¡Cuan bueno y cuan suave es que los hermanos vivan en unión!


oleo

 

Somos la Iglesia de Jesucristo, nosotros que creemos en El y le confesamos como único Señor y Salvador de nuestras almas. A Pesar de habernos dicho eso muchas veces, desconocemos la verdadera unidad de “su cuerpo”.

Reconocer quienes son nuestros hermanos en Cristo, es un principio necesario para que podamos luchar legítimamente y agradar a Dios, como conviene en dirección a cierto enfoque.

El que desprecia o ni siquiera “conoce” uno al otro batallón del Señor de los Ejércitos, no está apto para luchar en la misma guerra. No puede agradar aquel que lo reclutó. Porque no entiende la causa por la cual lucha

Al respecto, en el Salmo 133, es un salmo profético y esclarecedor sobre la verdadera unidad del Cuerpo de Cristo, su verdadera familia comprada con su sangre.

A medida que el Señor lo permita, hablaremos de esta revelación.

Salmo 133

 “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos en armonía!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.”

 

Inspirado por el Espíritu Santo de Dios, el rey David canta este salmo de júbilo, de cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos en armonía.

Cuando dice hermanos, no se refiere a hermanos de sangre o de carne, sino en el Espíritu en cuanto a familia de Dios. Y compara ese vivir en unión como “óleo precioso” sobre la cabeza del sumo sacerdote Aarón, que desciende por la barba hasta el borde de sus vestiduras.

Esto es, debido a que esta unión, se da por el óleo derramado. Hasta donde él se escurre.

El precioso óleo representa el Espíritu Santo de Dios.

 Aarón representa el Sumo sacerdote que fue ocupado perpetuamente por Jesucristo.

 “Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

Salmo 45:7

 

“Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”

Salmos 110:4

 

 “Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisidec.”

Hebreos 6:20

Así el óleo derramado sobre el sumo sacerdote (la cabeza de todo sacerdocio), representa el Espíritu Santo que descendió sobre Jesucristo cuando fue bautizado por Juan el Bautista.

“Y descendió el Espíritu Santo sobre El, en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.”                 

Lucas 3:22

Y el derramamiento por su cuerpo, hasta el borde de sus vestiduras; simboliza el Espíritu Santo siendo derramado en la IGLESIA, después de la resurrección de Jesús, en el día de pentecostés (fecha de una fiesta ordenada por Dios, celebrada 50 días después de la pascua, cuando Jesús fue crucificado).

 “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba qué hablasen.”

Hechos 2:1-4

Y el Espíritu Santo que forma el cuerpo del cordero, es un solo cuerpo del pueblo de Dios. Porque es un solo Espíritu entre los hijos de Dios.

El Espíritu es el que convence del pecado a cada hijo escogido.

 “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.”

Juan 16:7-8

 

Que hace morada eterna en ellos (E.S.)

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

 1 Corintios 3:16

Que escribe la Ley de Dios en sus corazones, dando las condiciones de cumplirla ahora en el corazón,  porque Él está allí.

“Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.”

Ezequiel 36:26-28

 

“Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”

2 Corintios 3:3

 

Que hace de nosotros, “los sacerdotes”, los que tenemos dentro de nosotros el  templo, al sumo sacerdote Jesucristo.

“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.”

Hebreos 8:1-2

Todo por derecho y por medio de la cabeza que ajusta todo el cuerpo, que por justicia recibió la unción y se la dio a quien quiso, según la dispensación de su insondable gracia, justificándolos.

“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quién todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

Efesios 4: 15-16

 

EL ROCIO

 La unión entre hermanos, la formación del cuerpo de CRISTO, la Iglesia en comparación con el aceite derramado sobre el sumo sacerdote, es comparado también con el ROCÍO del monte Hermón, que desciende sobre los montes de Sión.

El monte Hermón fue un monte donde el Señor Jesús se transfiguró delante de los apóstoles Pedro, Santiago y Juan.

“y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.”

Mateos 17:2

Esa unión es comparada aquí como el rocío de este monte porque de la misma forma, al igual que el rocío cae sobre la tierra seca humedeciéndola para darle vida, el Señor descendió sobre nosotros como lluvia a partir de Pentecostés, por la justicia de su cruz.

“Y conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y VENDRÁ a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”

Oseas 6:3

 

“En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanque de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.”

Isaías 41:18

Nuestros corazones son los montes de Sion en Jesucristo (Sion y el monte donde fue construido el Templo de Dios por Salomón es una alegoría o representación a nosotros en Cristo y Cristo en nosotros).

Montes que reciben el rocío de Hermón, donde el Señor fue glorificado: en la presencia de Dios.

El mismo haciendo ahora “morada” en frágiles “vasos de barro”, muestra a toda la creación que tiene poder para transformar los últimos en primeros, de forma justa y justificada en su Hijo.

“Los hombres”, el gusano de Jacob, transformados en primicias recibidoras de la mayor y más deseada herencia de todas las criaturas, sean de ángeles, principados o potestades: El mismo en nosotros  

“Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí.”

Jeremías 3:19

(Los destinatarios de Cristo y de la naturaleza divina de Cristo, los hijos de nuestro Padre celestial ahora)

 “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.”

2 Pedro 1:4

Por eso la tribu de los sacerdotes, no tenían otra herencia en esta tierra. Esta es el mismo Señor.

  “Y habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en Israel; yo soy su posición

Ezequiel 44:28

 

“Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová y de la heredad de Él comerán. No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su heredad, como Él les ha dicho.”

Deuteronomio 18:1-2

Nosotros, también por la misma promesa ahora cumplida, por medio de Jesucristo, somos una nación de Sacerdotes y Reinos.

“Sacerdotes” porque el “sumo sacerdote” ministra de dentro de nuestros corazones, en su verdadero templo.

“Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

Apocalipsis 1: 5-6

 

“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

1 Pedro 2:5

Y Reinos porque “el Rey” se asentó en nuestros corazones para reinar sobre toda la creación. Haciendo en nosotros morada.

“Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, el  tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.”

Isaías 16:5

Y es allí dentro de su templo,  que está por encima de todos los cielos en nuestros corazones, siendo muchos por fuera y uno solo por dentro, que Dios ordena la bendición y la vida para siempre. Porque su Hijo está allí  y todo le fue dado.

“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.”

Juan 17:21-22

 

Haciendo fluir de nuestro interior; ríos de agua viva que fluyen por toda la eternidad, vivificando lo que tocan.

 “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”

Juan 7:38

 “Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar.”

Ezequiel 47:1

 

“Y me dijo: estas aguas salen hacia la región del oriente y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces, por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.”

Ezequiel 47:8-9

Que la Paz del señor Jesús sea con toda su Iglesia. Amén.

Alan.

Jesucristo, excelencia y plenitud en todo

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“Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Juan 1:3

Todas las cosas fueron hechas por el Hijo de Dios, y todo lo que fue hecho, sin Él no será más.

Quiere decir: no se hará para la eternidad.

Lo que existe y no está en Jesucristo, en lo que Él se manifestó en la carne a la creación, dejará de ser.

El sol hasta hoy ha estado sobre el justo y el injusto, pero cuando venga la noche, su luz estará solamente en el corazón de aquellos que creyeron e hicieron que su Luz resplandeciese y habitase en sus corazones, dentro de sí mismos en medio de las tinieblas.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”

2 Corintios 4:6

 

[El sol de justicia es Dios. Sólo por medio de la fe en Cristo, su Espíritu hace morada dentro de los hombres que, por sí mismos, estarían todos en tinieblas].

 

Todo se corrompió. Toda la creación quedó sujeta a vanidad.

“Porque el anhelo ardiente de la creación es guardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.”

 Romanos 8:19-22

Y si la creación no fuese liberada de la corrupción serviría para siempre a aquello por quien fue vencida. Se perdería y sería juntamente consumida.

 “..Prometiéndoles libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, pues aquel que es vencido queda esclavo del vencedor”….

 2 Pe 2:1

Porque solo el que está en Dios permanecerá y será. El que está fuera de Él dejará de ser.

Jesucristo rehace toda la creación ahora en su cuerpo. Rescatándola de la corrupción, al vencer aquello que la tenía vencida: la vanidad y la corrupción; pagando su deuda por la justicia en su Cruz, en el rescate de los hombres.

Por lo tanto en su Cruz consumó todas las cosas. Y justificó por los siglos todo lo que habrá de ser con Él.

