.

Pero literalmente.

Esa es la Alianza Eterna para los que son rescatados por el amor de Dios:

“Dios en nosotros por medio de Jesucrsito”

Por Alan De Zoppa Maia

La séptima copa de Apocalipsis

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 APOCALIPSIS 16

“17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.

 18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.”

 

 “El séptimo ángel derramó su copa por el aire…”

 Los aires

 Refiriéndose al elemento aire, del cual respiran todas las criaturas sobre la faz de la tierra. Vital como el soplo de vida en los hombres y en todo ser viviente.

Aquí el aire significa en “donde” fue derramada la copa del juicio de Dios, indicando el tiempo y lugar en el elemento en que el ángel derrama su copa. Así como el aire no se ve, así también es derramada esta bebida de ira de Dios en forma espiritual y con todas sus consecuencias.

Invisible, que no se ve al ojo desnudo, pero siendo respirado, inhalado, apreciado y manifiesto a los hombres como los propios efectos del viento que no son vistos, pero sentidos, por los cuales entonces es dado percibir la causa o perjuicio traído al mundo material y a toda forma humana.

El séptimo ángel tras la última plaga y en esta profecía, derrama la copa sobre las cuestiones circunstanciales, en aquello que no se ve y en lo que se ve, interaccionando a través del hombre como eje de conexión.

 

“… del trono diciendo: Hecho está”

Viene del trono, porque es de Dios que sale la orden, la cual concluye todas las cosas en el tiempo de la humanidad y en las formas del mundo.

Aire, espiritualmente significa “el espacio invisible”, donde satanás también actúa de forma encubierta.  No es visible pero tiene el poder de interferir en los acontecimientos naturales y en el hombre, y en su comportamiento explícito, con sus acciones y reacciones.

Actuaciones que interfieren en la naturaleza, en la degradación, y devastación por la prostitución de la humanidad ya corrupta, disoluta y licenciosa.

En el aire también porque en él está un poder maligno y espiritual que Dios permite actuar en el hombre, y entrar en su vida por las brechas dadas por el pecado.

Tenemos a satanás actuando con todos los imperios del mal. Imperios que son legiones de demonios tomando cuenta de la naturaleza del planeta y del hombre, como si no lo fuese. Quiere decir: su actuar invisible como es en el elemento aire, que en la realidad es respirando, palpando y experimentando por los pueblos en la faz de la tierra, así como los elementos vitales para la vida.

Allí en esa invisibilidad, el enemigo actúa como fuente de pensamientos y decisiones; de creencias o de cualquier otra cosa que tenga poder de influenciar al hombre en su psiquis o en las cuestiones del alma.

De modo que satanás está suelto para interferir en lo natural de la tierra y del hombre, teniendo el poder de alterar sus decisiones en su actuar diario, para provocar su castigo según su impiedad cometida.

“1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Efesios 2:1-3

Tiene la propiedad de lo oculto, el príncipe de las tinieblas, que opera en el curso de las circunstancias naturales de pecado en el hombre. Actuando así en la criatura humana, satanás también opera en los elementos, o sea, una vez él habiendo dominado diferentes áreas en el hombre, psicológicas y de comportamientos en su naturaleza, hace que el cauce, consecuencias dañinas al mundo, por medio de sus actitudes y reacciones manipuladas por el maligno.

Satanás usa la sensualidad y pervierte a través de la tentación del individuo, viniendo en el espacio de la mente y dominando a través de la operación del error. Actuando de esta forma él toma el control de la voluntad humana y pasa a tener acceso al mundo natural. Porque el maligno dominando las primicias de las criaturas causa legalidad para entonces tener derecho de operar en el planeta y, más aún, en el propio hombre, como se expresa arriba, en la revelación.

En Efesios 2:2 vemos que él tiene un dominio en lo oculto. De nuevo hablando en la significación del aire, en el que es un lugar espiritual; en que todo hombre está en convivencia, en la realidad del espíritu, así también como acontece con el aire en la realidad palpable de los elementos naturales.

Existe una realidad natural y otra espiritual. Por la espiritual satanás opera sobre el hombre para entonces llegar a la otra naturaleza. Primero él lo afecta en cuanto a criatura, en su mente psíquica, y lo corrompe. Después el pasa a su realidad en el elemento palpable, a tener acceso por los sentidos del hombre. De allí entonces actúa en su cotidiano, y en todo colectivo de la humanidad, en los sistemas filosóficos, sociales, políticos y económicos: el diablo pasa a controlar lo natural en la faz de la tierra.

Aquí se esclarezca: el operar de las tinieblas en el mundo es solamente en aquello que está expuesto al pecado. Pues, además en este medio, el hombre está libre en el Espíritu de Jesús. Nosotros, la Iglesia de Cristo, somos separados en santidad, envueltos en la protección de Dios, por el sello del Espíritu Santo.

Él nos vivificó estando nosotros muertos, dice la Palabra, muerte de la cual Él nos liberó, de las garras de las potestades del aire, del espíritu maligno que opera en todo hombre distante de Dios.

 

“Está hecho”, proclama el ángel mientras sentencia, sin embargo a partir de ese decreto comienza a concluirse la profecía que, en verdad, va transcurriendo el tiempo de Dios sobre el hombre. No es como un simple instante, sino como un juicio que va de intensidad en intensidad aquí en la tierra, el tiempo de los hombres, hasta la etapa del juicio definitivo y final en el día de Dios.

Esa profecía del fin de los tiempos se juntará al mismo tiempo con todas las demás profecías del fin de los tiempos. Cada una describiendo partes del mismo fin. Revelaciones que describen el final de diferentes puntos de vista, en espacios y medidas escritos en la biblia, en proporciones según los relatos de los profetas para el término: en los juicios de Dios.

En Apocalipsis 16:19, vemos la descripción de la Gran Ciudad, que en verdad es el mundo entero. El dividirse la ciudad en tres partes tiene que ver con el dominio dividido, en sus diferentes tiempos, en las tres fieras de Daniel 7, y también de Apocalipsis 13:2, en que las tres fieras de Daniel son descritas en una sola.

