La Sabiduría del Génesis Cap 5: “EL TIEMPO DEL PECADO DE ADÁN Y EL SEXTO DIA”

sexto

Desde el tiempo en que Adán y Eva pecaron, con la maldad adquirida, a través de las palabras del maligno en el huerto del Edén, estos al escucharlo, pasaron a un estado de corrupción en el cual sus cuerpos se llenaron de pecado. O sea, en ese instante el pecado comenzó a habitar en ellos, como una enfermedad que se les introdujo.

Desde el momento en que Dios les dijo que si comiesen del  árbol de bien y del mal morirían;  comiéndolo ellos, aunque en estado de transgresión, siguieron existiendo, pero se encontraron a partir de ahí en pecado, o sea en una muerte espiritual y por lo tanto, luego desde ahí  en adelante, también morirían en lo natural. Desde ese momento, Dios les entrego a “la condición” de revestirse con pieles de animales, que significa la condición corrupta humana existente.

Los frutos permitidos por Dios para ser comidos por Adán y Eva en el Paraíso,  descritos en la palabra, se refieren a las virtudes y conocimiento de Dios, permitidos por Él para ser ingeridos por el hombre. No biológicamente, sin no como sabiduría y virtudes.

La primicia Divina y la creación natural del hombre en la tierra.

El que de arriba viene es sobre todos, es decir, Dios (Juan 3:13). O sea el Señor vino de arriba. Pero el  hombre formado por Dios en el Edén cayó desde allí a la tierra. Y no solo en cuanto espacio, sino que  también en cuanto condición.

O sea Adán no vino sobre esta tierra de la misma forma como vino Jesús. Cristo  vino de un lugar mucho más  alto en que el Edén se encuentra. Y sin pecado.
El hombre cuando estaba sin pecado en él Paraíso, él estaba por encima de este mundo o sea  sobre esta tierra, o mejor dicho, por sobre donde “habría de ser” esta creación conocida. Adán y Eva en aquel tiempo, habitaban con los ángeles.

Solo después de él pecar y cair del lugar celeste donde habitaba cerca de Dios, el mismo Creador para rescatar  ese hombre caído, (aquel que había hecho perderse, Dios lo colocó en corrupción junto a  todas las cosas que entraron en descomposición y que pasaron a esa condición a través del pecado, por la tentación a Eva y de Adán por parte de Satanás), envió a su tiempo a Jesucristo desde los más altos cielos en rescate.

Así, de este modo, por medio del sacrificio en la cruz rasgar el velo de separación entre el hombre y Dios, y entonces poder entrar en su corazón, según la revelación del evangelio, así como lo conocimos hoy.

Con este misterio vemos el poder de Dios descendiendo de arriba, de lo más alto de todos los cielos, en la manifestación del Verbo de Dios, su Hijo entregado como sacrificio pascual para edificar casa para Dios. Como dice en las escrituras:

“19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días  levantarás? 21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”

 Juan 2:19-21

“Más ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? ¿Quién, pues, soy yo, para que le edifique casa, sino tan sólo para quemar incienso delante de él?”

 2 Crónicas 2:6

“Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?”

1 Reyes 8:27

La casa edificada por Salomón, el templo, solo era una sombra de la verdadera casa de Dios, el Cuerpo Glorificado de Cristo desde su resurrección hasta siempre.

Volviendo al Génesis.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Génesis 1:2

Cuando la creación fue hecha, manifiesta, estaba desordenada y vacía, no había una forma. No se refiere esto solamente a un ordenamiento de leyes en la creación o de formas, las cuales no existían. Sino que también como las tinieblas dominaban en medio de todo esto, había un desierto, un caos en la existencia material. Algo como, sin un sentido de leyes o establecimiento constructor del proyecto de Dios.

No podía existir forma alguna sin que Él, el propio Dios, el creador, el Verbo,  manifiesto allí, le diese un camino, un lineamiento, un orden. Era necesario un principio para que tuviese un fin y todo en una ordenanza natural y espiritual establecida por Él.

Aunque estuviese el génesis material siendo ordenado por Dios en el inicio (después de la caída de Adam), lo creado allí en el tiempo decurrente, Él lo hizo en forma “temporal”.

Era algo “bueno” lo que Dios creaba en su proyecto, pero no refiriéndose a la bondad en conformidad con la plenitud de Dios como lo dice en la palabra, sino que a una imagen en sombra de la perfecta creación de Dios,  en torno a lo natural y en espera del proyecto divino y de la creación espiritual y eterna en el Cristo que estaba por venir.

En el mundo en corrupción,  Dios creo todo en forma propicia para su desenlace, aunque fuese ésta según su condición pasajera, en que la  creación en estado finito se encuentra hasta hoy.

Y esto, aun así, fue bueno delante de Dios. Bueno por ser el lugar de pasaje del hombre caído en espera de Jesucristo, con la verdadera creación; nuevos cielos y nueva tierra.

Entonces Dios vio que era “bueno” lo que creaba en el mundo en cuanto a propicio. Y esto para la manifestación de la vida natural en el génesis de las formas, y así fuese manifiesta la vida aquí en la tierra, por causa del poder de Dios, que estaba desde el principio, en el proyecto y en lo hecho por Él.

Así, esta creación que apreciamos y palpamos, Dios no la hizo para siempre. Ella misma no es eterna. El universo temporal, es algo que tiene un determinado tiempo y fin.

Por eso es que vemos pasar días y tiempos para la creación: desde el primer día del universo haber sido iniciado por Dios, hasta el sexto día, según lo descrito en el Génesis de la biblia.  Esto indica un tiempo pre-establecido, para el día de la manifestación del hombre natural en la tierra.

Y también el tiempo pasajero nos muestra la aproximación del séptimo día. Después de lo hecho por Dios, en la creación iniciada en este tiempo natural y moldeada en el mundo actual, la cual pasaría a caminar desde aquel inicio al encuentro con el proyecto futuro de Cristo, del natural hacia al espiritual, del Creador con el hombre.

Este nuevo día, el séptimo, día del Señor, se encuentra por arriba de esta realidad descrita en lo palpable y en las formas, en una manifestación plena y definitiva de Él en Él y por Él, del Génesis para lo eterno y definitivo, para la gloria del Eterno en medio de los hombres y estos con Él, en el lugar de reunión celestial, en santidad con Dios eternamente.

Es un hecho, en verdad, que el Señor vino de arriba para reunirse con los hombres aquí en la tierra. Vino de un lugar por sobre todos los cielos para hacernos participantes de su gloria. Llamándonos a entrar en un nuevo día, un día maravilloso para que en Jesucristo descansemos para siempre.

Un lugar en magnificencia; el séptimo día, fue hecho por Dios, es el descanso del Señor, en el cual se está en comunión y santidad con Él. Día creado por Dios para que nosotros, los hombres, nos reunamos con Él para siempre en ese descanso infinito y eterno de Él. Este “día de descanso”, el séptimo día, es una puerta de entrada (en santidad en el Espíritu Santo) por la cual podemos entrar en la presencia del Dios Vivo.

Descripción de días:

Dentro de los días de la semana de la creación hay: meses, años, décadas, siglos, milenios y eras. Dentro del tiempo del día del Señor todo está descrito. Ejemplo: el hombre cuando vive en esta tierra, vive en “su día de existencia” (el día es el presente) y tiene antes de “ese día”, meses, años y décadas. También, después de ese día pasaran o no, muchos años hasta el término de su día final. El día significa el tiempo actual y real en que se vive. El consciente y palpable. Porque el hombre no vive en un mes ni en un año más en este día que es el tiempo actual y real. El ahora.

El día de Dios es el tiempo que es. Que no deja de ser y ni será. Es siempre.  Es el tiempo presente pasado y futuro de El en su Eternidad, incorruptible y siempre consciente y actual para El.

¡El Hoy de Dios, es donde El junta todo en incorruptibilidad!

Y para dar glorias a Dios, en este Hoy, “el Anciano de días”, Cristo Jesús, descrito en Daniel, aparece en este glorioso su día, para juicio de todas las naciones.

“13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.”

Daniel 7:13

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La Sabiduría del Génesis Cap 4: “SOBRE LA CREACIÓN Y EL GENESIS”

La creación material y la creación espiritual, hechas por Dios por medio de Jesucristo, como rescate para el hombre, en El mismo fueron hechas; en Jesús.

Una cosa es el Dios creador y otra lo que Dios creó (El alfarero no es lo mismo que el vaso hecho por Él).

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Génesis 1:1

En el principio, es posible ver en todo la mano de Dios. Porque Él es el creador de ese principio, así también de todo lo que se inicia. Él es, en su obra, un comienzo de las cosas que vendrían a ser, todas obras de Dios. Luego vemos que todo ese principio, es iniciado como una creación hecha por Dios. En ese principio fue iniciado todo por Dios. Ese principio en que el Señor inició, Él comenzó una creación, la cual conocemos hoy en día, el universo palpable.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” El proyecto de creación echo por Dios no es solamente de la tierra, también es de los cielos, o sea más allá de la tierra, más allá también del universo. Porque la palabra habla de cielos en plural. Así tenemos cielos, como siendo más de un cielo y también la tierra que habitamos insertada en el medio del universo.

Adán, al caer por el pecado, se igualo en el mundo al elemento o materia en corrupción: “polvo”. La menor sustancia en medio de la creación, como peso, como medida de valor de lo que existe. La tierra o el polvo, es el último elemento de la creación, después de haber caído por el pecado; el hombre, el mundo y el universo fueron formados de este elemento en corrupción.

Ese elemento “polvo” o “tierra” de la cual fue creado, formado o transformado el Adán caído, es diferente “al elemento sin corrupción” que fue formado Adán como alma viviente en el paraíso.

El poseedor del elemento tierra o polvo como sustancia, es de Dios, no de Adán antes de pecar. Sin embargo Adán fue formado de este elemento sin corrupción del que es dueño solo Dios.

A semejanza del mismo “elemento” de Dios que fue formado Adán, ahora del Divino, sin pecado y corrupción, vino también Jesucristo en carne, manifestándose entre nosotros, como el primero y el último hombre, como el propio Dios, Hombre-Dios. De este modo, la Nueva Tierra en Cristo es “la primicia” de todo lo creado para incorrupción. También hablamos del mundo natural “hecho del polvo”, en el cuerpo de Jesús, del espiritual perfecto por ser Él, el Hombre-Dios y también la nueva tierra y el nuevo cielo, en sí mismo.

Podemos ver la tierra creada (su cuerpo) como primicia, en el principio perfecto de Dios, con el fin máximo en el tiempo presente, de rescate del hombre caído; creada por “Aquel” que es en todo la primicia; Jesús. Describiendo la creación después de la caída de Adán.

Aquí en Juan 1:1 “En el principio era el verbo”, refiriéndose a Cristo Jesús “y el verbo era con Dios y el verbo era Dios”. En el principio estaba el Verbo, la expresión de Dios que a través de su poder creaba las cosas.

Pero Dios, en este principio, Él no es ese principio natural el cual Él creaba, no porque estaba  haciendo una creación para que fuese colocado en ella el hombre en el sexto día, ya corrupto. Jesús es el hacedor de este principio de creación. pero sin su Cuerpo, sin ser parte de lo creado. Usaba “el elemento” en corrupción para realizar la obra.

 

Vemos un principio, el cual Dios inicia. Pero ese principio no es Dios, sin embargo Él es el principio creador. Es un principio natural que describimos aquí, creado por la expresión de Dios. Nada había en ese comienzo del génesis, ni siquiera el espacio para colocar las cosas creadas.

Dios inicia dentro de algo que Él creó para comenzar lo manifiesto, es decir: la creación, lo manifestado, el mundo natural y el celestial. Indica que había un espacio allí para colocar la creación que sería hecha por Dios. Espacio que abarcaba los abismos, lugares celestiales y lugar natural, para colocar allí lo creado por Él. También Dios  hizo estas expansiones y las llamó a la existencia. Así concluimos que Dios estaba en ese principio junto con lo que  manifestaba.


“En el principio era el verbo
”, o sea era el verbo que manifestaba toda creación, en la sabiduría y toda construcción de Dios. Él, Jesucristo como constructor del universo,  y digo también del universo más allá de este universo que conocemos materialmente.

El verbo en cuanto a creación, en cuanto al hacedor, en cuanto a expresión de lo que salía de Dios como Palabra, construía un mundo; le daba inicio a esta tierra, para después de muchos días, el Señor manifestase en esa creación hecha, en su poder, el lugar exacto, con las condiciones exactas, para colocar al hombre a su debido tiempo y en el momento en que el Señor quisiera insertarlo en medio de la naturaleza.

Luego concluyéndolo todo esto, rigiéndose Dios, a través de ese principio creador, en su sabiduría, teniendo como principal objetivo, “el hombre, no el natural, sino el proyecto perfecto echo en Él mismo”. Dios escogió la primicia de sus criaturas (hecho a la semejanza de Dios) para habitar en él porque el hombre también escogió a Dios en Cristo; O sea, Dios como Jesús escogió habitar en el mismo, al tiempo de rescatar al hombre (en el año aceptable, como dice la palabra)

Adán había pecado y por eso cayó, entonces Dios en su misericordia proyectó (en cuanto a creación descrita) que este tuviese otra oportunidad, colocándolo en el mundo hecho por Él, para que en el momento propicio, Él viniese y lo rescatase.

Vemos así, que Dios da inicio al mundo, a lo que nosotros conocemos como universo, incluyendo las cosas que no vemos, como los tres cielos espirituales que existen y fueron creados o expandidos después del pecado de Adán, los que también el Señor creo en este otro inicio, originado después del pecado del hombre.

Este universo era como proyecto de Dios, antes de existir todo, antes del génesis, del el cielo y la tierra. Dios en Él mismo, proyectó, en su sabiduría, la formación de cielos y tierra desde el tiempo del Edén pero estos al ser corrompidos por el pecado del hombre, El Señor hiso la presente estructuración del universo, de la forma en que la conocemos.

Así vemos que aquí en la presente creación, Dios hace el mundo actual pero en un proyecto dividido en días, eras o épocas, en donde en el pasaría un tiempo determinado por Él, para que el hombre natural en el “sexto día” fuese colocado en él y para que también después el hombre viniese a ser rescatado por Dios.

O sea había un tiempo de inicio y un tiempo de fin en estas cosas, en este universo finito que hoy conocemos. Fue todo esto para que así el hombre en el presente tiempo de su día, tuviese dentro de él la oportunidad de ser salvado, rescatado de este mundo en el que habitamos.