“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”

Juan 19:30

Haciendo para sí mismo un cuerpo, el más frágil de lo que tenía en lo que creó (pues vino hijo de hombre, a ser más frágil frente a todos los seres celestiales) se torna en este cuerpo en lo más puro y glorioso en toda la creación. Mucho más excelente en todo lo que se puede nombrar.

Por lo tanto recibe la debida gloria, al no haber sido objeto de pecado y corrupción bajo del cual vino, vence toda la corrupción, generando en sí mismo un Cuerpo Santo, incorruptible; una Tierra Santa (pues su cuerpo hecho a semejanza de nosotros, que vino del polvo de la tierra, se tornó Tierra Nueva de donde todo se generará sin corrupción), mucho más excelente hasta que los propios cielos y los que habitan en ellos.

Por eso es que de Jesucristo, nacerán los “Nuevos Cielos” y la “Nueva Tierra”, conquistados por la justicia en Su carne.

“Porque tal sumo sacerdote nos convenía: Santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos.”

Hebreos 7:26

Él, Jesús todo consuma en sí mismo

Atrae para sí todas las cosas, para ser glorificado en el Padre nuevamente.

.“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.”

Juan 12:31-32

“Pero luego que todas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.”

1 Corintios 15:28

 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

 Juan 17:5

Pues, habiendo aniquilado su propia gloria, vino en carne como siervo y, como cordero se entregó por amor, siendo muerto en la cruz por los pecados que no eran suyos.

Pagó los pecados de muchos que creen en Él.

Justificó sus deudas con Dios.

Reconciliándolos en el Cuerpo de su carne, Cuerpo ahora glorificado, después de resucitar al tercer día.

 

En su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él.

 Colosenses 1:22

 

A punto de hacernos  a imagen y semejanza de Dios en Él, en el glorioso y poderoso Hijo Unigénito de Dios.

.

“El cuál transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de gloria suya, por el poder por el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

 Filipenses 3:21

[Pues cuando Él venga, ya no tendremos más este cuerpo pecaminoso y mortal, ya que recibiremos de su propio cuerpo glorificado, así como ya recibimos de su propio Espíritu]

Estaremos con Él y en Él eternamente, como su Iglesia, su Cuerpo.

Como dice Dios, es la sombra de lo que habría de venir en Cristo, que cuando un hombre y una mujer se juntan, se hacen una sola carne para Él, así también nosotros, la Esposa de Jesucristo, su Iglesia, seremos con Él una sola carne, un solo Cuerpo del cual Él, es la cabeza. Por eso ahora, testifica la promesa del Espíritu que recibimos de Él.

1 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”

2 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”

3 “Y si me fuere y os prepare lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

4 “Y sabéis a donde voy, y sabéis el camino.”

 6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Juan 14:1-6

Estábamos perdidos y no teníamos morada con Dios (Mt 8:20)

Después que su soplo de vida concluyese en nosotros, restaría apenas el juicio de nuestros actos pecaminosos.

Pero ahora en Jesucristo, somos hechos hijos de Dios, herencia de Dios, primicias suyas sobre toda la creación.

Partes del propio cuerpo de Cristo. En la justicia de Cristo. Donde ninguno de nosotros tiene algún mérito en eso, sino en la justificación por la fe.

34 “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado;

35 y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

Juan 8:34-36

 

“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: el justo por la fe vivirá.”

Gálatas 3:11

Además, en todos los tiempos, de todos los lugares, todo dejará de ser.

Todos los ángeles que se rebelaron contra Aquel que los creó, toda malicia, toda alma que vivió para su propio alimento arrastrándose sobre su propio vientre, existiendo para sí mismo….

[“El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal.” Filipenses 3:19]

Todos juntos dejarán de ser, en un vacío eterno; un abismo donde la nada ya sería alguna cosa.

Serán excluidos allí, de lo que existe en Dios, por toda la eternidad. Una vez que negaron al Creador y su Hijo Jesús, ahora serán negados y excluidos de Dios totalmente (que está en todo y es todo, como dice de sí mismo: “Yo soy el que soy”)

Consumiéndose en sí mismos para siempre, con fuego por dentro y por fuera que no se apaga.

Pues el juicio y la justificación son claros:

A los que me negaren:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

Mateo 10:32-33

Y los que se rindieren a tamaña gracia y amor:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37

De tamaña reconciliación en Jesucristo se ha dicho:

 

 17 “Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten.

18 Y ÉL es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preminencia.

19 Por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud,

20 Y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.

22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de ÉL.

23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.”

Colosenses 1:17-23

 

A este Dios reconciliador, de paz y justicia, esperanza de sus pequeños, sea dada toda la honra y toda gloria, para todo y siempre, Amén.

Alan

La imagen de la bestia y la pirámide de satanás

imagem piramide “Y adoraron al dragón, que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?”

Apocalipsis 13:4

“El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola.” Isaías 9:15

“El anciano y venerable de rostro es la cabeza”:

El hombre notable, o anciano que entrega la sabiduría al mundo, es aquel que dirige los grandes movimientos seculares, sella las costumbres y políticas, sella los intereses nacionales y religiosos.

También es aquel que actúa en las naciones a través de pactos, tratados, liderazgos de todo tipo, tanto militares como de intereses sociales, lo enseña a las masas populares y en la utilización de la propia ciencia como una nueva religión, medios a través de los cuales desmiembra todos los poderes tradicionales, para entonces instalar un nuevo sistema como una nueva religión: esa es la cabeza del dragón en el mundo social humano.

 

 ”El profeta que enseña mentira, es la cola”:     

La cola es lo que arrastra. Aquello que justifica el hombre notable y todo aquello que él hace, por medio de una filosofía o una religión real, partidaria de los intereses comunes del mundo, impuestos por la gran globalización.

Una idea única: un concepto en interés común, de mantener la paz globalizada con una disculpa de la protección del planeta.

Todo esto para dar poder a alguien oculto, que viene a dirigir todos los poderes de la tierra para aparecer entonces como un salvador de la raza humana en estas causas.

En excusa de la protección del hombre, contra la contaminación del planeta, impedirá que los países separados sigan la forma tradicional como lo venían haciendo, proponiendo una unión mundial, donde solo dominará la cabeza de este gran dragón: “un líder”, el cual no conocemos, el cual “querrá ser dios, o anticristo”.

Todos lo adorarán porque este alguien es también un poder global donde, como una cabeza oculta, tiene el dominio (porque forma un cuerpo).

De esta forma, él ya tiene los grandes ejércitos del mundo reunido bajo su comando. Y es alguien que silenciosamente ha incrementado poder día a día.

 

 “Y le sucederá en su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.”

Daniel 11:21

 “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Más tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.”

Isaías 14:13-15

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.” Mateo 4:8-10

 Aquí satanás dice que él era el dueño del mundo, estando encima de un gran monte que espiritualmente es la gran pirámide (porque en la cima está solamente uno que gobierna una inmensa base; como principados, potestades en medio de ella, y los demás demonios como los hombres corruptos formando la base)

En las alturas encima de las nubes (mundos celestes), estaba viendo un mundo dominado por él, queriéndose sentar en el trono de Dios al tentar a Jesús el Señor. De la misma forma actúa hoy y tienta a la humanidad con sus lisonjas y engaños.


La pirámide: El gran monte de satanás y la imagen de la bestia

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 “El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa.

Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque: planta pino, que se críe con la lluvia.

De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno,  y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.”

Isaías 44:13-15

Un hombre, el hombre hace un ídolo como un constructor hace una casa. El artesano lo hace en madera, viendo como su construcción fuese un dios, ya sea en madera, ya sea en su casa.

Él toma una regla, un lápiz, una plana y un compás. Con el compás traza, como estando en la cima de un gran monte, un círculo que forma una pirámide. De la misma forma como satanás tienta a Jesús en la cima del monte piramidal.

El hace un esbozo o boceto y crea una imagen: un hombre que hace un ídolo, y traza los abismos en su imaginación, o sea, hace una imagen, una idealización trazada de los abismos. Creando en él mismo un dios que nos es dios y lo trae para dentro de su casa, o sea, de su corazón.

compassoImaginó e hizo y le dio movimiento (le dio vida, espíritu) y permitió a satanás operar en su vida, postrándose delante del ídolo.

 “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.”

Apocalipsis 13:15

“Y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.”

Isaías 44:17

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Efesios 6:12

Y el cuerpo se pasa a formar en: “la pirámide”, “la ciudad elevada”.