Antes de la venida del Mesías, las fieras descritas en Daniel operarán separadamente según la legalidad del mal sobre cada imperio que  hubo en los tiempos. Pero en Apocalipsis, vemos las tres fieras formando una única, como si formasen un cuerpo por la ahora entonces, mayor legalidad sobre la humanidad, puesto que la sangre del Hijo de Dios fue revelada y su rechazo constituye ahora una mayor ofensa y da cabida a Satanás, que forma el cuerpo en las fieras de Apocalipsis.

Sin embargo, el dividirse la ciudad delante del juicio de Dios es exponer, ante todos, lo que constituirá la gran bestia. Las tres fieras que eran, más no dejarán de ser, por eso ahora actúan en unidad y mayor poder y autoridad por el rechazo del Hijo de Dios. Formando así el cuerpo del anticristo.  

El dividirse la ciudad también tiene que ver con la descripción de la profecía de los caballeros en Apocalipsis 6: el caballo rojo, el caballo negro, y el caballo amarillo.

También con las terceras partes de los juicios descritos en Apocalipsis 8:7-12, que son las cuatro primeras trompetas.

Y con esta descripción de la Gran Babilonia, significando el juicio sobre la humanidad. Conforme el relato en Apocalipsis 17:16-17,

“16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;

 17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.”

 

 Las fieras comen y consumen el mundo.

 

Apocalipsis 11:13

“En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.”

Un terremoto y la décima parte que cae, significa el poder del mal en todo el mundo y su juicio.

El terremoto representa el juicio, la división entre lo que es y lo que no es de Dios.

La décima parte de la ciudad representa las primicias de las naciones en cuanto a pecado. El núcleo de la maldad entre los hombres. Que fue conquistado y operado a través de los diez cuernos de la cabeza de la bestia, los diez reyes que, ahora caen.

Siete mil muertos representan los que mueren en el mundo. Es la porción de la humanidad que, después del testimonio de los dos testigos, sufren un juicio definitivo sin vuelta, de muerte espiritual, como también en el mundo físico, por el terremoto real, una porción de muerte natural. Pero no todos.

En definitiva, los que no dieron gloria a Dios y se convirtieron en aquel momento, mueren en su totalidad espiritualmente, sin más chances de conversión, pues el Espíritu que convence en el mundo se retira del medio (2 Tesalonicenses 2:7 y Daniel 9:26), permaneciendo solamente los sellados dentro de las casas, o sea, en el corazón de los que son de Cristo, la Iglesia (Isaías 24:10-12).

Siete cabezas son también los 7 mil que mueren (Apocalipis 17:3). Siete montes, siete poderes de la “nueva Roma”, referido al imperio greco-romano sobre todo el mundo. También siete corazones, quiere decir, los corazones de cierta cantidad de hombres que hacen parte de las siete cabezas de la bestia.

Terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás: es un cataclismo, un cambio en la tierra en todo lo natural y espiritual, por haberse concluido el tiempo de Dios aquí, en la existencia del hombre en la tierra, también por haberse predicado el testimonio final a los hombres, (ver publicaciones de los dos testigos, comparar el juicio de la Babilonia con el de la humanidad al término del ministerio de estos dos profetas. Ver arriba Apocalipsis 16)

 

Apocalipsis 11

“11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 

13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.”

En este tiempo e instante determinado, en que los dos testigos son llevados a los cielos, llega un juicio sobre toda la humanidad, habiendo un gran terremoto y catástrofe, quedando un breve tiempo de oportunidad para salvación de algunos que dieran glorias a Dios, por el gran milagro de la resurrección de estos dos profetas, creyendo en el testimonio de Jesús, en aquel momento viniendo a convertirse muchos, delante de tal maravilla.

Al mismo tiempo viene el juicio sobre la gran Babilonia, o sea, el Espíritu Santo se retira en estas circunstancias y en este momento conclusivo. Entonces llega el momento de la gran meretriz, el tiempo de su juzgamiento.

Esclareciendo: Todo hombre en la carne (que viva en sus voluntades) ¡es la Babilonia! Juzgado este hombre sensual aparece el impío, el hijo de la perdición, el anticristo, la bestia, diseminando la humanidad restante a la perdición, también ya bajo su control.

El ministerio de predicación del evangelio Eterno predicado por los dos testigos es el tiempo final de predicación en la tierra, quedando solo la iglesia en el Espíritu Santo protegida por Dios, por eso aquí, junto al mundo en el medio de la tierra como el hijo de la perdición en el gobierno material, este también controlando a los que ya fueron marcados con la señal de la bestia (Ver Apocalipsis 12 vers. 14).

“Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.”

Daniel 7:25 (también Mateo 24)

“20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.” 

Apocalipsis 16:20-21

 

Recordando aquí lo escrito arriba en Apocalipsis 16:20-21.

La tierra con sus poderes y hechos, también con sus grandes hombres ilustres (islas y montes) desaparecen. Todo ha sido entregado a la maldad, no hay más misericordia de Dios sobre los hombres que son para perdición, ahora regidos por satanás.

Un talento: castigo en peso, medida y valor de iniquidad e impiedad cayendo sobre estos hombres en medio del mundo. También en una gran lluvia de piedras venidas de los cielos.

Ver una próxima publicación, la caída de Babilonia y de la humanidad. Se contará el tiempo desde un principio de la tierra hasta los días de hoy en la conclusión definitiva y del final del ministerio de los testigos, luego también en la mitad de los siete tiempos con la aparición del anticristo, y de la gran tribulación.

 por Juan S. Gonzalez Jimenez

La Sexta copa 2ª parte: Se seca el Éufrates, se manifiestan los espíritus inmundos.

sextacopa

 Leer la Primera Parte

Por lo tanto, nos es revelador; como volverá y será reunida toda la Iglesia, venida del mundo entero en el fin de los tiempos, cuando las caudalosas aguas del rio Éufrates se sequen, según el permiso de Dios.
En Jeremías leemos:

“Y cuando acabes de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del Éufrates”

 Jeremías 51:63

 

El Éufrates, es puesto ahora también como un lugar de condenación, como si fuese el propio abismo. Lo que el profeta lanza al rio, representa los pueblos que serán condenados.

 Sus aguas significan esta realidad de elementos condenada, que se hundirá hasta los abismos junto con estos pueblos condenados en todo el mundo, ellos y su realidad palpable.