Vemos descrito el Génesis como construcción, en el tiempo de Cristo, en lo Evangelio de Juan 1:1:

“En el principio era el Verbo y el Verbo era con  Dios, y el Verbo era Dios”. Entonces es el propio Dios, en su persona, en el Verbo, la Palabra en Cristo Jesús quién ya estaba en el principio de la creación.

Además veremos aquí en el capítulo tres de Juan algo realmente magnífico, maravilloso que describe  como el Hijo de Dios, el propio Dios, es manifestado en Él, en Cristo. Nos revela que Él, es de un lugar más alto que esto, de lo que nosotros conocemos como universo palpable y los cielos habitados por los ángeles.

Dice así en el capítulo tres en el versículo trece del evangelio de Juan.

“Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo. El Hijo del hombre que está en el cielo.”

El Señor está en el cielo, pero antes de ser manifiesto en medio de este mundo, el Señor ya era El en lo más alto de los cielos. Desde la tierra o desde el mundo espiritual nadie jamás había subido arriba de todos los cielos, hasta cuando Él subió.

Solamente subió aquel que había bajado del cielo; Jesús, Dios, el que habita sobre todo. El Señor descendió de lo más alto de los cielos, para ser el único que subiría nuevamente.

Cuando se habla de la caída de Adán, se dice que él también cayó. No bajó a los abismos, sin embargo cayó por el pecado a esto que conocemos por tierra o universo, de un lugar mayor o más alto. Es decir, de algún lugar que no es este, Adán fue colocado aquí. Cuando Adán cayó, el Señor lo colocó en esta tierra, la cual preparó para él.

Por medio de esta revelación descrita arriba el Señor nos enseña que Él, como Señor, siempre estuvo arriba de todos los cielos como arriba de toda la creación. O sea, nadie puede ser del cielo a no ser que haya bajado del cielo, y solo Él bajó del cielo; Jesucristo.
La revelación nos enseña que Él vino “del cielo”, que está arriba de todos los cielos, de la creación.

Adán “cayó” de un lugar más alto que  este universo, es decir del Edén. En donde él tuvo una oportunidad de comer del árbol de la vida y vivir para siempre, antes de ser expulsado con su mujer del paraíso por el pecado y ser colocado aquí por Dios en el sexto día de la creación para que se multiplicasen.

Comprendemos que el Señor Jesús descendió de lo más alto de los cielos y subió, en su resurrección, a un lugar inaccesible a toda otra criatura ya sea terrenal o celestial. Adán cuando cayó, fue puesto en un lugar creado por Dios fuera del Jardín, al exterior del paraíso que está en el Edén.

Porque Dios dijo; hombre y mujer los creó a su imagen, a imagen de Dios los creó. O sea, dice hombre y mujer, no dice solamente hombre como refiriéndose a “uno”, sino incluyendo a los dos. Diferente a la formación inicial donde primero ellos fueron sacados el uno del otro, como sabemos Eva de Adán (de su costilla).

Cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra, en el Edén, lo hiso de la esencia sin pecado o corrupción, siendo primero formado el hombre y después del periodo de su adormecimiento,  la mujer.

Y Dios creó un hombre y una mujer en la tierra, después de la caída, como siendo imagen de Dios, como dice en Génesis 1:27-28;

“27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Muestra al hombre y a la mujer “siendo uno”, multiplicándose, dando fruto de su vientre y dominando sobre lo creado. Como una sombra de lo que Dios hiso sobre todas las cosas. Así cuando “Dios con Israel” dieron el fruto de la vida; en el descendiente. Fue este descendiente, a imagen del Dios Vivo; Jesucristo, nuestro Señor. Como podemos comprobar en Isaías, el fruto prometido de Dios y su Iglesia, su esposa:

6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

Isaías 9:6-7

Porque también dice en el versículo 31 del capítulo 3 del evangelio de  Juan;

“El que de arriba viene es sobre todos, el que es de la tierra es terrenal y de cosas terrenales habla”.

Juan 3:31

Cuando dice “27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, las escrituras describen un principio hacedor, el poder de Cristo, su Palabra. Es esta, la Palabra, la que comienza a realizar una creación que a través de los tiempos y en un momento determinado, sería apto este mundo para recibir al hombre caído (del Edén). Porque describe el tiempo, en la creación, del hombre de la tierra”. Es decir el hombre terrenal y corrupto, que después del pecado vendría a ser colocado en un tiempo específico, del sexto día o sexta era, en este mundo el que nosotros conocemos.

Ahora el hombre que es de los cielos; Jesucristo, Él vino, y bajó de los cielos para colocar su  día o tiempo de descanso, entre Dios y los hombres, entre la tierra y los cielos. El eterno momento, que es el séptimo día, en donde Dios colocó su Espíritu, para que fuese lugar de encuentro y estadía o morada eterna entre Dios y los hombres.

También determinado como lugar de rescate para el hombre; o sea, en donde Su Espíritu que significa también el Árbol de la Vida; Jesucristo. Pudiese recibir a los redimidos, para en ellos plantar el Árbol Eterno, que es Dios. Quien lo plantó en el corazón del hombre es Cristo que lo hiso a través de la fe de estos en el Hijo de Dios.

Hablando del Adán, formado antes de la corrupción, este podría haber comido del árbol de la vida cuando estaba en el Edén, sin embargo comió del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y a través de ese hecho, Satanás que ya se había apartado de la presencia de Dios, habló, se comunicó, por medio de susurros y palabras con Eva; dándole con eso, acceso al fruto del conocimiento del bien y del mal.

El maligno se manifestó de la forma de tentación para Eva, para que esta adquiriese conocimientos fuera del mandamiento de Dios. Acto de maldad y desobediencia, por el cual Satanás tendría  acceso a la naturaleza humana.

Este poder de   conocimientos solamente es perfecto en la mano de Dios. Eva los recibió de aquel que había desobedecido a Dios, el cual también estaba apartado del cielo, fuera del paraíso, Satanás. Así cuando ella tuvo este conocimiento prohibido por Dios al hombre, lo tomó y lo dio a su marido, Adán. Así con este hecho los dos pecaron y consecuentemente quedaron en desobediencia.

 

Podemos observar, en el libro de Ezequiel capítulo 31, versículos 3 a 9, Satanás siendo comparado con el imperio asirio en la tierra y como un árbol en el Edén;

“3 He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.”

Satanás en el paraíso, antes de su caída, era grande en conocimiento y hermosura.

“4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.”

Estas aguas son el conocimiento maligno nacidas de él, su vanidad, su arrogancia lo hicieron enaltecerse sobre todos los demás ángeles. Su maldad lo encumbró, sus intrigas o ríos corrían alrededor de su pie, significando su dominio abismal sobre lo que lo movía y esta maldad la enviaba a todos los otros ángeles.

“5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado.”

Satanás quiso ser más que los otros ángeles (aquí árboles significan ángeles) y se multiplicó su maldad en la rebelión aquí descrita, arrastrando a aquellos que lo siguieron. Y por causa de su maldad influenció a otros ángeles (la tercera parte cayó con él.  Apocalipsis 12:4-9)

“6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones.”

Aquí, en esta palabra, es mostrado el dominio de Satanás o su influencia sobre los otros ángeles (aquí las aves del cielo son los ángeles). Así toda la maldad que se generaba en los otros ángeles estaba bajo su dominio (“Las bestias” muestran los ángeles transformándose en demonios).

“7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.”

Él se hizo influyente en medio de ese cuerpo de ángeles que se pervertía, líder de la rebelión. Porque lo que lo alimentaba eran los abismos; maldad nacida de él.

“8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su ramaje; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura. 9 Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.”

Y todavía más se nos revela en Ezequiel 28:13-16

“13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.”

La Sabiduría del Génesis Cap 3: “Nuevos Cielos y nueva Tierra a partir de Cristo”

11a

“Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.”

(Proverbios 8:30)

La Sabiduría estaba con Dios, ordenándolo y haciéndolo todo y eran y son las delicias de Dios de día en día, o sea de “día en día” de la creación, no dice de día, noche y día. El siempre para Dios es un día, sin embargo para nosotros (en este mundo) hay noches y días.

Lo escrito arriba está hablando de “un día” (el día de Dios) que el Señor tiene dominio y está El en ese tiempo enteramente en ese día, en la construcción y transcurrir de todo el universo y de toda la creación. O sea el tiempo del Señor no es el mismo nuestro. Él creó todas las cosas desde el inicio del universo. Allá en el génesis inclusive antes del tiempo de Adán y Eva en el paraíso. También después que los colocó aquí en la tierra.

Conforme lo escrito en el versículo treinta, El Señor jugaba, se alegraba, con su obra y estaba la sabiduría de Dios con Dios, y el Verbo de Dios es el que construía y hacía todas las cosas en el mundo espiritual y material.


“31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.”

Es la alegría y perfección de Dios, la cual manifestándose  convive junto a lo creado y se regocija El, en la parte habitable del mundo de hoy como lo conocemos (lugar seco o “la tierra”), en donde coloco Dios al hombre, que es su alegría sobre ella.

Porque dice lo siguiente “Y mis delicias son con los hijos de los hombres.” Por esto sabemos que la sabiduría de Dios nos anunció a través de todo el proyecto de Él y por medio de sus profetas que ; vendría la consumación máxima y plena de su creación en la manifestación del verbo, como un hombre, pero no como un hombre como el que pecó, sino que como el Hijo de Dios. La misma persona de Dios, para que en una nueva tierra, hecha en su cuerpo, en un nuevo principio hecho por el polvo pero no el corrupto como el de Adán, si no que perfecto sin pecado el cual vino a rescatar lo que se había perdido.
Concluimos que lo material se había perdido y el alma del hombre espiritual se había extraviado porque ella había caído. Luego el Señor Dios se manifestó en el propio Cristo Jesús, Dios mismo en el medio de la creación, el cual rescato en sí mismo lo que se había perdido.

O sea, se había perdido todo el universo, toda la creación. Y el hombre juntamente con él, porque dice la palabra: “maldita sea la tierra por tu causa”, refiriéndose a todo el universo, no tan solo a esta tierra que nosotros conocemos aquí, sino que también a lo espiritual (con excepción a los ángeles que no se corrompieron). Pero Dios hoy no rescata este mundo caído que ya fue hecho en esa condición y está para perdición, y que va para el Lago de Fuego descrito en el Libro de las Revelaciones. Sino que Dios rescata en su Hijo, a los hombres escogidos en la nueva tierra y en los nuevos cielos así como a todos los que sujetó a Él.

Porque cuando venga el Señor con todo el poder y gloria, desde el oriente hasta el poniente, todos lo veremos y el Señor nos levantará, nos resucitará y en el aire seremos transformados, pero seremos transformados en ese nuevo cielo y en esa nueva tierra en el Cuerpo de Cristo, no en ese cuerpo que estamos dejando acá, el cuerpo de Adán.

 

La tierra que queda, lo palpable que queda, va todo para condenación, porque todo será lanzado para el lago de fuego, por eso es que Dios nos rescata de este mundo y nos llevará para los cielos. No hay un futuro cielo y una futura tierra en  este mundo que pudiere ser transformada. ¡No!, el Señor ya transformó, como principio, nuestros corazones, ya nos rescató nuestra alma y nos dará un nuevo cuerpo, o sea en una nueva tierra, en un nuevo cielo, en la ciudad celeste, la cual no es de este mundo.

Dios dice que somos peregrinos en esta tierra. Nosotros esperamos la nueva ciudad, que baja del cielo, la esposa de Dios con el Cordero, el cuerpo, la iglesia divinizada de nuestro Señor Jesucristo, morada eterna para vivir con Él para siempre, en lo incorruptible.
Aquí en lo natural, en la tierra, somos corruptos (en cuanto a carne o cuerpo), pero viviremos para siempre, en lo que es incorruptible, la cual incorrupción es esa nueva tierra  y ese nuevo cielo, hecho y creado por Dios en su hijo, el que una vez generado y en la prueba en el mundo y en el proceso de su plena manifestación, nunca se corrompió.

Mientras manifestaba esa incorrupta creación del hombre y eterna creación en  Él; fue aprobado por Dios para ser primicia en la venidera y perfecta  creación en El. En ella hoy somos rescatados, que es la misma creación, la cual es el cuerpo de los salvados, promesa de la eterna tierra prometida; Jesucristo.

 

Cuando el Señor subió a los cielos lo hiso en cuerpo y en Espíritu, el Señor también fue a los cielos en un nuevo estado de justificación, y la humanidad quedo en la promesa de un nuevo cuerpo, hecho en este Cristo resurrecto. Y lo que se había perdido el hombre por el pecado de Adán, Dios lo recuperó en Cristo Jesús, Que es el nuevo y eterno hombre.

Lo que Adán había perdido, el mundo y los cielos antes de la corrupción, por el pecado, Dios lo rescató en Cristo y aún rescatará, para un estado mui más excelente que el anterior.

Por eso Dios colocó a Adán en este mundo palpable para que él y su generación tuviese una nueva oportunidad  para  salvación.

Al vencer en la cruz; Cristo Jesús hizo y llevó todo lo nuevo y renovado consigo, o sea todo en Él y en la remisión, a todos nosotros; que somos los que lo hemos aceptado, y vivificados en Espíritu luego en recompensa alcanzaremos en un nuevo cuerpo esa nueva tierra; que es el propio; Cristo Jesús.

Así dice la palabra del Señor y decimos Amén.

La Sabiduría del Génesis Cap 2: Tierra, Cielos y Aguas

fuentes

Dios dice así  “No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo”. Dios es el hacedor del principio del polvo, de la esencia,  Él es el alfa y el omega.

Pero el polvo se corrompió, porque lo creado como primicia; es decir Adán, se corrompió por causa del pecado.

Luego Dios hizo o formó una creación en forma paralela al lugar del jardín del Edén.

Una vez  echado Adán y Eva del paraíso, Dios creó este mundo palpable, dividió los cielos y colocó el hombre en “el sexto día”; un tiempo de Dios en el mundo, para que este, el hombre, pudiese gobernar sobre la Tierra.

“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.” Génesis 3:22

El hombre siendo conocedor de todas las cosas existentes, lo perfecto y lo imperfecto, pero que sumados los dos no pudieron ayudarlo a  llegar a la perfección. Solo lo perfecto o el bien supremo, separado de lo imperfecto o malo, en la realidad divina, es lo que Dios ha dejado como bien. Adán, sin poder separar el mal del bien, no es merecedor para Dios de la vida eterna, porque la corrupción no puede habitar con la incorrupción.

“Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.” Génesis 3:23

Y lo sacó Jehová del lugar de Edén, y lo devuelve Dios al lugar de donde fue tomado; la tierra, hablando “del elemento” sin formación aún, ahora en corrupción.

Dios vendrá desde este momento a formar una tierra en corrupción conjuntamente con todo el universo para colocar al hombre al que Dios dice: “maldita será la tierra por tu causa” (Génesis 3:17. Dios había hecho al hombre del elemento “tierra” o “polvo”, antes que esta fuera formada. Porque vemos la tierra formada, como la vemos hoy, finita y mensurable.

Antes del pecado no existía muerte por lo tanto, la naturaleza animada que hoy conocemos, no había sido formada aún. Porque Dios la forma desde “el principio” pecador del hombre, donde todo lo que nace muere. El hombre es conocedor del bien y del mal por lo tanto él muere y todo lo que se rige a través de esta ley en la tierra.

Continuando…

“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra.”
(Génesis 2:4-5)

Hacía mucho tiempo que ya existían todas las cosas porque Dios, primero creo al hombre en el paraíso y luego de su expulsión, creó Dios lo que hoy día palpamos. Pero este universo, lo hizo en corrupción por el pecado de Adán. Después Dios colocó al hombre en la tierra, en un  tiempo determinado, llamado “sexto día”, obviamente que este día, es un día en que el hombre fue puesto en el mundo.

Este es un día que no es medido por tiempos humanos, como de 24 horas. Estamos hablando de días de Dios. En Génesis, Dios no nos está hablando de noches, está hablando de días,  tardes y mañanas. Habla de tardes y mañanas porque para Dios no hay noche.

Para Dios es solamente en el día en que se manifiesta la creación, es por eso que dice “un día”, porque Él es el creador y siempre fue de día cuando Dios creó, e hizo todas las cosas. Sin embargo para nosotros hay noches y días, pasa el tiempo y para Dios no pasa.

En el tiempo de Adán, Dios hizo una creación de un principio no corrupto, antes del pecado. Pero el principio creado allí en Edén se corrompió, una vez corrompido el hombre. Así Dios creó en forma paralela, un universo, que es el que conocemos hoy, donde colocó el hombre ya corrupto; El Adán que conocemos nosotros, que es nuestra carne, nuestro hombre natural.

 

En resumen; el hombre creado en el jardín que estaba en el Edén en el capítulo 2 de Génesis en el versículo 7,

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Este hombre era sin pecado, hecho de un elemento tierra, o polvo incorrupto, antes de la corrupción y caída.

Dios le dio el soplo, el espíritu de vida, sin ser el propio Espirito Santo, colocado en Adán, para que este fuese alma y cuerpo viviente, sin ser la imagen exacta de Dios.
Porque hombre y mujer son a la exactitud de la imagen de Dios en la creación, pero en cuanto a la promesa hecha a Abraham por su fe, es de un descendiente que viene ser como verdadera imagen de Dios, no venida en la carne de Isaac, pero sí en el cumplimiento en Jesucristo, como hijo de Dios naciendo de mujer. De esta manera, el hombre y la mujer, dejando de ser imagen de Dios en sombra en el hombre corrupto, pasan a ser la verdadera forma, pero lo hacen  muriendo para la vieja, pasando a vivir para la nueva, que es Cristo. Porque al final no habrá ya más hombre ni mujer, solo Cristo en todo y en todos.

El hombre pasó a ser imagen de Dios, solamente después de conocer el bien y el mal, y en definitiva desde su estado natural al perfecto, una vez siendo rescatado por Jesucristo. Porque dice la escritura que después que Adán pecó junto a Eva, su mujer, y después de haberle dado Dios, pieles de animales para que se vistiesen en el nuevo mundo, corrupto por su causa; en el rescate, fuesen a imagen de Él.
Confirmar esta revelación en los versículos 21 al 24 del capítulo 3 de Génesis, donde Dios los echa de la condición de “libres del pecado” al mundo corrupto para vivir solamente revestidos con las pieles de animales, es decir la condición humana.

 

Al pecar el hombre en el Edén, queda en la condición de querer ser igual a Dios, conociendo el bien y el mal, más sin tener el poder de separarlos (el mal del bien). Condición de semejanza a Dios que solamente en Cristo, al hombre le es posible lograr, al morir para lo ya corrupto en el poder de Él, se puede dejar  esta condición natural y pasar a ser cuerpo de Dios, en el Cuerpo de Jesús. Una vez rescatada su alma.


El hombre hecho a imagen de Dios; en Génesis capítulo uno, versículo 26;

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

El hombre en el Edén había quedado en la condición de ser como Dios, al comer del árbol de conocimiento del bien y del mal. Al no poder separar el mal del bien, hubo corrupción en su cuerpo para perdición. Ahora en este mundo El Señor lo hace hombre y mujer, como a su semejanza, pero esto  en el descendiente que es Cristo, y aquí en la condición de conocedor del bien y el mal, pero sin la santidad de la incorrupción, la cual consigue en la remisión de sus pecados a través de Jesús.
El hombre como sombra de Dios y su poder, es ella en el mundo para conducirse y existir como “primicias”, siendo el en la tierra, dominador de toda la vida. Pero aun así como modelo del creador y no pudiendo vivir para siempre. Por esto es que Dios viene en su Hijo, sin pecado, en el postrer Adán para rescatarlo, ya que se había perdido. Ahora dejando lo corrupto para perdición para pasar a lo incorruptible, tanto en lo material y espiritual. Por eso es que en La Palabra se habla de nuevos cielos y nueva tierra.

Continuando con la sabiduría en Proverbios 8;

“27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;”

Cuando formaba los cielos. Nuevamente vamos a ver la formación de los cielos y de la tierra en el capítulo primero de Génesis. Vemos allí en el capítulo uno en los versículos 6 y 7, cuando Dios separa los cielos; es decir las aguas. (Explicado en Proverbios 8:24)

Por el poder de la sabiduría de Dios, vemos esa formación del mundo natural y de los tres cielos separándose allí. Estando  muy bien explicado en esos dos versículos. También como dice en Hebreos 1:2;

“En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”

En esta revelación, el Señor dice que a través del Hijo creó los mundos y el universo.

También en el evangelio de Juan:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios.3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” (Juan 1:1-3)

Aquí dice que el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios en el principio.

Vemos aquí cómo la palabra concuerda con esa formación y creación de cielos, o sea tres cielos. Ahí podemos evidenciarlo muy bien donde se comprueban la formación de los cielos.
Dice la palabra en 2 Corintios 12:2 que hay tres cielos:

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

También en el Salmos 148:4 “Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.”

Y así también en otros lugares de la palabra se habla de los tres cielos.

Más aún.

“Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?” 2 Crónicas 6:18

Continuando con Proverbios 8:27;

“Cuando formaba los cielos, allí estaba yo” es decir estaba la sabiduría de Él, o sea Dios en ella. La sabiduría, de Él Verbo. “Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;”  Se nos revela la forma de circunferencia como formato de la creación.

Como vemos en Ezequiel 1:15-19;

“15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. 16 El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. 17 Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban. 18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro. 19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.”

Más aún en Ezequiel 10:9-11

“9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito. 10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si estuviera una en medio de otra. 11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban.”

Confirmando en Apocalipsis 4:7-9;

“9 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. 8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,”
Las ruedas son como de la forma y tamaño del cielo porque estas representan los cielos. Entre los tres cielos hay cuatro seres vivientes, que inclusive actúan en nuestro universo, lo que suma: cuatro (tres  cielos más el universo). Cada ser viviente representa una de estas fases o cielos. Son como si fuese uno dentro del otro porque hay una unión o portal entre ellos, accesible por medio del poder de Dios a los seres vivientes. Los cuales tienen muchos ojos, significando el mirar de Dios a través de ellos sobre las cosas creadas. Los seres vivientes se trasladan desde el tercer cielo hacia los demás.

Y estos son como instrumentos y mensajeros porque Dios está por encima de ellos en su trono y es Él que tiene el dominio. Ellos no pueden darse vuelta hacia la presencia de Dios porque Dios es un fuego consumidor. Sus cuerpos también sirven como nube para sombra a lo creado, para que Dios no consuma la creación con su gloria.
Son cuatro seres vivientes de la orden de los querubines, cada uno con su rostro. Uno como si fuese semejante pero no idéntico a la faz de un león que conocemos, otro como de águila, otro como de becerro (o toro) y otro como de hombre.

Su vuelo es parecido al de un águila, pero su forma en el vuelo es como forma de menorá o candelero que estaba en el santuario. El cual tenía siete brazos o luminarias, indicando dos pares de tres brazos a cada lado que son las puntas de las alas y el del centro sería el rostro, quitándole a esta representación del ser viviente, la base o cabo central. No son alas como de pájaro. El cuerpo es uno solo, es decir unido incluyendo estas alas.
Cuando vemos los seres vivientes andar en aquellas ruedas, podemos entender el significado de que cada uno (de los seres vivientes), tiene una influencia o tiene un poder dado por Dios, de andar en los tres cielos y en la creación terrestre, porque Dios se mostraba a Ezequiel, desde arriba sobre los querubines.

Significando también “los cielos”, eses círculos creados por Dios, que son los tres cielos y el mundo material.

Como fue dicho anteriormente en Proverbios 8, 27, cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo. Es decir sobre la nada Dios hizo, extendió cielos, sobre la nada creó todas las cosas y también lo que parece como nada también Dios lo hizo para poder después colocar sus cosas, las cosas creadas por Él.

“28 Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;”
(Proverbios 8:28)

“Cuando afirmaba los cielos arriba”, cuando Dios colocaba las columnas, la formación perfecta y exacta a través de leyes espirituales y naturales de todas las cosas. Habla de arriba de la tierra, de los cielos. Es decir, hay una creación más allá de este mundo natural pero que se rige conforme a lo creado por Dios. No se rige sola ni por si misma y si está sujeta al poder y control del Creador.

Cuando afirmaba las fuentes del abismo;”Esto significa: que no hay poder alguno que pueda venir del abismo en cuanto a imperfección, en cuanto a lo no creado, en cuanto a corrupción, que pueda tomar lo creado y deformarlo, dividirlo, diluirlo o hacer que lo que ha establecido Dios, no sea más, conforme las leyes naturales y espirituales que Él ha colocado.

Estamos hablando del mundo creado espiritual y del mundo natural. ¿Qué podría deformar la ley espiritual?, obviamente aquel que la deformó que  fue Satanás, entonces; este por más mal que pueda hacer, y también interferir en lo hecho, no tiene el poder absoluto en el hombre y el mundo, sobre las cosas visibles e invisibles para deformarlas; por no haber en el poder constructor y si de corrupción, por eso en el maligno no hay poder sobre las formas ni espirituales, ni menos materiales.

En el tiempo presente, el hombre se rige a través de una ley natural aquí en la Tierra. Podemos ver que el mundo ha sufrido enormemente porque él, el hombre, ha transgredido las leyes naturales; se ha calentado el planeta, se han destruido los mares, la vida silvestre como bien sabemos, se han cortado los bosques. Así el hombre cuando transgrede la ley natural, obviamente que tiene consecuencias gravísimas en el mundo natural e espiritual. Si el hombre transgrede la ley natural; donde no debe matar y mata, no debe robar y roba, también tiene consecuencias terribles en los dos planos, por ir contra la ley colocada por Dios; o sea, el hombre no debe dañar al prójimo ni a lo que Dios ha creado en lo tangible e espiritual.


“29 Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra,” 

“Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento,” mar; agua. Si lo que tiene la abundancia como sabemos (el mar) que es más que lo demás, y esto pudiese en todo instante cubrir o invadir lo que Dios ha recreado, las aguas no lo dejaria libre al mundo para la manifestación del  hombre y las criaturas y para que también en este lugar no se pudiese manifestar la vida; no haría ley de Dios en el orden de las cosas, como es la vida de las criaturas y la vida del hombre. O para Deus colocar allí  la vida prometida es decir su templo, que es Jesucristo, su vivienda.
Si los cielos o aguas, como se denominan las regiones creadas en Génesis 1:6-7, y se este conjunto hechura de Dios, aun mismo antes de la manifestación del las formas ser palpables, en cuanto al sentido creador en sabiduría de Dios, si ellas sin el sentido divino pudiesen invadir lo que conocemos como realidad,  ya no seriamos mas proyecto de Dios en el mecho de este mundo, ni tan poco las primicias hecha desde el polvo.

Porque en el cielo desde el tiempo del pecado hay un gran combate, una gran batalla. Y desde entonces Dios separó sus ángeles santos. También sabemos que hay potestades y principados, potencias malignas en las regiones celestes, intentando dominar el principio de la vida hecha por Dios en el hombre y en la naturaleza. Es una gran guerra, una gran revolución en la creación. El demonio intenta destruir lo creado por Dios en esa condición de vanidad (vanidad es todo aquello que no permanece).

Con todo esto tenemos la revelación de que Dios ha separado un lugar; “en las aguas”, esencia de la creación, en el poder de Dios, que dio un sentido a la primicia espiritual y tangible. Significando también que poder alguno, aunque sea fuerte o superior y este consciente de lo creado, como lo son los ángeles antes de la caída y después , pueda invadir o sobrepasar la voluntad de Dios  en lo espiritual y a donde Este ha creado al hombre, y a todos los seres vivientes, ni tampoco lo pueden invadir aquellos poderes que confrontan a  Dios a través de las eras.

Podemos ver que la tierra, es siempre más alta que las aguas (su nivel es mayor). Dios prometió “una tierra nueva” a su pueblo, más alta que las aguas, es decir que el mundo (aguas=mundo), y Dios prometió que en “esa tierra”, se plantaría, daría  mucho fruto y de él comeríamos y esa tierra santa hoy en día es la Palabra, el poder de Dios, la sabiduría, lo divino y el conocimiento de Dios.

Dios coloca a través de el misterio de la salvación como “tierra nueva”, la primicia de la que ha sido hecho el nuevo hombre; que es Jesús. Y este es el lugar más alto en la creación, o sea la tierra santa y prometida, que es más sublime que todo “lo otro creado.

Lo dejado para atrás en la vieja naturaleza” es aquello aunque parece que es mayor y más abundante, o  grande, el mundo (hablando de las aguas), es la Creación que dejara de ser.

Es decir el hombre en Cristo es la primicia de Dios y El es la creación eterna; nuevos cielos y nueva tierra.

