La Alianza de Dios en Malaquías 3


mensageiro

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; Y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es  como fuego purificador  y como jabón de lavadores.”

Malaquías 3:1-2

Continuando, sobre la Alianza de Dios (del Espíritu Santo en Emanuel), y de la que Dios habla en Malaquías 3 cuando dice:

“He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho JEHOVÁ  de los Ejércitos.”

Que significa:

Yo, el Todopoderoso, envío a mi profecía por medio de mi profeta (Juan Bautista-la voz que clama en el desierto), que testificará de mi eminente venida (Jesús de Nazaret), y él le preparará el camino de sus corazones para su venida, predicando el arrepentimiento.

“He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí;

De manera que se arrepientan y queden quebrantados de espíritu para que cuando Yo venga no suceda que los hiera y los mate, y ustedes se condenen a sí mismos en su arrogancia y falta de fe, por no reconocerme.

Entonces de repente vendré a mi Templo, Yo, el Señor, quienes ustedes buscan y desean.

“….y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho JEHOVÁ  de los Ejércitos.”

Dios viene en Jesús de Nazaret, en su Templo y después de su sacrificio, desciende en nosotros por su Alianza.

Dios se denomina aquí, “El Ángel de la Alianza” porque descendería como un mensajero de Alianza en la forma del Espíritu Santo, sobre los que creyeran en su Hijo Jesús.

Por eso se compara con sí mismo, el Ángel de la Alianza, es el Señor viniendo a su Templo. Porque Él, el SEÑOR Jesucristo y el Espíritu Santo son Uno.

El Espíritu Santo es la Alianza eterna de sus hijos.

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; ´porque la letra mata más el espíritu vivifica”

2 Corintios 3:6

Alianza viva, real y presente en aquellos que se arrepienten y se rinden a los pies del Señor Jesucristo. Tornándose en sí mismos Iglesias vivas en la tierra, Templos sagrados habitados y dirigidos por Jesucristo, el único Sumo Sacerdote.

Ahora ven Señor Jesús

por Alan De Zoppa Maia.

El Espíritu de Profecía

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“Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira no lo hagas, yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.

Apocalipsis 19:10

 

“Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía”, cuando se dice esta palabra, se está diciendo que es el espíritu viniendo de parte de Dios, en la virtud de la profecía, sea cual sea la profecía, siempre testificará a Jesús.

No existe profecía que no tenga como principio y fin a Jesucristo, sea en el Nuevo Testamento (la Nueva Alianza), sea en el Antiguo Testamento (la Antigua Alianza). Aún las manifestaciones de la profecía en las cuestiones más íntimas y personales de cada hombre tienen su cumplimiento por El y para El.

El apóstol Pablo va a decir al respecto de todas las promesas de Dios, o sea, aquello que se ha de cumplir una vez prometido por El:

 

“Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros , por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; más ha sido sí en Él;

(20) Porque todas las promesas de Dios son en Él, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

2 Corintios 1:19-20

 

Porque aunque la profecía es un juicio, aun si ella se da solo en función de la manifestación de Cristo, aun antes en el ansia de su venida. Porque con Él, se manifestó una Palabra y una estatura de justicia, y la creación se ajusta a su medida manifiesta ahora. Y el juicio viene por la discordancia de todo lo que existe con el propósito de lo creado como parte del Hijo generado.

 

“Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Juan 1:3

 

Decimos generado de acuerdo a la Palabra que dice:

“Mi Hijo eres tú; yo te engendré hoy.”

Salmos 2:7 y Hebreos 1:5

 

Jesús, el Hijo de Dios y Dios mismo, generado cuando se hizo carne, constituyendo para sí un cuerpo santo en medio de la creación, generado puramente por la virtud del Altísimo. Nacido de una virgen casada en una familia de la tribu de Judá, en el linaje de David.

Para que por medio de su cuerpo dejar aquello que era pasajero, los sacrificios y ofertas ofrecidas por la Ley de Moisés, y ahora cumplir todo lo que la Ley profetizaba en este cuerpo:

“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo”

Hebreos 10:5 (y Salmo 40:6)

 

Cuerpo en el cual reuniría la corrupción (pues todos los demás cuerpos creados se corrompieron) para incorrupción todos sus hijos. Aquí está también el misterio de la Santa Cena, del partir el pan, teniendo la Iglesia como su Cuerpo, aquel que come de su carne, del propio Verbo.

 “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.”

Juan 6:56

“Esto no lo dijo por sí mismo, sino como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.”

Juan 11:51-52

 

Así que todos los profetas, desde Isaías a Malaquías, que profetizaron por el espíritu de la profecía, expresado más directamente en las personas del profeta Elías, Eliseo y Juan el Bautista, y en toda la Ley entregada a Moisés, profetizaron, sin excepción, de Jesucristo.

Y en Él se cumplió y se cumplirán todas las palabras dichas. Eso veremos en cada palabra escrita testificada en este sitio, en cada tema, sobre cada entendimiento, de los más sencillos a los más profundos.

Dijo Jesús al respecto de la Ley y de la profecía:

 

“Porque todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan”

Mateo 11:13

 

Noten que dice que la Ley también profetizó. ¿Y cómo siendo mandamientos profetiza? Ella profetiza hasta en los 10 mandamientos, en la forma temporal, con que fueron dados.

