El Monte de la casa de Dios en los últimos días

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“Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén:

(2) Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán e él todas las naciones.

  (3) Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

(4) Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos, y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, no se adiestrarán más para la guerra.

(5)Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.”

Isaías 2:1-5  

 

En los últimos días…

Esta profecía de Isaías se refiere al final de los tiempos. Donde dice “en los últimos días”, se refiere a los días próximos de aquel que es el Principio y el Fin de todas las cosas.

O sea,

Los últimos días son los días en que se manifiesta el Dios Todopoderoso, el Fuego Purificador y devorador.

Ahora, sabemos que Jesús es Aquel de quién se dijo: ¿quién podrá soportar el día de su venida?

“He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbditamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

(2) ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida?

¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.”

Malaquías 3:1-2.

 

Pues cuando Él se manifestó hubo un juicio certero en  todos los que lo presenciaron:

 

“Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha.

(Y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.”

Lucas 2:34-35

 

Para tamaña gloria y juicio, fue enviado un poco antes Juan El Bautista (aquel de que fue dicho: “yo les envío un mensajero…”), justamente para preparar el camino del Señor y convertir los corazones de los hijos de Israel, quebrantándolos para Aquel que luego enseguida vivirá; para que así el no fuese piedra de tropiezo y condenación para todo el pueblo. Así mismo, en su manifestación, muchos de Israel que pensaban estar vivos perecieron cuando él vino; muchas de las autoridades religiosas, maestros de la Escritura: fariseos, saduceos, y escribas; y también autoridades políticas como Herodes, Pilatos y soldados.

 

Así mismo también, por otro lado, muchos de los que estaban muertos vivieron por creer (como prostitutas, cobradores de impuestos, ladrones, ciegos, cojos y mendigos que se convirtieron), como nos relata la Palabra:

“Oyó Jesús que le habían expulsado, y Hallándole, le dijo: [a un ciego que había curado]

 ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Respondió él y dijo:

¿Quién es Señor para que crea en él?

Le dijo Jesús:

Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.

Y él dijo:

Creo Señor, y le adoró.

Dijo Jesús:

Para juicio he venido yo a este mundo; para los que no ven vean, y los que ven sean cegados.

Entonces algunos de los fariseos que estaban con Él, al oír esto, le dijeron: ¿acaso nosotros somos también ciegos?

Jesús les respondió:

“Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.”

Juan 9:35-41.

 

Así cuando se dice “los últimos días”, se está refiriendo al día en que el Señor está; o su día, aquel que Jesús se manifiesta.

No los días de los hombres, en los tiempos del hombre. Esperando ahora este mismo Día, en el cual El ya vino a morir en la cruz, y resucitó, y se derramó en Pentecostés, que ahora venga nuevamente y se manifieste en plenitud como Juez y Fuego, para que todo ojo lo vea, sobre toda la creación (ver 2 Pedro 3)

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El fin de los tiempos y los últimos días son el tiempo en que el Señor es y se manifiesta en plenitud, pasando de intensidad en intensidad, hasta su presencia total.

Por eso Pedro lo llamará el día de pentecostés (día en que el Señor se derramó sobre su pueblo), de “los últimos días” también.

 

“Porque estos hombres no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Más esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños.

Hechos 2:15-17

 

Y Pablo lo va a llamar el tiempo de la manifestación de Jesús de “La Plenitud de los Tiempos”

“Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.”

Efesios 1:9-10

 Así la profecía revelada en Isaías se refiere a los días que Jesucristo consumaría su obra en la cruz, obra que hace eco por los tiempos pasados y futuros, en el siglo presente y por venir.

 

“Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la Casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones”

Isaías 2:2

 

 En esos días, la profecía dice que el monte en que fue construido la casa del Señor (representado, en sombra con el monte Sion en que fue erigido el templo por el “hijo de David”, el rey Salomón) sería establecido sobre otros montes , en su cima. Y para allá fluirían todos los pueblos.

Ahora, ¿cómo un monte podría ser transportado a la cima de otros montes? Y encima de ese único monte, o de la casa del Señor, ¿ser establecido sobre varios montes en plural?

En esto está un misterio: es preciso entender que significa aquí el monte.

Cuando la palabra de Dios habla de “monte”, está hablando del lugar más elevado entre la tierra y el cielo. Un lugar en la tierra que está más próximo del cielo.

Como hay un sentido natural de monte, tierra y cielo de este mundo, hay también un espiritual de cielos, tierra y monte también.

Los cielos como mundo celestial y espiritual, donde está Dios.

La tierra nos representa a nosotros: “tú eres solo polvo y al polvo volverás”

Y los montes en la tierra, significan el lugar más alto y próximo de los cielos, o sea el corazón  del hombre.

Por eso es que se dice:

“Antes bien como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9)

[“subió” al corazón porque el corazón es el lugar alto, o más alto en nosotros] Y de Jesús, viniendo sobre su esposa en Cantar de Cantares dice:

“¡La voz de mi amado! He aquí Él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.” (Cantares 2:8)

Refiriéndose con eso que el Señor Jesús, así como nace el día y va clareando la cima de los montes, así también Él mismo vivirá saltando de corazón en corazón, en muchos hombres por la Palabra predicada del Evangelio, convirtiendo a muchos a su gloria.

Por eso Isaías profetiza que Dios mismo, en Jesucristo, establecería el  monte de la Casa del Señor (el corazón de la morada de Dios, o sea el corazón del propio Dios) en la cima de los corazones de los hombres.

 Estos, que son los pueblos, acudirán para la morada del Señor.

 

 “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la Casa de JEHOVA como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán e él todas las naciones.”

Y eso se dice literalmente porque Dios, no pudiendo habitar en morada hecha por manos de hombres, el mismo vino a hacer morada para sí, en la manifestación en carne de Jesucristo.

Y allí habitó en plenitud, y llamó a su pueblo para morar en el mismo Cuerpo. Haciendo de aquel que en Él cree como Hijo de Dios y Dios mismo, Templos del Espíritu Santo de Dios, Templos del Altísimo. Como está escrito:

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quién da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

Hechos 17:24-25

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

1 Corintios 3:16

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?  Más él hablaba del templo de su cuerpo.”

Juan 2:19-21

 

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Juan 14:1-3

Tremenda esa Palabra y digna de toda aceptación, porque testificamos como Iglesia de Cristo que la profecía se cumplió y somos testimonios vivos de su concretización, en cuanto casa viva en que habita Dios y moradores del Monte Celestial, del monte Sion, corazón de Dios.

Así esta palabra es para el presente. Como ya se ha cumplido, y aún más se revelará en su plenitud, cuando lo que está dentro de nosotros se revelará como Él, en la venida de Jesús.

De la Iglesia de él se ha dicho:

“Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad el Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo:

Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez más indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Así  que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”

Hebreos 12:22-29

Y continuando la profecía de Isaías:

 

“Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de JEHOVA

Isaías 2:3

 

De Sion saldrá la Ley, porque Sion ahora habita en nosotros y nosotros en él.

Porque la ley salió de Sinaí en el desierto. Ella había sido dada en piedras en el monte Sinaí a Moisés (a partir del tercer día del tercer mes [Ex.19], tiempo de Pentecostés, después de la Pascua en Egipto).

Por eso, ahora, en la nueva alianza, expresada en la profecía de Isaías, la Ley saldría de Sion, monte donde está el Templo del Señor en Jerusalén. O sea, la misma Ley dada en el desierto ahora descendió del cielo viva, y fue escrita con Fuego del Espíritu en las tablas de nuestro corazón (desde el día de Pentecostés después de la resurrección de Jesús, el verdadero Cordero Pascual). Una nueva alianza circundada en nosotros con la sangre y la carne de Jesús.

 

“He aquí que vienen días, dice JEHOVA, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.

No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice JEHOVA.

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice JEHOVA: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón: y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.”

Jeremías 31:31-33

Jesús bendiga su Iglesia Hasta el fin. Amén

 

Alan.

 

Imágenes sagradas hechas por los hombres

 

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A las personas que amo, frente a un tema tan serio, dejo en este Post (envío) solo los registros de la Ley y de las profecías de Dios respecto de este asunto. No escribo con mi opinión, ni muchas explicaciones, a no ser para organizar.

Debido a que para los cristianos, es decir, para los que reconocen a Jesucristo como Hijo de Dios, que resucitó y vive, y en El confían, apenas es necesario el buen sentido y sinceridad  para interpretarlas.

No se trata de una visión de religión alguna, a favor o en contra. Se trata de una posición de Dios en su Palabra:

 “Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones.

Pero ante todo sabe esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal,

Pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.”

 2 Pedro 1:19-21

 

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IMÁGENES SAGRADAS HECHAS POR LOS HOMBRES

De la Ley de Dios dice:

 

“No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella; porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios.”

Levítico 26:1

 

“Así que guardaos bien, ya que no visteis ninguna figura el día en que el Señor os habló en Horeb de en medio del fuego;

No sea que os corrompáis y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o hembra,

Semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cielo,

Semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.

No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, y seas impulsado a adorarlos y a servirlos, cosas que el Señor tu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

Pero a vosotros el Señor os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que fuerais pueblo de su heredad como lo sois ahora.”

Deuteronomio 4:15-20

 

“Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto.”

Deuteronomio 27:15

 

“No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

Y muestro misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.” Éxodo 20:4-6

 

“No te harás ningún ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No los adorarás ni los servirás; porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

Pero que muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”

Deuteronomio 5:8-10 

Las profecías de Dios contra quienes comparten de ellas:

“Serán vueltos atrás y completamente avergonzados, los que confían en ídolos, los que dicen a las imágenes fundidas: vosotros sois nuestros dioses.”

Isaías 42:17

Toda la humanidad es necia, falta de conocimiento; se avergüenza todo orfebre de sus ídolos, porque sus imágenes fundidas son engaño, y no hay aliento en ellas.

Vanidad son, obra ridícula; en el tiempo de su castigo perecerán.

No es como estas cosas la porción de Jacob; porque Él es el Hacedor de todo, y de la tribu de su heredad; el Señor de los ejércitos es su nombre.”

Jeremías 51:17

 

“Y cambiaron la gloria de Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Romanos 1:23

 

“Yo soy el Señor, ese es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes talladas.”

Isaías 42:8

 

Exterminaré tus imágenes talladas y tus pilares sagrados de en medio de ti, y ya no te postrarás más ante la obra de tus manos.”

Miqueas 5:13

 

Dios llama a sus hijos para que se separen de los idólatras y se acerquen a Él

 “Reuníos y venid; juntos acercaos, fugitivos de las naciones. No tienen conocimiento lo que llevan su ídolo de madera y suplican a un dios que no puede salvar.