Vamos a decir así; los cielos son enormemente mayores que el universo conocido, el primer cielo mayor que él, luego el segundo y así el tercero. Cada uno mucho mayor que el otro. Nosotros somos los menores hablando de espacio, sin embargo es donde Dios ha establecido “La Vida” desde lo más alto de los cielos, donde Él está y también en la tierra; en el corazón del hombre.

Vemos que el lugar para morada en la eternidad para el hombre es en una tierra, en la promesa hecha por Dios, un lugar magnífico, hecho para los escogidos. Claro que no tenemos hoy en esta tierra aun  la eterna (a no ser en la comunión con él Espíritu Santo), tenemos la promesa de una tierra hecha en los cielos que es eterna, entonces ahora esperamos una nueva tierra que viene de los cielos con la ciudad celeste.

Certificamos que esto es pasajero por lo que hemos dicho anteriormente del pecador Adán, que fue expulsado y fue colocado en un mundo terrenal ya corrupto. Sin embargo Dios dice que “es bueno” lo hecho por Él (la creación en este universo) pero no hablando de bondad, si no en lo que es bueno y apto para vivir y subsistir; para que el hombre en este mundo, reconozca el señorío de Dios, y obtenga de Él la misericordia en esta tierra. En ella fue colocado en el “sexto día” para su rescate, en el tiempo, por Dios, a través de Jesucristo.

Continuando en Proverbios 8:29…

Para que las aguas no traspasasen su mandamiento”. Esta revelación refiérase a mandamientos, cuando Dios  establecía los fundamentos de la tierra. Vemos que la tierra es como primicia encima de los fundamentos, en cuanto a mares y aguas significando las extensiones celestes y en todo lo que existe. Sabemos, como criaturas separadas por Dios, de la naturaleza del mundo que, tenemos la primacía en la creación y esta para la eternidad en Jesucristo. La que  habla y se manifiesta a través de mandamientos en los fundamentos de la ultima y definitiva creación eterna.
Si es un mandamiento también es una ley de Dios que está establecida. La Ley fue dada a Israel en la carne y la ley en Cristo a nosotros y reunidos en ella, todos somos así Israel espiritual. Concluimos que el mandamiento de Dios está con sus hijos, en el primogénito que es Jesucristo; los que habitando en su tierra prometida por Dios, la misma que habla  la promesa en la palabra, de la tierra eterna, en la que somos la única primicia y creación en el definitivo proyecto de Dios desde el principio del Génesis. Principio teniendo como alimento el árbol de la vida y no el del conocimiento del bien y del mal a partir del hombre Adán.

La Sabiduría del Génesis – Revisada y correjida – Cap 1

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

creation

Capítulo 1
La Sabiduría de Dios en la Creación

Proverbios 8:22-32

“22 Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.”

Vemos el poder de Dios, el que tiene, posee en Él, todo principio creador o todo principio de sabiduría, pero parte como el principio de conocer, de sabiduría sobre las obras. Digamos así Dios posee  y desde el inicio tuvo siempre el poder de hacer, de crear. Porque dice así:

 

Jehová me poseía en el principio”. Hablando de la sabiduría, ya de antiguo antes de sus obras, es decir antes de existir cualquier cosa creada, la sabiduría, el conocimiento, el poder de Dios ya existía. Entonces la eternidad de Dios siempre fue en Él. Sin embargo, ahora, estamos hablando de lo creado y palpable. Como dice la Palabra vemos que  “Jehová me poseía”, o sea la sabiduría es Dios, Yahvé, el Dios Todo poderoso tiene en sí el poder creador en el inicio de todas las manifestaciones de sus obras. Ahí en el versículo 23 dice:

 

“23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.”

O sea, la sabiduría como siendo el propio proyecto creador de Dios en Espíritu, en el cual el Verbo siendo manifiesto y manifestado en la creación como Príncipe de todo lo hecho, como dice:

Eternamente tuve el principado, desde el principio”

O sea Él estaba en el principio, comenzó todas las cosas y eternamente lo hará. No solamente es principio sino que también fin. Entonces podemos observar que el Señor tiene ese principado en la construcción, como hacedor de la creación infinita. Pero también vemos a Dios, en el tiempo finito, o sea, cuando Él se manifiesta en el medio de esta creación, y así será hasta el final de los tiempos, en la tierra y el universo que hoy en día conocemos (el cual es finito).

 

Es decir, el proyecto de Dios, es antes, antes de la tierra. “El conocimiento de Él”, de lo realizado por Dios hoy, como lo apreciamos, nosotros en el proyecto de Dios de lo ya hecho, estaba “en Él” antes del propio proyecto creador iniciarse (o plan de Dios); o sea, la conciencia de Dios es siempre y eternamente, desde el principio hasta el fin, de todo lo creado y palpable como nosotros lo conocemos. Es antes que existiera la tierra, antes de que hubiese formación terrenal, y no solamente de esto que nosotros conocemos como tangible, sino también del universo entero.

Dice así en el versículo 24:

“24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.”

“Antes de los abismos fui engendrada”. Antes que la nada existiese, quiere decir, antes que existiese un lugar para colocar algo, ¡DIOS ES! Y suyos proyectos también.

Entonces la sabiduría de Dios siempre existió porque lo que vemos nosotros como “vacío”, como “nada”, también es algo que está ahí determinado para colocar algo que Dios creó. Es parte de la arquitectura del Dios.  Así antes de “lo vacío” también ya estaba Dios en su poder, en sabiduría como constructor de la creación.

Luego la sabiduría, el conocimiento de Dios, del Espíritu de Dios, del Verbo, Jesús, siempre estuvo con Dios y que es el principio de todas las cosas. Antes de la formación de esta tierra, también antes de los abismos, antes de que existiera un espacio sin nada, el Señor ya estaba en Su Sabiduría.

“Antes que las fuentes de las muchas aguas”. En lo escrito aquí refiere se a la construcción de los cielos (espirituales) y del universo. Muchas aguas  significan todo el mundo, todo el universo y la creación. No solamente como la conocemos hoy en día; involucra la tierra, los planetas alrededor del sol, también incluye a todo el universo con sus galaxias, así como la creación celestial.

Entonces “aguas” significan, lo que envuelve toda la existencia, sea natural o espiritual, sea atómico, sea sobrenatural. Por eso es que dice “las muchas aguas”, (“aguas” es toda la esencia e manifestación de la substancia dela que se hace alguna cosa creada) refiriéndose también como en el versículo seis y siete de Génesis uno, cuando Dios separa las aguas, separando los cielos de la tierra;

“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.” Génesis 1:6.

“Haya expansión en medio de las aguas”. Quiere decir que hubo una separación de una extensión general o plena de las aguas, quedando dos porciones; una encima y otra debajo de esa separación.

y separe las aguas de las aguas.”. Se dividen las aguas que están arriba de la primera porción y las aguas que están abajo,  quedando dos porciones arriba y dos porciones abajo; Sumando cuatro porciones de aguas. Significando una; la tierra y el universo, y las otras; los tres cielos.

“E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así”. Génesis 1:7

Significa que arriba de esa expansión, Dios separó las aguas y las dividió en dos, y después lo hizo debajo de esa expansión, quedando también dos. Sumando cuatro porciones o expansiones de aguas. Lo que confirma; la tierra y este universo, el primer cielo, el segundo cielo y el tercer cielo.

Y más aún en Job:

“8 Él solo extendió los cielos, Y anda sobre las olas del mar; 9 Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, Y los lugares secretos del sur;” Job 9:8-9

Dios muestra que es el creador de todos los cielos. Él anda y tiene control sobre todas las manifestaciones y reacciones de lo creado. Él hizo las Pléyades o constelaciones en el universo. Además los lugares secretos del sur que significan los misterios de la sabiduría oculta en Dios de todo lo creado.

“31¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? 32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” Job 38:31-32

“¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades?” Él es el que tiene el poder, de los movimientos de las constelaciones, con sus efectos naturales, rigiéndose en un orden pre establecido por Dios.

“¿O desatarás las ligaduras de Orión?” Son los diferentes fenómenos manifiestos, dominados en la mano de Dios, en todas las constelaciones dentro de las galaxias.

“¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos?” Es el tiempo finito que hay en la formación de las estrellas. Un ejemplo que Dios nos da, es el movimiento o rotación del universo. Su cambio de posición a nuestros ojos desde la tierra. Significando así: que Él tiene poder de colocar o mover el universo y también exterminarlo. Pero nos enseña en la forma sencilla de los movimientos estelares y planetarios que Él tiene el control sobre todas las cosas.

“¿O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” Dios muestra el poder que Él tiene sobre la dirección del universo y su fin.

Continuando en Job…

“¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? “Job 38:33

Es el conocimiento y poder supremo de Dios que tiene allende de lo natural. La influencia de lo espiritual sobre lo natural.

Más aún…

“Él extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada” Job 26:7

Él extendió las extremidades de la creación sobre la nada y allí colocó la tierra en medio del universo. En su eje perfecto y con respecto a toda la creación. Moviéndose y trasladándose, siendo el centro de la creación de Dios.

El que tiene vida, el hombre, ve y observa, a lo que no tiene. Siendo él, el menor, es el mayor porque tiene vida y conciencia. El universo es infinitamente mayor que el ser humano en cuanto a masa, e infinitamente menor en cuanto a vida porque no piensa, no ve, no escucha, no vive. Y si el universo existe, se mueve y se transforma, es para darle confortabilidad a aquel que “es primicia” porque es el hombre el que vive en la tierra, con el dominio dado por Dios. Y más aún, nosotros somos en el creador del universo, en el Verbo, en Cristo Jesús, hijos de Dios.

Más aún para confirmar el poder supremo del Dios Vivo, la palabra dice:

“22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23 Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.”  Isaías 40:22-23
Continuando con la Sabiduría en Prov. 8:

“25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;”

Los montes o montañas son los lugares más altos de la tierra. Si buscamos en la tierra, un lugar alto, donde un hombre se pueda subir y pueda ver desde arriba todas las cosas, sería un monte.

El lugar más alto, en donde se construyó el templo de Dios, en medio de la ciudad de Jerusalén fue el monte Sión.  Allí habitaba Dios, porque era el lugar más elevado, en medio de Su Ciudad Santa en la tierra.

 

 

Cuando la palabra de Dios se refiere a montes, o lugares altos, habla también de la creación. Estos son en significado; los pilares de la construcción del universo, las columnas de sustentación en la naturaleza que rigen la cosas materiales como elevaciones de poder tangible e inteligente, también las espirituales, como las potencias angélicas, el conocimiento y sabiduría manifiestas.

Vemos un poder creador formando poderes angelicales, también formando la inteligencia, la naturaleza que nos es propia. Esta es una inteligencia, reflejo de una inteligencia creadora mayor, superior, divina, ya implantada en la formación de la propia tierra, universo y sus reacciones.

La tierra tiene una respuesta inteligente  a todo lo que es natural en su propio sistema. Hablando de esta, de como ella (la tierra) se rige. Hay una manifestación inteligente en todo lo que es natural, pero esto es posible porque proviene de una inteligencia divina, predispuesta y pre conocida desde el inicio, desde el principio.

Antes de los collados, ya había sido yo engendrada “. La sabiduría es antes que los collados, manifestación del poder de Dios en el mundo.  No hay lugar alto (en cuanto a poder), no hay lugar que exista, que sea tan alto como los montes o lugar menor que no sea formado por el poder,  por el conocimiento y la sabiduría de Dios.

“26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo.” (Proverbios 8)

La esencia de la materia esta en el extremo de la creación, en el polvo, de allí fue formado el primer hombre, pero cuando fue formado, Dios también planto un jardín en medio de un lugar que se llamaba o que se llama Edén. Y de allí también fueron expulsados, una vez que estos comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal, o sea una vez que estos pecaron.

Adán y Eva Vinieron a este mundo que conocemos por universo palpable, y a nuestro universo terrenal, lo que se refiere a este “mundo tierra” y al sistema solar, con sus planetas  y todo este universo con sus galaxias y sus estrellas, que podemos ver cuando miramos hacia los cielos. Involucra el mundo natural y también el tiempo (lapsos o eras) de los cielos.

Dios hará nuevos cielos y nueva tierra, como dice en Isaías;

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.” Isaías 65:17

“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.” Isaías 66:22

 “26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.” Hebreos 12:26

El hombre natural en la tierra – Distribuicion de las razas

1-1-12

Por: Juan Sebastián Gonzalez Jimenez.

Queriendo saber de cómo el hombre fue colocado en la tierra y de como el hombre se ha propagado a través de los tiempos, en las eras, sobre la faz de la tierra, reflexionamos ahora y  entendemos  por medio de lo que está escrito en la Palabra de Dios.

Leemos algunos versículos en Hechos capítulo 17 y vemos en esta revelación la grandeza de nuestro Dios, desde todo siempre y de cómo describe su poderío sobre la tierra, sobre los hombres y también de cómo ha colocado en estos, todas las cosas en los dones. Ha colocado en los hombres todas las maravillas para que así él pudiese sobrevivir por todos los siglos en la protección de Dios en faz de la tierra.

Dice el Apóstol Pablo a los gentiles en Hechos capítulo 17:23-28

“23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

 24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.”

                                                                                                                      Hechos 17:23-28

El hombre ha tratado de conocer a Dios a través de los tiempos y no le ha hallado porque no le  ha buscado donde Dios realmente se mostró.

Nosotros los cristianos, sabemos que Dios se muestra en Cristo Jesús. Para nosotros los que tenemos a Dios en el corazón, los que hemos recibido el Espíritu Santo de Dios; Dios se ha mostrado, se ha revelado y también ha habitado en nuestra alma.

Así nosotros somos vivificados por el Dios Altísimo porque no pudiendo el hombre encontrar a Dios, Dios nos buscó y nos encontró.

Pero quiso Dios que a través del poder de la fe que Él mismo dio a los hombres, así como Abraham creyó, todos creyésemos  y Él se manifestase a los hombres por medio de Cristo Jesús que nos fue revelado;  primero en carne para que después en Espíritu, lo recibiésemos y viviésemos de Él;  para que así también cuando nos vayamos con Él a los más altos cielos, también con Él vivamos y seamos un mismo cuerpo como ahora somos, recogidos en el Espíritu, donde Él nos dará de su carne. No aquella que es mortal, pero sí de aquel su cuerpo glorificado, que está sentado a derecha de Dios Padre, después que subió a los cielos, luego de cuarenta días de haber resucitado.

Así Dios nos ha mostrado que su poder está en todos aquellos que nos hemos entregado a sus pies.