 

Fue dicho: “no matarás”. No dice “no mate”, dice “no matarás”, refiriéndose con eso que, además del precepto de justicia manifestado en el carácter de Dios de que no se debe matar, está también refiriéndose al futuro, “no matarás”, que habría uno que no mataría, que no hurtaría, que no daría falso testimonio, que no codiciaría, y así en todos los preceptos. Y este es Jesucristo que cumplió en carne o cuerpo toda la Ley. Siendo que, de lo restante, todos transgredieron la Ley, pues quién transgrede en un mandamiento, transgrede en todos, como está escrito:

“Porque cualquiera que guardare toda la Ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”

Santiago 2:10

Sabiendo que Jesús dijo aquella palabra en el contexto en que hablaba de Juan el Bautista:

 

“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. (12) Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. (13) Porque toda la Ley y los profetas profetizaron hasta Juan. (14) Y si queréis recibirlo él es aquel Elías, que había de venir. (15) El que tiene oídos para oír oiga.”

Mateo 11:11-15

 

Eso porque Jesús al dar testimonio de Juan el Bautista aquí exactamente, como el mayor nacido de mujer, y mayor profeta, testigo de Sí mismo en él.

 

Porque el espíritu de profecía en Juan el Bautista, que había venido antes en Elías y pasó a Eliseo, y permaneció vivo aún después de su muerte (Dios nos muestra eso cuando aún después de muerto sus huesos resucitan un hombre muerto que cae en su cueva y toca en ellos), pasando por los profetas, y si queremos aquí dar crédito, este es lo que dicen del espíritu de Elías,  refiriéndose no a una persona, sino a una unción de profecía en su pleno propósito-, este espíritu  va a cumplir ahora su más claro y manifiesto objetivo:

Testificar a Jesucristo.

Recordando lo que leemos: “el espíritu de profecía es el testimonio de Jesús”

En Juan el Bautista;

Todos los profetas profetizaron a aquel que habría de venir y lo que acontecería en su manifestación con los rebeldes, estando Él aún distante de venir.

 

Pero Juan el Bautista le testificó a los ruidos de sus pasos. En toda subordinación y humildad hasta la muerte, sabiendo que no había dignidad cerca de Aquel que llegó. Y que él, como dice, no era digno ni de desatar sus sandalias.

Bendito es el que vino y que viene en nombre del Señor! Maranatha Jesús!

El Verbo en carne habitó entre nosotros, en esta tierra! Vino a su templo (el Cuerpo) de repente, después de tanto silencio.

 

“(1) He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho JEHOVÁ de los Ejércitos.

 (2) ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.”

 Malaquías 3:1-2

Por eso Elías fue arrebatado, para servir de testigo y también Moisés, aún después de muerto. Por eso aparecen los dos en el monte de la transfiguración, cuando Jesús oraba y resplandecían sus vestiduras, ocasión en que Pedro fue reprendido por la voz del Padre venida de los cielos, pues deseaba hacer allí tres tiendas, una para Elías, otra para Moisés y otra para Jesús. La reprensión por aquella voz fue: “este es mi hijo amado, a Él oid.”

Queriendo decir: que tanto Moisés como Elías están allí solamente para testificar a Cristo. La Ley y la Profecía testificando el Hijo de Dios.

 

Continuando, no existen tres tiendas para que descanse el hombre. No existe para el hombre morada en la Ley, ni en los profetas, solamente en el Hijo, el verdadero Tabernáculo de Dios con los hombres (Apocalipsis 21) el cumplimiento pleno de los misterios.

 

“…según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra;”

Efesios 1:9-10

De esa forma, al hablar del Mesías, de Jesucristo, vemos en Él, el cumplimiento no solo de una u otra promesa, sino la manifestación revelada y cumplida de todas ellas.

 “está todo consumado”

Ahora todo lo que está a la espera de la redención de los hijos de Dios y la sujeción de todo a Jesucristo, de Jesús a Dios, para que entonces, eternamente, Dios sea todo en todos en toda plenitud y perfección Suya.

Bendito para todo siempre sea Dios y Su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.

 

 por Alan De Zoppa Maia

La Alianza de Dios es el Espíritu Santo

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 “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; Y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es  como fuego purificador  y como jabón de lavadores.”

Malaquías 3:1-2       

 

LA  ALIANZA

Dios hizo una alianza o  pacto con el hombre. Alianza que dividió y reordenó toda la creación, poniendo lo que era último como primero y lo que era fin como inicio. Todo por medio de la manifestación de su Hijo Unigénito Jesucristo.

Esa alianza no es alegórica ni distante, esperada en Jesucristo solamente por una convicción de nuestra mente o por una tradición trasmitida por nuestros padres.

A Él no le interesa si somos evangélicos o católicos, ortodoxos o romanos. A Dios le interesa si somos de Jesucristo o no.

Él es el parámetro o referente con el que toda la Creación está. No de otro modo. No vive en torno a los deseos de los que están a su llamado. Pero es el Dios que vive y también podemos vivir por medio de El. Como dijo Jesús:

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así mismo el que me come (de mi se alimenta), él también vivirá por mí.

Juan 6:57

Su alianza es real y tiene que ver con el verdadero Templo.

Porque para Dios todos los templos construidos por hombres son construcciones inanimadas, que no tienen vida alguna, como está escrito:

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas. Ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es el que da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

Hechos 17:24

Su Alianza, Alianza entre Dios y los hombres, está en un Templo muy superior que nuestros ojos naturales puedan ver.