Declarad y presentad vuestro caso; sí, que deliberen juntos: ¿Quién ha anunciado esto desde la antigüedad y lo ha declarado desde entonces? ¿No soy yo el SEÑOR? No hay más Dios que yo, un Dios justo y salvador; no hay ninguno fuera de mí.

Volveos a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay ningún otro.”

Isaías 45:20-22

 

“Yo, pues, te las declararé desde hace tiempo; antes de que sucedieran te las proclamé, no sea que dijeras: Mí ídolo las ha hecho, y mi imagen tallada o fundida las ha ordenado.” Isaías 48:5

 

“Y ahora continúan pecando: se hacen imágenes fundidas, ídolos, con su plata, conforme a su pericia, todo ello obra de artífices. De ellos dicen: Que los hombres que sacrifican, besen los becerros.”

Oseas 13:2

 

Dios expone en ridículo los sentimientos del corazón de aquellos que confían en las obras de manos de hombres:

 

9 “Los que dan forma a un ídolo todos ellos son nada (vanidad), y sus cosas más preciadas de nada sirven; aún sus propios testigos no ven ni entienden, por eso serán avergonzados.

10 ¿Quién ha dado forma a un dios o fundido un ídolo para no tener ganancia?

11 He aquí, todos sus compañeros serán avergonzados, pues los artífices son solo hombres. Que se reúnan todos, que se levanten, que tiemblen, que sean a una, avergonzados.

12 El herrero hace un instrumento cortante; lo trabaja sobre las brasas, lo forma con martillos y lo forja con su brazo fuerte. Después siente hambre y flaquean sus fuerzas; no bebe agua, y desfallece.

13 El carpintero extiende el cordel de medir, traza el diseño con tiza roja, lo labra con gubias, lo traza con el compás y le da forma de hombre y belleza humana para colocarlo en una casa.

14 Corta cedros para sí, toma un ciprés o una encina, y hace que sea fuerte entre los árboles del bosque; planta un pino y la lluvia lo hace crecer.

15 Luego sirve para que el hombre haga fuego, y toma uno y se calienta; también hace fuego para cocer pan; además hace un dios y lo adora; hace de él una imagen tallada, y se postra delante de ella.

16 La mitad del leño quema en el fuego; sobre esa mitad prepara un asado, come carne y se sacia. También se calienta, y dice: ¡Ah!, me he calentado, he visto la llama.

17 Y del resto hace un dios, su ídolo. Se postra delante de él, lo adora, y le ruega, diciendo: Líbrame, pues mi dios eres tú.

18 Ellos no saben ni entienden, porque El ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazón para que no comprendan.

19 Ninguno reflexiona; no tienen conocimiento ni inteligencia para decir: He quemado la mitad en el fuego, y también he cocido pan sobre sus brasas. He asado carne y la he comido; y del resto ¿haré una abominación? ¿Me postraré ante un pedazo de madera?

20 Se alimenta de cenizas; el corazón engañado le ha extraviado. A sí mismo no se puede librar, ni decir: ¿No es mentira lo que tengo en mi diestra?”

Isaías 44:9-20

1 “Oíd la palabra que el Señor os habla, oh casa de Israel.

2 así dice el Señor: El camino de las naciones no aprendáis, ni de las señales de los cielos os aterroricéis, aunque las naciones les tengan terror.

3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; pues un leño del bosque es cortado, lo trabajan las manos de un artífice con la azuela;

4 con plata y oro lo adornan, con clavos y martillos lo aseguran para que no se mueva.

5 Como los espantapájaros de un pepinar, sus ídolos no hablan; tienen que ser transportados, porque no andan. No les tengáis miedo, porque no pueden hacer ningún mal, ni tampoco hacer bien alguno.

6 No hay nadie como tú, oh Señor; grande eres tú, y grande es tu nombre en poderío.

7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque esto se te debe. Porque entre todos los sabios de las naciones, y en todos sus reinos no hay nadie como tú.

8 Más ellos a una son torpes y necios en su enseñanza de vanidades, pues su ídolo es un leño.

9 Plata laminada es traída de Tarsis y oro de Ufaz, obra de un artífice y de manos de un orfebre; su vestido es de violeta y púrpura; todo ello obra de peritos.

10 Pero el Señor es Dios verdadero; El es el Dios vivo y el Rey eterno. Ante su enojo tiemble la tierra, y las naciones son impotentes ante su indignación.

11 Así les diréis: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo de los cielos.

12 El es el que hizo la tierra con su poder, el que estableció el mundo con su sabiduría, y con su inteligencia extendió los cielos.

13 Cunado El emite su voz, hay estruendo de aguas en los cielos; El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.

14 Todo hombre es torpe, falto de conocimiento; todo orfebre se avergüenza de su ídolo; porque engañosas son sus imágenes fundidas, y no hay aliento en ellas.

15 Vanidad, obra ridícula, en el tiempo de su castigo perecerán.

16 No es como ésta la porción de Jacob; porque Él es el Hacedor de todo, e Israel es la tribu de su heredad; el SEÑOR  de los ejércitos es su nombre.”

Jeremías 10:1-16

 

“También su tierra se ha llenado de ídolos; adoran la obra de sus manos, lo que han hecho sus dedos

Isaías 2:8

 

Con sinceridad, es posible tener otra interpretación de estos pasajes?

Es contra de la voluntad de Dios se “Cristiano”, creyendo que Jesucristo es el Hijo de Dios, Salvador de su alma, su Señor, y a la vez, tener ídolos sagrados junto a Él:

 

“Y aunque estas naciones temían al Señor, también servían a sus ídolos; y de la misma manera que hicieron sus padres, así hacen hasta hoy sus hijos y sus nietos”

2 Reyes 17:41

 

“Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.”

1 Reyes 18:21

 

No le importa a Dios si fue por las tradiciones de los abuelos o de padres que estas herencias malignas fueron dejadas a cada uno que las siguen.

Dios cobra a cada uno su responsabilidad, de acuerdo con su conocimiento de lo que es correcto:

 

“Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Dios: ¿Os contaminaréis a la manera de vuestros padres y os prostituiréis tras sus abominaciones?

Ezequiel 20:30

 

“Sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,

Sino con sangre preciosa, como de un cordero son tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.

Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros.”

1 Pedro1:18-20

 

“Sino que han andado tras la terquedad de su corazones y tras los baales, tal como sus padres les enseñaron.” Jeremías 9:14

(Tradición dejada por los padres representa alguna seguridad de que es aprobado por Dios?  – No.)

 

De estas estas prácticas humanas contrarias a Dios sobrevien juicios enormes a los que le abandonaron:

 “Ellos me han provocado a celo con lo que no es Dios; me han irritado con sus ídolos. Yo, pues, los provocaré a celos con los que no son un pueblo; los irritaré con una nación insensata, porque fuego se ha encendido en mi ira, que quemas hasta las profundidades del Seol, consume la tierra con su fruto e incendia los fundamentos de los montes.” Deuteronomio 32: 21-22

“He aquí la voz del clamor de la hija de mi pueblo desde una tierra lejana: ¿No está el Señor en Sión? ¿No está su Rey en ella? ¿Por qué me han provocado con sus imágenes talladas, con ídolos extranjeros?

Jeremías 8:19

“También pondré los cadáveres de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y esparciré vuestros huesos alrededor de vuestros altares.

Dondequiera que tengáis vuestras moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados vuestros altares, rotos y eliminados vuestros ídolos, derribados vuestros altares de incienso y borradas vuestras obras.

Los muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que yo soy el Señor.”

Ezequiel 6:5-7

“Pero en cuanto aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones, haré recaer su conducta sobre su cabeza-declara el Señor Dios.” Ezequiel 11:21

 

“Y abandonaron la casa del Señor, el Dios de sus padres, y sirvieron las Aseras y a los ídolos; entonces vino la iras de Dios sobre Judá y Jerusalén a cusa de esta culpa suya.” 2 Crónicas 24:18

 

¿Y qué hacen los hombres sinceros a Dios que están en medio de estas costumbres contrarias Dios?

 

Arrepentimiento sincero:

“Entonces Samuel habló a toda la casa de Israel, diciendo: Si os volvéis al Señor con todo vuestro corazón, quitad de entre vosotros los dioses extranjeros y las Astorets, y dirigid vuestro corazón al Señor, y servidle sólo a Él”

1 Samuel 7:3

 

Dios deja una promesa a muchos hombres que pecaron contra Él, pero que al saber la verdad se volverían a El de todo corazón.   

“Aquel día el hombre tendrá en estima a su Hacedor, y sus ojos mirarán al Santo de Israel. Y no tendrá en estima los altares, obra de sus manos, ni mirará a lo que sus dedos hicieron: las Aseras y los altares de incienso.”

Isaías 17:7-8

 

“No se contaminarán más con su ídolos, ni con su abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.”

Ezequiel 37:23

 

¿Y las acciones? ¿El fruto del arrepentimiento?  

A continuación se presentan algunos ejemplos de los reyes e Judá que se arrepintieron de sus pecados y volvieron.

Dios por ser misericordioso y no tener placer en la perdición de los impíos, les perdonó y les recibió como un Padre recibe un hijo que vuelve a casa.

Observe las actitudes que tuvieron con el sincero arrepentimiento y sabrá que hacer también en su casa y en su corazón:

 “Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, de las Aseras, de las imágenes talladas y de las imágenes fundidas.

2 Crónicas 34:3

 

“También quitó los lugares altos y los altares de incienso de todas las ciudades de Judá. Y bajo él, el reino estuvo en paz.

 

 “También quitó los dioses extranjeros y el ídolo de la casa del SEÑOR, así como todos los altares que había edificado en el monte de la casa del SEÑOR y en Jerusalén, y los arrojó fuera de la ciudad.”

2 Crónicas 33:15

 

(Recuerde, en Cristo usted es la casa Dios, y la Iglesia de ladrillo que congrega, un reflejo físico de quién tiene en el corazón de aquellos que cuidan del lugar)

*1 y 2

 

 ¿Difícil?

Pero está escrito que “el justo por la fe vivirá”. Solo siendo justo y justificado para Dios los que creen en Él.

¿Contra la mayoría?  

Pero de la mayoría está escrito:

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entren por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

Mateo 7:13-14

Y

“Porque muchos son llamados pero poco son escogidos.”

Mateo 22:14

 

¿Contra la tradición que nació?

 

Pero hasta de nuestros más próximos que nos dejaron tradiciones está escrito:

 

“Pero seréis entregados aún por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros.”

Lucas 21:16

Y

“El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí.” Mateo 10:37

 

La pregunta termina en: Confiar en hombres o en Dios o su corazón?

El propio apóstol Pablo, escogido personalmente por Jesús, no ponía confianza en hombres y ni en sí mismo como hombre o en ángeles, sólo en Dios:

 

“Pero si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema (maldito).”