Del rio Éufrates, el Señor permite:

“Diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates.

Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.”

 Apocalipsis 9:14-15

Permite que el mal comience a actuar y operar sobre la tierra entera a partir de allí. Estos cuatro ángeles (mensajeros) son los mismos demonios descritos en el capítulo 16, versículo 13, que también salen del Éufrates cuando se seca.

 Ellos, por permiso de Dios, vendrán a destruir la tierra. Cuatro por la legalidad y operación en las cuatro esquinas del mundo, que operan en la hora y el tiempo marcado. Tiempo marcado durante la culminación, sin embargo actuando ya, en proporciones cada vez mayores.

Son desatados justamente cuando son sin impedimento por los cuatro ángeles de Dios, descritos en Apocalipis 7:1

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, no sobre ningún árbol.”

 

Estos son las potencias de Dios que no dejan que los vientos se agiten sobre el mar. Quiere decir: que los espíritus inmundos y sus aguas (los vientos) se agiten sobre las naciones (el mar).

Los árboles son los hombres de la iglesia, guardados también por estos cuatro ángeles de Dios.

Estos vientos pueden actuar sobre la creación e inclusive sobre los árboles sino fueran controlados por Dios, que es el Creador. Acordando que una vez liberados para el estrago final, aun así, Dios no permitirá que dañen los árboles (Ap. 9:4)

Verifiquemos esa profecía en Apocalipsis 7:

“Vi también otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quiénes les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hallamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.”

 Apocalipsis 7:2-3

 

Entonces ¿qué es lo que vemos? Un permiso de Dios, esta liberalidad, la cual se entrega a los poderes ocultos para actuar en el mundo y en el cielo, donde también, al final, Satanás será derrotado, ahora bajo el poder de Jesús, para que se cumpla la promesa de Dios, en el que antes tendrán que ser sellados en el Espíritu Santo de Dios, todos nosotros, los que somos su Iglesia.

El mal no podrá hacer daño a la tierra santa, donde está la Iglesia, quiere decir: a nosotros que tenemos la marca de la promesa; el Espíritu de Dios.

Los árboles son también los hombres del mundo que están por convertirse y tomar parte de la iglesia. En realidad se les permite que actúen solamente sobre los hombres que no son de Dios. Junto con toda su realidad maligna.

Existe una porción y una proporción permitida a estos demonios para que en ella actúen hasta que termine el tiempo de reunión de la Iglesia.

Entretanto desde cuando comenzó la reunión de la Iglesia, a partir del día de Pentecostés, viniendo la reunión en el Espíritu Santo, de todos los pueblos en Cristo, por medio de la fe; desde allí también comenzó a actuar el imperio del mal, para impedir la salvación de todo Israel.  

Y así también aquellos espíritus inmundos salidos del lodo del Éufrates, de donde salen los animales inmundos, los sapos, que representan demonios, como está escrito allí, salidos de las aguas consumidas por el abismo del mundo perdido y caído del infierno, pero que ahora, brotan en los hombres sobre los cuales actúa la operación del error, según el dominio de la potestad del aire.

 

Demonios manifiestos a través:

– De la boca del dragón (los hombres por los cuales el diablo habla y anda en el mundo)

–De la boca del falso profeta (Los hombres que operan a través de ideas, filosofías, cultos y creencias malignas, religiones falsas aún dentro del cristianismo; en fin, todo elemento de culto conocido en la historia que son contra Jesucristo)

– Y de la boca de la bestia (el diablo en todo su cuerpo formado operando en la tierra, por medio de bocas de hombres, tanto por su hablar como, consecuentemente, por sus acciones, en todos los reinos del mudo, ejerciendo en ellos fuerte influencia, según la mano de toda criatura usada por este poder maligno)

El hombre es usado y esclavizado-bestializado-, por la inducción perversa a través del control mental, acciones y raciocinios; por los cuales caen sujetos debido a su propia naturaleza maligna ya corrompida.

Jeremías capítulo 13:

“(1) Así me dice JEHOVÁ: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo metas en agua.

(2) Y compré el cinto conforme a la palabra de JEHOVÁ, y lo puse sobre mis lomos,

(3) Vino a mí segunda vez palabra de JEHOVÁ diciendo:

(4) Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate y vete al Éufrates, y escóndelo allá en la hendidura de una peña.

(5) Fui, pues, y lo escondí junto al Éufrates, como JEHOVÁ me mandó.

(6) Y sucedió que después de muchos días me dijo JEHOVÁ: Levántate y vete al Éufrates, y toma de allí el cinto que te mandé esconder allá.

(7) Entonces fui al Éufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno.

(8) Y vino a mí palabra de JEHOVÁ diciendo:

(9) Así ha dicho JEHOVÁ: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén.

(10) Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.”

 

En la gran revelación del cinto de lino, los israelitas por haberse apartado de la presencia de Dio, son aquí comparados al cinto.

Ellos que, antes, en la intimidad y en la obediencia con Dios, cuando se limpiaban de sus pecados, en el lavar de la sangre y en las reuniones solemnes al “El Shadai”, eran protegidos por el poder del Señor, y vivían en la tierra prometida guardados bajo de Sus Alas.

Por eso ahora, al apartarse de Dios, por sus pecados, fueron guiados al caudaloso Éufrates, enterrados en sus márgenes húmedos que se pudren hasta los pueblos más resistentes.

Allí donde la humedad y las intemperies del tiempo, causan la corrosión del alma por el profundo contacto con las tinieblas palpables, por las influencias del abismo, donde operan los tres espíritus inmundos que, juntando fuerzas por los pecados del hombre, lo llevaron de esta forma al más profundo de sus lechos, en medio de las aguas estancadas y podridas para, a una, reúnan la humanidad en rebeldía contra Dios, para la gran batalla del día final: Armagedón.

 

por Juan S. Gonzalez Jimenez

Leer la Primera Parte

La sexta copa 1ª parte: Se seca el Éufrates, para que pasen los reyes del oriente.

eufrates

“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.

(13) Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas;

(14) Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

(15) He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

(16) Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”

Apocalipsis 16:12-16

 

El Éufrates riega el desierto. Muchas naciones florecen con sus aguas, numerosos pueblos en la región de Babel, Mesopotamia, abarcando imperios como el Babilónico, Medo-Persa, Asirio y otros que tuvieron en ese lugar dominio y posesiones. Recordemos los macedonios, de Alejandro, los griegos y después los romanos.