Rebuscando la antropología del hombre, volcándonos nuevamente en el recuerdo de nuestros ancestros y de nuestra genética, viviendo en esta naturaleza y queriendo saber de dónde viene el hombre; de donde se origina, en esto, seguimos reflexionando sobre los propios versículos que están aquí.

El hombre no fue hecho  de Dios por Dios y en Dios a no ser en Cristo Jesús. Pero Dios siempre fue Dios. Por eso es que dice en el versículo 24 y 25 de Hechos 17:

“24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”                                                                                                                                                                                                  Hechos 17:24 y 25

Aquí en lo escrito, en estos versículos sobre la manifestación de Dios; nos revela que esta se da, a través del soplo de vida que hay en las creaturas que Él ha creado; tanto en los hombres que tenemos la primogenitura como hijos en el Espíritu, como también en los naturales. Físicamente tenemos el dominio sobre la faz de la tierra. Dios nos ha dado ese aliento de vida en el momento de nacer.

Nos ha dado el aliento de vida o espíritu de vida, sabiduría y también conocimiento en el Espíritu de Él; a nuestra alma para que así, el hombre aunque natural pueda reflexionar con ese aliento de vida momentáneo que lo tiene el hombre a través de sus años de vida en la tierra, y pueda discernir sobre las cosas presentes, pasadas y venideras.

Así Dios también, después del hombre, al creer en Su Hijo, también nos da de su propia persona en el Espíritu; teniendo el Espíritu Santo de Dios.

Pero aquí vemos la magnificencia de Dios; de como Él vive en los altos cielos, como Él tiene la supremacía sobre todas las cosas, y que el hombre no lo puede imaginar. El hombre no puede hacer una imagen de Él, el hombre no puede concebir su existencia, ni su magnificencia, a través de su reflexión mental.

Dios se tiene que mostrarse a través de Jesucristo para que lo podamos conocer. Aquí viene una parte reveladora en el versículo 26 de Hechos 17

Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres…”. Hechos 17:26

En esa parte de este versículo, dice que de una sangre, de un linaje; es decir de un hombre y de una mujer ha hecho toda la descendencia de los hombres.

Aquí vemos como Dios, Él claramente a través de la profecía, a través del apóstol Pablo que nos ha dejado escrito este legado, en sabiduría y en conocimiento; nos dice Dios que de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres.

Es decir, no hay otro linaje a no ser este; el de Adán y Eva.

Entonces toda genealogía tenemos que explicarla, a través de la descendencia de Adán y Eva. No podemos contradecir la Palabra y la Palabra está diciendo aquí que es a través de este linaje, que toda raza humana desciende.

¡De un mismo linaje vino toda la descendencia de los seres humanos!

Y si vino a través de una misma descendencia, aunque que haya habido otros, como si no fuesen hombres; como los gigantes en el medio de la tierra, obviamente que éstas creaturas eran deformaciones humanas. Nacieron esas aberraciones, porque los hombres antes del diluvio, tuvieron contacto con los demonios y ahí produjeron esas abominaciones físicas y espirituales.

Y esas aberraciones que nacieron, son descritas en la Biblia como los gigantes; los Nephilim  (Génesis 6:4, Números 13:33), Rephaim (2 Samuel 21:15-16, 20-22, 1 Crónica 20:4, 6, 8). Los gigantes de los tiempos antiguos que Dios exterminó en el diluvio, también nacieron después.

O sea el hombre en aquella época, entre el diluvio y la construcción de la torre de Babel, estuvo en contacto con los seres caídos, que son los ángeles rebeldes.

Ahora hablando de la raza humana y viéndolo en la Palabra; “…para que habiten sobre toda la faz de la tierra;..” Hechos 26:17. Se confirma todo lo dicho anteriormente.

Continuando en el versículo 26 hechos 17;

“…y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;”.

Cuando dice aquí que les ha prefijado el orden de los tiempos. La Palabra revela que el hombre ha tenido a su tiempo de hombre; la oportunidad de haberse propagado o de haber vivido, de haber existido, en un tiempo determinado por Dios. Manifestado en un tiempo secular a la voluntad de Dios.

Dice que Dios les prefijó. Si les prefijó no ha prefijado los tiempos como lo conoce el hombre, si no que en un tiempo pre-determinado por Dios.

Esa pre-determinación, se refiere a la existencia del hombre, en los siglos antes, durante y después de cualquier época; después de la torre de Babel en la tierra.

Le cabe a Dios, saber previamente, en que siglo colocó una determinada raza y como Dios le prefijó límites en su capacidad de poder crecer intelectual y culturalmente.

Dios les prefijó una raza, un hábitat en la tierra y también permitió que este ser se desenvolviese en ese medio ambiente, en una cultura totalmente diferente una a las otras. Fue para impedir la comunicación que tenían en el tiempo de la Torre Babel, en que eran una sola raza.

Vemos tiempos, épocas, un tiempo secular y milenar, prefijado por Dios a cada  raza de hombre,  colocados en un lugar distinto en la faz de la tierra, en periodos diferentes. Queriendo decir así;

Que a su voluntad Dios coloco sobre la tierra, unas razas antes y otras después en el tiempo conocido y vivido por el hombre existente.  Es por eso que dice en la palabra: “y les ha prefijado el orden de los tiempos…”.

“…Y los límites de su habitación”.

O sea; Dios colocó a los hombres en un hábitat, en un lugar específico, geográfico en la tierra, a su momento, en su tiempo, en la existencia linear y continua del hombre, después de la torre de Babel; diferente al de los otros, pudiendo ser años antes, o después en los siglos, en que los hombres fueron colocados por Dios en lapsos distintos en la tierra. Pero todos ellos siendo de una misma, descendencia, que es la de Adán.

¿Por qué Dios hizo eso?, ¿no dice la palabra que los hombres vinieron todos de Adán, lo que indica también una misma raza y decendencia?

Sí; pero ya veremos la explicación y la respuesta está en lo que sucedió en la torre de Babel, que dice; que Dios tomó a los hombres y los esparció en el mundo, por haber querido subir hasta los cielos, también en haber querido dominar tanto la conciencia en el poder espiritual, natural y material; y quisieron en ese contacto con los demonios, trascender de este mundo material, para el dominio de lo espiritual; para dominar para siempre y existir en esa comunión con los ángeles caídos, que son los demonios. Por eso Dios dividió los hombres en medio de la faz de la tierra; cuando Dios los esparció, en razas distintas, en tiempos diferentes después de la torre de Babel.

Y dice continuando en Hechos 17:27-28

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos;….”

Dios está diciendo que; una vez el hombre repartido por la faz de la tierra, le dio esa capacidad, en ese discernimiento natural que cada hombre tiene; de poder buscar a Dios, de poder encontrar a Dios. Aunque sea palpando, aunque sea reflexionando, aunque sea por medio de las obras hechas en medio de la faz de la tierra. O sea el hombre no tiene disculpa de no llegar a Dios, porque cuando se reunió en la torre de Babel, buscó demonios en vez de a Dios. El hombre en ese tiempo buscaba poder y conocimiento en espíritus malignos y le daba en su idolatría, una naturaleza espiritual a los elementos de la tierra.

Es decir que el hombre siempre buscó las cosas espirituales, pero esto lo hizo de una forma adversa o adversaria a Dios, contradictoria a Dios. ¿Por qué el hombre no buscó a Dios a través del amor? porque sabemos también que el ser humano siempre tuvo esa capacidad y conocimiento en el amor natural dado por Dios a los hijos de Adán en el soplo de vida, porque ese es un don de Dios, dado a los hombres.

Ahora pasando a Génesis capítulo ocho, dice que cuando subió Noé al Arca con su familia y después que estuvo un cierto tiempo el mundo cubierto por las aguas y cuando el arca reposó sobre la tierra, dice aquí en el versículo cuatro;

“Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.”                                                                                                              Génesis 8:4

El monte de Ararat está situado en la región este de Turquía, entre las provincias de Igdir, cerca de las fronteras con Irán y Armenia, entre los ríos Aras y Murat.  Su cumbre queda cerca de 16 Km. al oeste de Irán y a 32 Km al sur de la frontera con Armenia. El enclave Nakhchivan  de Azerbaijan también está en las proximidades de esta montaña.

El monte de Ararat en realidad son dos montes; el grande Ararat tiene 5.137 metros y el bajo Ararat  3.896 metros. Y ahí posó el Arca. Ahí se secó el agua, como nosotros bien sabemos a través de la profecía.

Sabemos de cómo se secaron las aguas, y de cuanto demoro en suceder esto. Pero sabemos por este hecho, por esta revelación dada aquí por Dios, de que allí en el monte Ararat posó el Arca. Una vez que estuvo seca la tierra, Noé y su familia bajaron allí, desde la cumbre hasta la planicie. Que es la región que hoy conocemos como; Asia Menor y que limita con Mesopotamia, Ararat está ubicada en donde actualmente está la nación de Turquía, frontera con Armenia, Georgia y todos los países de aquella región en los días actuales.

Vemos que ahí fue el centro del inicio de la propagación del hombre sobre la faz de la tierra, ahí; en Asia Menor desde el Monte Ararat.

Recordemos también que Dios nos habla de esta región en las siete Iglesias de Apocalipsis, localizadas en Asia Menor, donde se ubica el Monte Ararat.  Claro que allí en la punta, en la antigua Frigia. De allí el hombre se comenzó a propagar después de Noé. El hombre se comenzó a propagar desde el monte de Ararat. Ahí bajó y comenzó a esparcirse por aquella región.

Si vemos todos los países que conforman aquella región en la actualidad, tenemos que tener claro que aquellos países descritos  hoy o en el tiempo antiguo, conforman la misma región hablando geográficamente.

¿Para que iríamos hacer hoy una descripción de las naciones que componían esta región, en el tiempo antiguo?; porque la región siempre ha estado ahí. Las naciones tal vez han cambiado algunas de nombre, pero la geografía siempre ha estado allí y enla actualidad es la misma desde que Dios la creo.

Con eso tenemos en revelación, que ese es el punto de partida de la raza humana, después del tiempo del diluvio. Y desde allí  partió la propagación de las razas; partieron estos hombres y se comenzaron a propagar por toda aquella región.

¿Cuándo se comenzaron a propagar por aquella región? En el capítulo 10 de Génesis, versículo 1, se describe como estas generaciones escritas aquí, se formaron allí en los tres hijos de Noé; y se propagaron.

“Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet;” O sea los tres hijos que tuvieron hijos “a quienes nacieron hijos después del diluvio” y ahí la palabra los comienza a nombrar.

Los describe detalladamente, mostraremos a uno de ellos especialmente; A Sem. ¿Por qué Sem? Porque el pueblo escogido vino de los semitas.

Aquí Dios nos revela algo maravilloso; que cada nombre de cada uno de los descendientes de Sem, Cam y Jafet, tienen nombre de una nación. Y ellos se comenzaron a propagar desde allí en el medio del mundo.

Dice aquí en el capítulo 10 de Génesis:

“21También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.

22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.

 23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.

24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.

25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg [“división”], porque en sus días fue repartida la tierra; “

                                                                                                                      Génesis 10:21-25

En el tiempo de Peleg, hijo de Heber, que también tenía un hermano; en el tiempo de este fue repartida la tierra. Donde Dios repartió las naciones por el mundo entero.

Aquí está diciendo que fue repartida la tierra.

¿Cómo fue repartida la tierra?;

Si el hombre hubiese emigrado por sí mismo habría llegado y se abríase posicionado de una región por sí mismo, y habrían sido todos de una misma raza, ya que venían todos de un mismo padre Noé.

Pero después veremos más adelante, cuando Dios los esparció por medio de la tierra, que Dios les dio una naturaleza, una raza, una lengua diferente, distinta a la que tenían porque los tres hijos de Noé eran una misma raza.

En el inicio Noé, su mujer y sus hijos obviamente que eran una misma raza. ¿Cuál raza eran? ; La raza por lo que vemos aquí era la raza de Noé, una misma en todos ellos.

Y después de la Torre de Babel, la descendencia que va a ser descrita como la descendencia en que vendría a nacer el descendiente Abrahán, el que vino de Sem, va a ser solamente la que vino a través de Peleg, en el tiempo que se repartió la tierra.

La descendencia del hermano de Peleg; Joctán, es descrita a continuación en la Palabra pero después de lo relatado aquí no es descrita, como descendencia particular de Dios. Como aquella generación que quedó en aquella región, de la cual vino Abraham. Porque dice así:

“26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 

27 Adoram, Uzal, Dicla,

28 Obal, Abimael, Seba, 

29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán. 

30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente. 

31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 

32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.”

                                                                                                                      Génesis 10:26-32

Conoceremos ahora que en el momento de la descripción de la propagación de los hijos Jafet lo fue también la de sus hermanos.

                                                                                                                                                   “De éstos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones” Gén 10:5

Aquí Dios nos describe que se propagaron según sus leguas o idiomas, o razas, conforme sus familias indicando sus ancestros con el nombre de naciones, o sea siendo después de la distribución; millares de millares. Dios nos describe aquí la distribución de ellos como pueblos y razas e idiomas diferentes, después de la torre de Babel. Porque antes de la torre de Babel eran solo una raza y solamente después, es que el Señor los esparce sobre la faz de la tierra .Aquí Dios describe de como los distribuiría “en el futuro” sobre la tierra.

Como nos es revelado; hay una descripción del hermano de Peleg; Joctán pero después de esto no sigue la descripción a continuación en la biblia a no ser en la propagación de estos como pueblos sobre él mundo.

Ahora de la descendencia de Peleg va a venir la descendencia de Abraham, la que es del pueblo escogido de Dios. ¿Por qué la de Joctán no? Porque en ese tiempo fue repartida la tierra; queriendo decir así:

Que todos ellos se reunieron en la torre de Babel y pecaron, en ese momento fue en que Dios los repartió en el tiempo de Peleg, Dios en un abrir y cerrar de ojos, los repartió en toda la faz de la tierra. Y así fue lo que sucedió después de que Peleg es descrito, junto a sus descendientes. Ahora sus hermanos fueron distribuidos por la faz de la tierra por Dios en diferentes razas, tiempos, y lenguas.

En el tiempo que quedó entre la torre de Babel y la repartición por la faz de la tierra, este tal Joctán también fue repartido por el mundo entero. Así también lo describe la Palabra a él y a algunos de sus descendientes. Aunque eran descendencia de Sem, ellos fueron también los que participaron de la torre de Babel junto a el linaje de, Jafet y Can.