Gálatas 1:8

 

Él vivía esa profecía:

“Así dice el SEÑOR: Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del Señor se aparta su corazón.” (Jeremías 17:5) y “Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor.” (Jeremías 17:7)

 

Afirmando o reconociendo un solo Dios y Señor:

“Por tanto, en cuanto a comer de lo sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada es en el mundo, y que no hay sino un solo Dios.

Porque aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos señores,

Sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quién proceden todas las cosas y nosotros somos para El; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros.”

1 Corintios 8:4-6

 

Confíe solamente en la Palabra de Dios! No confíe en ninguna religión de hombres que esté fuera de ella.

 

Dice Jesús:

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él.”

Juan 14:21

Lea la Palabra de Dios con sinceridad, crea que Jesús vive y es el Señor. Invoque a Jesucristo y Él se le manifestará. Y es Él mismo quién promete en su Palabra que se manifestará.

Que en estos difíciles tiempos y de confusión, Dios venga a sellar a todos sus hijos y los separe para sí en Cristo Jesús, en su Espíritu Santo. Amén.

 

Notas extras:

A continuación otros dos ejemplos de reyes y profetas de Dios en aquello que hicieron para agradarle, pasajes muchas veces  interpretados al contrario, negando la justicia de Dios y de su Palabra que en ellos son demostrados:

*1-“Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera, también hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán.” 2 Reyes 18:4

[La imagen de la serpiente de bronce que Dios mandó a Moisés hacer en aquella ocasión en que el pueblo moría con una plaga de serpientes (representante de Satanás) (Números 21:9), para que sólo al mirarla serían sanados, simbolizando el “tener conocimiento” de que los estaba matando, o sea, lo que es pecado para entonces guardarse de él (representante de la Ley de Dios que muestra lo que es errado y lo que es cierto: “No matarás, no robarás…) aquella serpiente de bronce siglos después había pasado a ser un símbolo sagrado, objeto de culto idólatra.

Ante eso la actitud del rey, que agradó a Dios, fue despedazar la serpiente de bronce para apartar el mal, el tropiezo de su pueblo que ya le habían puesto nombre: Nehustán]
*2-“Haréis pues semejanzas de vuestros tumores, y semejanzas de vuestros ratones que asolan la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; quizá El aliviará su mano de sobre vosotros, de sobre vuestros dioses y de sobre vuestra tierra.” 1 Samuel 6:5

[Dios aquí humilla un pueblo idólatra que hacía guerra contra su pueblo Israel, haciendo que ahora ellos hicieran imágenes de lo que representaba, de verdad, aquello que ellos adoraban y servían (cosas inmundas y pestilencias-como los ratones),junto con un pago que por eso recibían (los tumores, las hemorroides), llagas merecidas por sus idolatrías.

Noten que Dios ordena a aquel pueblo que, además de tal humillación, dieran glorias a su nombre para poder ser curados, teniendo que reconocer así que el verdadero Dios, o Dios de Israel, es el único digno de gloria].

En aquel día el más débil será como David y la casa de David como Dios!

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“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén, el que entre ellos fuera débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos”.

Zacarías 12: 8

 

Este pasaje se cumple desde la primera venida del Señor Jesucristo como el Mesías.

Este “en aquel día” es el día de la manifestación del Salvador de Dios para su pueblo. Día que continúa presente, pues más que “un día” en nuestro tiempo, representa también una dimensión espiritual abierta: La venida del descanso y de la plenitud de Dios a la tierra, o el Reino de los Cielos traído por Cristo.

4“Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas su obras en el séptimo día.

5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y  aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,

7 otra vez determina un día: HOY, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si OYEREIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAIS VUESTROS CORAZONES.

8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 Por tanto, Queda un reposo  para el pueblo de Dios.”

                                                           Hebreos 4:4-9
Se trata del Reino de los Cielos, que no viene con una apariencia exterior….”

 

20“Preguntando por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió, y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,

21 ni dirán: ¡Helo aquí, o helo allí!; porque he aquí el reino de Dios está entre (dentro de) vosotros.

22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.”

Lucas 17:20-22

Es el descanso de Dios, o lugar que El habita, y que descendió de los cielos hasta nosotros después del sacrificio de Jesús, dando la oportunidad a todo hombre de entrar en él, por medio de tener el Espíritu Santo dentro de sí. Siendo el Espíritu mismo, esa dimensión.

Por eso que a continuación, en el vers. 10 vemos la descripción de la promesa de Dios cumplida en la fiesta de Pentecostés, después de la resurrección de Jesús: El derramamiento del Espíritu Santo sobre la humanidad.

Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quién traspasaron. Y llorarán como se llora por un hijo unigénito, afligiéndose por El, como quien se aflige por el primogénito.”

Zacarías 12: 10

Nótese que se trata del “mismo día”.

Y esa profecía es ahora para nosotros también, porque los días del Hijo del Hombre siguen estando presente en nuestro tiempo, se trata de un único tiempo, un único día (Hebreos 4:7 y Lucas 17.22) – El día del Señor.

Debemos tomar parte de esta promesa viva y actual, y alimentarnos de ella y revestirnos. Esta palabra trae una poderosa herencia que  nuestro Padre nos dejó, su Iglesia: El mismo en nosotros, Emanuel.

La fuerza prometida a todos los habitantes de Jerusalén, cuando Dios dice que “el más débil de entre ellos será como David”– el más admirable rey y guerrero de todo el Antiguo Testamento, que tenía su corazón conforme al corazón de Dios, es algo que va mucho más allá, de que  nuestra razón humana lo pueda entender.

Sabemos que después del sacrificio de Jesucristo – del rompimiento del velo del Templo que separaba la sala de estar de los santos y la sala de los santos de los santos – La Jerusalén de Dios no es ya más aquella tierra en el medio Oriente, sino que es la “tierra” en que todos los hijos de Dios en Jesucristo habitan; Lugar celestial; o sea, el Espíritu Santo en el corazón de los hijos de Dios. Esta es la actual Jerusalén Celestial.

 

“Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros” Gálatas 4:26

Por eso es que se dice:

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.”

Efesios 2:5-6

 Y también

18“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que los que oyeron rogaron que no se les hablase más,

20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: si aún una bestia tocare el monte, será apedreada o pasada con dardo;

21 Y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

22 sino que os habéis acercado al monte Sión, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles,

23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos,  a los espíritus de los justos hechos ya perfectos,

24 a Jesús, el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”

Hebreos 12: 18-24

Es decir, somos el lugar que Dios escogió para habitar y el lugar que habitamos es en Dios, en El mismo, formando con su Espíritu lo que es su verdadera Iglesia: o su Templo habitado- que nunca fue construido por hombre alguno, siendo El mismo que lo construyó para su propia morada eterna;

24“El Dios que hizo el mundo y todo y todas las cosas que en él hay, siendo el Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo, pues Él es quién da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

Hechos 17:24-25

Y este Templo, que somos nosotros, y Santuario edificado por su misericordia cuando nosotros, por medio también de nuestro libre albedrío, nos entregamos como ofrenda a Jesucristo.

Cuando lo hacemos así, recibimos su Espíritu y nos tornamos sus hijos.

Pablo dijo a la Iglesia:

 

No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”

1 Corintios 3:16-17

Así, el Espíritu de Dios pasa a habitar en sus hijos y sus hijos entonces a habitar en su Espíritu [El en nosotros y nosotros en El, juntos encima de todos los cielos].

 

“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”

Juan 14:20

“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, sea tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”

“.. el Reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17); “El Reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:20)

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de la gloria ¿Quién es este Rey de la gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.”

Salmo 24:7-8

Nosotros (la casa), en nuestros corazones (la puerta), debemos “levantar nuestras cabezas”, o sea, voltear nuestro rostro a Él en su Palabra, para que entre el Rey de Gloria – Jesucristo – ,para que El haga en nosotros un Portal Eterno, Un Portal de los Cielos, que traiga otra dimensión para dentro de nosotros, a nuestro espíritu.

Un lugar invisible a la carne, pero más real que ella para quien lo tiene y para toda la eternidad. Porque cuando nuestro tabernáculo de esta tierra-la carne-se disuelva, será quién esté en este lugar; en Cristo que permanecerá. Pues solo en su cuerpo subsistirá.

El Todo-Poderoso que habita en los cielos, en su omnipresencia, viene para dentro de nosotros, a cada uno que aceptó ser su hijo. Este tendrá en sí mismo el Reino de los Cielos, adelantamiento celestial (promesa del Espíritu) la certeza de herencia que recibiremos en plenitud-la Vida Eterna-, entonces pronto.

 Jesús es la puerta de los cielos que al entrar en nuestra casa, por nuestro corazón – si le abrimos nuestra puerta – trae consigo a su Reino, sellándonos con la certeza del tiempo venidero.

 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Juan 10:9

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.”

Apocalipsis 3:20

Por lo tanto el más débil será como David, porque se es propietario de los dones dados a David-Nobleza, coraje, fuerza, promesa – El mismo habita en todos nosotros, que pertenecemos a “Jerusalén Celestial” en Jesucristo. Debido a que somos Templos del Espíritu Santo; El Padre, Hijo y Espíritu Santo son uno,  siendo nosotros Templos del único Dios trinidad (trino).

Por lo tanto, ya no estamos revestidos de un don que viene de afuera, Dios lo hace brotar desde dentro, de los ríos de Su Trono (que está en nuestros corazones );  dentro de aquellos que aceptaron a su Hijo Jesucristo como único Señor, y así se volvieron habitación, morada o casa  del Todopoderoso.

Por eso también se dijo:

 “La casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos”

Porque somos la “casa” de David, los seguidores de Cristo (o hijos de David en la descendencia o simiente terrenal). Y nosotros somos como Dios, en Dios, en la voluntad de Dios, por el hecho maravilloso de nuestro Señor Jesucristo de habitar en nosotros, siendo El la única puerta y puente entre los hombres y Dios.

“Para que todos sean uno; Como tú oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”

Juan 17:21

 En esta condición nos tornamos sus testigos  directos, sus mensajeros (santos) en la tierra.     

“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree en Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

1 Juan 5:10

 Debemos conocer esta novedad y tomar posesión de su Reino en nosotros por el conocimiento de su Palabra, en profundidad espiritual, y revestirse de la autoridad que Jesús dejó a sus hijos.

No por lo que somos o lo que conocemos en parte, por lo que El se revela en nosotros, lo que Él es en nosotros. Lo que el verbo, palabra o LOGOS, El mismo manifestó a sus discípulos.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

Juan 1:14

Por lo tanto ya no depende de nuestra naturaleza (buscando unción de afuera) la autoridad de expulsar demonios y hacer milagros. Así todo viene de aquel que ya está en nosotros, cuando aceptamos estar en El.