Esa es una región cuna de la humanidad. Acordémonos de la Torre de Babel, donde los pueblos fueron repartidos por Dios por todo el mundo.

Este gran Río representa también, desde el punto de vista de Israel, el pueblo escogido; lo “más allá del mundo”, de la tierra dada por Herencia, Canaán. Lugar distante donde fueron desterrados por Dios en vista de su desobediencia, después de ser dominados por los asirios.

En suma, el Éufrates es el límite entre el mundo israelita y el mundo de los gentiles; el  paso más allá de su tierra, donde se irían como castigo por rebelarse contra Dios, lejos de su patria. Ahora no siendo más como fue Israel en su tierra, el pueblo escogido por Dios.

Sus márgenes y la tierra que riega, fue donde se repartieron todos los pueblos después de la dispersión de la Torre de Babel.

Y hoy, con la manifestación de Cristo, Salvación también para todos los gentiles, representa el lugar de paso de todos estos pueblos, por la gracia, en dirección a la posesión de la herencia dejada por Dios: La Tierra prometida.

 

“JEHOVA sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Éufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehová.”

1 Reyes 14:15

 

Por el pecado de Jeroboam y del pueblo, todo Israel fue lanzado fuera de la tierra prometida, más allá del Éufrates.

Sin embargo Dios deja una promesa, que ellos, un día, juntamente con los pueblos para donde fueran lanzados, volverían a la tierra que Él había prometido.

Para eso atravesarían de vuelta el Éufrates. Río que en profecía, estaría seco para que pasaran los “hijos del oriente”, camino abierto para traer los hijos adoptivos de Dios de todas las tierras a su Herencia.

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en Días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, (2) diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos adorarle.”

Mateo 2:1-2

Los reyes magos representan todos los pueblos, los gentiles, y según la Palabra, los hijos del oriente, venidos a la tierra prometida para adorar al Salvador.

En estos últimos tiempos veremos el mundo entero congregando alrededor del Señor Jesús, en comunión en la unidad de un mismo espíritu, el Espíritu Santo, por medio de la fe en Cristo. Todas las naciones, digo con los que creyeron, reunidas en el nuevo nacimiento del Hijo en los hijos de Dios.

Ahora nacidos de agua y de Espíritu (Juan 3). Ya no en aquella Canaán natural, sino en la Tierra de la promesa celestial. Todos en uno solo, en Jesús. Y Él en todos, por medio del Espíritu Santo (Juan 17)

Acontecerá en aquel día, que trillará JEHOVÁ desde el río Éufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno”

Isaías 27:12

Entre estos ríos y más adelante se encuentran los israelitas repartidos por el mundo.

Significando sus aguas, y sus torrentes, del Nilo y del Éufrates, la tierra y todo su círculo habitado; juntamente con sus naciones regadas por ellos.

Sus lechos y profundidades representando los abismos.

Estamos hablando de tierras donde todos los pueblos no son pueblos de Dios, representando hoy en día la humanidad entera, sus naciones y hombres: aquellos que no tienen la marca de la promesa.

Estos hombres son los más distantes. Como aquí se ve proféticamente: corresponde las naciones distantes de la tierra prometida, los gentiles. Lugares donde el Señor no habita, porque en aquellas tierras no está el Templo, lugar donde el Señor se muestra y habla con su pueblo.

Estos hombres están condenados, porque no son del pueblo de Dios. Pero en la misericordia y el amor de Dios, serán llamados hijos de Dios, israelitas en la reunión del Espíritu de Dios, por medio de la predicación de la Palabra. Cruzando así el río como si fuese tierra seca, volviendo a la Patria de donde fueron sacados por el enemigo, así como está escrito:

“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.”

Así, hoy la Iglesia también está siendo reunida, como rebaño del Señor, por el poder de Jesucristo. Su gente, Israel verdadero en el Espíritu Santo.

Y los que no son pueblo, serán mandados al fondo de los abismos, tragados por las aguas del mundo.

El río Éufrates tiene que ser secado para que crucen los reyes del oriente, o sea, el pueblo de Dios que aún está disperso en medio del mundo.

Como está escrito:

“Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa

(11) Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que JEHOVÁ alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.

(12) Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.

(13) Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;

(14) Sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.

 (15) Y secará JEHOVÁ la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.

(16) Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.”

Isaías 11:10-16 

 por Juan S. Gonzalez Jimenez

Día de navidad


natal
     

 

DIA DE NAVIDAD….

El día de navidad, es el día nacimiento de alguien.

De alguien que nació hace poco más de 2000 años, pero Él no existe solo desde aquel tiempo.

Las Escrituras dicen que sus días son desde la eternidad. Los días de este niño nacido en Belén:

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

 Miqueas 5:2

También dice que Él es el Padre de la eternidad. Que la eternidad misma nació de Él.

 

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6

 

Sin embargo, muchos de los Judíos, dos mil años atrás no entendieron eso.

 

“Entonces le dijeron los Judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, YO SOY.

 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por el medio de ellos, se fue.”

Juan 8:57-59

 

Y durante los siglos que siguieron, hasta el día de hoy, muchos continúan sin entender. Porque no creen.

Cuando los ángeles, el cielo, las estrellas, la tierra, y todos los que en ella fueron creados…Él estaba allí con Dios Padre.

 

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.”

 Juan 1:1-2

 

Él era el propio Dios.

“…y el Verbo era Dios”

Y entonces todo lo que se hizo, por Él se hizo.

“Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho.”

 Juan 1:3

PERO HACE 2.000 AÑOS LOS QUE SUCEDÍA ERA QUE…

En Belén, una virgen concebía y daba a luz un hijo, Jesucristo, y entonces todas las antiguas profecías se cumplieron

Porque ese niño, era la promesa de Dios, hecha a los profetas desde la antigüedad. Ahora Él mismo se hizo carne (Dios reencarnado).

 

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Juan 1:14

 

Y el Hijo único de Dios se hizo como “hijo de hombre” Para que NOSOTROS,

LOS HIJOS DE LOS HOMBRES……

Pudiésemos ser hechos HIJOS DE DIOS

Por medio DE Él.