La Pirámide o su cuerpo constituido, ahora expresada como la reina del cielo: a causa de su formación:

   A causa de la maldad que ellos cometieron para enojarme, yendo a ofrecer incienso, honrando a dioses ajenos que ellos no habían conocido, ni vosotros ni vuestros padres.Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: no hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco. Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos.”

Jeremías 44:3-5

La unidad general de corrupción de una generación, a una única adoración maligna, como un único cuerpo:

“Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido incienso a dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en la tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo:

La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti; sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. Más desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos.

Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos, libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?”

Jeremías 44:15-19

La reina del cielo es “el nombre” del cuerpo de los demonios que forman la gran pirámide: la Bestia espiritual.

Se llama “reina” porque estableció un reino (como la tentación de Jesús por satanás ofreciendo todo su reino desde lo alto del monte). Es femenino porque representa lo colectivo, a pesar de ser singular, así como los demonios responden a su nombre en colectivo, como si fuesen uno solo diciendo: MI NOMBRE ES LEGION (Nota: no dice “nuestro nombre”, pero dice “mi nombre”   

“Y  le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.”

Marcos 5:9

 La reina del cielo  es entonces “esa ciudad” llena de demonios en los cielos, en las regiones celestes. Agrupaciones malignas de principados de Satanás en las alturas de los cielos.

Ciudad de cual también está escrito:

 “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”

Apocalipsis 12: 7-9

Así, siguiendo las profecías ellos serán arrojados aquí en la tierra

ver próximo..

Dos testigos de Apocalipsis: El testimonio que darán

[ver a primeira parte sobre este assunto]

“Y despertó JEHOVÁ el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de JEHOVÁ de los ejércitos, su Dios.”

Ageo 1:14

Como aquellos que liberaron Judá del cautiverio de Babilonia; Ciro y Darío, conforme está escrito en el decreto del rey Ciro:

“Así dice Ciro rey de los persas: JEHOVÁ el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quién haya entre vosotros de todo su pueblo, sea JEHOVÁ su Dios con él, y suba.”

2 Crónicas 36:23

Y como quienes pusieron nuevamente la piedra de esquina (angular) para reconstruir el templo de Dios; Zorobabel y Josué, restableciendo el fundamento del templo:

“Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que JEHOVÁ de los ejércitos me envió a vosotros.”

Zacarías 4:9

Así también será la Obra traída por los dos testigos. Ellos liberarán el pueblo del cautiverio de Babilonia, y al mismo tiempo, pondrán nuevamente el fundamento del templo de Dios.

Pero nosotros,  los cristianos sabemos que el Templo de Dios es la Iglesia y que, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Por el Evangelio hoy comprendemos que el Templo de Dios ya no es los hechos por manos humanas, de ladrillo o de madera, sino uno edificado por el mismo Dios, como Él le prometió a David:

“Asimismo JEHOVÁ te hace saber que Él te hará casa

2 Samuel 7:11

Refiriéndose también al descendiente de este:

 

“Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.”

2 Samuel 7:12-13

Entonces, la promesa de Dios dice que es el Señor mismo, EL es el edificador del templo y en otra parte de la misma profecía, el descendiente de David.

¿De qué manera serían los dos?

La respuesta no es contradictoria en estos pasajes sino que une ambos en un solo nombre: Jesucristo. Pues Él es el SEÑOR y al mismo tiempo el descendiente que construiría el templo eterno, como está escrito:

“..y establecerá para siempre el trono de su reino”

Sabiendo con eso que no se refería a Salomón ni al templo que edificó él, sino aquel que permanecería:

“Respondió Jesús y les dijo: destruid este templo, y en tres días lo, levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Más Él hablaba del templo de su cuerpo.”

Juan 2:19-21 

Por lo tanto, he aquí los que son templo de Dios: nosotros en Cristo y Cristo en nosotros:

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que es Espíritu de Dios mora en vosotros?  Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios les destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros santo es.”

1 Corintios 3:16-17

Los dos testigos restaurarán el fundamento del Templo.

Como sucedió en la reedificación del templo, así será la obra de los dos testigos en su Señor. Ellos pondrán nuevamente el fundamento del templo, el cual es Jesucristo. Los testigos lo pondrán como fundamento y las primicias de todas las cosas en el medio del pueblo de Dios. Pues de este fundamento se ha dicho literalmente:

 

“Porque nadie puede poner otro fundamento del que está puesto, el cual es Jesucristo.”

1 Corintios 3:1

 

Atrayendo toda la Iglesia a establecer, a invocar, y confiar solamente en el Señor Jesús. Deshaciendo así todo misticismo que hoy impera en muchas partes del cuerpo del Señor en la tierra.

Invenciones de hombres con la conciencia contaminada por sus propias vanidades. Verdaderas estrellas pop espirituales, que no son otra cosa sino engañadores y corruptores del Cuerpo Santo de aquel que resucitó al tercer día y vive por los siglos y siglos, el cual les cobrará personalmente todo daño causado a su Esposa amada: La Iglesia.

Los testigos del Señor lo testimoniarán con tanta lucidez que conseguirán con los que son sus ovejas que vengan a reconocer la voz de su Pastor.

“Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”

Juan 10:26-27

 

Saldrán de su sueño y el pueblo de Dios despertará para ser fuerte y activo en el Señor, regido de nuevo directamente por la voz del Espíritu Santo de Dios.

En ellos está la sombra de lo que también se dijo de Zorobabel, que había colocado la piedra angular del Templo y también colocaría la piedra de término:

 

“¿Quiénes eres tú oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. Vino palabra de JEHOVÁ  a mí diciendo: Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que JEHOVÁ de los Ejércitos me envió a vosotros.” Zacarías 4:7-9

Y sobre esta piedra se dijo que

“La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo”

Mateo 21:42

Porque reconducirán a todo el pueblo de Dios a la ciudad Santa, y allí, sobre un único fundamento.

¿Cuando vemos el pueblo de Dios esparcido sobe otros fundamentos?

Cuando vemos cristianos que cortan su comunicación con su Señor, transfiriendo la responsabilidad a otros, aquellos que son puestos como líderes y además se agradan de tal dependencia, porque se hacen mediadores de la comunión con los pequeñitos por detener en sí mismos el conocimiento directo de la Palabra, apoyados por la falta de querer conocer al Señor de su pueblo.

Pues si median en algo tan noble, pueden entonces recaudar sobre aquello que recibieron y desviarse  o desvirtuarse, como un comercio, donde sobrecargan el evangelio por sus codicias, colocando leyes y reglas que no son del Señor Jesús, esclavizando las ovejas, que en otro momento, fueron llamadas para la libertad en Cristo.

Y estas también, por la comodidad de no tener que ser enfrentados con su Señor, pues así muchos no quieren tener que abandonar la condición del viejo hombre; por eso acaban aceptando ese yugo de hombres, transfiriendo a ellos también la responsabilidad hasta la propia salvación, como si aquellos la pudiesen costear.

En este acuerdo en que las dos partes están satisfechas, la consecuencias son multitudes de cristianos que ni siquiera conocen la voluntad de su Señor y que sin embargo, usufructúan de la bendiciones y de la presencia del Espíritu Santo, compartiendo aquello que es Santo con las cosas profanas del mundo. Instalándose a la mesa de Cristo a cenar y al mismo tiempo a la mesa de otros ídolos.

¿Vería eso Dios y no actuaría?

Por otro lado, líderes que cada vez más aumentan su autoridad sobre el alma de los hombres, sin temor de aquel que los compró por su sangre. Roban, matan, enriquecen a costa de la sangre de los hombres.

Controlan la salvación y así, no permiten que entren en el reino de los cielos a los que fueron llamados, como también ellos mismos no entran. La historia se repite

Mateo 23:13

Sin embargo, en todo ese medio hay también aquellos que son guardados por Dios. Líderes que van tomado esa forma no porque sea su posición, sino por la imposición de esa generación, como alguien que intentando nadar en contra no soporta y va siendo llevado por la corriente de un río sucio.

Así también muchas ovejas que sin el conocimiento lúcido de su Señor, embriagadas por Satanás en una generación tan difícil, terminan siendo llevadas y afligidas con eso. Son de estos las bienaventuranzas: “Bienaventurados los que lloran porque serán consolados”

 

En ese panorama es que despiertan los dos testigos.

Todo ese contexto es parte del que para Dios es el cautiverio de Babilonia. Como fue antiguamente con los Judíos en la época de Josué y Zorobabel en Babilonia física y en la Jerusalén terrestre, así lo será para nosotros en los días con la Babilonia espiritual (Apocalipsis 17 y la Jerusalén celestial (Hebreos 21).