Ahora los descendientes de Peleg, fueron los que vinieron a ser descritos y los que se quedaron allí en esa región, en las naciones que bordean y avecinan  el monte de Ararat después de la distribución. Estos son los descendientes que Dios no tomó para repartir por medio de la faz de la tierra: sino más bien dejó en aquella tierra porque: de ellos vendría la descendencia de Abraham.

De ahí sería descendiente Abraham y de Abraham todo el pueblo de Israel, pero todas las otras naciones, inclusive descendientes de los semitas; de Joctán,  fueron repartidos por medio de la faz de la tierra en ese tiempo.

Queriendo  decir que en esta división, de la descendencia de estos dos hermanos, Joctan y Peleg. Dios divide una parte de esos descendientes:

De Sem, fueron los escogidos por Dios para que viniese a nacer Abraham y de ahí todo el pueblo de Israel.

Y los otros pueblos, los que se reunieron en la Torre de Babel, fueron repartidos por medio de Dios en el mundo.

Peleg y sus descendientes no hicieron parte de la torre de Babel y esto lo confirma la Palabra en que aquellos quedaron en esa región. Comprobándose así las promesas hechas a Abraham por Dios que fueron dadas para el pueblo de Israel por Dios en aquella región.

Gén 9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.Gén  9:1. De ellos fueron multiplicados los pueblos en toda la tierra. Pero antes de ellos ser repartidos sobre la faz de la tierra se reunieron sus hijos en una convivencia mutua alrededor de aquella región del Ararat.                                                                                      Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella. Gén 9:7.

Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. Gén 9:18.

Canaán fue el cuarto hijo de Cam, también del vendría a salir naciones; aquí en profecía Dios nos lo da a conocer.

Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het,

Al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,

Al heveo, al araceo, al sineo,

Al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos. Gén 10: 15, 16, 17,18.

“Toda esta descendencia de Canaán, fue distribuida por Dios.”

Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. Gen 10:19,20.

Estos son los descendientes de Cam a través de Canaán, después de la torre de Babel, porque vemos que la palabra dice: Por sus familias, lenguas, en sus tierras en sus naciones. En donde todo esto se dio solo después de la torre de Babel en donde antes eran una sola Nación, raza y lengua.

Ahora en el tiempo que Noé maldijo a Cam lo maldijo en su descendencia, en todos los pueblos que dé el vendrían.

Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Gén 9:22.

Ver la desnudez de su padre significa, ver a Noé desnudo en su naturaleza humana, llena de pecados y defectos e reír de ellos y burlarse al mismo tiempo, quedando su padre al desnudo frente a su hijo y este viéndole sus pecados, así Cam lo desnaturaliza en sus conceptos sobre su naturaleza. No viendo el pacto que Noé hizo con Dios, mas observando y apuntando los pecados de su padre.

Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,

y dijo:

Maldito sea Canaán;

Siervo de siervos será a sus hermanos.

Dijo más:

Bendito por Jehová mi Dios sea Sem,

Y sea Canaán su siervo.

Engrandezca Dios a Jafet,

Y habite en las tiendas de Sem,

Y sea Canaán su siervo. Gén 9:24, 25, 26, 27.

Noé maldice a Cam en su descendencia. Estos fueron pueblos enteros sin la bendición de Dios por generaciones.

Ahora del primer hijo de Cam que fue Cus, de él salió Nimrod.

Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.

Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

Gén 10:8, 9, 10.

Este Nemrod se hiso poderoso por el dominio, que tuvo sobre los demás en el tiempo entre el término del diluvio y el fin de la torre de Babel.

Tuvo el dominio de los hombres y fue el cazador de los poderes ocultos de la tierra y del sub mundo, los conquisto para sí y para la nación universal que él creaba. La palabra dice que fue el primer poderoso en la tierra, y vigoroso cazador delante de Jehová. O sea, en la tierra quiso ser igual a Dios usurpando el poder de Dios, al conquistar todos los seres humanos, dominándoles al crear una sola nación en un mismo querer, para así gobernar la tierra y el mundo espiritual.

 

 

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

Que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.”

“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.”

“Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” Gén 6: 1, 2, 3, 4.

En los tiempos pre diluvianos,  tuvieron los hombres contactos con los demonios  y le nacieron las aberraciones llamados; los Nefilins. Aberraciones que aparecieron por la maldad del hombre y de su relacionamiento con los ángeles caídos. Fueron gigantes en aquella época y después del diluvio también, aparecieron entre los hombres después del diluvio porque: en el tiempo de que fue maldecido Canaán de este nació Cus, del cual nació Nemrod, el cazador de lo oculto y del poder que naciera de los hombres en un mismo querer y pensamiento, los hijos de la relación entre potencias celestes rebeldes, y de los hombres entregados a ellos. Al mismo tiempo el nacimiento bestial espiritual, de una raza en un mismo querer, o sea el cuerpo de la “bestia”, que quería en un mismo pensamiento y querer el dominio en la tierra y en los mundos espirituales.

Y ahí a continuación en el capítulo  11 de Génesis dice:

“1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 

2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.”

                                                                                                                      Génesis 11:1-3

Aquí los seres humanos, todos aquellos descendientes de Sem, Cam y Jafet. Se reunieron en aquellas regiones. Tenían una misma concordancia, un mismo idioma, una misma religión, un mismo pensamiento, una misma intención; excluyendo a Peleg.

Ellos querían descubrir todos los misterios de la tierra y el cielo,  y así también quisieron adentrarse a través del ocultismo en las regiones espirituales. Obviamente que al hacer esto, se comunicaron con los demonios, así como lo habían hecho en los tiempos de los gigantes, antes de Noé. Aquí también lo hicieron nuevamente y se reunieron todos a invocar demonios;

¡Esa montaña de iniquidad es la gran ciudad y la torre de Babel!

O sea dice que hay una ciudad y en el medio de la ciudad una torre. Queriendo decir así; en el medio de la ciudad; el lugar que está entre todos ellos, hicieron esa torre. Pero esa torre, claro que es en forma real y también simbólica.

Vamos a decir así; aunque la construyeron físicamente el significado es espiritual. Es decir: quisieron llegar hasta lo más alto en el conocimiento trascendental para tener control de los cielos y de la tierra. Continuando, dijeron;

Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.” Génesis 11:3. Es decir con las propias fuerzas, conocimiento, con el fuego de su alma y de su libre albedrio.

Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra,” Génesis 11:4. Edificaron algo propio, algo hecho por ellos; de sus manos, algo hecho de la tierra para invocar demonios. Porque ahí está diciendo la Palabra que labraron con sus propias manos. Quisieron construir un poder para llegar al infinito para tener conocimiento de la tierra y de lo espiritual. Se reunieron ahí y concordaron con los seres espirituales; con los seres caídos. Y así también nos es revelado en Génesis 11:4,

“Y dijeron: Vamos, edifiquémonos”; o sea construyamos para nosotros “una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo”; que llegue al cielo, llegue hasta descubrir todos los enigmas, descifrar todos los misterios y tener todo el poder, todo en las manos, en la mente; en lo espiritual y lo material. Y dijeron:

“y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.” Sabían que Dios los podría esparcir por la faz de la tierra, entonces ellos querían tener un poder en el cual se pudiesen comunicar entre ellos espiritualmente para tener el dominio sobre la tierra y hacer un nombre; o sea tener un control sobre el universo; espiritual y material. Y esto lo vio Dios y por eso bajó:

“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.”                                                                                                                  Génesis 11:5.

Ahí Dios vio que como en el tiempo antes de Noé, antes del diluvio, ellos concordando y pactando con los demonios, tenían dominio entre el cielo y la tierra; de los elementos. En ese tiempo  Dios los destruyó sus planos.

Aquí Dios no quiso destruirlos como en el tiempo de Noé, sino que decidió bajar para ver que estaban haciendo; es claro que Dios obviamente lo sabía. Así vemos la voluntad de Dios continuando en la escritura;

“Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.” Génesis 11:6  

Dice que había solamente un pueblo. Así decidió Dios;

“Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.” Génesis 11:7

Aquí Dios no solamente los confunde, en el lugar de Babel; Babilonia; (confusión). También aquí hablamos de toda la región comprendida entra las “Naciones circunvecinas de aquel lugar en donde bajo Dios.” Que después de bajar Noé y sus hijos del monte Ararat,  fue exactamente “aquí” que fue su reunión, comprendiendo también todas las Naciones de Eurasia y Mesopotamia.

Se reunieron en esta región de “Babilonia,” todas aquellas naciones envuelta de Ararat. La Palabra describe aquella región de Mesopotamia, como el punto de encuentro donde se reunieron los hombres del mundo antiguo que existían en esa época, pero no necesariamente todos ellos en forma física, sino (espiritualmente) en un mismo pensar, sentir y creer, y uso de sus facultades mediaticas, entre ellos y los demonios; en este caso, lo que es contrario a Dios.

Eran una misma raza, aunque se hayan repartido por todas esas regiones. Ahora la descripción de génesis diez como lo describen de como las razas fueron repartidas por esas regiones: Se repartieron desde los descendientes directos de los tres hijos de Noé, en una misma raza. Porque eran de la descendencia de Sem, Cam y Jafet, de un mismo padre, Noé. La división de razas en culturas diferentes y en regiones del mundo distantes las unas de las otras fueron solo después de la (división).

En este tiempo ellos tenían un contacto, no solamente físico, sino además un contacto mental. Y esa ciudad “significa” no solamente una ciudad con una serie de casas y edificios como nosotros las conocemos, sino que también; una concordancia, una vivencia, una misma cultura. Y así formaron en el pecado de uno, el pecado de todos. Ya que todos eran uno.

Y aquí Dios baja y hace que ninguno entienda al otro. Y para que eso suceda ya que uno estaba al lado del otro, va a decirnos la revelación, como lo decimos en la Palabra que leímos antes; “Que en los tiempos de Peleg, Dios distribuyó las tierras,” o sea, los tomó y los agarró y los esparció por el mundo entero, en un abrir y cerrar de ojos. Por eso dice la Palabra.

 

“8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel [compárese al hebreo balal, “confundir”], porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”

                                                                                                                      Génesis 11:8-9

Entonces vamos a considerar lo siguiente: que el Señor en tiempo de Peleg: en ese tiempo, ellos tenían esa Ciudad; esa misma concordancia entre ellos y los demonios. Y Dios bajó y los repartió por toda la tierra.

La descendencia de Joctán junto con los otros pueblos que moraban entre Ararat y los pueblos alrededor y que se reunieron en Babel, fueron esparcidos. En esa confusión fue esparcida en todo el mundo el hombre, con razas, con sus lenguajes distintos unos de los otros. Por eso dice: “y Dios confundió las lenguas”.

Pero la descendencia de Peleg no, estaba en aquella región,(BABEL) y fue la única que quedó en aquella región. Por eso que allí en Hechos 17, se leyó al principio como Dios repartió las naciones en el medio de la tierra.

Esa misma Palabra de Hechos 17 está aquí en Deuteronomio 32:8-9 que dice;

“8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.

 9 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.”

                                                                                              Deuteronomio 32:8-9

¿Qué dice aquí? Que en aquel tiempo de Peleg Dios los repartió en aquel lapso de tiempo,  y ahí Dios tomó a estos pueblos y los colocó en el planeta entero, en una lengua diferente y en una raza diferente el uno del otro. ¿Dónde dice una raza diferente? Bueno, cada raza tiene una lengua diferente, viéndola en la separación las unas de las otras,  también viendo esto en la forma tradicional y antigua, es obvio que cada región adquirió un mismo lenguaje. Continuando en Deuteronomio.

“Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres.” Los dividió porque ellos estaban juntos y concordaban en querer llegar a los cielos, en toda sabiduría y conocimiento de ellos y de los demonios.

“Estableció los límites de los pueblos”, significa que les dio una región pero también una capacidad de poder ver, poder encontrar entre lo espiritual y lo natural; respuestas, o también hallar a Dios a través de lo palpable.  Por su pecado Dios les privó hasta de su presencia, a estos pueblos que esparció, porque se habían reunido para invocar demonios.

Puede ver que ninguno de ellos encontró a Dios, a no ser la humanidad en la descendencia de Abraham y que a Peleg, lo tenemos como el principal de este tiempo. Heber, Peleg en el tiempo de Heber. Leemos aquí en Génesis capítulo 10 versículo 21 por eso dice en esta Palabra:

También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber,” y describe ya la descendencia de Sem como los que vinieron de Heber y que nació Peleg y su hermano Joctán, el cual no se siguió describiendo en las generaciones venideras. Se coloca Joctán como aquello que estaba también concordando con estos que estaban reunidos en la torre de Babel. Siempre continuando en la revelación,

“Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.”

¿Por qué según el número de los hijos de Israel?

Porque Dios quiso que a través de los siglos de los siglos, y a través de cada uno de los pueblos, se propagase el evangelio por medio de la tierra, y pasase de generación y generación; y  a su tiempo el Señor, cuando se mostrase a los hombres y viniese en nuestro Señor Jesucristo; a su tiempo; Dios recogiese en los siglos pasajeros y venideros por medio de la Palabra a sus hijos. A sus hijos de diferentes culturas, en su tiempo secular o en su época milenaria, a su hora  debida, y en los diferentes pueblos.

O sea, las razas que hay esparcidas por el mundo, Dios las creó en un abrir y cerrar de ojos; ahí tenemos en esa revelación y en ese conocimiento maravilloso que el Señor nos describe aquí; “Glorias a Dios por todo eso que estamos viendo.”

“Edificaron una torre en medio de la ciudad”, pero cuando el Señor los repartió dice así en el versículo 8 de Génesis;

“Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad”. No dice que dejaron de edificar la torre, dice que dejaron de edificar la ciudad,

“Por eso fue llamada el nombre de ella Babel”. O sea la ciudad es la propia torre de Babel.

No quiere decir que no haya una torre en el medio. Pero la torre era la maligna intención de los hombres, de reunirse en un mismo pensar, en una misma religión, en un mismo poder, queriéndose hacer un nombre.

O sea; manifestándose así sobre la tierra y los cielos; el poder del hombre reunido y así, concordando con los demonios, levantarse contra Dios en medio de la tierra. Por eso es que Dios los dividió y los esparció por medio del planeta, por medio del mundo.

Y así vemos esta Palabra maravillosa que Dios nos revela en esto aquí. Después en el mismo capítulo 11 de Génesis, va a describir las generaciones. Vamos a leerlo y reflexionar nuevamente para que quede conocimiento de lo se está leyendo;

“10 Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio. 

11 Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.

12 Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala. 