“Tienen en sí mismo lo que hubo también en Cristo Jesús, porque Él, aunque existía en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios, sino se disminuyó en forma de siervo, tornándose en semejanza de los hombres”  

 Porque, como dicen las escrituras, si hay necesidad de ser hechos, es porque no somos naturalmente, sin creer en la esperanza que llegó en el Mesías, pero ahora por la fe podemos ser.

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; Los cuales no son engendrados de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Juan 1:11-13

Porque nadie podría ser transformado en un hijo de Dios sin la justa justificación. Porque solo Dios es Santo y Justo. No acepta injusticia, no justifica el error ni el pecado, sin que sea pagada toda la deuda.

Y Él mismo es el que dice, que todos los hombres sin excepción, pecaron y por consecuencia están DESTITUÍDOS de Su gloria.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Romanos 3:23

Dice también  que acerca de Su Santidad,  todos nuestros actos de justicia son como trapo de inmundicia delante de su rostro.

“Sin bien todos nosotros somos como una suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.”

Isaías 64:6

Así, como nosotros no hemos buscado su santidad,  hemos cometido tantas faltas, mentiras, iras, egoísmos en el corazón…¿Cómo  podríamos merecer aquello que El prometió a los hombres en su amor?

La respuesta es:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”

 

Por eso, Dios se hizo carne, y habitó entre nosotros. Y vimos su gloria.

Porqué…

SE HIZO CARNE….

Para pagar

EN SU PROPIA CARNE…

La deuda de los pecados que cometemos en

NUESTRA CARNE.

Todo en justa retribución por nuestros pecados.

Todo los que mediante la fe en Su justicia, por nosotros, pudiésemos ser libres de la ira de Dios contra el pecado.

Siendo descartadas ahora nuestras auto-justificaciones, a través del sincero ARREPENTIMIENTO de Corazón, para entonces aceptar la justicia que viene de Jesucristo, y solo de Él por nosotros.

Por eso, es que está Escrito que “El justo por la fe vivirá”. Porque es por la fe en Jesucristo que somos considerados como justos delante de Dios. Porque en la carne o cuerpo, Él es el único justo y Él justifica a quién cree en ÉL.

No existe una mayor prueba de amor de Dios, en toda la Ceación, durante todos los siglos, que el entregar a su único Hijo, para morir por nosotros.

Si creemos en nuestro corazón, por la fe, de que es verdad que Jesucristo resucitó en el tercer día. Seremos salvos y resucitaremos también.

Y Él es nuestra esperanza viva hoy. ¡Porque resucitó en carne y está vivo!.

Para ahora estar presente en las vidas de los que creen y garantizar nuestra salvación.

De acuerdo con el amor eterno de Dios.

”El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”

Colosenses 1:13

Amén.

 

por Alan De Zoppa Maia

Cuál es la Buena Nueva? El Evangelio del Reino

nova jerusalem


“….ARREPIÉNTANSE, PORQUE EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO” Mateo 4:17

 

Es posible llegar al Reino de los Cielos. El camino de los cielos está abierto y está entre nosotros.

Esta es la “Buena Nueva”, el Evangelio, la Noticia de Dios para toda la humanidad!

Se predica mucho sobre religión y cristianismo, pero en una instancia en que el bien espiritual está confundido con el bien material. El Evangelio ha sido adaptado a la expectativa terrenal de los Hombres, haciendo que cada uno anhele sus deseos y pasiones privadas, debilitando así el poder del mensaje que salva y consecuentemente, debilitando la unidad del verdadero Cuerpo de Dios, la verdadera Iglesia de Cristo en la Tierra. (1 Corintios 12:4-13)

Sin embargo, el mensaje de salvación que costó la vida a Jesucristo para que se cumpliese, – culminada en su resurrección al tercer día y en el derramamiento del Espíritu Santo que fue derramado en Pentecostés -, es este mensaje:

“Se ha acercado a vosotros el Reino de los Cielos”

(Lucas 10:9, Mateo 12:28)

Esta Buena Nueva del Reino que Él predicó, el que anunció su mensajero Juan el Bautista.

Es preciso entender, en primer lugar, que este mensaje de Dios para nosotros, está, aún hoy, literal y presente. El Reino de los Cielos fue traído por Cristo (El Ungido), y está entre nosotros también hoy, ya que aún hoy quedan los días del Hijo del hombre abiertos a la humanidad.

Porque sobre el Reino de Dios, cuando se le preguntó, Jesús dijo:

 ”PREGUNTANDO POR LOS FARISEOS, CUÁNDO HABÍA DE VENIR EL REINO DE DIOS, LES RESPONDIÓ Y DIJO: EL REINO DE DIOS NO VENDRÁ CON ADVERTENCIA, NI DIRÁN: HELO AQUÍ, O HELO ALLÍ; PORQUE EL REINO DE DIOS ESTÁ ENTRE VOSOTROS. Y DIJO A SUS DISCÍPULOS: TIEMPO VENDRÁ CUANDO DESEARÉIS VER UNO DE LOS DÍAS DEL HIJO DEL HOMBRE, Y NO LO VERÉIS.”

LUCAS 17:20-21

 

[Fíjense: “está” (tiempo presente) “entre vosotros” (distinto de “en vosotros”)]

Y de nuevo:

“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre que está en el cielo.”

Juan 3:13

[Nuevamente dice: “que está en el cielo” (en el tiempo presente). Jesús está allí, conversando con Nicodemo, y al mismo tiempo dice que está en el cielo, ¿Cómo?]