Los testigos al instalar nuevamente el fundamento del templo destruido, atraerán todo el pueblo de Dios para Jesucristo y en Jesucristo nuevamente. Disolviendo y exponiendo al ridículo toda invención de hombres dentro de las Iglesias, toda doctrina inventada por mentes carnales y esclavizadas en los placeres de este mundo, bajo una falsa capa nombrada como evangelio. Rituales y falsos poderes que no son otra cosa sino instrumentos de Satanás, que reflejan sombras de este mundo y sueños de este mundo para dentro del templo santo de Dios.

No será por la fuerza, ni violencia, sino con el Espíritu Santo de Dios. A través de su Espada: la Palabra.

Instalar nuevamente el fundamento no significa quitar lo que está puesto por Dios y luego poner otro delante del cual no hay otro sino que este es el único: Jesús. La Roca de Dios en medio de la creación.

Instalar nuevamente el fundamento significa revelarlo en altura y profundidad, en lucidez del espíritu: examinar todo otro apoyo en que los hombres se han apoyado como pueblo de Dios.

E Instalar el fundamento es también, automáticamente, sacar el pueblo de Babilonia y reconducirlo a Jerusalén. Pasar las fortalezas en la carne, en sus pasiones, para el monte Sion, corazón, corazón de Dios, para el cuerpo de Cristo.

La edificación del Altar vendrá antes de los fundamentos del Templo.

Sucede que, para Instalar el fundamento de la reconstrucción del templo es necesario antes reedificar el altar de la Casa de Dios.

Como está escrito lo que fue en el tiempo de vuelta del exilio:

 “(2) Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar de Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios.

(3) Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a JEHOVA, holocaustos por la mañana y por la tarde.

(4) Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día.

(5)Además de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de JEHOVA, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a JEHOVA.

(6)Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a JEHOVA; pero los cimientos del templo de JEHOVA no se habían echado todavía.”

Esdras 3:2-6

 

Y si la Casa de Dios, el Templo de Él, somos nosotros en Cristo y Cristo en nosotros, y ¿qué sería entonces el altar?

El altar es donde está encendido el fuego de Dios. Donde se colocan los sacrificios de ofrenda para ser quemados a Dios. El altar también está delante de la puerta del Templo.

El altar es el corazón del hombre.

Es allí que Dios enciende su fuego, fuego del Espíritu Santo. Allí sobre él ofrecemos nuestra vida natural, como cuando se quemaban animales para el sacrificio así hoy hombres y mujeres de Dios queman sus voluntades y pasiones carnales en sacrificios para Dios, por amor a Dios.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame.

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.”

Mateo 16:24-25

 

Allí desciende el fuego de Dios. Y nunca más debe ser apagado, como está escrito:

El fuego arderá continuamente sobre el altar; no se apagará.” Levítico 6:13

Para Instalar nuevamente los fundamentos del Templo, los dos testigos estarán antes y, a la vez, edificando el altar de Dios en los hombres.

Y edificar el altar significa levantar en piedras no trabajadas por manos de hombres un lugar para aceptación del sacrificio.

“Y si me hicieres altar de piedras, no la labres de cantería; porque si alzares herramientas sobre él, lo profanarás”

Éxodo 20:25

(Piedras no labradas para no profanar, significa que la obra sobre el corazón es exclusiva del Espíritu Santo y para él, no por derecho, fuerza o violencia)

Solo los sacerdotes entraban al templo, aceptados en ofrendas al Señor, después de haber  hecho el sacrificio que estaba en el altar fuera del templo. Así de forma real y eterna, el verdadero Templo, como ocurre simultáneamente con la liberación del exilio babilónico junto con la construcción del templo, así también, de forma conjunta, la edificación del altar:

A medida que el altar de Dios es reestablecido o restaurado, el fundamento del Templo de Dios es reinstalado y su pueblo liberado del cautiverio de Babilonia.

Cuando hablamos de la reconstrucción del altar, hablamos principalmente del ministerio de Elías que para que fuese destruido el altar de baal en medio del pueblo de Dios, juntamente con sus sacerdotes, Elías antes edificó un altar al Señor en el monte Carmelo (1 Reyes 18).

Representando Elías la voz de la profecía, el espíritu de la profecía (Apocalipsis 19:10) Y así como sobre el ánimo de Zorobabel y Josué estaban Zacarías y Ageo profetizando mientras aquellos reconstruían, así también con los dos testigos será la reconstrucción del templo, la vuelta de los orígenes de la Iglesia en Dios, en su poder y carácter, se dará por medio de profecía manifiesta en sus bocas.

Porque en el que profetizaren el altar será edificado y el templo reestablecido en su lugar correcto. (“daré a mis dos testigos que profeticen…”. Ap 11:3)

La Palabra encenderá el fuego en el corazón del pueblo de Dios que, entonces, por sí solo sabrá qué hacer y cómo actuar y separarse del mal, y allegarse para el templo del Señor.

Entonces el mal será desenmascarado y vendrá con mucha furia sobre los que anden cojeando en sus pensamientos. Hombres que, oyendo el testimonio, no se arrepientan y no se vuelvan al Señor, lanzando fuera todo ídolo personal, edificado en su mente y corazón, no resistirán.

Serán arrancados para fuera del templo de Dios por el mal, en su espíritu, porque en la indecisión de sus corazones entre Dios y el mundo, en sus falsos conceptos de dios en el mundo, bajo la falsa apariencia del nombre de Cristo, tendrán brechas en sus muros por el cual el enemigo entrará y saqueará sus almas.

Esta será la guerra de Armagedón final. Una embestida del mal sobre el hombre como nunca vista. En un desierto entre la carne y el alma.

Armagedón no será en un lugar físico simplemente, lejos de muchos hombres del planeta. Pero será delante de todo hombre. Delante de su alma y corazón: bien y mal en extremos! Luchando en medio de la gran ciudad que espiritualmente se llama Sodoma y Egipto (Ap 11:8). En la cual, los dos testigos serán muertos por la furia de la bestia  que ganará más poder por el pecado del hombre, el cual ella subirá para fortalecerse.

Finalmente llegamos aquí, en el crecimiento del trigo y la cizaña dentro de cada hombre. Y de hombre para hombre.

Y ahora el trigo será guardado en el granero, o sea en el Templo de Dios. Y la cizaña lanzada fuera para ser quemada, y así terminar eternamente en el lago de fuego.

Los dos testigos profetizarán y traerán avivamiento en el corazón de los hombres y mujeres de Dios, que serán despertados para manifestaciones de mayores noblezas de carácter de Dios reflejado en ellas. Juntamente con una manifestación de poder nunca antes visto hasta entonces.

Puesto que, en las bodas del Cordero con su Novia, que se inició al tercer día de su resurrección (Juan 2) También el mejor vino de la fiesta fue guardado para el final. Y será aprobado por el Maestresala, Por Dios Padre Todopoderoso.

Profetizarán y por sus bocas, a través del Espíritu Santo, será medido el altar, el templo, y los que en él adoran

“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y me dijo: Levántate y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él”

 Apocalipsis 11:1

Y en la medición, en el extender de la vara, de medida de aquel varón-Cristo-, habrá la separación del pueblo de Dios para la tan esperada e inminente vuelta de Cristo delante también de todo imperio del mal, que en estos tiempos oprimieron como nunca sus amados. Recibiendo ahora el pago que merecen, por cada lágrima y gota de sangre derramada de los pequeñitos del Señor.

He aquí que Él viene y cobrará toda injusticia, toda herida sobre la niña de sus ojos, que es su Iglesia, su pueblo tan amado.

Los dos testigos cuando acaben el testimonio, morirán por la fuerza de la bestia, pero resucitarán después de tres días y medio, dejando claro que el poder de la Palabra permanecerá sobre todo imperio del mal, y está más allá del control y actuación de Satanás. Que se torna impotente delante de Su Palabra Santa. He aquí el Verbo, he aquí el Soplo, he aquí el Fuego.

Ahora ven Señor Jesús!

Quienes son los dos testigos de Apocalipsis?

2testigos

Apocalipsis 11

“1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midáis, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

11:6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con su plaga, cuantas veces quieran.

7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.

10 y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre todos los que los vieron.

12 Y oyeron una voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer hay viene pronto.”  

Quiénes son los dos testigos de Apocalipsis?