Si hacemos así, no hay acusaciones o limitaciones que puedan impedir la manifestación de Dios por medio de nosotros. Porque en Cristo “la casa de David será como Dios…”

Que la paz de nuestro Señor Jesucristo esté con todos sus hijos. Amén.

Alan.

El Evangelio del Reino. Cuál es la Buena Nueva?

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“….ARREPIÉNTANSE, PORQUE EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO” Mateo 4:17

 

Es posible llegar al Reino de los Cielos. El camino de los cielos está abierto y está entre nosotros. Esta es la “Buena Nueva”, el Evangelio, la Noticia de Dios para toda la humanidad!

Se predica mucho sobre religión y cristianismo, pero en una instancia en que el bien espiritual está confundido con el bien material, El Evangelio ha sido adaptado a la expectativa terrenal de los Hombres, haciendo que cada uno anhele sus deseos y pasiones privadas, debilitando así el poder del mensaje que salva y consecuentemente, debilitando la unidad del verdadero Cuerpo de Dios, la verdadera Iglesia de Cristo en la Tierra. (1 Corintios 12:4-13)

Sin embargo, el mensaje de salvación que costó la vida a Jesucristo para que se cumpliese, culminada en su resurrección al tercer día y el derramamiento del Espíritu Santo que fue derramado en Pentecostés, es este mensaje:

 “Se ha acercado a vosotros el Reino de los Cielos”

(Lucas 10:9, Mateo 12:28)

Esta Buena Nueva del Reino que Él predicó, y que anunció su mensajero Juan el Bautista.

Es preciso entender, en primer lugar, que este mensaje de Dios para nosotros, está aún hoy, literal y presente. El Reino de los Cielos fue traído por Cristo (El Ungido), y está entre nosotros también hoy, ya que aún hoy quedan los días del Hijo del hombre abiertos a la humanidad.

Porque sobre el Reino de Dios, cuando se le preguntó, Jesús dijo:

 “preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: el reino de dios no vendrá con advertencia, ni dirán: helo aqui, o helo allí; porque el reino de Dios está entre vosotros.

Y dijo a sus discípulos: tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del hijo del hombre, y no lo veréis.”

Lucas 17:20-21

 [Fíjense: “está” (tiempo presente) “entre vosotros” (distinto de “en vosotros”)]

Y de nuevo

“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre que está en el cielo.”

Juan 3:13

[Nuevamente dice: “que está en el cielo” (en el tiempo presente). Jesús está allí, conversando con Nicodemo, y al mismo tiempo dice que está en el cielo, ¿Cómo?]

Y cuando en aquella generación:

“Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

Lucas 9:27

 Estas palabras muestran a Jesús diciendo que el Reino está entre aquellos que están escuchando, oyendo. Sin embargo, fíjense que está diciendo que está “entre ellos” y no “en ellos”, pero apenas en medio de ellos.

Eso porque ellos aún no participaban de este Reino, a pesar que la promesa era para ellos: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios” (Lucas 10:9, Mateo 12.28)

Pues en aquel periodo, antes de la cruz, el Reino de los cielos estaba solamente en Jesús, y todavía no había sido abierto a los otros, porque todavía el sacrificio no había sido hecho para que fuese dada la Promesa: el Espíritu Santo (que vino en Pentecostés-Hechos 2)

“En el último gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tienen sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Juan 7:37-39

Por eso su Reino luego estaría también para toda aquella generación, y se extendería hasta nosotros hoy; formando una sola generación: “La generación del Hijo del Hombre”, que participa de su Día, de su Descanso (Hebreos 4)

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mí Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”

Juan 14:20

 

Y esa promesa se hizo realidad cuando fue derramado su Espíritu Santo sobre toda carne, y recibido por aquellos que en Él creyeron. Pues es el Espíritu Santo de Dios que está en el Reino de los Cielos, la “Casa”, o Reino que pasó a extenderse sobre todos los pecadores que se arrepienten de sus pecados y claman por la misericordia y remisión de Jesucristo, creyendo en Él.

Su presencia se manifiesta en todo el Reino, y no hay nada allí que sea sin vida. Antes, todo está vivo porque la Vida transborda o se derrama en todo lo que en ella habita. La perfección más sublime está presente en todo, porque todo lo que permanece en el Reino está dentro de Él.

El Reino es su propio Espíritu, El Espíritu Santo, porque lo que sustenta el Reino es la plena presencia del Rey en él, pues es en Dios que habita toda la plenitud.

Y por eso es que dice:

“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios”

Mateo 12:28

(Vea como el Señor Jesús equivale al Espíritu de Dios como al Reino de Dios:

(“El Espíritu”= “El Reino”)

Y de Nuevo:

“Porque por él ambos tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu

Efesios 2:18

Y otra vez :

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, o el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador”

Tito 3:5

No estamos hablando aquí de la manifestación de los dones del Espíritu, sino de Aquel que es pleno y que no es de aquí (de este mundo),  más está aquí con nosotros, como manifestación de aquello que luego será en plenitud. (“una promesa”, promesa de Espíritu, promesa del Reino).

El Reino de los Cielos está entre nosotros, hoy, ahora, porque el Espíritu Santo de Dios está todavía entre nosotros, pues fue derramado después cumpliendo la Justicia Total ejecutada en la Cruz, por medio de Jesucristo.

Está derramado sobre toda carne. Tenemos acceso directo a Dios Padre Todopoderoso por medio de Él, pues el Reino de los Cielos está en Dios, en  Espíritu, y en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo y los tres son Uno:

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”

1 Juan 5:7

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1)…”Y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como el unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”

Juan 1:14

Desde que el Espíritu Santo fue derramado en la tierra en Pentecostés (Hechos 2), o sea, 49 días después de la Resurrección del Hijo de Dios (La fiesta de Pentecostés), somos llamados a ser hechos parte de Dios, recibiendo su presencia literal dentro de nosotros, presencia de su propia persona en nosotros: criaturas edificadas templos para Dios, a fin de que seamos habitados por El al reconocer a su Hijo Jesús como Señor nuestro y Dios nuestro.

Pasando así de la condición de simples criaturas humanas para ser hechos hijos…..

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Juan 1:12-13

Como cuando heredamos por sangre la genética de nuestros padres naturales cuando nacemos, así también ahora, una vez generados hijos del Hijo Unigénito de Dios, heredamos la misma genética del Padre Altísimo, dándonos de su propia esencia: Su Espíritu en Nosotros (Juan 3.6)

Por lo tanto, aquellos que buscan sinceramente a Dios, saben de este plan maravilloso de Dios vivo, encarnado en su Hijo Unigénito Jesucristo, en el cual únicamente hay acceso al Reino de Dios, y que todo lo que queda del lado fuera de este Reino; rechazándolo, serán llevados a juicio y aniquilados para alejarlos de su salvación.

Así tenemos acceso a Dios y nos transformamos en parte de El: transformados de alma viviente, en espíritu vivificante: 

Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Más lo espiritual no es primero, sino lo animal, luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre que es el Señor, es del cielo.”

1 Corintios 15.45

Tal maravilla se logra solamente en Jesucristo. Él nos permite alcanzarla. Lográndolo en el arrepentimiento de todos nuestros pecados, de todos lo que somos en cuanto a criaturas hechas de deseos y anhelos egoístas. Clamando misericordia a Jesucristo, pidiéndole compasión y entregándonos de corazón a Él.

No podemos recibir el Reino sin creer y quebrantarnos delante de tamaño amor y justicia demostrados en su cruz y su Resurrección.

Porque nosotros no tenemos nada que merezca ser parte de Él.

Veamos a continuación:

El Espíritu de Dios está en medio de nosotros, para que aquel que reconoce a Jesucristo como su Señor, reciba su Presencia dentro de sí, pasando a ser entonces parte del Dios Vivo que está aquí en esta tierra (una promesa – II Corintios 1:21) pues somos edificados Casa espiritual para habitación de Dios:

“Acercandoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” 

1 Pedro 2:4

 

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”

1 Corintios 3.16-17

Y teniendo su Reino en nosotros, puertas vivas de los más altos cielos – Salmo 24:7.

Esforcémonos para conocer su Palabra, para que se manifieste su autoridad en nosotros, ya dada al recibir el Hijo, sin embargo no conocida. Buscando saber así cada vez más la altura, la largura y la profundidad de herencia de que tomamos posesión:

“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria. ¿Quién es ese Rey de Gloria?, Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.”

Salmos 24:7-8

 En nosotros está el libre albedrío; amar a su Hijo Jesús y recibirle como nuestro Señor o vivir por nuestras propias convicciones, manteniendo la ira justa de Dios sobre nuestras cabezas por nuestros pecados.

La Misericordia y Gracia o la auto-justificación delante de Dios?

Nosotros somos los que escogemos, cómo nos estamos presentando a Él, sabiendo que nadie, ni nada que fue creado, se justifica delante de Aquel que creó Todo con el simple poder de su Palabra.

(Sobre este tema ver también “En aquel día el más débil será como David, y la casa de David como Dios).

La cabeza de la Bestia

mundo besta

“Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia”

Apocalipsis 13:3

La herida en la cabeza de la bestia es cuando satanás fue alcanzado por el poder de la cruz del Calvario.

 En aquel tiempo en que el Señor vino al mundo, para pagar por nuestros pecados, el maligno tenía el mundo entero bajo su control.

El diablo había llevado el Señor Jesús a un monte alto para mostrarle todos los reinos del mundo, los cuales tenía sometido a su poder.

 “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, (9) y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adorares. (10) Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.”

 Mateo 4:8-10

 

Satanás era la cabeza del mundo entero en maldad. Y su influencia en el mundo era por la tentación del hombre. Tenía la dirección de todos los reinos y pueblos de la tierra.

Él tenía el control en la manipulación de los sentidos en los hombres, indagando sus mentes, tentándolos, y luego entonces, controlando sus deseos.

La humanidad esparcida en todos los pueblos y reinos en la tierra, actuaba según sus obras carnales, dando a este manipulador el control, la potestad del aire que es Satanás.

El dragón operaba sobre los hombres, por este dominio sobre la tierra, desde las tinieblas, porque el aguijón de la muerte es el pecado, y este una vez consumado genera la muerte y en la muerte satanás tiene dominio del mundo natural. A partir del mundo espiritual de las tinieblas, tanto los hombres como sus acciones en lo físico y palpable, fueron controlados por el maligno.

Por lo tanto, el pasó a tener poder a partir de la dominación y esclavitud de la mente de los hombres, controlando así la sociedad. Siendo él la cabeza, en la dirección de aquel mundo.