En cuando a aquella generación:

“Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

Lucas 9:27

 

Estas palabras muestran a Jesús diciendo que el Reino está entre aquellos que están escuchando, oyendo. Sin embargo, fíjense que está diciendo que está “entre ellos” y no “en ellos”, pero apenas en medio de ellos. Eso porque ellos aún no participaban de este Reino, a pesar que la promesa era para ellos: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”   (Lucas 10:9, Mateo 12.28)

Pues en aquel periodo, antes de la cruz, el Reino de los cielos estaba solamente en Jesús, y todavía no había sido abierto a los otros, porque todavía el sacrificio no había sido hecho para que fuese dada la Promesa: el Espíritu Santo (que vino en Pentecostés-Hechos 2)

“En el último gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tienen sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Juan 7:37-39

Por eso su Reino luego estaría también para toda aquella generación, y se extendería hasta nosotros hoy (formando una sola generación: “La generación del Hijo del Hombre”, que participa de su Día, de su Descanso (Hebreos 4)

“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mí Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”

Juan 14:20

Y esa promesa se hizo realidad cuando fue derramado su Espíritu Santo sobre toda carne, y recibido por aquellos que en Él creyeron. Pues es el Espíritu Santo de Dios que está en el Reino de los Cielos, la “Casa”, o Reino que pasó a extenderse sobre todos los pecadores que se arrepienten de sus pecados y claman por la misericordia y remisión de Jesucristo, creyendo en Él.

Su presencia se manifiesta en todo el Reino, y no hay nada allí que sea sin vida. Antes, todo está vivo porque la Vida transborda o se derrama en todo lo que en ella habita. La perfección más sublime está presente en todo, porque todo lo que permanece en el Reino está dentro de Él. El Reino es su propio Espíritu, El Espíritu Santo, porque lo que sustenta el Reino es la plena presencia del Rey en él, pues es en Dios que habita toda la plenitud.

Y por eso es que dice:

“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios”

Mateo 12:28

(Vea como el Señor Jesús equivale al Espíritu de Dios como al Reino de Dios: “El Espíritu”= “El Reino”)

Y de Nuevo:

“Porque por él ambos tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu

Efesios 2:18

Y otra vez :

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, o el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”

Tito 3:5

No estamos hablando aquí de la manifestación de los dones del Espíritu, sino de Aquel que es pleno y que no es de aquí (de este mundo),  más está aquí con nosotros, como manifestación de aquello que luego será en plenitud. (“una promesa”, promesa de Espíritu, promesa del Reino).

El Reino de los Cielos está entre nosotros, hoy, ahora, porque el Espíritu Santo de Dios está todavía entre nosotros, pues fue derramado después cumpliendo la Justicia Total ejecutada en la Cruz, por medio de Jesucristo.

Está derramado sobre toda carne. Tenemos acceso directo a Dios Padre Todopoderoso por medio de Él, pues el Reino de los Cielos está en Dios, en  Espíritu, y en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo y los tres son Uno:

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”

1 Juan 5:7

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”

Juan 1:1

“Y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como el unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”

Juan 1:14

Desde que el Espíritu Santo fue derramado en la tierra en Pentecostés (Hechos 2), o sea, 49 días después de la Resurrección del Hijo de Dios (La fiesta de Pentecostés), somos llamados a ser hechos parte de Dios, recibiendo su presencia literal dentro de nosotros, presencia de su propia persona en nosotros: criaturas edificadas templos para Dios, a fin de que seamos habitados por El al reconocer a su Hijo Jesús como Señor nuestro y Dios nuestro.

Pasando así de la condición de simples criaturas humanas para ser hechos hijos

 Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Juan 1:12-13

Como cuando heredamos por sangre la genética de nuestros padres naturales cuando nacemos, así también ahora, una vez generados hijos del Hijo Unigénito de Dios, heredamos la misma genética del Padre Altísimo, dándonos de su propia esencia: Y su Espíritu en Nosotros (Juan 3.6)

Por lo tanto, aquellos que buscan sinceramente a Dios, saben de este plan maravilloso de Dios vivo, encarnado en su Hijo Unigénito Jesucristo, en el cual únicamente hay acceso al Reino de Dios, y que todo lo que queda del lado fuera de este Reino; rechazándolo, serán llevados a juicio y aniquilados para alejarlos de su salvación. Así tenemos acceso a Dios y nos transformamos en parte de El: transformados de alma viviente, en espíritu vivificante:

 

Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Más lo espiritual no es primero, sino lo animal, luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre que es el Señor, es del cielo.”

1 Corintios 15.45

Tal maravilla se logra solamente en Jesucristo Él nos permite alcanzarla. Lográndolo en el arrepentimiento de todos nuestros pecados, de todos lo que somos en cuanto a criaturas hechas de deseos y anhelos egoístas, clamando misericordia a Jesucristo, pidiéndole compasión y entregándonos de corazón a Él.

No podemos recibir el Reino sin creer y quebrantarnos delante de tamaño amor y justicia demostrados en su cruz y su Resurrección. Porque nosotros no tenemos nada que merezca ser parte de Él.

Veamos a continuación: El Espíritu de Dios está en medio de nosotros, para que aquel que reconoce a Jesucristo como su Señor, reciba su Presencia dentro de sí, pasando a ser entonces parte del Dios Vivo que está aquí en esta tierra (una promesa-II Corintios 1:21) pues somos edificados Casa espiritual para habitación de Dios:

“Acercandoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” 

1 Pedro 2:4

 

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dio le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”

1 Corintios 3.16-17

 

Y teniendo su Reino en nosotros, puertas vivas de los más altos cielos – Salmo 24:7. Esforcémonos para conocer su Palabra, para que se manifieste su autoridad en nosotros, ya dada al recibir el Hijo, sin embargo no conocida. Buscando saber así cada vez más la altura, la largura y la profundidad de herencia de que tomamos posesión:

 

“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria. ¿Quién es ese Rey de Gloria?, Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.”

Salmos 24:7-8

 

En nosotros está el libre albedrío; amar a su Hijo Jesús y recibirle como nuestro Señor o vivir por nuestras propias convicciones, manteniendo la ira justa de Dios sobre nuestras cabezas por nuestros pecados. La Misericordia y Gracia o la auto-justificación delante de Dios?

Nosotros somos los que escogemos, cómo nos estamos presentando a Él, sabiendo que nadie, ni nada que fue creado, se justifica delante de Aquel que creó Todo con el simple poder de su Palabra. (Sobre este tema ver también “En aquel día el más débil será como David, y la casa de David como Dios).

por Alan De Zoppa Maia

La Carta de Judas

judas

 

“Más quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestos por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

No obstante, de la misma manera también estos soñandores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.”

Judas 1:1-8

 

Liberación significa dejar la esclavitud del mundo para una libertad en el espíritu, en el alma, con un cuerpo renovado en obediencia al Espíritu Santo de Dios.

