La Formación de la Bestia en la Humanidad

besta

 

“Y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.”

Apocalipsis 13:1-2

 

De las naciones sube un poder en medio de las aguas, aguas del mar espiritual: tierra, espíritu del aire, razas y pueblos en los tiempos de la humanidad.

 

 ”Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.”

Apocalipsis 17:15

“Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.”

Salmos 69:1-2

 

“Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.”

Salmo 46:2-3

 

Aquí las bestias son una sola, no como en Daniel que las bestias estaban separadas, lo que indica que, en Apocalipsis, en los últimos tiempos, la gran bestia consigue formar un solo cuerpo, uniendo y juntando el barro y el hierro.

 

 “Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. Y lo que viste, de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

                                                             

Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro  y parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como no el hierro no se mezcla con el barro.”

Daniel 2: 40-43

 Como vemos aquí en Daniel, está indicando también la estatua de Nabucodonosor, donde los reinos son unidos en una sola especie humana: los dedos de los pies, los diez reinos del hombre en el andar (en el suelo), son toda la raza humana en el andar en una misma dirección, unidas por el barro o arcilla, pero junto con el hierro:

 

El barro representa el hombre.

El hierro representa un cuerpo de demonios en satanás

Barro con hierro: la bestialidad, la bestia en el hombre, con una unión en parte fuerte y en parte frágil.

Diez reinos, diez cuernos, representa el poder global.

Siete cabezas, siete montes representando el mundo actual dominado por “Roma de hoy”.

 Sobre los “siete montes” sabemos que existen siete montes geográficamente en medio de Roma física, en Italia. Pero eso es apenas una sombra, una alegoría del verdadero sentido: que indica un nuevo imperio en la cultura actual (greco-romana) unida en una misma forma. Una bestia con un gran poder dominando el mundo entero, así con una unidad, la estatua de Nabucodonosor (Daniel 2) Esta es la bestia que emerge del mar.

Sobre la boca del león veamos los siguientes pasajes:

  “También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca  en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.”

Apocalipsis 13:5-6

 

 “La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta (derecha) sobre dos pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.”

Daniel 7:4

 

“Yo entonces miraba a causa del sonido de las palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.”

Daniel 7:11

 O sea, la boca que profería blasfemias y difamaciones, toma forma de hombre, levantado de la tierra. Y el dragón le entrega su trono, su poder y gran autoridad. Por la conformidad con el pecado, el diablo entrega a la bestialidad humana, reunida en todo el mundo  no-cristiano,  su poder, reino y autoridad.

   Antes de la venida de nuestro Señor Jesús, hace más de dos mil años atrás, el mundo conocido era dominado por los imperios del sur y del norte que eran resquicios del imperio de Alejandro el Grande: Seléucidas en el sur y Salgídas en el norte. Ellos dominaban las regiones conocidas hoy por Mesopotamia, Asia menor, Egipto, África y otras.

En Europa estaba comenzando otro gran imperio, el cuarto después de Babilonia, Medo-Persa y de Grecia: El futuro imperio de Roma, que dominaría todo el mundo conocido en la época, a todos los otros reinos y, espiritualmente, formando un cuerpo contundente también reflejando en aquel imperio físico.

Entonces vino nuestro Señor Jesús, he hirió a la gran bestia, el diablo. En la tentación de Jesús en el capítulo 4 de Mateo, satanás dice que él era dueño de todo el mundo, mundo que aquí en la tierra, humanamente hablando, era dominado por Roma; EL CUARTO REINO.

Continúa…..

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