13 Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 

14 Sala vivió treinta años, y engendró a Heber. 

15 Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 

16 Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.

17 Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 

18 Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu. 

19 Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas. 

20 Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug. 

21 Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.

22 Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor. 

23 Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas. 

24 Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré.

25 Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas. 

26 Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.”

                                                                                                          Génesis 11:10-26

Vemos que la descendencia que viene a ser descrita aquí, los descendientes de Sem, donde sale Heber padre de Peleg, los que quedaron después del diluvio en aquella región descritos aquí; estos son los descendientes de Sem. Los que vinieron del hermano, de Peleg. Los de  Joctán, son poco descritos y fueron repartidos en aquella época.

Podemos ver que los descendientes de Sem vivieron cientos y cientos de años y también después de Peleg vivieron también mucho. Queriendo decir la longevidad que hubo en la descendencia que venía a de ser del pueblo escogido por Dios. Que es la ascendencia de Abraham. Aquí son descritos ellos en forma separada del hermano de Peleg.

Y así vemos que el Señor agarró todas las naciones, las razas, o sea todas esas razas y las repartió por medio del mundo. Dejando diferentes razas en tiempos diferentes.

Si Dios quiso que algunos apareciesen algunos años antes y otros años después en medio de la tierra, “es cosa y ciencia de Dios.” Porque Dios quiso que cada una se perdiese en los tiempos una de la otra para que no se reuniesen nuevamente y llegasen a reunirse en un mismo pensamiento y concordasen con los demonios.

¡Por eso es, que hoy en día la torre de Babel, la nueva torre de Babel, está destruyendo el mundo! Aquella unión entre los hombres y el falso profeta entre los demonios y la bestia: se forma la ciudad corrupta bajo el dominio del dragón (el mundo entero reunido para contrariar a Dios.)

Cuando Dios vio que el hombre se reunía en la torre de Babel y construía esa ciudad, esa torre inmensa. Bajó y los repartió por el mundo. Bueno ahora en la actualidad ya están repartidos por el mundo. Esa Torre que hay hoy en día construyéndose, Dios también bajará y destruirá al hombre y llevará su pueblo.

Así como separó a la descendencia de Sem, así también separó su iglesia; a Israel y nos llevará con Él, consigo para los más altos cielos. Amén. Describo y doy fe que esta revelación es verdadera. Siervo de Dios, Juan Sebastián González Jiménez.

Creación del hombre por Dios en la faz de la tierra y su propagación por el mundo en el tiempo de las eras:

terranormal

 

Primera Parte; Cristo el primogénito

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez 

Revisada por Delfina Isabel Gonzalez Jimenez

 

En lo que respecta al hijo de Dios y su manifestación en el mundo, este misterio es conocido antes de la creación del universo, como está escrito:

 

“Ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,” 1 Pedro 1:20

 

“A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” Romanos 3:25-26

 

Y Dios constituyó al Verbo en carne, manifestación plena de Dios entre los hijos de los hombres: para que reinase sobre todo poder terrenal y espiritual por encima de toda potestad, principado y poder, y para con los hombres circundando y andando, por sobre toda la creación.

 

“2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 

3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”

 Hebreos 1:2-4

 

Jesucristo es el poder en cuerpo de Dios (este es el Cristo) y por medio de su Espíritu, se manifestó en medio de la creación, para traer lo creado por ÉL; el hombre, para sí mismo. Ya que el hombre se había perdido.

 

No viniendo en el cuerpo formado de Adán, el cual se deshace, sino en la manifestación del cuerpo en gloria de Dios; Jesucristo.

 

Así también nos dice la Palabra en hebreos capítulo uno, versículo diez: “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.” Hebreos 1:10

Nos dice la Palabra que; Dios es el creador y fundador de todo lo hecho, pero hay una creación eterna  y otra pasajera, la Eterna lo es en Cristo y es parte de Cristo, sin embargo  la pasajera como es el universo palpable por nosotros, la cual dejara de ser, es  hecha por El pero no es parte de El. Digo esto de lo fue creado por Dios, atreves de Cristo en este sistema pasajero que conocemos ahora, pero Dios quiso que solamente en Jesús tuviésemos la creación Eterna. En el Eterno hecho en Él.

Universo Eterno hecho en el Hijo, perdurable, según la eternidad del Verbo, manifestado en medio de los hombres. Todo esto ordenado y hecho por el Padre; para reunir en sí mismo la creación perfecta, manifestada en Él. Dejando para atrás; para perdición, aquella hecha rebelde; la construcción hecha en la envoltura animal de los hombres.

Él rescata sus almas; la de los hombres, en la promesa de un nuevo cuerpo glorificado;  en la nueva humanidad celestial de Jesucristo. Nosotros seremos dados en definitiva a Jesús, en la resurrección de los muertos.

También así para castigar en este fin; en el día del juicio final, a los ángeles rebeldes, y reunir los poderes creados, los santos ángeles, para  su propia gloria y majestad. Siendo así,  Él; Jesucristo, estará sentado con los hombres en definitiva a la derecha de Dios Padre, para reinar como Señor de la Gloria que es.

Así Él, Jesús, es el Verbo creador. Son otorgadas a Él todas las honras y toda la gloria, como dice en el Salmo: “Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti.” Salmo 102: 26-28

Todas estas manifestaciones, del poder de Dios entre los hombres, son para dar glorias al Señor que vive y perdura para siempre, entre los hombres redimidos por sus misericordias. Al contrario; los que queden en el pecado, envejecerán y serán convertidos en polvo. Así también  es glorificado el Señor por la Palabra, en lo que dice:

“Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.”  Isaías 51:6

Comprobamos por las Santas Escrituras que el Señor Jesús es glorioso y lo es para siempre. La Palabra testifica, de como Él vino hasta nosotros, por medio de la promesa hecha a Abraham. Génesis 15: 17, 18, 19, 20, 21

“17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; 

19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, 

20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,

21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.”  Génesis 15:16-21

La promesa se fue cumpliendo; en el legado de la tierra prometida, con todo y todas las naciones en las manos de Israel. Una tierra dada por Dios a su pueblo, como herencia a su hijo Israel. Una vez  liberado él de los opresores y esclavizadores de Egipto. Significando Egipto, el mundo; la tierra prometida, la promesa de los cielos. Esto prefigura la promesa celestial, después de la muerte y resurrección de Israel, quiero decir, la liberación en la pascua, en el pasaje de la muerte para la vida, en la propiciación en la sangre del cordero pascual.

Así, la salida de Egipto hacia la tierra prometida, es prefigura del paso de la muerte a la vida. El hecho de atravesar el mar rojo dividido, y el caminar por el desierto solo con el poder de Dios, significa caminar por lo seco, sin hundirse por sobre los abismos y salir de este mundo a través de los cielos. Como nos es dicho por el Señor en Isaías.

 “9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón? (Rahab significa monstruos marinos o demonios)

10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?

11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.”

Isaías 51: 9-11

La salida de Israel del mundo y su ascensión a la tierra prometida por Dios; fue cuando dejó el mundo de pecado y salió en una caminata por el desierto. O sea, Egipto, el mundo es lo dejado para atrás, atravesando el lecho del mar rojo que prefigura los abismos, pero pisando por tierra seca, significando el poder de Jesús, el camino seco limpio y puro que: conduce a la Vida, a la Tierra Prometida. Como el propio Dios nos dice:

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

También, la separación de las aguas del océano significa: la abertura de los cielos para dar paso al tiempo de resurrección y arrebatamiento al pueblo escogido, por sobre de los tres cielos junto al Señor Jesús. Ver 2 Corintios 12: 2-4. Como también dice en Reyes 8:27 y el Salmo 148:4-5.

 

“22 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),

4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.”

2 Corintios 12:2-4

 

“Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado”? 1 Reyes 8:27

 

“4 Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.

5 Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados.” Salmos 148

 

Y así Dios promete para la Eternidad con Él: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. “ Isaías 57:15

El Señor nos revela que con Él moraremos después de la liberación del mundo en los más altos cielos.

Con Moisés y el pueblo, Dios también hizo la promesa.

Como dice:

“7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. 

8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.” Éxodo 24:7-8

Al conocer los Israelitas la voluntad de Dios, y habiendo sido leída la Ley para ellos por la cual se regirían de ahí en adelante, habiendo sido dada la disposición de Dios al pueblo, adentrándose en sus corazones por medio de la lectura, leída por el intermediario entre Dios y el hombre; Moisés, y llegando este poder en palabras y en Espíritu al entendimiento de Israel, ellos; los hombres de Israel, recibieron el mandamiento de Dios como pacto eterno. Concordando con Dios.

La sangre de sacrificio del pacto; entre Dios y los hombres fue esparcida sobre ellos, mitad sobre los hombres mitad sobre el altar. Considerando el altar; el lugar santo, el lugar de Dios, donde eran santificadas las ofertas, este era el punto de partida de los hombres en dirección de Dios; en un sacrificio de holocausto, o sea; una vez pasado el hombre por el fuego, en la purificación de Dios y quemado el pecado o la culpa, por el sacrificio del inocente pagador, el hombre ya limpio y puro, podría adentrarse en este hecho, en la sangre del pacto. Dicho de otra manera; el alma del inocente; que era la sangre, adentrándose junto al perdonado. En este caso, en Éxodo 24:6,10,  hablando del pueblo de Israel; en este sacrificio lo vemos adentrándose en la presencia de Dios.

“Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.” Éxodo 24:6

“Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.” Éxodo 24:10 

Aquel que pasa por el altar en sacrificio, para el perdón de Dios; ve a Dios, y con Él se encuentra en su montaña de poder; en su trono, y vive para siempre.

“17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eúfrates;” Génesis 15:17-18

Las mitades del animal en sacrificio significan; la abertura del cuerpo natural para ser portal  y camino al cuerpo espiritual; el paso del alma en rescate, una vez, habiendo sido abierto el camino, entre la carne o el cuerpo (mundo), es liberada el alma.

Significa la subida del alma; desde el mundo y entre los cielos, en dirección al paraíso.

El cuerpo del pecado, es la prisión del hombre en este mundo. Las dos mitades representan los primeros cielos; el tercer cielo lo representa el llegar al Sinaí donde Dios se manifiesta a su pueblo y le entrega la ley la que en su cumplimiento estos llegarían a Dios, el fuego que pasa entre ellas es El Espíritu Santo con el alma del hombre redimido, hasta que esta pueda, en el Espíritu del inocente, subir sobre el tercer cielo hasta la morada de Dios.

Este camino de apertura para el hombre, entre el mundo hasta arriba de todos los cielos: no puede ser abierto por poder humano, ya que el hombre se encuentra en la condición de prisionero, en su propio cuerpo de pecado natural.

El vehículo; es el propio cuerpo del santo en sacrificio, no pudiendo ser santo, el animal sacrificado en sombra del verdadero santo, sino el cuerpo del hijo de Dios y su Espíritu; el cuerpo de Cristo.

La palabra dice: “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25.

Conocemos por Cristo la resurrección,  y si hay resurrección hay vida, una nueva en Él: dejada para atrás la vieja en la carne y mortal. También aquí el Señor Jesús no dice; que los muertos viviremos nuevamente para la eternidad por el único camino que hay; Él. Así también en otro lugar se nos revela.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

Siendo así, Jesucristo es el único medio de salvación, y de llegar a Dios Todopoderoso. También, Él era el camino seco que llevaba a los israelitas por entre las dos mitades del mar rojo, para la tierra prometida.

Cristo, era la llama de fuego que abrió ese camino, entre las mitades del holocausto, de Abraham en el pacto, para llegar hasta Dios. Como el gran y absoluto poder de Dios nos revela en Juan:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Juan 10:9

Cuando Jesús dice “por mí”, Él dice; que el poder, el medio, el cuerpo, la forma; es Dios: como entrada, y puerta a los cielos y a la Nueva Tierra prometida; de gloria y salvación. Y dentro de su gloria e imperio divino hallaremos pastos, o sea; gozo de glorias en vida eterna.

Para entender, como Dios le colocó en todo y sobre todo a Cristo, le vemos como hijo de la promesa; cuando él esperó el tiempo aceptable para presentarse a los hombres, como se mostró a Abraham. Abraham esperaba una tierra, en una promesa de Dios, y también un hijo primogénito. Como dice en algún lugar: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.” Gálatas 3:16

Así vemos en la genealogía de Abraham, escrito en el evangelio de Mateo. Y aquí refiriéndose a Jesucristo en el libro; “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.” Mateo 1:1-2.

Y así, por consiguiente en su descendencia hasta que llegamos al final que dice; “y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.”  Mateo 1:16

Como conocemos por esta escritura que: es de Cristo que se cuentan las generaciones; primero a partir de David, en lo que dice  “Libro de la genealogía de Jesucristo” Hijo de David y después de Abraham, porque: se refiere al hijo de los hombres; a Jesús. Hablando Dios, de su hijo anteriormente en David y Abraham. Él, Dios, lo hace saber en lo que se refiere al descendiente que es Cristo por la promesa, y no como hijo de la carne que fue Salomón.

Hijo de David por el trono de Israel, en donde se sentaría el descendiente heredero y eternamente el Cristo.

Hijo de Abraham por lo cual vendría a ser la nación de Israel, por la fe

Hijo de Dios en la promesa en Él, hecha por Dios.

Por lo tanto, a los hombres les fue cumplido en lo que se refiere a promesa, pero es Dios que manifestó esta promesa en su hijo; Jesucristo. Hecho carne, como igual a los hombres, mas sin pecado y su alma venida de los cielos de parte de Dios, siendo la expresión viva y perfecta de Él, en medio de los hombres.

En Abraham se cumplió la promesa, cuando en la descendencia de Isaac y después Jacob, vinieron a descender y nacer de ellos las generaciones de los hombres escogidos por Dios, hasta que se llegó a Cristo. Como lo fue la nación de Israel, pero ahora nacida en el Espíritu de Dios, no más como sombra de lo verdadero que vendría en Cristo. Entendemos por Dios que: Cristo es el cumplimiento de la promesa, también el Rey prometido a Israel como lo fue en prefigura David, y Jesús es el Dios mismo entre los hombres.

Jeremías 31: 31-33

“31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 

32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.

33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jeremías 31:31-33

Prosiguiendo con el evangelio de Mateo 1:17 “De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.”

Abraham, David, y la deportación de Babilonia y de esta hasta Jesús, suman catorce generaciones cada una, sumando ellas tres tiempos. Son 42 si son contados como meses, son 1260 si son contados como días. Siendo el mismo tiempo en días y meses, del tiempo de los dos testigos, en su ministerio en la tierra. Refiriéndose al testimonio de la promesa hecha a Abraham y por medio de todos los profetas a respecto de Jesucristo. Testimonio de todas las generaciones reunidas en El Mesías.