A partir de esa liberación, luego viene una larga caminata por el desierto, en el que debemos alimentarnos solo de la Palabra viva del Señor por la fe. Así pasamos a tener entonces un nuevo Señor, que guía nuestras vidas en el caminar por el mundo – El verdadero desierto – dándonos alimento vivo viniendo de los cielos durante este viaje hacia la verdadera tierra prometida, nuestra habitación eterna con Cristo.

Sucede que, aun así, después de la liberación, algunos en esta caminata se desvían del camino.

”Y los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” Judas 1:6

Los ángeles que pecaron y se convirtieron en demonios fueron expulsados de los cielos, quedando entonces en prisiones eternas. Reducidos ahora a un lugar donde la luz de Dios no llega, siendo por eso, ellos mismos un agujero abismal, sin luz, una prisión en si, perdiendo también sus formas y estructuras espirituales, que habían sido dadas por Dios en el principio, como vestiduras y cuerpos.      

Entre ellos, los que se muestran como potestades o principados, son aquellos demonios que roban a los hombres que aparecen como quién tuviese alguna luz. Pero eso sin embargo no pasa de una simulación, farsa y pura ilusión.

 ”Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Judas 1:7

Sodoma, Gomorra y otras ciudades conjuntas fueran espectáculo para la creación, siendo mostradas como ejemplo del juicio de Dios.

Ellos se pervirtieron, despreciaron la libertad en esclavitud de su carne,  queriendo vivir plenamente en una carne que habitaba la corrupción, con obras de naturaleza animal, como aquellos que quedaron en el desierto, por anhelar volver a Egipto por falta de fe.

Esclavos de hombres, entregados a los demonios en una condición carnal y bestial, así estos perecieron por el fuego, como también  hoy existen aquellos que fueron separados para el mismo fuego eterno, por la misma desobediencia, en la venida de Jesucristo.

 “No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.”

Judas 1:8

Colocados delante de Dios en una disposición mental humana, obrando según la carne en la naturaleza de la criatura, imaginando y creando ilusiones, alucinaciones y realidades perversas  que trajeran juicio para sí mismos.

Así pasaron por encima de los designios mayores establecidos por Dios, como la sabiduría y conocimiento pleno de las realidades, tanto terrenas como espirituales, comprendidas por ángeles, potencias y también por los propios hombres, yendo así contra las autoridades regidas según los estatutos de Dios, tanto aquí en la tierra como en el mundo cósmico.

“Pero cuando el arcángel Miguel, contendía con el diablo y disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.”

Judas 1:9

El arcángel Miguel en la lucha contra Satanás, por el cuerpo de Moisés, lo reprende entregando a la autoridad de reprensión de Dios.

Él dice: “El Señor te reprenda satanás”, como poder absoluto de todas las cosas, como cuando decimos: “te reprendo satanás, en el nombre de Jesucristo”, de manera que nosotros siendo hechos hijos de Dios, lo hacemos de forma directa.

Pero aquí, se aclara, el cuerpo de Moisés es como un cuerpo aún en la ley escrita en tablas de piedra, como la circuncisión en la carne en despojo del prepucio, indica para nosotros el despojo de esta carne pecadora, para una nueva realidad en el cuerpo de Jesucristo.

Como está escrito en Colosenses:

 “Y vosotros estáis completos en El, que es la cabeza sobre todo principado y potestad. En El también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; Sepultados con El en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con El, mediante la fe en poder de Dios, que le levantó de entre los muertos.

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, perdonandoos todos los pecados.”

Colosenses 2:10-13

Esto se refiere a  aquellos que no escuchan aunque oigan, forman por eso, el despojo inmundo (como el prepucio cortado que es arrojado fuera después de la circuncisión, y el viejo hombre rescatado después del bautismo en las aguas), teniendo una vida de hombres carnales, despreciados por Dios, pasando a formar aquella humanidad separada para el fuego, como Sodoma y Gomorra, porque despreciaron así el bendito Dios Eterno para siempre, amén.

La venida del Señor es cierta, y El viene con fuego.

”Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos”

El Señor es fuego consumidor, nos lava como en legía en lavaderos y en fuego de orfebres, para ser purificados como el oro y la plata.

”Y si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.”

1 Corintios 3:12-13

Así que hermanos, edifiquemos sin paja, más con piedras preciosas, y con oro y plata-que es la palabra de Dios.

El Señor Jesús viene con sus santas miríadas y ejércitos de ángeles para hacer justicia y llevar a su pueblo.

 ”He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes las tribus de la tierra harán lamentación por El, sí. Amén.”

Apocalipsis 1:7

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Mateo 24:29-31

by Juan S. Gonzalez Jimenez

El SEÑOR es mi Pastor


sl23

 

“JHEOVÁ ES MI PASTOR; NADA ME FALTARÁ.

EN LUGARES DE DELICADOS PASTOS ME HARÁ DESCANSAR;

JUNTO A AGUAS DE REPOSO ME PASTOREARÁ.

CONFORTARÁ MI ALMA;

ME GUIARÁ POR SENDAS DE JUSTICIA POR AMOR DE SU NOMBRE.

AUNQUE ANDE EN EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE,

NO TEMERÉ MAL ALGUNO, PORQUE TÚ ESTRÁS CONMIGO;

TU VARA Y TU CAYADO ME INFUNDIRÁN ALIENTO…. ” (

Salmo 23

 

 Ese hermoso Salmo del rey David.

Una alabanza, una oración de David a Dios, confesando su confianza en su Dios, donde las palabras son inspiradas por el mismo Espíritu Santo.

Esto clamor como siervo de Dios es también lo que Dios inspira en los corazones de todos sus siervos, aquellos que confían en Él. Esa confianza que Dios nos permite tener, es la misma aún hoy.

La Palabra de Dios dice que el Espíritu Santo es con aquellos que se vuelven a Jesucristo, y él intercede por ellos, por lo que es imposible hablar de nosotros mismos.

Nuestro arrepentimiento, nuestra declaración de amor a Dios, todas nuestra comunión con Él, es Él mismo actuando en nuestro corazón.

El hombre que está fuera de Dios no tiene la capacidad de amar, creer y arrepentirse por sí mismo. Fe, amor, sentido de justicia y arrepentimiento son dones de Dios que bañan a los hombres en la tierra, así como la lluvia que cae del cielo sobre ella.