Recordemos que Jesucristo fue llamado en las escrituras Emanuel, que significa Dios con nosotros.

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre EMANUEL, que traducido es: Dios con nosotros.”

Mateo 1:23

Dios con nosotros, porque el propio creador habitó en plenitud en el cuerpo de Jesús de Nazaret. El verdadero Templo. Y Cristo era el propio Dios viniendo en esa habitación de carne.

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron luego los judíos dijeron: en cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21 Más Él hablaba del templo de su cuerpo.”

Juan 2:19-21

“1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…12 y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.”

Juan 1:1

Una manifestación inédita, tan grande y perfecta que trajo en ella la Alianza eterna de Dios: Emanuel, la naturaleza del Creador habitando en aquellos que fueron hechos del polvo de la tierra. Digo “aquellos” porque por el sacrificio de Jesús y por medio de El, el Espíritu de Dios se extendió a los pecadores arrepentidos comprados por el Hijo de Dios.

El punto de este “Dios con nosotros” también significa “Dios en nosotros” y “nosotros” en El.

 

O sea,

Nosotros creaturas humanas, esclavas de las propias pasiones y juzgadas por los propios pecados, podemos por el arrepentimiento y remisión en Cristo, recibir aDIOS dentro de nosotros”.

Nos tornamos así templos vivos de Dios, de tal modo literal que su persona entra y habita en nuestros corazones, permaneciendo para siempre.

Entonces en donde estuviéremos El estará, donde caminemos El caminará. Y la opresión del mundo ya no tiene efecto allí donde El mora en nosotros.

Nos tornamos templos del Espíritu Santo. Templos de Jescristo. Templos de Dios Padre.

La Creación se sorprendió cuando el velo del templo se rasgó con el sacrificio de Jesús, revelando la entrada a la sala del Santo de los Santos, porque a los pocos días, el Espíritu Santo en persona, se derramó sobre toda carne (Hechos 2) concluyendo el verdadero sentido de aquel símbolo:

El velo se rasgó => que el camino a Dios estaba abierto. Haciendo posible a los hombres llegar a Cristo.

Entonces nosotros, hechos del polvo de la tierra, corruptibles y de vida tan corta, podemos recibirlo en nuestros corazones que ni los ángeles lo tenían en si mismos. (Pues como está escrito ¿a cuál de los ángeles le llamó hijo? Hebreos 1:5)

**Podemos recibir la naturaleza incorruptible y perfecta de Dios**

“…por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia.”

2 Pedro 1:4

Somos en Cristo vasos de barro con un Tesoro muy preciado dentro.

Como Aguas Vivas brotando dentro de los hombres que antes eran como tierra seca, que en poco tiempo se tornarían polvo.

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la escritura: De lo más profundo de su ser brotará ríos de agua viva. Pero Él decía esto del Espíritu que los que habían creído en Él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado”.

Juan 7: 37-39

Es esto lo que quiere Dios que sepamos, el privilegio inimaginable dado a los hombres: Emanuel “Dios con nosotros”, que es Jesucristo, También es “Dios en nosotros” Como se escribe respecto a sus misterios:

 

 “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”

1 Corintios 2:9

 

La iglesia de Jesucristo, como su verdadero Templo, pasa a ser cada hijo o hija de Dios que recibe de su Espíritu, se hace “uno” con El,  y una es su voluntad, en donde estuviere estará siempre EN CRISTO.

Unidos por un mismo Espíritu, como una misma sangre que corre en su Cuerpo y da vida a cada miembro: una sola Iglesia. Esta es la Novia amada del Hijo de Dios. Adornada y vestida con las vestiduras del propio Espíritu Santo.

Como oró el Señor Jesús a Dios Padre, cuando estaba en la tierra:

“Para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

 Juan 17:21

Cada uno de los llamados y redimidos por El, pasan a tener la misma “Persona” dentro de su corazón. Se tornan sus hijos, porque nacieron de nuevo de El. Nacieron del Espíritu de Dios, por el arrepentimiento de sus pecados. Nacieron del lavado regenerador del agua y del Espíritu (Juan 3)

Sin doctrinas.

Sin costumbres humanas.

Pero literalmente.

Esa es la Alianza Eterna para los que son rescatados por el amor de Dios:

“Dios en nosotros por medio de Jesucrsito”

Por Alan De Zoppa Maia

La séptima copa de Apocalipsis

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 APOCALIPSIS 16

“17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.

 18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.”

 

 “El séptimo ángel derramó su copa por el aire…”

 Los aires

 Refiriéndose al elemento aire, del cual respiran todas las criaturas sobre la faz de la tierra. Vital como el soplo de vida en los hombres y en todo ser viviente.

Aquí el aire significa en “donde” fue derramada la copa del juicio de Dios, indicando el tiempo y lugar en el elemento en que el ángel derrama su copa. Así como el aire no se ve, así también es derramada esta bebida de ira de Dios en forma espiritual y con todas sus consecuencias.

Invisible, que no se ve al ojo desnudo, pero siendo respirado, inhalado, apreciado y manifiesto a los hombres como los propios efectos del viento que no son vistos, pero sentidos, por los cuales entonces es dado percibir la causa o perjuicio traído al mundo material y a toda forma humana.