Como cuando allá en los cielos, ocasión en que arrastró la tercera parte de la estrellas (los ángeles). Aquí él hizo lo mismo con el mundo, lo llevó consigo en la acción en la manipulación, en el control de los sentidos de todas las personas, haciéndose parte de la naturaleza humana que, estando corrompida por sus obras manifestada en todos sus actos, obedecieron al diablo, y cedieron al pecado que, consumado, llevó a la muerte a los hombres en los cuatro ángulos de la tierra.

Teniendo este poder las tinieblas, satanás tenía las acciones y reacciones de la naturaleza material y también del hombre, en su poder.

“Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.”

Apocalipsis 13:11

 

Como en ese pasaje, el profeta “ve”, ya no más aquella primera bestia, que había perdido el dominio del mundo en el gran combate. Había perdido su autoridad y el poder frente al Señor de Señores, Jesucristo en el misterio de la cruz.

Aquella bestia perdió su fuerza y poderío. Vencida, cayó como antorcha ardiente de los cielos hasta los abismos de nuevo.

Más, esta segunda bestia, que sube de la tierra es el mismo satanás que emerge curado y fortalecido. Dominando nuevamente los sentidos de los hombres que se pierden: los hijos de la perdición.

Hoy en día, estos son los que rechazan a Jesucristo los que forman esta segunda fiera.

De la tierra: significa a través del hombre; que es la premisa de la tierra. (“polvo eres y al polvo volverás”)

Sin embargo, esta vez, con él viniendo como uno de ellos (el anti-cristo), pareciendo ser  cordero manso, pero hablando como dragón. Para regir y dominar en el más terrible poder sobre la esclavitud, en la existencia perdida de los hijos de la desobediencia.

Volviendo al capítulo 13 de Apocalipsis:

“12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada”

 Concluyendo, vemos entonces un segundo poder operando hoy en día, en el dominio de las facultades humanas. Guiando los poderes de las tinieblas en el mundo real palpable. Mistificando las acciones de las personas en todo echo y así, transformando en un poder real  la acción del demonio en la voluntad y el querer de los hombres.

Tenemos como producto de esta corrupción una masa de población mundial de todos los credos, siendo conducida por dedos de una “mano oculta”, que no se ve. El querer y los deseos de todos los hombres en su estado natural, dominados por un huésped maldito, oculto en lo más oculto de los deseos humanos.

Aquí el cuerpo formado del huésped con el hospedador:

La segunda bestia, el demonio en el dominio de este mundo.

Encubierto en los designios, en los deseos y en los misterios que rigen la naturaleza humana, controlada por él.

El demonio encarnado en una especie de hombres corruptos, que a través de sus ambiciones y maldades, llevan la extinción de la especie en todos los pueblos sobre la faz de la tierra.

Siguiendo en Apocalipsis 13:

“También hace grandes señales, de tal manera que aún hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.”

Un ser de naturaleza diabólica ajeno a este mundo que tiene poderes sobrenaturales, y puede alterar y actuar aún en los elementos, como aquí en el fuego.

Los elementos naturales fueron entregados por Dios a los hombres, para que operaran en ellos. Sin embargo, estos entregaron esa autoridad a la bestia.

Vemos que el actúa en el mundo frente a los hombres, pareciendo uno: aunque no siendo uno.

Aparece por la legalidad que los hombres le dieron. Estos tales le admiran, también lo siguen por el liderazgo que opera en ellos. Por la dependencia que tienen en sus mentes dominadas hace mucho tiempo ya corrompidas.

Son muchas las formas que la bestia ha hecho para descender fuego en este mundo, a través de todas las armas, ha quemado y destruido el mundo actual, de la devastación natural y su contaminación, del inminente peligro de las guerras de destrucción masiva, y de las poblaciones enteras del mundo alejadas de la verdad de Cristo, destinadas al fuego eterno.

Tenemos también los cambios en el comportamiento en el hombre, disgregando las costumbres naturales y llevando a la tierra a un colapso de la naturaleza humana.

Este trastorno ha colocado el hombre en una posición mental perversa, guiándose a través de sus instintos para regir sus vidas, aceptando todo lo que desean como un derecho y queriendo cada día aprobar leyes que los justifiquen.

Siendo así, construyen una Nueva Torre de Babel, una Babilonia en estos días. Queriendo ser como Dioses, parecer dioses.

Significado de Babel / Babilonia: Confusión (hebreo); puerta de dios (para los caldeos)

Continuando Apocalipsis 13

 “(14)Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se la ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.”

Señales de la bestia:

Toda maldad manifiesta en el encuadramiento de cambios corruptos que lideran la naturaleza, en el mundo de hoy.

Otra señal:

Demostraciones de poder en las grandes concentraciones de las masas humanas, en la manipulación en los recursos naturales, en la fabricación de los elementos de la ciencia, con todo su control.

Otra señal:

En la naturaleza de una nueva ciencia basada en el conocimiento absoluto del hombre, guiando el camino del destino de los pueblos.

Después otra señal:

Aprobando y creando nuevas costumbres guiadas por el deseo del hombre.

Concluyendo:

De acuerdo con todo lo que se ha dicho, el demonio tiene, a través del dominio de la mente, el control de la voluntad de todos los seres en la corrupción, por el poder en el cuerpo natural, en el querer o deseo de todas las poblaciones del mundo.

Imagen de la segunda bestia.

En todos los hombres manipulados por satanás. La imagen traída de las tinieblas que es el querer o deseo del diablo hecho en el hombre.

La segunda bestia es el demonio recuperado, por la fuerza dada por los pecados de los hombres. Ella sube nuevamente a los seres humanos dominándoles. Y esta vez subiendo como hombre, en el hombre de la perdición (anti-cristo).

La segunda bestia, hombres y demonios.

La primera bestia fue herida a espada; que es la palabra de Dios. Ella dominaba en el mundo cuando vino Jesús. Ahora ella aparece dominando y engañando los hombres que se pierden, viniendo en su imagen. Imagen como de hombres, y vivirá en los hombres. Cómo huésped.

Juan Sebastián González Jiménez.

Testifica de la palabra de Jesucristo.

La Formación de la Bestia en la Humanidad

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“Y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.”

Apocalipsis 13:1-2

 

De las naciones sube un poder en medio de las aguas, aguas del mar espiritual: tierra, espíritu del aire, razas y pueblos en los tiempos de la humanidad.

 

 ”Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.”

Apocalipsis 17:15

“Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.”

Salmos 69:1-2

 

“Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.”

Salmo 46:2-3

 

Aquí las bestias son una sola, no como en Daniel que las bestias estaban separadas, lo que indica que, en Apocalipsis, en los últimos tiempos, la gran bestia consigue formar un solo cuerpo, uniendo y juntando el barro y el hierro.

 

 “Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. Y lo que viste, de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

                                                             

Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro  y parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como no el hierro no se mezcla con el barro.”

Daniel 2: 40-43

 Como vemos aquí en Daniel, está indicando también la estatua de Nabucodonosor, donde los reinos son unidos en una sola especie humana: los dedos de los pies, los diez reinos del hombre en el andar (en el suelo), son toda la raza humana en el andar en una misma dirección, unidas por el barro o arcilla, pero junto con el hierro:

 

El barro representa el hombre.

El hierro representa un cuerpo de demonios en satanás

Barro con hierro: la bestialidad, la bestia en el hombre, con una unión en parte fuerte y en parte frágil.

Diez reinos, diez cuernos, representa el poder global.

Siete cabezas, siete montes representando el mundo actual dominado por “Roma de hoy”.

 Sobre los “siete montes” sabemos que existen siete montes geográficamente en medio de Roma física, en Italia. Pero eso es apenas una sombra, una alegoría del verdadero sentido: que indica un nuevo imperio en la cultura actual (greco-romana) unida en una misma forma. Una bestia con un gran poder dominando el mundo entero, así con una unidad, la estatua de Nabucodonosor (Daniel 2) Esta es la bestia que emerge del mar.

Sobre la boca del león veamos los siguientes pasajes:

  “También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca  en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.”

Apocalipsis 13:5-6

 

 “La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta (derecha) sobre dos pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.”

Daniel 7:4

 

“Yo entonces miraba a causa del sonido de las palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.”

Daniel 7:11

 O sea, la boca que profería blasfemias y difamaciones, toma forma de hombre, levantado de la tierra. Y el dragón le entrega su trono, su poder y gran autoridad. Por la conformidad con el pecado, el diablo entrega a la bestialidad humana, reunida en todo el mundo  no-cristiano,  su poder, reino y autoridad.

   Antes de la venida de nuestro Señor Jesús, hace más de dos mil años atrás, el mundo conocido era dominado por los imperios del sur y del norte que eran resquicios del imperio de Alejandro el Grande: Seléucidas en el sur y Salgídas en el norte. Ellos dominaban las regiones conocidas hoy por Mesopotamia, Asia menor, Egipto, África y otras.

En Europa estaba comenzando otro gran imperio, el cuarto después de Babilonia, Medo-Persa y de Grecia: El futuro imperio de Roma, que dominaría todo el mundo conocido en la época, a todos los otros reinos y, espiritualmente, formando un cuerpo contundente también reflejando en aquel imperio físico.

Entonces vino nuestro Señor Jesús, he hirió a la gran bestia, el diablo. En la tentación de Jesús en el capítulo 4 de Mateo, satanás dice que él era dueño de todo el mundo, mundo que aquí en la tierra, humanamente hablando, era dominado por Roma; EL CUARTO REINO.

Continúa…..

La invasión de la humanidad-profecía sellada en Apocalipsis

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Profecía dura, pero es preciso decir a todos los que quieran oír.

Atendamos el aviso de Dios cuando dice que:

-Intentará sentarse en el trono de Dios. En el lugar de Dios:

“..porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.”

 2 Tesalonisenses 2:3-4

Y

 -Cuando estuviere en el lugar Santo

 “(15) Por tanto cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee que entienda), (16) entonces…”

Mateo 24:14-16

 

Muchos están esperando el cumplimiento de esta profecía en el templo de Jerusalén, allá en Medio Oriente, próximo al Muro de las Lamentaciones, lugar donde hoy está la mezquita de cúpula de la roca.

Por eso Dios dice que este Lugar Santo que el mal anhela, este trono y templo de Dios es justamente el lugar que Él escogió para habitar eternamente, el verdadero Templo: EL CORAZÓN DEL HOMBRE.

 

“¿No sabéis que SOIS TEMPLO DE DIOS, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (17) Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual SOIS VOSOTROS santo es.”

1 Corintios 3:16-17

 

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, NO HABITA EN TEMPLOS HECHOS POR MANOS HUMANAS.”

Hechos 17:24

 

Lugar que Jesús dijo que  vendría con el Padre:

 “Respondió Jesús y le dijo: el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y HAREMOS morada con él.” Juan 14:23

 

Satanás intentará sentarse en este mismo lugar en el fin de los tiempos, lo más precioso para Dios, el corazón del hombre, para profanarlo. ¡Literalmente!