Este salmo es parte de las Sagradas Escrituras y es también Herencia para todos aquellos que son de la familia de Dios.

No es algo histórico. Es un Salmo vivo para quien quiera, incluso hoy en día.

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JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia…”

Creer y declarar que el Señor es nuestro Pastor, y que por lo tanto, nada nos faltará, es declarar que nos subordinamos a un total de señorío de Dios sobre nosotros. Cómo ovejas totalmente dependiente de su pastor.

Es creer, que en todo somos dependientes de Dios y sustentados por El.

Desde los milagros más comunes, como cada latido de nuestro corazón, hasta el milagro de manifestar el amor extremo de Dios, como una propia manifestación de su Hijo resucitado de entre los muertos, a hombres pecadores como nosotros.

Pecadores, con una esperanza de resurrección, por el arrepentimiento de los pecados por  la fe, por el impacto de la Santidad de Jesucristo. Reflejada en su Faz y vista por quién creen en El.

Es en esta condición de fe en Jesús, que Pedro dice ser necesaria para tener la experiencia sobrenatural  de conocer su bondad, Su amor. De cerca y de verdad.

 “Si es que habéis gustado la benignidad del Señor”. (1 Pedro 2:3)

Como está escrito respecto de la fe en Jesucristo:

 “Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan”.

Hebreos 11:6

Y como Jesús dice:

“De cierto, de cierto os digo: el que cree en mí tiene vida eterna”.

 Juan 6:47

Aquellos que lo tienen como único Pastor en su vida, Dios los conduce a un descanso de delicados pastos, junto con aguas tranquilas, refrigerio para su alma.

 Es Jesucristo quién trae a nosotros ese descanso. Él nos trae su Paz, nos saca la sequedad y vacío interno de nuestras almas y nos lleva a manantiales de aguas vivas, Fue Él mismo, quién prometió en los cielos. Y Él es fiel en cumplir:

 

 “En el último gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo:

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  38 El que cree en mi como dice la escritura, de msu interior correrán ríos de agua viva.

39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Juan 7:37-39

 

 Un descanso donde las almas hayan verdes pastos, hayan alimento y sustento, como las propias ovejas en verdes praderas.

No sentirán más hambre, ni sed, y serán traspasadas y trasbordadas por el infinito amor de Dios, dado a través de su Hijo Unigénito.

Como dijo Jesús:

 “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre.; y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel en quién el Hijo lo quiera revelar. 28 Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevada mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”.

Mateo 11:27

 

Por eso, la presencia maravillosa de Dios es solamente para aquellos que están cansados del mundo y de sí mismos, oprimidos en el alma y que reconocen que son carentes de Dios.

Vengan a mi todos los que están cansados y oprimidos….”

Su presencia no es para los que se sienten llenos y colmados en sí mismos.

De estos dice Jesús:

 

“Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”               

 Mateo 9:12-13

 

Y Él es el Médico de los médicos. Lo que el mundo juzga débil y despreciable, Él toma como precioso para sí.

 

“Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”.

1 Corintios 1:28

 

Su Palabra dice que Él habita con el débil que no desprecia el quebrantado corazón. Él orden, por medio de su amor, que siga el débil, está con Él: “yo soy fuerte” (Joel).

 

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: yo habito en la altura y en la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”  

Isaías 57:15

 

Porque su fuerza viene de Él, no más de sí mismo, y cerca de esta fuerza todo lo demás que se intenta sostener se torna en flaqueza y desprecio.

“Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”

 A estos que rindieron a Jesucristo sus fuerzas y le entregaron el corazón, serán guiados por la vereda de la justicia.

Se abrirá delante de él un camino de justicia y paz, una vereda que conducirá a la vida eterna, caminando cada paso, reconciliado con Dios, en justicia.

Por  la justicia de Jesucristo, que no teniendo pecados, siendo puro, llamó los suyos y sus pecados sobre, pagándolos con la aflicción y la muerte en la cruz. Por lo que Dios lo exaltó soberanamente. Dándole toda autoridad en los cielos y en la tierra como tenía de despojarse y venir al mundo por amor de nosotros.

Y ahora también tiene el poder de justificar por su sangre lo que estaban sin justificación y eran deudores a la justa ira de Dios.

Así también debemos morir como deudores del pecado (por el sincero arrepentimiento), crucificando la voluntad de nuestra carne como Él lo hizo, y viviendo en novedad de vida eterna, junto con Él, que resucitó en el tercer día para reinar sobre todo y todos por toda la eternidad.

“Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre”.

Solo podemos pedir para ser guiados en la senda de la justicia, según la justicia de Cristo por nosotros y no por nuestra propia. Por eso es que dice: “por amor de su nombre

Que eso rinda gratitud de nuestros labios todos los días a Dios. Gratitud por su Hijo, Por nuestra justificación, delante de Dios por medio de Él.

 De manera que aunque caminemos en una tierra que va para muerte (pues todos morimos en un día en esta tierra que pisamos, llena de violencia y de maldad), no temeremos más.

 Porque tenemos de Él su Justicia, donde ahora nuestro mérito es el mérito de Él en nosotros. Y el nuestro ya no sirve para nada más, para conducirnos a Dios. Solo entonces requiriendo Él de nuestra fe, el amor y la obediencia con sumisión. Como niños que dependen del Padre.

 El valle de sombra de muerte es este mundo. Porque es una “sombra” de lo que luego vendrá para todos los que viven aquí, con el corazón bien confortado: la muerte.

Y que luego no solo será un adormecimiento, sino muerte “acordada” en el alma a los que despreciaron a Dios.

Por eso quién está en Cristo, tiene a su alma ya perteneciente  a esta muerte, aunque su carne se va.

Él nos conduce a verdes y delicados pastos y aguas tranquilas de reposo. Él nos consuela, dándonos su dirección (Su vara y su cayado nos consuela), en su infinito amor.

Guiados en todo, como ovejas sumisas a la voluntad del único Pastor: Jesucristo.

Aunque ande en el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”

 

 Que esa esperanza se cumpla en todos los que creen. Es lo que pido a Dios, en el nombre de Jesucristo. Amén.