Se sabe muy poco sobre las dos figuras de los dos testigos relatados en Apocalipsis 11. Muchas son las teorías y los estudios, algunos que intentan, pero ninguno con precisión y acierto. ¿Y eso por qué?

Porque es una profecía que debía ser revelada en el momento preciso, en el tiempo cercano a la venida del Señor Jesucristo, así como Elías que había de venir – Juan Bautista (Malaquías 4:5) – fue revelado en la preeminencia de la venida del Mesías, un poco antes, como quién se anticipa un paso al frente del rey para anunciar con trompeta los pasos de su entrada.

 

 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga”

Mateo 11:12-15

 

Por eso, Juan fue llamado por el Señor, hasta entonces, el mayor de todos los profetas:

“De cierto os digo: entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos mayor es que él.”

Mateo 11:11

De manera que todos los profetas anunciaron la manifestación de aquel que habría de venir, viendo la promesa desde lejos (Hebreos 11:13; 2 Corintios 1:20), esto ahora, anuncia la venida manifiesta con la llegada del reino de Dios; siendo precursor de los pasos del propio Verbo en carne, para espanto de los ángeles, escándalo de Judíos y locura del mundo greco-romano.

Sin embargo en nuestros días, se revela también este misterio. Lejos de ser el centro de los acontecimientos que se siguen en Apocalipsis y que apuntan para el Mesías, pero que nuevamente, solo le prepara el camino.

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-Los dos testigos son alegóricos (simbólicos)?

Son las dos alianzas: la de la Ley en la letra con los Judíos y de la gracia y del Espíritu en Cristo?

No.

Pues está escrito:

“porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra”

y

“Y los de los pueblos, tribus, lenguas, y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.”

Apocalipsis 11:9

 Ahora la Palabra dice literalmente “dos profetas” y que durante la batalla con la bestia verán sus “cadáveres” por tres días y medio.

Por lo tanto,

Son dos hombres y profetas. Aunque eso sí, hay una relación con las dos alianzas espiritualmente.

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-Son Moisés y Elías?

No.

A pesar de hacer las señales que estos dos hicieron, y sabiendo también que Elías y Moisés aparecieron posteriormente en el monte de la transfiguración con Jesús, no, no lo son.

“Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.”

Apocalipsis 11:6

Así mismo se dijo en el tiempo de Jesús, que Elías vendría nuevamente, personalmente:

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?”

Mateo 17:10

Pero lo que vimos fue el Espíritu de profecía (Apocalipsis 19:10) que reposó sobre Elías y después sobre Eliseo, viniendo en mayor porción en Juan el Bautista, para testimonio de Aquel que Es y se tendría que manifestar.   

“Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira no lo hagas, yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.

Apocalipsis 19:10 

 Incluso, este espíritu que en el final de los tiempos habría de manifestarse nuevamente.

“Respondiendo Jesús, les dijo: a la verdad, Elías viene primero y restaurará todas las cosas. Más os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron.”

Mateo 17:11-12

E aquí está la relación de los dos testigos con Moisés y Elías, porque el espíritu de profecía da testimonio de Jesús. Y este mismo espíritu se manifestará nuevamente en porción sobresaliente o doble en dos testigos.

Y así como esos dos ungidos de Dios testificarán a Jesucristo en la Ley y los Profetas, recíprocamente Moisés y Elías, también ellos nuevamente le testificaron en el monte de la transfiguración, cuando aparecen a Jesucristo transfigurado, dejando claro en esta ocasión que eran sus testigos también (Mateo 17).

“Porque toda la Ley y los profetas profetizaron hasta Juan”  

Allí en el monte, aun delante de la mala interpretación de Pedro y de la respuesta que entonces obtuvo de Dios, nos esclarece aún más que, ambos, eran también solo testigos del Señor, digo Moisés y Elías, La Ley y las Profecías.

“Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía:

Este es mi Hijo amado, en quién tengo complacencia a él oíd.

Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo levantaos y no temáis. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.”

 Mateo 17:3-8

Luego Pedro, aterrado de espanto, sugiere que queden allí  y él pueda hacer tres tiendas: una para Jesús, otra para Elías y otra para Moisés, una voz venida del cielo responde, en medio de una nube: “Este es mi Hijo amado, a él oíd

Diciendo con esto:

No hay tres moradas para que los hombres se refugien o habiten. No hay morada para ustedes en la Ley de Moisés, ni con las profecías. Pero una, y solo una es mi morada y mi tabernáculo para con los hombres: El Cuerpo de mi Hijo Unigénito Jesús. A Él ahora ustedes deben oír. Como al respecto de la morada de Dios con los hombres y de los hombres con Dios está escrito:

“Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza.

Mateo 8:20

(Ningún hijo de hombre tenía morada o casa hecha aún, antes que el Señor la preparase en Él -ver también Juan 14:2-3)

 

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“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”

Apocalipsis 21:2-3

 

(La Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén=>  es la Novia del Cordero=> es el tabernáculo de Dios con los hombres => es la Iglesia => es el Cuerpo de Jesús. Nosotros en Cristo y Cristo en Nosotros.)

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“Respondió Jesús y les dijo: destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Más Él hablaba del templo de su cuerpo.”

Juan 2:19-21

 

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“asimismo JEHOVÁ te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.”

2 Samuel 7:11-13 

 

(Dios habla a David, le dice que Él mismo (Dios) haría una casa para él, y después dice que sería su descendiente, “el hijo de David”. Eso porque ambos son el mismo: El SEÑOR y el Hijo de David, esto es, Jesús en carne. Salomón en su obra era una sombra de aquello que haría el verdadero Descendiente; Jesús)

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“Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.

Ezequiel 37:27-28

 

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Pues bien “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, va mucho más allá de lo que ya fue entendido hasta hoy e incluso de lo que está siendo revelado en estos días.

Por tal motivo cualquiera desaparece después de esa revelación del cielo, Moisés y Elías, perdurando con los apóstoles en el monte solamente Jesús.

Y aquí se nos trasmite nuevamente otro entendimiento: el testimonio de Jesús dado por la ley y por los profetas, ahora sería pasado para los apóstoles, los testigos de Dios que le siguieron, solo que con la revelación del evangelio de Dios en su Hijo para toda la creación. (Por eso estaban tres, pues dos o tres testigos confirman todo hecho).

“No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Solo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación.”

Deuteronomio 19: 15

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.”

Lucas 24:44-45

 

El porqué de los dos testigos.

En ese misterio está la explicación de porqué los dos testigos.

Como la ley pedía y el propio Señor Jesucristo dio testimonio (Apocalipsis 1:5 y Joel 8:17,18), también para el Juicio del fin de los tiempos, se necesita de nuevo el testimonio de dos o más que vieran y oyeran, y dieran testimonio de lo que vieran para que se establezca todo Juicio. Por eso delante de ellos hay algo más importante que dos testigos: El propio testimonio que llevan.

Es el testimonio que llevan, que revela el porqué de lo que será desechado delante de su testimonio.

Por eso que aquella parte de la carta de Apocalipsis se inicia con un librito que se entrega al apóstol Juan por un gran Ángel del Señor y se le pide que mida el altar del templo y los que adoran en él, y se deje el patio exterior para que sea entregado.

“La voz que oí del cielo,  habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. (9) y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Tómalo y cómelo y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Apocalipsis 10:8-9

Y luego de inmediato, en los versículos que se siguen, Dios ya habla de sus dos testigos como siendo una continuación de una misma palabra, de una misma profecía.

Y de hecho lo es, pues no solo se refiere al apóstol Juan, también a sus profetas en el día del Señor con el “rollo” de sus misterios en el vientre y en la boca. Rollo y revelaciones que habrán desatado sus sellos en porciones nunca antes abiertas como ahora, con los dos testigos; en el testimonio que vieron y oyeron de Dios.

El testimonio que cargan y la profecía.

Sombra en Zorobabel y Josué.

La vara entregada, vara de referencia con la cual se medirá el templo sagrado, el altar de los que en él adoran a Dios, revela porqué los dos testigos son profetizados y semejados a Zorobabel y a Josué en el libro del profeta Zacarías. Pues ahí está escrito:

“Hablé más y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije Señor mío, no. Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.

Zacarías 4:11-14

 Y aquí:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen  por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.”

Apocalispsis 11:3-4

Ya que también aquellos ungidos de Dios, fueron levantados para reconstruir el templo del Señor. Fueron levantados para extender el cordel y la caña sobre la última casa (Ageo 2).