Por eso que en el Salmo 74 habla de la terrible invasión del Templo. En Apocalipsis 18 habla de la “gran ciudad” en todo el mundo que cayó y se hizo habitación de demonios. (Ciudad que es toda la humanidad fuera del querer o amor de Dios, por eso “está en prostitución”)

 

“Nunca los reyes de la tierra, NI TODOS LOS QUE HABITAN EN EL MUNDO, creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén”.

Lamentaciones 4:12

 

“Cayó, cayó la gran Babilonia y se tornó morada de demonios.”

Apocalipsis 18:2

En los últimos días, después de la apostasía (2 Tesalonicenses 2), por el decaimiento y la negación de la fe cristiana, habrá una sequía de la presencia de Dios y de búsqueda por El. Los corazones de los hombres se enfriarán a tal punto que,  por la falta de amor, rechazarán al Creador, aunque al principio no con palabras, pero en la actitud, aunque por fuera estén llenos de religiosidad.

 

Entonces por rechazarlo, Él se alejará y ya no habrá más sacrificio de entrega diario de hombre a Dios. La consagración de lo más alto del corazón para Él.

 

“SERÁ QUITADO EL CONTINUO SACRIFICIO”

(Daniel 8:11, Daniel 11:31, Daniel 11:41)

 

Entonces, Dios se alejará (Daniel 9:26, y 2 Tesalonicenses 2:3) y, por eso la bestia que fue herida por Cristo en la Cruz, se recuperará, por esta posición del hombre (Apocalipsis 13:3).

Ella (que es un colectivo) invadirá la humanidad sin Dios. Como un gran banquete de carne a ser devorada. (Conforme Apocalipsis 19:17-19).

(El trono de la bestia dentro del hombre es mostrado en Apocalipsis 16:10)

Se abrirá entonces el portal de los abismos (Joel 2) y la humanidad desprotegida será invadida en el corazón por demonios. (Joel 2, Apocalipsis 18, Isaías 24, ..)

 

Solo quien tenga el “sello” en el corazón, estará protegido: El Espíritu Santo por medio de la fe en Cristo, espíritu de fuego y luz. Quién no lo tenga oscurecerá. Las tinieblas lo tomarán juntamente con las fieras de la noche que vendrán.

 

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. (5) Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.”

Juan 9:4-5

(Lucas 17:22; 2 Tesalonicenses 2:7)

 

(Jesús, Su presencia, se retirará del mundo un día, solo estando en sus ya sellados)

 

“Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. (29) Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. (30) Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados cubridnos. (31) Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco qué no se hará?”

Lucas 23:28-31

(Leño verde es la carne alimentada por la gracia de la presencia de Cristo, del Espíritu Santo. Leño seco es la carne humana en el día que Dios rechazará)

Y donde estuviere la sequedad:

“Donde estuviere el cadáver, allí se juntarán los buitres”

Habrá la invasión

Testimonio en Cristo.

Confiéranse las Escrituras, testifique el Espíritu Santo y se armen y se diluciden sus atalayas.

Eso es una parte de otras tantas cosas que vendrán.

La Pascua de Jesucristo

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Jesús, dijo a sus discípulos:

“Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió la mente para que comprendieran las escrituras”.

Lucas 24:44-45

Este pasaje muestra a los apóstoles teniendo entendimiento de la Palabra de Dios solo después que Jesús les muestra la llave para la comprensión de sus misterios: Era de El Mismo que las escrituras decían y testificaban.

Cuando leemos las escrituras no simplemente como letras escritas sino como Palabra Viva de Dios, donde está contenida su justicia y su verdad, entonces pasamos a ver “su rostro” reflejada en cada versículo.

Vemos su rostro manifiesto en aquel por quien todo fue creado y establecido y en quien Dios se hizo conocido: en su Hijo Jesucristo.

“Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al Reino de su Hijo amado, en quién tenemos redención: el perdón de los pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación.

Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él.

Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen. Él es también la cabeza del cuerpo que es la Iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.

Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud, y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz y por medio de Él repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.  

Colosenses 1:13-20.

Todo testifica de Él, “porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas” (Romanos 11:36). De Génesis a Apocalipsis y de todo el universo material creado y todas las dimensiones espirituales, todo da testimonio de Él. Porque es en Jesús, que Dios manifestó toda la creación la expresa persona de sus ser.

En Éxodo 12

Con la celebración de la Pascua que fue ordenada por Dios a Moisés no es diferente. La Pascua también pre-anuncia el sacrificio y amor de Jesús por nosotros, incluso muchos siglos antes de su venida en la carne al mundo.

A través del cuerpo del verdadero cordero inmolado. Toda la pascua de Éxodo 12 muestra la Salvación de Dios:

1 “Y el Señor habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

2 Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.

3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: el día diez de este mes  cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.

4 Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano tomarán uno según el número de personas, conforme a lo que cada persona coma dividiréis el cordero.”

Tan importante es el significado de la pascua que en principio para establecer la fiesta pascual, Dios rompe con el marco tradicional del tiempo de su pueblo, y determina que el año comienza en el mes de conmemoración de la pascua. Pascua que significa “pasar de”, del hebreo pessach.

El establece el ritual de la pascua para simbolizar el pasar del pueblo escogido de la condición de esclavitud (pues en esta época el pueblo de Israel era esclavo en la tierra de Egipto) Para la condición de libertad.

Por eso, esa liberación de la tierra de Egipto a pesar de todas estas grandes señales de las diez plagas, culminando con el pasar del ángel destructor, representaría  solo una alegoría de la verdadera liberación que Dios cumpliría en Jesucristo. (Hebreos 9)

Después de la venida de Jesús, desde su crucifixión y resurrección hasta el día de hoy, la libertad que Dios ofrece para su pueblo ya no es solo una liberación del trabajo forzoso en este cuerpo de carne frágil, como aconteció en Egipto 

Sin embargo en Cristo, tenemos la liberad eterna de las cadenas que existían en nuestras almas, las corrientes de nuestros sufrimientos y culpas más profundas, el vacío del corazón y ceguera espiritual. Prisioneros de nuestros pecados (porque todos pecamos) que causan enemistad entre Dios y nosotros, distanciándonos de aquel que a pesar de amarnos tanto, El Santo y justo, no pudiendo justificar nuestros pecados con impunidad de lo que es el mal.

“Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios”

Romanos 3:23

Por eso, dando su propio Hijo Unigénito en sacrificio para pagar nuestras deudas, esa deuda se puede pagar por justicia con el cuerpo de Jesucristo, lavarnos y nos pone en plena libertad del pecado con El para siempre.

Como el Señor dice en el inicio de su ministerio:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor”.

Lucas 4: 18-19.

Y, si fue grandiosa la liberación y las señales con aquel pueblo de Israel, que sellaron con carne de animal, ¿cuanto mayor es nuestra libertad hoy? Que nos sellamos con Jesucristo, que tomamos de su sangre y comemos de su cuerpo, simbolizados en el pan y en el vino de la santa cena, el Cordero que quita el pecado del mundo.

 “Así que, si el Hijo os hace libres seréis realmente libres”

Juan 8:36

Insondable es la libertad en el Espíritu de Dios, dado a todo  aquel que abre el corazón para Jesucristo. Maravillosa es esta justicia de Dios ofrecida gratuitamente a nosotros por la fe en su Hijo, realizada en su propia carne, simplemente por amarnos.

“…Porque Cristo es nuestra pascua, fue sacrificado por nosotros”

1 Corintios 5:7

“..Sabiendo que fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.

Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros que por medio de Él sois creyentes en Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios”.

1 Pedro 1:17

Así cuando se dice:

“2 Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.”

Vemos la Pascua abriendo pasaje, espiritualmente, para el año favorable al Señor. El año de la cena con el Cordero, “el tiempo” de Jesucristo con nosotros y de nosotros con Jesucristo, cuando comemos de su carne y tomamos de su sangre, La nueva alianza (o pacto) entre Dios y los hombres.

“Y tomado una copa, y habiendo dado gracias, se la dio diciendo: bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto que es derramada por muchos, para el perdón de los pecados”.

Mateo 26:27

“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”

Juan 6:56

Jesús abre para nosotros la entrada al descanso de Dios, para estar con El para siempre (como sumo sacerdote que se hizo dentro de nosotros, el verdadero templo de Dios-La dimensión del Espíritu Santo en nosotros, sus hijos-a los que le confiesan).

De manera que por medio de Él nos tornamos templo y habitación del grade “Yo Soy”. Siendo transformados del polvo de la tierra, vasos de barro, en Templo de la manifestación de la gloria de Dios.

El Señor de los señores hace de los últimos a los primeros, primicias de toda su creación, incluso entre los seres espirituales mayores que nosotros. Por lo tanto, la Pascua-“el Pasar”-, que es el símbolo máximo de la cena con el Cordero, no fue instituida en función de pasar de la destrucción. El pasar del destructor sobre la tierra fue y nuevamente será consecuencia de la separación de los hijos de Dios de los que no los son. Dios no gobierna las cosas en función de la destrucción sino en la salvación de los que Él ama.

“3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: el día diez de este mes  cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.

4 Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano tomarán uno según el número de personas, conforme a lo que cada persona coma dividiréis el cordero.”

El verdadero cordero, Jesucristo, es mucho mayor que las necesidades de cualquiera uno de nosotros que nos confesamos. Él y sus planes para nosotros va mucho más allá de cualquier expectativa nuestra. Por eso este  “tomar uno solo con su vecino”, porque su sacrificio es “suficiente” para todos aquellos que quisieren cenar con Él.

Como el Cordero excede todas nuestras necesidades, a la orden en este caso para repartirla con el vecino, que simboliza nuestro prójimo. Eso representa la necesidad de la Iglesia, que somos nosotros en Cristo, de predicar a nuestro prójimo la cena que Dios preparó a los hombres: El Evangelio, presente de salvación por la gracia de Dios en Jesucristo.

Así se cumple la promesa de Dios hecha a Abraham, de que “todas” las familias de la tierra serían bendecidas con su descendencia y esta descendencia es Cristo. Pues todas las familias sobre la tierra que oyen y creen  en su venida pueden ser parte de la familia de Dios ahora y para siempre. Que vengamos a cenar el cuerpo y la sangre del Cordero con todos los que fuera posible.

Porque así como le recibimos y como con Él cenamos sin ningún mérito nuestro, más por la misericordia de Dios, así debemos también compartir lo que ganamos sin buscar méritos o desméritos en el prójimo y en nosotros mismos.

EXODO 12

“5 El cordero será un macho sin defecto, de un año, lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.

6 Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.

7 Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman. 

8 Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.

9 No comerán nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.”

“el cordero o cabrito serán sin mancha….”