El séptimo ángel tras la última plaga y en esta profecía, derrama la copa sobre las cuestiones circunstanciales, en aquello que no se ve y en lo que se ve, interaccionando a través del hombre como eje de conexión.

 

“… del trono diciendo: Hecho está”

Viene del trono, porque es de Dios que sale la orden, la cual concluye todas las cosas en el tiempo de la humanidad y en las formas del mundo.

Aire, espiritualmente significa “el espacio invisible”, donde satanás también actúa de forma encubierta.  No es visible pero tiene el poder de interferir en los acontecimientos naturales y en el hombre, y en su comportamiento explícito, con sus acciones y reacciones.

Actuaciones que interfieren en la naturaleza, en la degradación, y devastación por la prostitución de la humanidad ya corrupta, disoluta y licenciosa.

En el aire también porque en él está un poder maligno y espiritual que Dios permite actuar en el hombre, y entrar en su vida por las brechas dadas por el pecado.

Tenemos a satanás actuando con todos los imperios del mal. Imperios que son legiones de demonios tomando cuenta de la naturaleza del planeta y del hombre, como si no lo fuese. Quiere decir: su actuar invisible como es en el elemento aire, que en la realidad es respirando, palpando y experimentando por los pueblos en la faz de la tierra, así como los elementos vitales para la vida.

Allí en esa invisibilidad, el enemigo actúa como fuente de pensamientos y decisiones; de creencias o de cualquier otra cosa que tenga poder de influenciar al hombre en su psiquis o en las cuestiones del alma.

De modo que satanás está suelto para interferir en lo natural de la tierra y del hombre, teniendo el poder de alterar sus decisiones en su actuar diario, para provocar su castigo según su impiedad cometida.

“1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Efesios 2:1-3

Tiene la propiedad de lo oculto, el príncipe de las tinieblas, que opera en el curso de las circunstancias naturales de pecado en el hombre. Actuando así en la criatura humana, satanás también opera en los elementos, o sea, una vez él habiendo dominado diferentes áreas en el hombre, psicológicas y de comportamientos en su naturaleza, hace que el cauce, consecuencias dañinas al mundo, por medio de sus actitudes y reacciones manipuladas por el maligno.

Satanás usa la sensualidad y pervierte a través de la tentación del individuo, viniendo en el espacio de la mente y dominando a través de la operación del error. Actuando de esta forma él toma el control de la voluntad humana y pasa a tener acceso al mundo natural. Porque el maligno dominando las primicias de las criaturas causa legalidad para entonces tener derecho de operar en el planeta y, más aún, en el propio hombre, como se expresa arriba, en la revelación.

En Efesios 2:2 vemos que él tiene un dominio en lo oculto. De nuevo hablando en la significación del aire, en el que es un lugar espiritual; en que todo hombre está en convivencia, en la realidad del espíritu, así también como acontece con el aire en la realidad palpable de los elementos naturales.

Existe una realidad natural y otra espiritual. Por la espiritual satanás opera sobre el hombre para entonces llegar a la otra naturaleza. Primero él lo afecta en cuanto a criatura, en su mente psíquica, y lo corrompe. Después el pasa a su realidad en el elemento palpable, a tener acceso por los sentidos del hombre. De allí entonces actúa en su cotidiano, y en todo colectivo de la humanidad, en los sistemas filosóficos, sociales, políticos y económicos: el diablo pasa a controlar lo natural en la faz de la tierra.

Aquí se esclarezca: el operar de las tinieblas en el mundo es solamente en aquello que está expuesto al pecado. Pues, además en este medio, el hombre está libre en el Espíritu de Jesús. Nosotros, la Iglesia de Cristo, somos separados en santidad, envueltos en la protección de Dios, por el sello del Espíritu Santo.

Él nos vivificó estando nosotros muertos, dice la Palabra, muerte de la cual Él nos liberó, de las garras de las potestades del aire, del espíritu maligno que opera en todo hombre distante de Dios.

 

“Está hecho”, proclama el ángel mientras sentencia, sin embargo a partir de ese decreto comienza a concluirse la profecía que, en verdad, va transcurriendo el tiempo de Dios sobre el hombre. No es como un simple instante, sino como un juicio que va de intensidad en intensidad aquí en la tierra, el tiempo de los hombres, hasta la etapa del juicio definitivo y final en el día de Dios.

Esa profecía del fin de los tiempos se juntará al mismo tiempo con todas las demás profecías del fin de los tiempos. Cada una describiendo partes del mismo fin. Revelaciones que describen el final de diferentes puntos de vista, en espacios y medidas escritos en la biblia, en proporciones según los relatos de los profetas para el término: en los juicios de Dios.

En Apocalipsis 16:19, vemos la descripción de la Gran Ciudad, que en verdad es el mundo entero. El dividirse la ciudad en tres partes tiene que ver con el dominio dividido, en sus diferentes tiempos, en las tres fieras de Daniel 7, y también de Apocalipsis 13:2, en que las tres fieras de Daniel son descritas en una sola.

Antes de la venida del Mesías, las fieras descritas en Daniel operarán separadamente según la legalidad del mal sobre cada imperio que  hubo en los tiempos. Pero en Apocalipsis, vemos las tres fieras formando una única, como si formasen un cuerpo por la ahora entonces, mayor legalidad sobre la humanidad, puesto que la sangre del Hijo de Dios fue revelada y su rechazo constituye ahora una mayor ofensa y da cabida a Satanás, que forma el cuerpo en las fieras de Apocalipsis.