Y lo que sucedió con ellos en sombra, se dará en realidad, con los dos testigos en el fin de los tiempos, cosa que la ley y los profetas (las dos alianzas) también buscaron edificar apuntando para la manifestación que vendría de Dios para los hombres: Emanuel, Jesucristo. Ahora sin embargo, con los dos testigos, sucederá en la reedificación del verdadero templo en Cristo.

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cuál tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”

1 Corintios 6:19

(Los que son de la Iglesia de Jesús)

Tal como la retirada de su pueblo del exilio babilónico, para reunión en Jerusalén.

 

Sombra en Ciro y Darío.

No es sin motivo además que los dos testigos son comparados a Ciro y a Darío, incluso antes de la manifestación de estos, en el libro del profeta Daniel, cuando el carnero con los dos cuernos representando el imperio Medo-Persa, lucha con el macho cabrío de un cuerno y pierde, profetizando la sucesión del imperio Medo-Persa por el Griego, aunque también como ondas de profecía que repercuten a un fondo, como se dijo literalmente en Daniel, al anticristo.

“Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.

En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, estos son los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significan que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él.

Y al fin del reinado de estos cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.

Y su poder se fortalecerá, más no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.

  Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos, y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana.”

Daniel 8:19-25

Ahora, Darío y Ciro, vivirán en la época del anticristo?

Claro que no.

Entonces, ¿cómo es que el Espíritu Santo por medio de Daniel profetiza de aquellos imperios en el mismo tiempo del fin, con sus mismos personajes? Porque está escrito:

“He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin

Daniel 8:19

Porque los dos cuernos del carnero representan los dos testigos, que serán cortados por el anticristo, el cuerno del macho cabrío.

El carnero, como el cordero, representa el cuerpo del Señor: Su Iglesia.

Por eso se dice que el macho cabrío destruirá al pueblo santo. (Físicamente y no espiritualmente. Pues las puertas del infierno no pueden prevalecer contra la Iglesia en Cristo, es decir, en el hombre interior. Por eso puede haber aflicción y persecución, como lo hubo con los apóstoles que fueron muertos en la historia con tantos hermanos, aunque, sin haber derrota en los cielos).

La cabra o macho cabrío: es el cuerpo de satanás con los hombres: el cuerpo de la bestia.

Los cuernos son expresiones de poder de ambos animales.

Por tanto,

Ciro y Darío, son líderes levantados para liberar al pueblo de Dios del cautiverio de Babilonia, y para apoyar la reconstrucción del Templo del SEÑOR;

Zorobabel y Josué, son líderes levantados para reconstruir el templo de Dios destruido;

Moisés y Elías, son representantes de la Ley y de la profecía testificando a Jesucristo de Génesis a Malaquías, con señales y prodigios en la tierra;

Son sombras de lo que será con los dos testigos. Dan todos juntos las señales y las características del testimonio final y de los dos testigos, levantados por Dios en ese final de los tiempos.

Pues también aún hoy Babilonia existe espiritualmente, Babilonia que delante del Testimonio recibirá juicio, siendo transformada por la legalidad de la negación de lo que está siendo revelado, en todo el mundo por los dos testigos, la gran ramera (Ap. 17) para una gran ciudad llamada ahora Sodoma y Egipto. (Perversión moral y esclavitud con Satanás).

“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.”

Apocalipsis 17:1

 

“Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad, que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.” Apocalipsis 11:8

 

Habrá gran separación entre la luz y las tinieblas en esos días, con lo cual entonces por la unión y desenmascaramiento de las tinieblas, el cuerpo de la bestia subirá de los abismos y “parecerá” haber vencido el testimonio de Dios y a sus profetas.

Pero después de tres días y medio, un espíritu venido de parte de Dios los resucitará, y los dos testigos serán arrebatados a los cielos, después de eso habrá un gran terremoto, puesto que será agrietado, sacudido, cambiado el eje de la situación de la humanidad y de la creación ante su creador. Entonces, después de este segundo ay, el mundo conocido nunca será el mismo.

(Simbolizando estos tres días y medio como los mil doscientos sesenta días de profecía, los primeros tres tiempos y medio de la última semana de Daniel 9:27)

“Y por la semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”

Daniel 9:27

                                                                                      

Y el resucitar de ellos indica que el testimonio y la Palabra prevalecerán sobre toda ofensa maligna y eternamente.

En esto, tendríamos mucho más de que hablar, puesto que todo eso es solo para llegar delante de lo que será el testimonio final, la preeminencia de la segunda venida de Jesucristo.

El misterio del testimonio está en la caña entregada, en las medidas del templo, del altar, y de los que en él adoran, como también en la entrega del atrio exterior del templo.

Pero, antes de eso, ciertas cosas deben investigar del alma los hijos de Dios. Con todo celo y meticulosidad en estos días para no ser tomados por sorpresa y engañados por sus propias convicciones de hombres (y no de Dios) y lanzados a perdición por tamaña seducción que se establece y se establecerá aún más sobre toda carne para engaño:

– ¿Y qué es hoy el Templo de Dios?

– ¿Y qué es el altar del Señor?

– ¿Quiénes son los que adoran en él?

– Que vara o varón tiene la media con la cual se puede medir estas cosas?

– Y qué es el atrio o patio exterior del templo y quiénes son los gentiles en este tiempo de gracia de Dios por el evangelio de Su Hijo?

– Babilonia, Sodoma y Egipto espiritual, ¿qué es y dónde está?

En estas respuestas están las aclaraciones que la Iglesia de Cristo en la tierra necesita para:

– Soportar los tiempos que vendrán y que, en verdad, ya estamos en ellos.

Y

Recibir, favorablemente, el testimonio de los testigos, dos profetas del Señor levantados en los últimos tiempos para revelar sus misterios, para esclarecer, alimentar y liberar a su pueblo de la red de la bestia, preparándolos para la gran batalla contra el anticristo, en su seducción sobre toda carne.

Jesucristo cuide de todos nosotros, aquellos que fueron escogidos para habitar con Él eternamente, y nos libre de todo espíritu de engaño, con la fórmula de que: las ovejas conocen la voz de Su pastor, pues conocemos un nuevo cántico, de amor entre la Novia y el Novio.

Que así sea, amén.

Pero el que no oye, ¿cómo subsistirá a tales tiempos?

 

 continúa: 2ª parte…

¿Y cuál es la Verdadera iglesia de Jesucristo?

 

 

 

 

 

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“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.”

Isaías 61:10

¿Qué es la iglesia de Jesucristo en la tierra?

¿Quién está con vestiduras y adornos que agradan al Rey de Gloria, o Dios Santo, o Novio?

¿Quién es la Novia inmaculada? ¿Nosotros?

¿Delante de Él?, ¿del Dios que es fuego consumidor, el Dios terrible de poder y justicia?

Ahora nada puede resistir su presencia. Entonces ¿Cuál es la novia que entra en sus aposentos, cara a cara con Él?

De hecho la iglesia que le agrada, aquella verdadera novia adornada toda con vestiduras  blancas como  la nieve, sin ninguna mancha..- no es en forma alguna, vestida de la naturaleza corrupta de hombre-.  Y esa es la esencia de la novia, en que ella es una con Él.

En unidad de su hermosura y perfección con el Rey, que es Él mismo en nosotros.

La Rosa de Sarón (la flor; lo que es más fino y puro). La Iglesia de Jesucristo, es Él en nosotros, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, verdadero adorno en las vestiduras; La cabeza y el cuerpo siendo uno solo.

Somos “piedras” de su Templo Eterno, al mismo tiempo que somos un Templo total, con el Espíritu de Dios en cada uno de nosotros.

 

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros santo es.”

 1 Corintios 3:16-17

“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

 1 Pedro 2:5

Por eso en que romanos 8 dijo: “quien no tiene el Espíritu de Cristo no es de Él”, y de quién tiene el Espíritu; “el Espíritu Santo mismo, da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”.

Porque la Iglesia es el Espíritu de Dios en nuestro espíritu. Ni lo uno ni lo otro, es la unión de dos. La Iglesia es la novia del cordero, o el Templo, o el cuerpo de Cristo, o la hija de Sion (fruto de Sion, monte que es el corazón de Dios), la casa de David, adornada con su propio Dios dentro de sí.

“Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él”. Romanos 8:9

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!  16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Romanos 8:14-16

Pues de la misma forma que somos hijos de nuestros padres biológicos en la carne, y tenemos una genética, una esencia de aquellos que nos generaron, así también, los hijos de Dios, en cuanto a hijos que son, poseen la herencia del cuerpo del Padre, que es su Espíritu.