 “2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses

3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.” Apocalipsis 11:2-3

Así como las promesas demoraron hasta el día de Jesucristo, para la manifestación plena de Dios en el Verbo. Así también, ahora testifica la palabra de Jesús en la boca de estos profetas, en el testimonio, en la predicación del Evangelio Eterno, por parte de los testigos. Que al término de sus ministerios; tocará la séptima trompeta. Concluido todo en Cristo y para Cristo. Estará todo consumado, como al término de las tres generaciones, contadas anteriormente que fue todo para llegar a Cristo.

A David Dios le habló;

 “5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 

6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.”

2 Samuel 7:5-6

Dios pregunta a su siervo; si él le podría hacer casa. Dios estaría por casualidad, ¿en manos de los hombres?, en las manos de aquellos que ¿son hechura y criaturas de Él? Aunque David fuera rey de Israel, Israel es también el pueblo hijo de Dios; pueblo separado y escogido por Dios. No hay en él, digamos en el hombre (criatura de Dios) ni la santidad, ni la fuerza, ni la sabiduría, ni las herramientas, ni las piedras, ni las columnas, ni las puertas, ni cosa alguna de como edificar la casa de Dios Todopoderoso.

Del tiempo en que Israel fue sacado por Dios de Egipto, le llamó Dios a Israel, de su hijo: “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.” Éxodo 4:22

Pero por casualidad ¿Dios a Israel no lo llama de su hijo? ¿No moraría el padre con sus hijos? es más, ¿siendo aún el propio Dios? Entonces, ¿qué es lo que el Señor nos dice al respecto?: Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,”  2 Samuel 7:10

Movido de misericordia y estableciendo su trono en su nación santa; Dios le hace una promesa al rey (David); que le prepararía lugar o casa en su lugar; (lugar de Dios) en la tierra prometida. Tierra en la cual jamás será removido, ni los afligirán los hijos de perdición.

David aquí recibe la promesa de Dios, en donde también le dice:

“12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 

13 Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;” 2 Samuel 7:12-14

El hombre tiene la promesa; y Dios el poder de concretizarla. Valiéndose de los hombres, en aquella descendencia escogida por Dios en Abraham. Dios la realiza a su tiempo, en el propio Dios, en su Verbo, para que esta; fuese Eterna. Así observamos en lo que dice; “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.” Romanos 4:13

Es con esto es que, comprendemos que el poder de Dios está en la promesa, en el descendiente, por la fe, don dado por Dios, camino, el que nos llevó hasta Jesucristo. Hablando aún del poder de Dios que vivifica los muertos para la vida eterna, cumplida en la promesa hecha al padre Abraham que; pasó esta promesa al descendiente hasta llegar a Jesucristo;

Confirma la profecía en la palabra.

“17(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

18  Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.” Romanos 4:17-18

Por el Espíritu Santo nos es revelado a través del apóstol Pablo, hablando del hombre en Cristo:

2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 

4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” 2 Corintios 12:2-4

Ese hombre; es la revelación en Cristo, es el hombre hecho en la promesa dada a Abraham en la fe. El hombre hecho rey en la promesa a David, y el hombre hecho en la promesa por medio de los profetas; y el hombre hecho en la vuelta de Israel desde la Babilonia para la reconstrucción del templo; Y todo esto es por Cristo y para Cristo, para que Israel habitase para siempre en la tierra prometida por Dios. Y ahora hablando de la salvación en Jesús.

Jesús; es el hombre, en que se cumplieron todas las promesas prometidas por Dios, a través de las generaciones; el Dios salvador nuestro.

Esta generación de Jesús, es la realización de Dios, en su obra, a través de la manifestación del Verbo, en las promesas hechas por Dios a Israel.

Cuando Ezequiel entrega las medidas del templo; que es el cuerpo y habitación de Dios, para Dios morar con los hombres, con ellos en la Eternidad. Dios nos muestra la medida de Israel, a través de la descripción del templo entrando a través de Él; de este Santuario, por sus puertas, en la medida del varón perfecto; esto es, Cristo.

“En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.” Ezequiel 40:1

En este tiempo descrito aquí, Israel esperaba la promesa de volver a Canaán, después de setenta años de cautiverio. En este tiempo; después de catorce años de haber sido destruida la ciudad y su templo. En esta generación después de Abraham y del tiempo de David, habían pasado catorce años desde la destrucción de la ciudad; Jerusalén y del templo del Señor.

Cuando el pueblo de Israel terminó el exilio de setenta años, en Babilonia; estaban en la espera de la reconstrucción del templo y de la ciudad; Jerusalén; En este tiempo volvieron ellos a Canaán y reconstruyeron el templo y los muros. También después de contar, esto entendido por la revelación de Dios, las catorce generaciones de David hasta este entonces; ellos pudieron volver. Ahora, para que fuese la verdadera reconstrucción desde ahí en adelante, Israel debería esperar en las medidas, en el varón, en la medida perfecta; Cristo.

Habían transcurrido, catorce generaciones desde David hasta entonces, de su vuelta de Babilonia a Canaán. Esperaron catorce generaciones para que se concretizase la verdadera reconstrucción que fue Cristo; Jesús.

Ezequiel es arrebatado en el día del Señor; catorce años tras la destrucción de la ciudad, y le fue mostrada una nación futura, y el Templo del Señor, en las medidas de Dios.

Ya en el término de las generaciones de Abraham hasta David, y de David hasta ese día, esta fue la ocasión, donde el profeta recibió las medidas del templo del Señor, que es el día de la manifestación de Dios, en la palabra dada a Ezequiel hasta Jesucristo, que serían el transcurrir de catorce generaciones más, para que se manifestase la revelación del verdadero templo, en el Verbo, en el Ungido de Dios que es Jesús.

En corintios vemos que el hombre arrebatado a los cielos, es este; el hombre que recibe las revelaciones de Dios, los testigos, o sea, el testimonio final de predicación del evangelio Eterno. El hombre como lo es Ezequiel, como Pablo y como los testigos; profetas de Dios, que en estos tiempos del fin; reciben las revelaciones de Dios, junto a la generación de Jesucristo que, es la Iglesia y es el propio Jesús; en la manifestación plena de su evangelio, en el tiempo final.

Pablo habla de este hombre, hablando como si fuera de él y de algún otro; del hombre que fue arrebatado al paraíso, el cual subió de la tierra a través de los cielos y vio cosas inefables que un hombre no podría hablar. Pero en el poder de Dios; en Jesús, en la palabra, puede contarlas y hablarlas a los hombres, como lo será en la predicación, en el testimonio final del Evangelio Eterno, para entregarlas a la Iglesia, por el poder del Espíritu Santo, en las revelaciones dejadas para los tiempos finales, por los instrumentos de sus dos testigos y de sus profetas.

Al Apóstol Juan; le dice Dios en el libro de las revelaciones;

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.” Apocalipsis 10:4

Es decir, el mensaje traído por Dios; viene en el mensajero; la voz de Dios, viniendo y descendiendo de los cielos, como un arco celeste por encima de su cabeza; confirmando así la alianza de Dios con los hombres, como fue para Israel a través del profeta Ezequiel.

Los siete truenos; son los misterios de Dios, revelados por el Espíritu Santo. Como las revelaciones dadas a las siete iglesias, escritas en el libro de las revelaciones en su inicio.

Juan, guarda las revelaciones por el mandato de Dios. Estos misterios fueron guardados, en el Espíritu Santo en los hombres, para ser revelados al final de los tiempos.

La voz del Señor ordenó a Juan; “Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas”, o sea, el Señor es quién dice esto. También nos es revelado aquí; el momento de ser revelado el misterio de lo que dijeron los siete truenos. Serían dichos por el Espíritu Santo, cuando quisiere Él, en su momento oportuno.

Cuando dice, “sella”; nos dice: guarda en un libro sellado, en el secreto del Espíritu Santo.

2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;  3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.” Apocalipsis 10:2-3.

El mensajero carga el mensaje en la mano, indica que es por medio de él. Dios lo usa como instrumento, como usará también a sus dos testigos.

El ángel carga el mensaje en un libro abierto, nos damos cuenta así que: él es el instrumento por el cual Dios, entrega las revelaciones a los hombres.

El libro o librito que carga el ángel; son las revelaciones de Dios, en la palabra y en misterio, de lo que vendrá a acontecer en los tiempos finales. El ángel, coloca los pies, uno sobre la tierra y otro sobre el mar, indicando la autoridad de Dios sobre todas las cosas.

No solamente al ángel, es dado el mensaje en el libro, sino que esta revelación y palabra de Dios, es también para los profetas que son los dos testigos y la Iglesia, que vendrían a recibir los siete truenos que;

Es el testimonio de la palabra y revelaciones de la vuelta de Jesús; predicación del evangelio Eterno de Dios por los testigos.

La gran voz es de Dios, el león; y el ser viviente, pero también es el león de Judá, que es Jesucristo. Cuando clamó Dios su palabra en misterio, fue entregada ésta a los profetas, no para el tiempo de Juan, sino para el hoy presente, porque así dice Dios: Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.” Apocalipsis 11:1

Revelándonos Dios, el varón en la medida perfecta; Cristo; que es la caña de medida, que le fue entregada a los testigos, para así con ella revelar y predicar; en porción doblada, a la iglesia, en el interior de su templo, en el final de los tiempos. Es decir; en Espíritu y en verdad, en el espíritu de Elías, dejando el atrio exterior afuera; que significa la iglesia carnal doctrinada en la carne y no en el espíritu, la cual será pisada por los gentiles; será esta, una iglesia idólatra y carnal, dejada a sus propias pasiones, por lo cual será totalmente destruida por Babilonia, o sea el mundo.

“La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.” Apocalipsis 10:8           

Tomado de la mano de aquel que yo envié como mensajero, las revelaciones del libro abierto, con todas las profecías, del que ha de venir, del que fue, y del que es. Para que sea mi testigo de toda palabra revelada en la Biblia, escrita desde Moisés y los Profetas, Salmos, hasta Jesucristo. Lucas 24:27, 4, 45.

“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” Lucas 24:27

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;” Lucas 24:45

“Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.” Apocalipsis 10:9

Refiriéndose aquí, a lo mismo escrito por el apóstol Pablo, en Segundo Corintios 12: de aquel que fue testigo y que “hace catorce años fue arrebatado a los cielos”, siendo testigo de cosas que el hombre no podría ver y hablar. En el libro de las revelaciones de Juan, en Apocalipsis, el librito; son los siete truenos, que significa el testimonio dado a los testigos en el tiempo del fin.

Este libro es la revelación de Dios en porción doblada de todo lo que ya está escrito en la Biblia; Poder de Dios, revelado en la palabra a toda la iglesia, antes del fin.

El ángel dice al profeta, en el hoy; tiempo de la manifestación de Dios. El mensajero de Dios no le habla solamente a Juan, también al espíritu del hombre que tiene comunión con el Espíritu Santo; que es la generación de Jesucristo.

Al decirle el mensajero “toma y cómelo”, significa que lo guarde como lo es la espada flameante; que es la palabra de Dios, dentro de su corazón, para testimonio a la iglesia de Jesucristo, antes de su venida.

“Y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”. Amargo; se refiere por los que no escucharán el testimonio final y se perderán. Dulce en la boca; es por el poder doblado de la palabra; en el Espíritu Santo de Jesús.

Y él me dijo: es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.” Apocalipsis 10:11.

¿Y qué significa en lo que dice que profetices otra vez? ¿No es verdad que toda palabra ya fue predicada al mundo, por la iglesia a través de los siglos?

¿Vendrá a ser predicada una vez más? Porque así dice Jesús cuando sus discípulos le interrogaron acerca de Elías: “10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.”  Mateo 17:10-12  

Aquí está hablando Dios, del Espíritu de Elías que vendría en los dos testigos, antes del fin, como vino en Juan el Bautista. Porque así dice la palabra por el mismo Jesús: “12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.” Mateo17:10-12

Jesús habla aquí del espíritu de Elías; como lo fue el espíritu en profecía en Juan el Bautista. Que también harían el mismo mal al Mesías, que era Él; el hijo de Dios.  Y se refería también al espíritu de profecía  que vendría en los dos testigos, el cual restauraría todas las cosas, antes de la gran venida del Señor Jesús, en los tiempos de Apocalipsis. Una vez restaurando ese tiempo, sonaría la séptima trompeta, en la consumación de toda la gloria de Dios, en la tierra y en los cielos.

 “1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. 2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.” Ezequiel 3:1-2

Aquí es el propio Dios el que habla con Ezequiel. Para comer el rollo, o sea, para tomar el libro de la palabra de Dios y comerlo, con el mensaje para Israel, y transmitirlo a los israelitas en el exilio de Babilonia. Así el sería vaso o, aceite de la palabra de Dios, para testimonio de la voluntad de Dios, como es en el tiempo de los testigos de Apocalipsis.

“Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.” Ezequiel 2:3

El libro y los siete truenos, son la voluntad de Dios, en su palabra y el propio Dios es quién lo que envía.

“3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.” 

“4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.”

Ezequiel 3:3-4

Alimenta tu vientre, es decir da de comer a tu ser, significa que queden las palabras de Dios en tu corazón. Predica mi libro; dice el Señor, y será dulce en tu boca como la miel, porque este  mensaje sería predicado solo a la casa de Israel antes de su vuelta a Canaán.  En aquel tiempo cuando él fue mandado para reunirlos en la revelación, nuevamente en medio como nación. Al ser solo para Israel este mensaje, y la descripción de las medidas del templo; es que es dulce. Lo amargo, como está escrito en Apocalipsis, es por el juicio a todo el mundo. En lo que respecta a la casa de Israel, en aquel tiempo está escrito:

 “5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.” Ezequiel 3:5

Para comprender plenamente a Jesucristo, revelado en el testimonio final de la iglesia; la iglesia tiene que ver a Jesús; revelado en sí mimo, después de cumplirse las generaciones hasta Él, en la concretización de todas las cosas. Aquí nos ha sido revelado el Dios de Israel, en Él también, cuando dice la profecía por el propio Jesús:

“19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 

20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 

21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.” Juan 2:19-21

El que generó al hombre de Dios fue la promesa. Ahora Dios generó a su hijo en el cumplimiento de esta promesa. Todas las generaciones vinieron hasta Cristo y este; nacido, sacrificado y resucitado; para gloria de Dios, amén.