Sin embargo, el dividirse la ciudad delante del juicio de Dios es exponer, ante todos, lo que constituirá la gran bestia. Las tres fieras que eran, más no dejarán de ser, por eso ahora actúan en unidad y mayor poder y autoridad por el rechazo del Hijo de Dios. Formando así el cuerpo del anticristo.  

El dividirse la ciudad también tiene que ver con la descripción de la profecía de los caballeros en Apocalipsis 6: el caballo rojo, el caballo negro, y el caballo amarillo.

También con las terceras partes de los juicios descritos en Apocalipsis 8:7-12, que son las cuatro primeras trompetas.

Y con esta descripción de la Gran Babilonia, significando el juicio sobre la humanidad. Conforme el relato en Apocalipsis 17:16-17,

“16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;

 17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.”

 

 Las fieras comen y consumen el mundo.

 

Apocalipsis 11:13

“En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.”

Un terremoto y la décima parte que cae, significa el poder del mal en todo el mundo y su juicio.

El terremoto representa el juicio, la división entre lo que es y lo que no es de Dios.

La décima parte de la ciudad representa las primicias de las naciones en cuanto a pecado. El núcleo de la maldad entre los hombres. Que fue conquistado y operado a través de los diez cuernos de la cabeza de la bestia, los diez reyes que, ahora caen.

Siete mil muertos representan los que mueren en el mundo. Es la porción de la humanidad que, después del testimonio de los dos testigos, sufren un juicio definitivo sin vuelta, de muerte espiritual, como también en el mundo físico, por el terremoto real, una porción de muerte natural. Pero no todos.

En definitiva, los que no dieron gloria a Dios y se convirtieron en aquel momento, mueren en su totalidad espiritualmente, sin más chances de conversión, pues el Espíritu que convence en el mundo se retira del medio (2 Tesalonicenses 2:7 y Daniel 9:26), permaneciendo solamente los sellados dentro de las casas, o sea, en el corazón de los que son de Cristo, la Iglesia (Isaías 24:10-12).

Siete cabezas son también los 7 mil que mueren (Apocalipis 17:3). Siete montes, siete poderes de la “nueva Roma”, referido al imperio greco-romano sobre todo el mundo. También siete corazones, quiere decir, los corazones de cierta cantidad de hombres que hacen parte de las siete cabezas de la bestia.

Terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás: es un cataclismo, un cambio en la tierra en todo lo natural y espiritual, por haberse concluido el tiempo de Dios aquí, en la existencia del hombre en la tierra, también por haberse predicado el testimonio final a los hombres, (ver publicaciones de los dos testigos, comparar el juicio de la Babilonia con el de la humanidad al término del ministerio de estos dos profetas. Ver arriba Apocalipsis 16)

 

Apocalipsis 11

“11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 

13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.”

En este tiempo e instante determinado, en que los dos testigos son llevados a los cielos, llega un juicio sobre toda la humanidad, habiendo un gran terremoto y catástrofe, quedando un breve tiempo de oportunidad para salvación de algunos que dieran glorias a Dios, por el gran milagro de la resurrección de estos dos profetas, creyendo en el testimonio de Jesús, en aquel momento viniendo a convertirse muchos, delante de tal maravilla.

Al mismo tiempo viene el juicio sobre la gran Babilonia, o sea, el Espíritu Santo se retira en estas circunstancias y en este momento conclusivo. Entonces llega el momento de la gran meretriz, el tiempo de su juzgamiento.

Esclareciendo: Todo hombre en la carne (que viva en sus voluntades) ¡es la Babilonia! Juzgado este hombre sensual aparece el impío, el hijo de la perdición, el anticristo, la bestia, diseminando la humanidad restante a la perdición, también ya bajo su control.

El ministerio de predicación del evangelio Eterno predicado por los dos testigos es el tiempo final de predicación en la tierra, quedando solo la iglesia en el Espíritu Santo protegida por Dios, por eso aquí, junto al mundo en el medio de la tierra como el hijo de la perdición en el gobierno material, este también controlando a los que ya fueron marcados con la señal de la bestia (Ver Apocalipsis 12 vers. 14).

“Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.”

Daniel 7:25 (también Mateo 24)

“20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.” 

Apocalipsis 16:20-21

 

Recordando aquí lo escrito arriba en Apocalipsis 16:20-21.

La tierra con sus poderes y hechos, también con sus grandes hombres ilustres (islas y montes) desaparecen. Todo ha sido entregado a la maldad, no hay más misericordia de Dios sobre los hombres que son para perdición, ahora regidos por satanás.

Un talento: castigo en peso, medida y valor de iniquidad e impiedad cayendo sobre estos hombres en medio del mundo. También en una gran lluvia de piedras venidas de los cielos.