Jesucristo, el verdadero cordero no tiene mancha. Él no tiene pecado. Eso porque la promesa es que vivamos con Dios eternamente en santidad.

Por eso para santificarnos, tendría que haber por justicia el sacrificio de un santo. De esa manera un santo podría pagar la deuda de pecado y requerir la santidad a aquellos a que él se entregó. Esta era la única forma de hacernos parte de la familia de Dios de forma justa.

“Y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.

Y vino y anunció paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca; porque por medio de Él los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu.

Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios.

Efesios 2:16-19

El un cordero santo sin mancha alguna, “de un año”. Este “un año” representa “un tiempo”, el tiempo perfecto de Dios, el mismo sentido de un año aceptable al Señor. (Como ya vimos)

Cada tiempo espiritualmente trae consigo una dimensión propia (un mundo, un espacio) porque dice respecto a una ocasión particular para Dios. Por ejemplo cuando se dice de algo “secular”, entendemos generalmente que se está refiriendo de algo que es de 100 años o más, de un siglo. Pero también entendemos por “secular” cuando se dice alguna cosa respecto de este mundo, de esta dimensión:

“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Donde el polemista de este siglo? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedad?

1 Corintios 1:20 (Ver tb 2 Co 4.4, Heb. 4) 

De la misma forma, cuando decimos que el Señor sea bendito por los siglos de los siglos, no estamos hablando del tiempo de los hombres, estamos diciendo que Él sea bendito en todos los tiempos y en todas las dimensiones que existen: En la tierra, en el cielo, en el cielo de los cielos, y en los cielos de los cielos de los cielos, para todo y siempre ¡Amén!

Así este tiempo de “un año” que dice la Palabra, representa lo que un cordero es en el tiempo del Señor, en la dimensión de Dios. Él ya venía de allí.

“Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera”.

Juan 17:5

“12:6 Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.”

El sacrificio del cordero se hace el día 14 al anochecer, o sea quedaba para el otro día (pues el día para los judíos comienza en la tarde…y fue la tarde y la mañana el primer día Gn1:5)

Y en el día décimo cuarto se completa el segundo periodo (7+7), que simboliza la conclusión de la segunda alianza. Dios dando de su propio Espíritu para los hijos de los hombres, a partir del sacrificio de Jesús, siendo derramado en el día de Pentecostés. Pero no hablaremos de esto ahora.

“El cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra sino del Espíritu; porque la letra mata pero el Espíritu da Vida”. 2 Corintios 3:6 (ver tb. Hb 8, Jr 31.31 y Ez 37)

“7 Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.”

La sangre del Cordero marca las puertas de las casas. Jesús marca con su sangre la entrada al lugar más deseable por Él, a nuestro corazón (la puerta de la casa) de todos nosotros que lo aceptamos. Nosotros ahora sus hijos, sus “casas” que sellamos con Él para que nunca más pase sobre nosotros destrucción y seamos condenados.

“He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”.

Apocalipsis 3.20

“8 Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.

9 No comerán nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.”

La comunión con el Señor en nuestras vidas va junto con una transformación del Espíritu Santo en nosotros. El, El Espíritu, es el fuego con el cual Jesús fue ofrecido como sacrificio. Y es este mismo fuego que quema todo pecado de nuestra carne cuando se manifiesta en nosotros. Con Él y para Él somos trasformados y santificados.

No hay comunión con Jesús si mantenemos la comunión con los malos deseos de nuestra carne, sin la presencia del Espíritu Santo de Dios. Esto sería como ofrecer un sacrificio sin fuego, sin quemar la carne de la ofrenda (no comeréis de ella cruda) y solo este fuego puede liberar la tendencia natural del hombre al pecado. Ninguno se libera solo, sin Él.

Como también no tenemos comunión con Él, si habiendo recibido el Espíritu, no nos dejamos transformar, no lo dejamos resplandecer a Él en nosotros. Es como una simiente plantada en la tierra que no germina. Y es por el peso de la  tierra (pecados de nuestra carne) acaba sofocada y muere.

 “…ni cocido en agua..”

Una vez que Él nos fue dado y pasamos a bañarnos en sus dones, incluso si nos mantenemos junto a su presencia con los deseos de nuestra carne, sin quemarla en el fuego, es como si prostituyésemos lo que nos fue dado (que es Santo) Tratamos de promover su paz  pero dedicados a nuestros propios deseos y egoísmos, utilizamos su paz y sus dones para satisfacer nuestros propios intereses.

Los que así se comportan comen cocido en agua el sacrificio, “cocinan” también la comunión tan preciosa con el Señor, que clavado en una cruz de madera su sacrificio santificado a Dios por el Fuego, en su propio cuerpo. Esa es una ofensa grave, habiendo conocido y experimentado los dones de paz de Dios en su corazón.

Conocedores confortados con el pecado..

“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre? Y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practican la iniquidad”.

Mateo 7:22-23

 “Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo sacrifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública”.

Hebreos 6:4-6

Así no existe como comer del cuerpo de Cristo y tener con Él comunión sin pasar por el fuego santificador, sacrificio amargo para las concupiscencias de la carne.

(“con hierbas amargas lo comerán”) pero con un aroma dulce agradable al Señor.

No se cena con el Dios Santo sin santidad. Y la carne no se santifica a sí misma.

“Sin embargo vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de El”. Romanos 8:9

La cena del Señor es hecha junto a panes sin levadura, o sea panes sin fermentar, esto se debe a que cenamos con Cristo al recibir su Palabra y su Ley en nuestro corazón (el pan).

Sin embargo ese alimento no debe ser fermentado. No debemos acrecentar cosas nuestras que Dios no nos revela para nosotros (fermentar). Hablar o actuar siguiendo nuestras concepciones carnales.

Muchos hoy, se denominan que “son de Jesucristo”, aunque no aceptan sus vestiduras (el señorío del Espíritu Santo sobre ellos) ni su pan puro sin levadura (la palabra revelada por el Espíritu Santo)

Queremos un nombre, también queremos vestirnos de sus propias ropas y comer de su propio pan.

Se alegran con palabras lisonjeras de hombres, más no de Dios. Muchos de estos arrastran congregaciones enteras de hermanos y hermanas que no buscan fortalecerse en el discernimiento en las escrituras, no leen la palabra que es testamento de herencia que como hijos e hijas, recibirán de su Padre.

No disciernen lo que está siendo dicho. Son estas Iglesias, con este tipo de hombres que Dios habla por la boca del profeta Isaías:

“Porque siete mujeres (cierto número de iglesias) echarán mano de un hombre (el Hijo de Dios Jesucristo), en aquel día, diciendo: Nuestro pan comeremos (nos alimentaremos de nuestras propias palabras) y con nuestra ropa nos vestiremos (o sea no de lo que es suyo, de su Espíritu, sino lo que sale de mi) tan solo déjanos llevar tu nombre: quita nuestro oprobio”.

Isaías 4:1

¿Y que dice de estos el Señor?

“Ciertamente, la Viña del SEÑOR de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá su plantío delicioso. El esperaba equidad, pero he aquí derramamiento de sangre; justicia pero he aquí clamor”. Isaías 5:7

“¡Ay de los que juntan casa con casa (casa de Dios-miembros de la iglesia), y añaden campo a campo hasta que no queda sitio alguno, para habitar vosotros solos en medio de la tierra!”

Isaías 5:8

“A mis oídos el Señor de los ejércitos ha jurado: Ciertamente muchas casas serán desoladas, grandes y hermosas pero sin moradores (cualquiera que sea el castillo que construya este hombre aquí, quedará sin el cuando venga el día del Señor, en que todo pasará)”.

Isaías 5:9

“Porque diez yugadas de viña producirán solo un bato (22 litros) de vino; y un homer (220 litros) de semilla producirá solo un efa (22litros) de grano. (Esa condición de la iglesia, por más gente que tenga, será una mínima parte que dará fruto para salvación)”.

Isaías 5:10

“¡Ay de los que se levantan muy de mañana (que se convierten durante el alba=Jesús) para ir tras la bebida (más continúan en la embriaguez de la carne), de los que trasnochan (hasta su encuentro en el día de la ira del Señor) para que el vino los encienda!”.

Isaías 5:11

“En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino (banquetean en medio de “alabanzas” para Dios, comiendo de cosas y vanidades de este mundo, en su ego, al mismo tiempo): y no contemplan las obras del Señor, ni ven las obras de sus manos”. Isaías 5:12

“Por eso va cautivo mi pueblo (Iglesia en esta condición), por falta de discernimiento (que no procuran conocer a su Padre por la palabra, para evitar eso); sus notables (sus líderes: pastores, padres, papas, etc.) están muertos de hambre (de la Palabra viva el Espíritu de Dios que es vida) y su multitud reseca de sed (por consecuencia, sus iglesias morirán espiritualmente por falta de ser regada  por el Espíritu Santo de Dios, a través de la Palabra, la Verdad)”.

Isaías 5:13

“Por tanto el Seol ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca; y a él esplendor de Jerusalén, su multitud, su alboroto y el que se divertía en ella”.

Isaías 5:14

 Por lo tanto amados  de Jesucristo, seamos muy cautelosos con las cosas de Dios, en las cuales nosotros mismos somos una. Sabiendo que EL nos protege de todo engaño y de toda maldad si permanecemos con simplicidad y sencillez de corazón y con amor unos para con otros en su presencia.

Dejemos debajo de su amor, separándonos de todo que por el discernimiento del Espíritu Santo, se revela como no siendo de Él, persistiendo en oración y conociendo su palabra en todo confiando en Él.

Así no tenemos que temer. Pues quién está en la Luz no tropieza, pero quién está en tinieblas ese tropieza y camina para perdición. La Luz es Jesucristo, Luz que está presente en todo instante en nuestro corazón sin que nos deje en ningún momento si queremos.

Quien tiene a Jesucristo en el Corazón, jamás estará en tinieblas. Que su Luz ilumine y guie a todos sus hijos hasta el fin. En el nombre de Jesús!

 

La simiente del Reino de Dios

trigo

Jesús dijo sobre el Reino de los cielos en la parábola del trigo y la cizaña a aquellas multitudes que estaban delante de El:

 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando la hierba dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Mateo 13:24-30.

Jesús compara el Reino de los Cielos a un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero que mientras los hombres dormían, el enemigo de aquel hombre, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.

El hombre que es dueño del campo, es El mismo, Jesús de Nazaret, aquel que Dios envió para manifestarse, a los hombres a traer alimento a las almas cansadas y oprimidas.

Su campo es el corazón de los hombres, es allí en el corazón de aquellos que escuchan la palabra y creen, es que siembra la buena semilla.

La buena semilla es la palabra de Dios, es viva y es Espíritu. Es por la fe que la guardamos, entonces cuando entra en nuestros corazones hace de nosotros santuarios vivos del propio Dios, por medio de nuestra fe en Cristo Jesús.