Del hombre natural no nace un hijo de Dios.  Es la Palabra de Dios que deja claro la condición para ser hechos sus hijos, como está escrito en el Evangelio de Juan al hablar de Jesús en el mundo:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14  y Aquel Verbo fue echo cane y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como el unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad.”

Juan 1:9-14

El Espíritu es el que da libertad, que trae vida donde antes era solo carne proveniente de la tierra, este Espíritu opera necesariamente en los hijos adoptivos.

“..Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro efecto de su voluntad..” (Efesios 1:5, Romanos 8:15)

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”

2 Corintios 3:17

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón del hombre, son las  que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

 11 Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”

1 Corintios 2:9-11

Cuando hablamos de la presencia de Dios en nosotros, no estamos hablando de la manifestación de los dones, ya que esto es una consecuencia  de su presencia en nosotros, pues todos los dones emanan del mismo rio, del mismo Espíritu.

Digo esto porque muchos creen por engaño, que la presencia del Espíritu Santo viene por el don de las lenguas, pero ese don como los demás dones, solo testifican de su presencia. Lo que no significa el que no tiene una manifestación de un don específico, como hablar en lenguas, no tenga el Espíritu Santo.

Porque de la verdadera Iglesia dijo:

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos, lenguas? ¿Interpretan todos?” 

1Corintios 12:27-30

No despreciado la belleza de la manifestación del Espíritu de Dios en el don de lenguas, extrañas pues, pero antes esclareciendo esa convicción es el hombre por su carne, queriendo ver pruebas de Dios en su prójimo, a través de una evidencia visible en la carne, en su hombre natural, siendo que, el que discierne es el Espíritu y no la carne.

Todos aquellos que tienen el Espíritu Santo de Dios son una misma cosa porque son uno. Porque el Espíritu Santo que habita en nosotros que es el mismo Templo de Dios Padre y que es Jesucristo. Como el mismo Jesús dice:

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Juan 14:23

 No entra por la mitad en los corazones de sus hijos. Es lo que diferencia a un hijo de otro: son vasos de barro, puesto el Tesoro en ellos, infinitamente superior; El mismo.

Así, se diferencian los vasos de barro de otros, pero el tesoro que poseen, no significa nada. Como está escrito:

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es El que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”

2 Corintios 4:6-7

El vaso de barro: somos nosotros

El tesoro dentro del vaso: El Espíritu Santo dentro de nosotros

Continúa…..

 

PARTE II

Ahora retornando a la novia, única cosa que podría agradar a Dios y subsistir a Su presencia, el Fuego Santo abrasador, El mismo.

Así para que podamos ser uno en El, es preciso que antes El, sea uno en nosotros.

Así como lo hizo con la maderas defectuosas (de acacia) que formaban las paredes de su Tienda de Congregación en la época de Moisés, cuando las revistió de oro, y con oro corrigió sus brechas e imperfecciones, examinándolas todas juntas del mismo tamaño, para solo manifestar su presencia en medio de ellas (dentro de la tienda), así también, El mismo nos hizo

     “Y harás para el tabernáculo tablas de madera de acacia, que estén derechas. 16 La longitud de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio, la anchura. 17 Dos espigas tendrá cada tabla, para unirlas una con otra; así harás todas las tablas del tabernáculo.”

Éxodo 26: 15-17

     “Y cubrirás de oro las tablas, y harás sus anillos de oro para meter por ellos las barras; también cubrirás de oro las barras. 30 Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

Éxodo 26:29-30

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Siendo aquello que fue construido por orden de Dios, en la época de Moisés, la única sombra de lo que habría de ser en la verdad espiritualmente.

”Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” Hebreos 9:24

Dios une maderas de acacia, maderas defectuosas, llena de nosotros en su superficie, pero el tipo de su propia especie, es el revestimiento de oro, tornándolas llenas de brillo y la belleza tapando las brechas o defectos. De esta forma el Espíritu Santo hace con nosotros, revistiéndonos de El, un pueblo lleno de pecados y brechas o defectos, para que podamos soportar la presencia de Dios dentro de la “Tienda”, o sea, dentro de nuestros corazones, de nuestro espíritu, tornándonos uno solo en El (Por eso es “La Tienda de Congregación”).

“Más no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: 23 yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Juan 17: 20-23.

Y ese proceso es la propia Luz- Jesús Cristo- …”La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” (Juan 1:5), resplandeciendo en “las tinieblas” (nuestra carne animal, animada por un alma vacía). Y la Vida venció la muerte. Hasta vencerla por completo en la eternidad.

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá, 26 y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Juan 11:25-26

Por eso dijo el Señor Jesucristo, que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. El Hijo de Dios es categórico en este pasaje: “no puede entrar”, ¡punto!

     “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”

Juan 3:5

     “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”.

Juan 3:3.

     Ese nacer de aguas, no es necesariamente sobre el bautismo, en las aguas que conocemos naturalmente en este mundo. Por ejemplo el bandido en la cruz al lado de Cristo, este reconoció el señorío de Cristo siendo crucificado. Este no se bautizó en aguas. Pero Jesús le dijo que ese mismo día estaría con Él en el Reino de los Cielos. También las primeras personas a que Pedro predicó que recibieron el Espíritu Santo durante la primera predicación que oyeron, mucho antes del bautismo en aguas (Hechos 10:44)

****El bautismo en aguas, o nacimiento de agua, representa el arrepentimiento****

Significa que reivindicamos la justicia de Dios en Jesús, morimos a la carne, nos arrepentimos de ella, y nacemos de aguas de Espíritu. Por eso es que es llamado el bautismo de Juan (Hechos 18:25, 19:3) por eso era el principal mensaje de Juan el Bautista: “arrepiéntanse”

“Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel.”

Hechos 13:24

     En cuanto a nacer del Espíritu que dice Jesús, o sea el bautismo en el Espíritu, es consecuencia del bautismo en agua, del verdadero arrepentimiento en el nombre de Jesucristo. No se puede ver una suciedad en un cuarto que está oscuro. Ella solo aparece durante la luz.

     “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.”

Juan 3:20

     “Otra vez Jesús les habló diciendo: Yo soy la luz del mundo; y el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Juan 8:12

     Así que cuando la Palabra de Dios se confronta con nuestra naturaleza. Allí tenemos un chance de arrepentirnos, porque si queremos enfrentar de verdad a Dios oyéndolo, nos damos cuenta de cuanto estamos sujetos a El. En nuestro sincero arrepentimiento y reconocimiento que somos pobres de espíritu sin Él, sin Dios en la persona de Jesucristo, recibimos su grandísima compasión y somos bañados por su misericordia y revestidos de su presencia, que nunca más nos dejará. (Juan 14: 15-16) Si lo queremos en nuestros corazones: Presencia Santa en nosotros, Tesoro en vaso de barro, que vencerá las imperfecciones y nos presentará redimidos y perfeccionados a la presencia de Dios. Sin mancha, sin mácula en el corazón, antes que la carne se corrompa.

Y solo así entramos y nos tornamos parte de la Iglesia única de Jesús, su novia, adornada y revestida de El mismo, al ser rescatados de la ira de Dios, derramado Él, sobre los que sujetan su amor demostrado en la cruz, para ser rescatados para vivir en su amor eterno.

     “Por tanto no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

2 Corintios 4:16.

“Lugar de los muertos II: Cuando el hombre muere”

 

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Continuación….

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“¿Porque me sacaste de la matriz? Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto. Fuera como si nunca hubiera existido, llevado del vientre a la sepultura. ¿No son pocos mis días? Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco. Antes que vaya para no volver, a la tierra de tinieblas y sombra de muerte; Tierra de oscuridad, lóbrega, como sombra de muerte y sin orden, y cuya luz es como densas tinieblas.”

Job 10:18-22

Job lamenta sus días como el día de su nacimiento. El desea no haber nacido y haber conocido su sepultura antes de sufrir en este mundo.

Una vez que vivimos en este mundo, es verdad también que el Seol es el destino, un lugar de sepultura de muertos, de donde no se vuelve, lugar llamado de sombra de muerte.

Esta “sombra” es como un velo nebuloso que cubre el alma en profunda oscuridad. Dice “cuya luz es como densas tinieblas” pero, ¿Por qué allí la luz es tinieblas?

Porque las almas en aquel lugar están adormecidas en la muerte.