Ver una próxima publicación, la caída de Babilonia y de la humanidad. Se contará el tiempo desde un principio de la tierra hasta los días de hoy en la conclusión definitiva y del final del ministerio de los testigos, luego también en la mitad de los siete tiempos con la aparición del anticristo, y de la gran tribulación.

 por Juan S. Gonzalez Jimenez

La Sexta copa 2ª parte: Se seca el Éufrates, se manifiestan los espíritus inmundos.

sextacopa

 Leer la Primera Parte

Por lo tanto, nos es revelador; como volverá y será reunida toda la Iglesia, venida del mundo entero en el fin de los tiempos, cuando las caudalosas aguas del rio Éufrates se sequen, según el permiso de Dios.
En Jeremías leemos:

“Y cuando acabes de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del Éufrates”

 Jeremías 51:63

 

El Éufrates, es puesto ahora también como un lugar de condenación, como si fuese el propio abismo. Lo que el profeta lanza al rio, representa los pueblos que serán condenados.

 Sus aguas significan esta realidad de elementos condenada, que se hundirá hasta los abismos junto con estos pueblos condenados en todo el mundo, ellos y su realidad palpable.

Del rio Éufrates, el Señor permite:

“Diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates.

Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.”

 Apocalipsis 9:14-15

Permite que el mal comience a actuar y operar sobre la tierra entera a partir de allí. Estos cuatro ángeles (mensajeros) son los mismos demonios descritos en el capítulo 16, versículo 13, que también salen del Éufrates cuando se seca.

 Ellos, por permiso de Dios, vendrán a destruir la tierra. Cuatro por la legalidad y operación en las cuatro esquinas del mundo, que operan en la hora y el tiempo marcado. Tiempo marcado durante la culminación, sin embargo actuando ya, en proporciones cada vez mayores.

Son desatados justamente cuando son sin impedimento por los cuatro ángeles de Dios, descritos en Apocalipis 7:1

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, no sobre ningún árbol.”

 

Estos son las potencias de Dios que no dejan que los vientos se agiten sobre el mar. Quiere decir: que los espíritus inmundos y sus aguas (los vientos) se agiten sobre las naciones (el mar).

Los árboles son los hombres de la iglesia, guardados también por estos cuatro ángeles de Dios.

Estos vientos pueden actuar sobre la creación e inclusive sobre los árboles sino fueran controlados por Dios, que es el Creador. Acordando que una vez liberados para el estrago final, aun así, Dios no permitirá que dañen los árboles (Ap. 9:4)

Verifiquemos esa profecía en Apocalipsis 7:

“Vi también otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quiénes les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hallamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.”

 Apocalipsis 7:2-3

 

Entonces ¿qué es lo que vemos? Un permiso de Dios, esta liberalidad, la cual se entrega a los poderes ocultos para actuar en el mundo y en el cielo, donde también, al final, Satanás será derrotado, ahora bajo el poder de Jesús, para que se cumpla la promesa de Dios, en el que antes tendrán que ser sellados en el Espíritu Santo de Dios, todos nosotros, los que somos su Iglesia.

El mal no podrá hacer daño a la tierra santa, donde está la Iglesia, quiere decir: a nosotros que tenemos la marca de la promesa; el Espíritu de Dios.

Los árboles son también los hombres del mundo que están por convertirse y tomar parte de la iglesia. En realidad se les permite que actúen solamente sobre los hombres que no son de Dios. Junto con toda su realidad maligna.

Existe una porción y una proporción permitida a estos demonios para que en ella actúen hasta que termine el tiempo de reunión de la Iglesia.

Entretanto desde cuando comenzó la reunión de la Iglesia, a partir del día de Pentecostés, viniendo la reunión en el Espíritu Santo, de todos los pueblos en Cristo, por medio de la fe; desde allí también comenzó a actuar el imperio del mal, para impedir la salvación de todo Israel.  

Y así también aquellos espíritus inmundos salidos del lodo del Éufrates, de donde salen los animales inmundos, los sapos, que representan demonios, como está escrito allí, salidos de las aguas consumidas por el abismo del mundo perdido y caído del infierno, pero que ahora, brotan en los hombres sobre los cuales actúa la operación del error, según el dominio de la potestad del aire.

 

Demonios manifiestos a través:

– De la boca del dragón (los hombres por los cuales el diablo habla y anda en el mundo)

–De la boca del falso profeta (Los hombres que operan a través de ideas, filosofías, cultos y creencias malignas, religiones falsas aún dentro del cristianismo; en fin, todo elemento de culto conocido en la historia que son contra Jesucristo)

– Y de la boca de la bestia (el diablo en todo su cuerpo formado operando en la tierra, por medio de bocas de hombres, tanto por su hablar como, consecuentemente, por sus acciones, en todos los reinos del mudo, ejerciendo en ellos fuerte influencia, según la mano de toda criatura usada por este poder maligno)

El hombre es usado y esclavizado-bestializado-, por la inducción perversa a través del control mental, acciones y raciocinios; por los cuales caen sujetos debido a su propia naturaleza maligna ya corrompida.

Jeremías capítulo 13:

“(1) Así me dice JEHOVÁ: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo metas en agua.

(2) Y compré el cinto conforme a la palabra de JEHOVÁ, y lo puse sobre mis lomos,

(3) Vino a mí segunda vez palabra de JEHOVÁ diciendo:

(4) Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate y vete al Éufrates, y escóndelo allá en la hendidura de una peña.

(5) Fui, pues, y lo escondí junto al Éufrates, como JEHOVÁ me mandó.

(6) Y sucedió que después de muchos días me dijo JEHOVÁ: Levántate y vete al Éufrates, y toma de allí el cinto que te mandé esconder allá.

(7) Entonces fui al Éufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno.

