Las tinieblas de la quinta copa de Apocalipsis

trevas

Según nos concede el Señor, discerniremos ahora esas tinieblas de la profecía. Tinieblas que hay en la humanidad por la falta de amor en muchos, por el rechazo a la verdad. Y de cuán triste es el juicio que comienza a venir y vendrá en su totalidad sobre todos en esa oscuridad.

Nosotros, por eso, que seguimos al Señor Jesús y amamos su corrección y su instrucción, sabemos que fuimos separados de estas tinieblas para la Luz verdadera. Tomemos pues entonces tal revelación para conocimiento de la verdad en Cristo y preparémonos.

“(10) El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas,

(11) Y blasfemaban contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.”

 Apocalipsis 16:10-11

 

El Reino que estaba en la mano de los hombres para que gobernaran en medio a todas las bendiciones de Dios, la vida concedida en estos tiempos de hoy, por sus promiscuidades ha sido transformado en tinieblas, donde juntamente la naturaleza y todo su medio natural se ha oscurecido y se ha convertido en espesas tinieblas. Como fue en Egipto en el tiempo de Moisés, así será esa profecía también para este final de los tiempos.

Como está escrito:

“(21) Y JEHOVÁ dijo a Moisés: extiende tu mano hacia el cielo para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.

 (22) Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.”

Éxodo 10:21-22

 

Entonces cuando la mano del profeta fue extendida, o sea la autoridad de Dios actuando en poder en Moisés, trajo la sentencia de Dios sobre toda la tierra.

Allí, los egipcios habían tomado esclavo al pueblo de Dios, por eso, recibieron tinieblas sobre el reino y sobre el trono de aquel que reinaba sobre ellos, Faraón.

Así también será sobre el reino de Satanás establecido en el mundo, desde su trono.

Allá en Egipto, después de esta plaga, no conseguían ver un palmo delante de ellos. La luz le fue extinguida por completo. Lo creado y lo palpable ya no lo podían ver, pues se les oscurecieron los ojos y en sus corazones solo había lamento y dolor.

El reino de satanás el cual ellos escogieron, por las divinidades de Egipto, había subido hasta ellos y la luz de Dios se les extinguió por completo. Ni por ruin que fuese alguna realidad, ni así les eran mostradas. Ni siquiera tanteando podían encontrar lo creado, ni la virtud de la vida.

Su mundo estaba en la más densa oscuridad. Sus sentidos solo presentían tinieblas. Se estaban aproximando al hades (lugar de los muertos), y ellos mismos, descendieron a esa realidad: la muerte les era por compañera.

En Egipto junto a Moisés, este tormento duró tres días. Hoy, sin embargo, al cumplirse el derramamiento de esta quinta copa, será para siempre.

El dolor y las úlceras en los hombres, se debe a que prefirieren el mal antes que el bien, y dando libre curso a esta elección, llegan al punto que entregan la naturaleza humana y el alma al demonio.

Estos, Satanás al tener poder y dominio sobre ellos, tendrá dominio sobre sus manifestaciones y reacciones humanas, a través del control de sus sentidos. La mente de ellos estará dominada en su racionalidad y en lo emocional. La propia fisiología de estos hombres tendrá un cambio radical y brutal, la razón porque pasan a ser anfitriones de entes demoniacos, los cuales controlarán su metabolismo, siendo esto como un cáncer que los dominará, usando como punto de partida la mente, la razón y consecuentemente su voluntad.

Los hombres que así se entregaron al mal y ahora fueron entregados, blasfemaron contra el Dios Altísimo, porque el diablo los controlará y hablará a través de ellos.

“Y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.”

 Apocalipsis 16:11

Dios dijo a Adán antes de expulsarlo del paraíso: “maldita sea la tierra por tu causa”, y siendo la tierra que hoy estamos una sombra del jardín del Edén, nuevamente recibiendo el hombre un segundo engaño, al ser una vez más engañado por la serpiente, tendrá sobre él, digo toda la humanidad, y recaerá el juicio de Dios en el mundo. Porque uno fue engañado y todos sus descendientes sufrieron el mismo juicio, pecando todos. Así también el engaño viniendo sobre muchos establecerá el juicio en todos.

Por eso ahora, incluyendo sus propias almas para juicio, por haber rechazado la salvación de Jesucristo. El ser natural y el alma; la carne humana y su forma, (carne que es habitación de su alma) será profanada y se convertirá en completa posesión y hospedaje del diablo.

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