“El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”  

Juan 6:63

El Reino de los Cielos es “el hombre” con su semilla, y su simiente también es trigo producido.

El trigo es el fruto del Espíritu Santo en nuestros corazones.

O sea el Reino de los cielos es Jesucristo que siendo en forma de Dios, no estimó en ser igual a Dios, más así mismo se disminuyó en forma de siervo, se tornó en forma de hombre, para servir a Dios, sembrando su palabra en los corazones de los hombres que aprobados por la fe pasan a ser parte del Reino de los cielos.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomado forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de JESUS SE DOBLE TODA RODILLA, de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:5-11

Por eso se llama Hijo del Hombre, hijo en el sentido de ser fruto verdadero de hombre, o sea, el fruto verdadero que todo hombre fue creado para dar, mas por el pecado no lo consiguió.

Ese fruto produce Jesucristo por su perfecta santidad en Comunión con Dios, incluso en forma humana como nosotros. Habiendo El alcanzado, y solo El, la estatura del varón perfecto delante del Padre, el único hijo en que Dios se complace. Abriendo la posibilidad después de su sacrificio, de que los demás hombres logren esta estatura en gracia para con Dios, por su propia presencia habitando dentro de nosotros. Nosotros que por la fe en Cristo creemos y a Él nos sometemos.

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Efesios 4:13

El Reino de los Cielos es semejante “a Él, en su obra de sembrar buena semilla en su campo”, porque todos los hombres y sus corazones (el campo) fueron hechos por Él y para Él, en una semilla (simiente) Santa e Incorruptible, o sea el propio Espíritu sembrado dentro de nosotros.

“Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él.”

Colosenses 1:16

“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

1 Pedro 1: 23 

Siendo tanto Él y su simiente los buenos frutos que nacen de Él (trigo) en su tierra, son uno: Su Reino, que es el mismo Dios en todos ellos. Por eso es un solo hombre que planta:

“El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.

Y son muchos los que duermen en una actuación contraria al enemigo:

“pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue”

Porque el hombre que plantó la buena semilla no duerme. Pero para nosotros que fuimos plantados (todos nosotros que recibimos con fe la buena noticia de Jesucristo), dormimos. Dormimos porque el pecado en nuestros miembros, pelean contra la Santidad de Dios que ahora habita en nosotros. Y por eso es que solo esforzándonos conseguimos entrar en el Reino de los Cielos. En temor a su nombre.

“La Ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado,  y todos se esfuerzan por entrar en él.

Lucas 16:16

Porque aunque recibamos el Reino de Dios en el corazón, o el Espíritu de Dios, debido a la semejanza del Reino y del Espíritu está escrito…..

“Pero si yo por el Espíritu de Dios hecho fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.”

Mateo 12:28

(El Reino de Dios se compara aquí como el Espíritu de Dios)

“Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, oh helo allí; porque he aquí, el reino de Dios está entre vosotros.

 Lucas 17:20-21

…Aun así,  cargamos aquí en este mundo el cuerpo de pecado, que es mortificado día tras día.

Sin embargo, en cuanto al “verdadero Día” (La Luz del Espíritu Santo) no rompa “la noche” (la carne) somos muchas veces blanco de los dardos que siembran en nosotros el maligno (la cizaña o malas hierbas) que va creciendo en paralelo como la buena voluntad de Dios dentro de nosotros, haciendo que nuestros miembros, la carne, peleen contra el Espíritu y el Espíritu contra la carne.

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”

Gálatas 5:17

Donde prevalecerá o la carne para muerte o el Espíritu para vida. Dependiendo de la entrega de cada uno de nosotros por amor a Cristo Jesús, porque entonces el acto de amor de Dios en nuestros corazones prevalecerá (la entrega depende de nosotros, para que su obra en nosotros Él la pueda hacer) Sabiendo que en esa guerra solo podrá haber victoria en la Justicia de Cristo en nosotros. Y no en nuestra propia fuerza en si mismos. Más toda nuestra fuerza y todo nuestro corazón rendidos a la voluntad y a la fuerza de Cristo Jesús en nosotros. Porque la fuerza o poder está en aquel que está en nosotros.

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”

1 Juan 4:4

El enemigo de Jesucristo es Satanás, quién siembra cizaña o mala semilla. Este dolor para que nazca el Hijo de Dios en nosotros, día tras día (como dolores de parto), muchas veces adormecidos por fuera.

Nos embriagamos en la carne, ante la presión del mundo. Porque aunque siendo sus escogidos, debemos estar siempre con el corazón velando por Jesús, por la voz de nuestro amado.

Todo en una lucha más y más intensa, como una mujer que tiene sus contracciones de parto aumentadas, pero está por dar a luz un hijo. Así es como dice el Espíritu Santo a través de Salomón, en el libro del Cantar de los Cantares, dice en alusión al amor entre la verdadera esposa de Cristo Jesús, su Iglesia y Él:

“Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía. Porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche.”

Cantares 5:2

(Sabiendo que su verdadera Iglesia, es el corazón de cada uno, que Él eligió para habitar)

En esa lucha para que Él resplandezca en nosotros, por más que estemos adormecidos por fuera, estamos constantemente con el corazón “velando” por Él, por su Voz durante toda “la noche” de nuestra aflicción en este mundo. Porque así son los que aman verdaderamente a Jesucristo. Así cuando los hombres duermen, que el enemigo siembra la mala semilla (que son las obras de la carne: peleas, divisiones, envidias, fornicación, mentira, ira, rencor…)

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

Gálatas 5:19-21.

También es bueno que la buena semilla crezca y comience a dar buenos frutos en nosotros y que la mala semilla se manifieste para tratar de desbaratarla.

“Y cuando la hierba dio fruto, entonces apareció también la cizaña.”:

Mas en eso vemos una vez más a Jesucristo siendo glorificado. Pues muestra que justamente por tanta lucha, con tantos ataques en nuestras flaquezas, aquellos buenos frutos que producimos no pueden ser de nuestra propia tierra (de nosotros mismos), más son frutos de buena simiente allí plantada (El Espíritu Santo en nosotros).

Así también cada flaqueza que resistimos, cada caída que Dios nos levanta, por nuestro constante arrepentimiento. En todo proceso va mostrando toda la creación que Dios puede hacer de seres frágiles y pequeños, como primicias de toda su creación, fuentes de mejores frutos que glorifiquen a Dios, aún en medio de tanta lucha y debilidad.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciera la luz, es Él que  resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.” 2 Corintios 4: 6-7.

Los siervos del Padre son ángeles de Dios, que sirven a Jesús.

Ellos preguntan:

“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”

 Es decir, los ángeles se indignaron y dijeron: Pero Señor, no pusiste en estos hombres  tu propio Espíritu para que crean en tu nombre, siendo ahora ellos primicias de toda la creación ¿Por qué entonces dan esos frutos? Entonces Jesús dijo: Satanás hizo esas cosas con ellos, sembrando cosas malas. Entonces le preguntaron a Jesús si quiere que ellos destruyan esa afrenta a su nombre, por el mal que produjo en su tierra. Y Jesús, en la misericordia y en el amor de una forma mucho más excelente que los ángeles respondió en su infinita sabiduría:

“No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Entonces, cuando el Señor Jesús venga nuevamente sobre los cielos, con sus ángeles a la cosecha,

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Mateo 24:30-31

 Serán quemados juntos, todos los malos  frutos, pero los que tenemos a Jesucristo en nosotros seremos guardados en su granero, su Reino, que es guardado y revestido de su propio Espíritu, el único “metal muy precioso” que resistirá el fuego de su presencia.

Temamos pues, sabiendo que construir fuera de Jesús desaparece. (Toda: auto-justicia, religiosidad de hombres, conocimiento de la propia mente carnal como si fuese el verdadero conocimiento de Dios, prostituciones, mentiras…) Y sufrimos sus perdidas, dolorosamente, como que pasamos por fuego.

Cuando entonces se establecerá en nosotros para eternidad solo aquello que creció y fructificó en Jesús, nosotros en Él, bajo su gracia y misericordia.

Sabiendo esto, que si junto con nuestra carne, dejáramos salir de nuestro corazón; su palabra y amor, esto sería como si destruyéramos su Templo.

Y en este caso, puesto que no hay nada que se pueda guardar en un hombre, porque es del corazón que provienen las fuentes de la vida. Quedando en este caso al terrible expectativa de la condenación del fuego eterno.

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cual sea, el fuego la probará.

Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.”

1 Corintios 3:11-17.

Y si esa es la forma en que seremos salvos en Cristo, temiendo a Dios para no salir de su sencillez, misericordia y amor al prójimo; imaginemos entonces que será de aquellos que no tienen a Jesucristo.

Que Jesucristo nuestro Padre y justificador de nuestras faltas, nos pueda guardar de todo mal y nos libre de todas nuestras flaquezas y tentaciones. Para que entonces todos juntos, como sus pequeños, podamos estar con Él en el Reino de los Cielos y disfrutar de su amor para siempre. Amén.  

Dios renueva aquellos que tienen fe como “La viuda de Sarepta.”

viuva

 

Elías y la viuda de Sarepta:

1 Reyes 17

7 “Pasados unos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.”

8 “Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:”

9 “Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí que a una mujer viuda que te sustente.”

10 “Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí, una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.”

11 “Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.”

12 “Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido, solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños para entrar y prepararlo para mí y para mí hijo, para que comamos y nos dejemos morir.”

13 “Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho, pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.”

14 “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.”

15 “Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.”

16 “Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.”     

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En época de sequía espiritual….el hacer la obra de Dios, con fe y amor, según su voluntad, es el alimento para nuestra alma.

Como Jesús mismo dijo:

“Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, que acabe su obra.”

Juan 4:34

Así como la viuda, sin alimento, tomó el último puñado de harina (palabra) y el resto de aceite (E.S.) para hacer una torta para el profeta Elías, en vez de guardar para sí misma y para su hijo lo poco que tenía. Por este acto de fe y de entrega recibió la multiplicación extraordinaria de su alimento.

Así también es el que, incluso en la debilidad, toma lo poco que tiene de la Palabra (la harina) y de Unción o Espíritu Santo (el aceite) en su corazón, y en lugar de guardarlo para sí mismo, sirve de Profecía, testificando el Evangelio de Jesucristo a quien lo necesita.

Así también

Dios llena su “vasija o vaso” de aceite y multiplica su pan, renovándolo en el Espíritu Santo.

Porque el fundamento de la ley y la profecía está en el amor. Como Jesús le dijo:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.”

Mateo 22:37-40

Que Dios venga a renovar a sus soldados en tiempos difíciles en nombre de Jesús.

Gloria a Jesucristo, por medio de quien Dios renueva sus soldados que luchan legítimamente.

Amén.