(8) Y vino a mí palabra de JEHOVÁ diciendo:

(9) Así ha dicho JEHOVÁ: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén.

(10) Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.”

 

En la gran revelación del cinto de lino, los israelitas por haberse apartado de la presencia de Dio, son aquí comparados al cinto.

Ellos que, antes, en la intimidad y en la obediencia con Dios, cuando se limpiaban de sus pecados, en el lavar de la sangre y en las reuniones solemnes al “El Shadai”, eran protegidos por el poder del Señor, y vivían en la tierra prometida guardados bajo de Sus Alas.

Por eso ahora, al apartarse de Dios, por sus pecados, fueron guiados al caudaloso Éufrates, enterrados en sus márgenes húmedos que se pudren hasta los pueblos más resistentes.

Allí donde la humedad y las intemperies del tiempo, causan la corrosión del alma por el profundo contacto con las tinieblas palpables, por las influencias del abismo, donde operan los tres espíritus inmundos que, juntando fuerzas por los pecados del hombre, lo llevaron de esta forma al más profundo de sus lechos, en medio de las aguas estancadas y podridas para, a una, reúnan la humanidad en rebeldía contra Dios, para la gran batalla del día final: Armagedón.

 

por Juan S. Gonzalez Jimenez

Leer la Primera Parte

La sexta copa 1ª parte: Se seca el Éufrates, para que pasen los reyes del oriente.

eufrates

“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.

(13) Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas;

(14) Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

(15) He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

(16) Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”

Apocalipsis 16:12-16

 

El Éufrates riega el desierto. Muchas naciones florecen con sus aguas, numerosos pueblos en la región de Babel, Mesopotamia, abarcando imperios como el Babilónico, Medo-Persa, Asirio y otros que tuvieron en ese lugar dominio y posesiones. Recordemos los macedonios, de Alejandro, los griegos y después los romanos.

Esa es una región cuna de la humanidad. Acordémonos de la Torre de Babel, donde los pueblos fueron repartidos por Dios por todo el mundo.

Este gran Río representa también, desde el punto de vista de Israel, el pueblo escogido; lo “más allá del mundo”, de la tierra dada por Herencia, Canaán. Lugar distante donde fueron desterrados por Dios en vista de su desobediencia, después de ser dominados por los asirios.

En suma, el Éufrates es el límite entre el mundo israelita y el mundo de los gentiles; el  paso más allá de su tierra, donde se irían como castigo por rebelarse contra Dios, lejos de su patria. Ahora no siendo más como fue Israel en su tierra, el pueblo escogido por Dios.

Sus márgenes y la tierra que riega, fue donde se repartieron todos los pueblos después de la dispersión de la Torre de Babel.

Y hoy, con la manifestación de Cristo, Salvación también para todos los gentiles, representa el lugar de paso de todos estos pueblos, por la gracia, en dirección a la posesión de la herencia dejada por Dios: La Tierra prometida.

 

“JEHOVA sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Éufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehová.”

1 Reyes 14:15

 

Por el pecado de Jeroboam y del pueblo, todo Israel fue lanzado fuera de la tierra prometida, más allá del Éufrates.

Sin embargo Dios deja una promesa, que ellos, un día, juntamente con los pueblos para donde fueran lanzados, volverían a la tierra que Él había prometido.

Para eso atravesarían de vuelta el Éufrates. Río que en profecía, estaría seco para que pasaran los “hijos del oriente”, camino abierto para traer los hijos adoptivos de Dios de todas las tierras a su Herencia.

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en Días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, (2) diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos adorarle.”

Mateo 2:1-2

Los reyes magos representan todos los pueblos, los gentiles, y según la Palabra, los hijos del oriente, venidos a la tierra prometida para adorar al Salvador.

En estos últimos tiempos veremos el mundo entero congregando alrededor del Señor Jesús, en comunión en la unidad de un mismo espíritu, el Espíritu Santo, por medio de la fe en Cristo. Todas las naciones, digo con los que creyeron, reunidas en el nuevo nacimiento del Hijo en los hijos de Dios.

Ahora nacidos de agua y de Espíritu (Juan 3). Ya no en aquella Canaán natural, sino en la Tierra de la promesa celestial. Todos en uno solo, en Jesús. Y Él en todos, por medio del Espíritu Santo (Juan 17)

Acontecerá en aquel día, que trillará JEHOVÁ desde el río Éufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno”

Isaías 27:12

Entre estos ríos y más adelante se encuentran los israelitas repartidos por el mundo.

Significando sus aguas, y sus torrentes, del Nilo y del Éufrates, la tierra y todo su círculo habitado; juntamente con sus naciones regadas por ellos.

Sus lechos y profundidades representando los abismos.

Estamos hablando de tierras donde todos los pueblos no son pueblos de Dios, representando hoy en día la humanidad entera, sus naciones y hombres: aquellos que no tienen la marca de la promesa.

Estos hombres son los más distantes. Como aquí se ve proféticamente: corresponde las naciones distantes de la tierra prometida, los gentiles. Lugares donde el Señor no habita, porque en aquellas tierras no está el Templo, lugar donde el Señor se muestra y habla con su pueblo.

Estos hombres están condenados, porque no son del pueblo de Dios. Pero en la misericordia y el amor de Dios, serán llamados hijos de Dios, israelitas en la reunión del Espíritu de Dios, por medio de la predicación de la Palabra. Cruzando así el río como si fuese tierra seca, volviendo a la Patria de donde fueron sacados por el enemigo, así como está escrito:

“El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.”