Aunque sustentadas por Dios en una espera… y ¿Qué hay de luz en ellas?

Están en un vacío. Y allí aguardan el juicio.

 “Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre  la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.”

1 Corintios 15:20-23

 

“Allí los impíos dejan de perturbar, y allí descansan los de agotadas fuerzas. Allí también reposan los cautivos; no oyen la voz del capataz. Allí están el chico y el grande, y el siervo libre de su señor.”

Job 3:17-19

El Seol entonces es una espera, un dormir. Donde se adormecen los hombres que aguardan el juicio. Hombres que se adormecieron sin el Espíritu Santo entregado por medio de la fe en Cristo; tanto los hombres que serán condenados, como los que serán justificados.

 

Mateo 25: 31-46 :

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará en su trono de gloria; y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos  forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces le responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños de estos, tampoco a mí lo hicisteis. E irán estos al castigo eterno; y los justos a la vida eterna.”

Mateo 25:31-46

(Observen que algunos resucitan como cabritos para condenación y otros como corderos para perdón)

Es como una prisión en la “espera” hasta ver cara a cara el Hacedor y Creador. Entonces todos allí, pequeños y grandes, ricos y pobres, señores y siervos. Siervos en este lugar ya libres de sus patrones terrenales y los patrones ya despojados de sus siervos.

“Allí los impíos cesan dejan de perturbar, y allí descansan los de agotadas fuerzas. Allí también reposan los cautivos; no oyen la voz del capataz. Allí están el chico y el grande, y el siervo libre de su señor.”

Job 3:17-19

 

Job 14:

“7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su trono fuere muerto en el polvo,

9 al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva.

10 Más el hombre morirá y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

11 Como las aguas se van del mar, y el río se agota y se seca,

12 Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán,  ni se levantará de su sueño.

13 ¡Oh, quién me diera que me escondieras en el Seol, que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14 Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré,  hasta que venga mi liberación.

15 Entonces llamarás, y yo te responderé; tendrás afecto a la hechura de tus manos.

16 Pero ahora me cuentas los pasos, y no das tregua a mi pecado.

17 Tienes sellada en un saco mi prevaricación, y tienes cosida mi iniquidad.

18 Ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son removidas de su lugar;

19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra; de igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre.

20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y le despedirás.

21 Sus hijos tendrán honores, pero él no lo  sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ello.

22 Más su carne sobre él se dolerá, y se entristecerá en él su alma.”

Job 14: 7-22             

  

Dice la Palabra que cuando el hombre muere; queda postrado, inerte, adormecido…sin movimiento.

Y ¿dónde sucede esto?

En un lugar en el cual el hombre está dejando su alma, en su sepultura. También su espíritu se evapora, porque el soplo de Dios vuelve a Él y el alma inerte desciende al Seol.

 “Porque, ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que hubiere robado, cuando Dios le quitare la vida?”

Job 27:8

Dios corta la vida, el soplo o aliento, y le arranca o arrebata el alma de la carne que muere y se pudre, la cual desciende (el alma).

 “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.”

Job: 32:8

 

Dice que hay un espíritu en el hombre y es un soplo de entendimiento, que es de Dios y vuelve a Dios. (Soplo; porque le da vida, pero pasa, es temporal)

Dice en Eclesiastés:

“..antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se rompa junto a la fuente, y la rueda sea rota junto al pozo; y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.”

Eclesiastés 12:6-7

El soplo o aliento de vida de Dios, termina, y se corta esa unión o conexión divina. Una vez cortado este soplo, él deja de estar en el hombre (espíritu de vida, que no es una persona, sin la vida de Dios en él).

El alma se desprende o separa del “cuenco de oro” (espíritu de vida);

El cántaro se rompa (baso de barro/carne);

Junto a “la fuente” (de vida), donde está el “cuenco de oro” (espíritu de vida).

Quiere decir que es quebrada o cortada “la cadena de plata” o hilo de plata, o el tiempo del viviente en la faz de la tierra.

 

El polvo del cual fue echo el cuerpo vuelve a la tierra, y el alma va para el Seol; mundo debajo de este, en una dimensión, en un día, en un tiempo espiritual.

En el Seol; el alma descansa hasta la resurrección en el día del juicio de Dios. Nosotros tenemos alma, cuerpo y soplo de Dios que es el espíritu. Este espíritu retorna a Él.

Todo este misterio que vemos, es sobre la condición del hombre sin el Espíritu Santo que fue derramado en Jesucristo.

Este y otro misterio, junto con los que reciben a la Persona del Espíritu Santo.

 “Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho; de barro fui yo también formado.”

Job 33:6

En esta condición humana, sin el Espíritu Santo, es que somos solamente formados de barro.

Job 33:

14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende.

15 Por sueño, en visión nocturna, cuando un sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho,

16 Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo,

17 Para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia.

18 Detendrá su alma del sepulcro y su vida de que perezca a espada.

19 También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos,

20 Que la hace que su vida aborrezca el pan, y su alma la comida suave.

21 Su carne desfallece, de manera que no se ve, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.

22 Su alma se acerca al sepulcro, y su vida a los que causan la muerte.

Podemos ver en estos versículos de como Dios se comunica con el hombre en la noche, en sueños, en visiones. Entonces le da entendimiento de los misterios en el Espíritu Santo, para ser Él su guía, para guardar su alma del sepulcro (cueva, foso, Seol).

Para que acepte que Jesucristo pague su rescate en estos misterios. El hombre es enfrentado con su propia condición y es pasado por la probación (dura prueba) en su carne y en su alma.       

En estas tribulaciones el mortal padece y se transforma como nos dice en los versículos 19-22

El hombre es crucificado con Cristo en este mundo y muere para los pecados, teniendo ahora su justicia en Jesús, que pagó por él como dice en los versículos 23 y 24

El ángel  intercesor es el Espíritu Santo que intercede por él. Dice “uno de los miles” porque en su Omnipresencia el Espíritu Santo es pleno en cada uno que es redimido.

Entonces este hombre, en vez de descender al sepulcro o Seol, es guardado en el Espíritu Santo, en el Espíritu de vida eterna, hasta el día de la resurrección o arrebatamiento.

 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí aunque esté muerto vivirá. Y todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Juan 11:25-26

 

25 “Su carne será más tierna que la del niño, volverá a los días de su juventud.

26 Orará a Dios, y éste le amará, y verá su faz con júbilo, y restaurará al hombre su justicia.

27 El mira sobre los hombres; y al que dijere: pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado.

28 Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.

29 He aquí todas estas cosas hace Dios, dos y tres veces con el hombre,

30 Para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes.” Job 33: 25-30

Así el hombre es lavado de todos sus pecados a través de Jesucristo (vers 28). El hombre sube de la fosa o se levanta de la tumba, por el Espíritu de Dios y para el perdón de Dios (versículo 30; resurrección)

El soplo o aliento de Dios es lo que nos da vida, en los años en la tierra.

La carne se robustecerá en el Espíritu Santo, como un nacer de nuevo, tornándose un hijo en Jesucristo.

Dios escuchará las oraciones de los hombres redimidos en Jesús, en el lavado en su sangre, quedará perdonado al arrepentirse.

En el versículo 28, Dios no deja el alma del hombre descender más al Seol, una vez en el Espíritu Santo (puesto que es guardada en Él.) (“Dios ha redimido mi alma de pasar al sepulcro”).

En el ver 29, dice que todo es obra de Dios a estos misterios para con el hombre: ser lavado, redimido y justificado antes de ir para el Seol, o sea, antes de morir, estando aquí en la carne o cuerpo. Todos en Jesucristo, 2 o 3 veces para con el hombre, aludiendo al tercer día de resurrección del Señor.

En el versículo 30 habla de los que se levantan del juicio después del milenio (“apartar su alma del sepulcro”) .

En cuanto a nosotros, los que tenemos el Espíritu de Dios, seremos levantados o resucitados en la primera resurrección como está escrito en 1 Corintios 15:20-23

20 “Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

23 Pero cada uno a su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.”

1 corintios 15:20-23

4 “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la Palabra de Dios, los que  no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.”

5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

6 Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años.”

Apocalipsis 20: 4-6

Y por último, meditemos en estos versículos Job: 34:14-15:

“Si Él pusiese sobre el hombre su corazón y recogiese así su espíritu y su aliento. Toda carne perecería juntamente y el hombre volvería al polvo.”

 

Sea Dios alabado eternamente en el nombre del Señor Jesucristo, amén.

Juan.