Así, hoy la Iglesia también está siendo reunida, como rebaño del Señor, por el poder de Jesucristo. Su gente, Israel verdadero en el Espíritu Santo.

Y los que no son pueblo, serán mandados al fondo de los abismos, tragados por las aguas del mundo.

El río Éufrates tiene que ser secado para que crucen los reyes del oriente, o sea, el pueblo de Dios que aún está disperso en medio del mundo.

Como está escrito:

“Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa

(11) Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que JEHOVÁ alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.

(12) Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.

(13) Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;

(14) Sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.

 (15) Y secará JEHOVÁ la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.

(16) Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.”

Isaías 11:10-16 

 por Juan S. Gonzalez Jimenez

Día de navidad


natal
     

 

DIA DE NAVIDAD….

El día de navidad, es el día nacimiento de alguien.

De alguien que nació hace poco más de 2000 años, pero Él no existe solo desde aquel tiempo.

Las Escrituras dicen que sus días son desde la eternidad. Los días de este niño nacido en Belén:

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

 Miqueas 5:2

También dice que Él es el Padre de la eternidad. Que la eternidad misma nació de Él.

 

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6

 

Sin embargo, muchos de los Judíos, dos mil años atrás no entendieron eso.

 

“Entonces le dijeron los Judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, YO SOY.

 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por el medio de ellos, se fue.”

Juan 8:57-59

 

Y durante los siglos que siguieron, hasta el día de hoy, muchos continúan sin entender. Porque no creen.

Cuando los ángeles, el cielo, las estrellas, la tierra, y todos los que en ella fueron creados…Él estaba allí con Dios Padre.

 

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.”

 Juan 1:1-2

 

Él era el propio Dios.

“…y el Verbo era Dios”

Y entonces todo lo que se hizo, por Él se hizo.

“Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho.”

 Juan 1:3

PERO HACE 2.000 AÑOS LOS QUE SUCEDÍA ERA QUE…

En Belén, una virgen concebía y daba a luz un hijo, Jesucristo, y entonces todas las antiguas profecías se cumplieron

Porque ese niño, era la promesa de Dios, hecha a los profetas desde la antigüedad. Ahora Él mismo se hizo carne (Dios reencarnado).

 

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Juan 1:14

 

Y el Hijo único de Dios se hizo como “hijo de hombre” Para que NOSOTROS,

LOS HIJOS DE LOS HOMBRES……

Pudiésemos ser hechos HIJOS DE DIOS

Por medio DE Él.

“Tienen en sí mismo lo que hubo también en Cristo Jesús, porque Él, aunque existía en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios, sino se disminuyó en forma de siervo, tornándose en semejanza de los hombres”  

 Porque, como dicen las escrituras, si hay necesidad de ser hechos, es porque no somos naturalmente, sin creer en la esperanza que llegó en el Mesías, pero ahora por la fe podemos ser.

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; Los cuales no son engendrados de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Juan 1:11-13

Porque nadie podría ser transformado en un hijo de Dios sin la justa justificación. Porque solo Dios es Santo y Justo. No acepta injusticia, no justifica el error ni el pecado, sin que sea pagada toda la deuda.

Y Él mismo es el que dice, que todos los hombres sin excepción, pecaron y por consecuencia están DESTITUÍDOS de Su gloria.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Romanos 3:23

Dice también  que acerca de Su Santidad,  todos nuestros actos de justicia son como trapo de inmundicia delante de su rostro.

“Sin bien todos nosotros somos como una suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.”

Isaías 64:6

Así, como nosotros no hemos buscado su santidad,  hemos cometido tantas faltas, mentiras, iras, egoísmos en el corazón…¿Cómo  podríamos merecer aquello que El prometió a los hombres en su amor?

La respuesta es:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”

 

Por eso, Dios se hizo carne, y habitó entre nosotros. Y vimos su gloria.

Porqué…

SE HIZO CARNE….

Para pagar

EN SU PROPIA CARNE…

La deuda de los pecados que cometemos en

NUESTRA CARNE.

Todo en justa retribución por nuestros pecados.

Todo los que mediante la fe en Su justicia, por nosotros, pudiésemos ser libres de la ira de Dios contra el pecado.

Siendo descartadas ahora nuestras auto-justificaciones, a través del sincero ARREPENTIMIENTO de Corazón, para entonces aceptar la justicia que viene de Jesucristo, y solo de Él por nosotros.

Por eso, es que está Escrito que “El justo por la fe vivirá”. Porque es por la fe en Jesucristo que somos considerados como justos delante de Dios. Porque en la carne o cuerpo, Él es el único justo y Él justifica a quién cree en ÉL.

No existe una mayor prueba de amor de Dios, en toda la Ceación, durante todos los siglos, que el entregar a su único Hijo, para morir por nosotros.

Si creemos en nuestro corazón, por la fe, de que es verdad que Jesucristo resucitó en el tercer día. Seremos salvos y resucitaremos también.

Y Él es nuestra esperanza viva hoy. ¡Porque resucitó en carne y está vivo!.

Para ahora estar presente en las vidas de los que creen y garantizar nuestra salvación.

De acuerdo con el amor eterno de Dios.

”El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”

Colosenses 1:13

Amén.

 

por Alan De Zoppa Maia