La Sabiduría del Génesis Cap 3: “Nuevos Cielos y nueva Tierra a partir de Cristo”

11a

“Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.”

(Proverbios 8:30)

La Sabiduría estaba con Dios, ordenándolo y haciéndolo todo y eran y son las delicias de Dios de día en día, o sea de “día en día” de la creación, no dice de día, noche y día. El siempre para Dios es un día, sin embargo para nosotros (en este mundo) hay noches y días.

Lo escrito arriba está hablando de “un día” (el día de Dios) que el Señor tiene dominio y está El en ese tiempo enteramente en ese día, en la construcción y transcurrir de todo el universo y de toda la creación. O sea el tiempo del Señor no es el mismo nuestro. Él creó todas las cosas desde el inicio del universo. Allá en el génesis inclusive antes del tiempo de Adán y Eva en el paraíso. También después que los colocó aquí en la tierra.

Conforme lo escrito en el versículo treinta, El Señor jugaba, se alegraba, con su obra y estaba la sabiduría de Dios con Dios, y el Verbo de Dios es el que construía y hacía todas las cosas en el mundo espiritual y material.


“31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.”

Es la alegría y perfección de Dios, la cual manifestándose  convive junto a lo creado y se regocija El, en la parte habitable del mundo de hoy como lo conocemos (lugar seco o “la tierra”), en donde coloco Dios al hombre, que es su alegría sobre ella.

Porque dice lo siguiente “Y mis delicias son con los hijos de los hombres.” Por esto sabemos que la sabiduría de Dios nos anunció a través de todo el proyecto de Él y por medio de sus profetas que ; vendría la consumación máxima y plena de su creación en la manifestación del verbo, como un hombre, pero no como un hombre como el que pecó, sino que como el Hijo de Dios. La misma persona de Dios, para que en una nueva tierra, hecha en su cuerpo, en un nuevo principio hecho por el polvo pero no el corrupto como el de Adán, si no que perfecto sin pecado el cual vino a rescatar lo que se había perdido.
Concluimos que lo material se había perdido y el alma del hombre espiritual se había extraviado porque ella había caído. Luego el Señor Dios se manifestó en el propio Cristo Jesús, Dios mismo en el medio de la creación, el cual rescato en sí mismo lo que se había perdido.

O sea, se había perdido todo el universo, toda la creación. Y el hombre juntamente con él, porque dice la palabra: “maldita sea la tierra por tu causa”, refiriéndose a todo el universo, no tan solo a esta tierra que nosotros conocemos aquí, sino que también a lo espiritual (con excepción a los ángeles que no se corrompieron). Pero Dios hoy no rescata este mundo caído que ya fue hecho en esa condición y está para perdición, y que va para el Lago de Fuego descrito en el Libro de las Revelaciones. Sino que Dios rescata en su Hijo, a los hombres escogidos en la nueva tierra y en los nuevos cielos así como a todos los que sujetó a Él.

Porque cuando venga el Señor con todo el poder y gloria, desde el oriente hasta el poniente, todos lo veremos y el Señor nos levantará, nos resucitará y en el aire seremos transformados, pero seremos transformados en ese nuevo cielo y en esa nueva tierra en el Cuerpo de Cristo, no en ese cuerpo que estamos dejando acá, el cuerpo de Adán.

 

La tierra que queda, lo palpable que queda, va todo para condenación, porque todo será lanzado para el lago de fuego, por eso es que Dios nos rescata de este mundo y nos llevará para los cielos. No hay un futuro cielo y una futura tierra en  este mundo que pudiere ser transformada. ¡No!, el Señor ya transformó, como principio, nuestros corazones, ya nos rescató nuestra alma y nos dará un nuevo cuerpo, o sea en una nueva tierra, en un nuevo cielo, en la ciudad celeste, la cual no es de este mundo.

Dios dice que somos peregrinos en esta tierra. Nosotros esperamos la nueva ciudad, que baja del cielo, la esposa de Dios con el Cordero, el cuerpo, la iglesia divinizada de nuestro Señor Jesucristo, morada eterna para vivir con Él para siempre, en lo incorruptible.
Aquí en lo natural, en la tierra, somos corruptos (en cuanto a carne o cuerpo), pero viviremos para siempre, en lo que es incorruptible, la cual incorrupción es esa nueva tierra  y ese nuevo cielo, hecho y creado por Dios en su hijo, el que una vez generado y en la prueba en el mundo y en el proceso de su plena manifestación, nunca se corrompió.

Mientras manifestaba esa incorrupta creación del hombre y eterna creación en  Él; fue aprobado por Dios para ser primicia en la venidera y perfecta  creación en El. En ella hoy somos rescatados, que es la misma creación, la cual es el cuerpo de los salvados, promesa de la eterna tierra prometida; Jesucristo.

 

Cuando el Señor subió a los cielos lo hiso en cuerpo y en Espíritu, el Señor también fue a los cielos en un nuevo estado de justificación, y la humanidad quedo en la promesa de un nuevo cuerpo, hecho en este Cristo resurrecto. Y lo que se había perdido el hombre por el pecado de Adán, Dios lo recuperó en Cristo Jesús, Que es el nuevo y eterno hombre.

Lo que Adán había perdido, el mundo y los cielos antes de la corrupción, por el pecado, Dios lo rescató en Cristo y aún rescatará, para un estado mui más excelente que el anterior.

Por eso Dios colocó a Adán en este mundo palpable para que él y su generación tuviese una nueva oportunidad  para  salvación.

Al vencer en la cruz; Cristo Jesús hizo y llevó todo lo nuevo y renovado consigo, o sea todo en Él y en la remisión, a todos nosotros; que somos los que lo hemos aceptado, y vivificados en Espíritu luego en recompensa alcanzaremos en un nuevo cuerpo esa nueva tierra; que es el propio; Cristo Jesús.

Así dice la palabra del Señor y decimos Amén.

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La Sabiduría del Génesis Cap 2: Tierra, Cielos y Aguas

fuentes

Dios dice así  “No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo”. Dios es el hacedor del principio del polvo, de la esencia,  Él es el alfa y el omega.

Pero el polvo se corrompió, porque lo creado como primicia; es decir Adán, se corrompió por causa del pecado.

Luego Dios hizo o formó una creación en forma paralela al lugar del jardín del Edén.

Una vez  echado Adán y Eva del paraíso, Dios creó este mundo palpable, dividió los cielos y colocó el hombre en “el sexto día”; un tiempo de Dios en el mundo, para que este, el hombre, pudiese gobernar sobre la Tierra.

“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.” Génesis 3:22

El hombre siendo conocedor de todas las cosas existentes, lo perfecto y lo imperfecto, pero que sumados los dos no pudieron ayudarlo a  llegar a la perfección. Solo lo perfecto o el bien supremo, separado de lo imperfecto o malo, en la realidad divina, es lo que Dios ha dejado como bien. Adán, sin poder separar el mal del bien, no es merecedor para Dios de la vida eterna, porque la corrupción no puede habitar con la incorrupción.

“Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.” Génesis 3:23

Y lo sacó Jehová del lugar de Edén, y lo devuelve Dios al lugar de donde fue tomado; la tierra, hablando “del elemento” sin formación aún, ahora en corrupción.

Dios vendrá desde este momento a formar una tierra en corrupción conjuntamente con todo el universo para colocar al hombre al que Dios dice: “maldita será la tierra por tu causa” (Génesis 3:17. Dios había hecho al hombre del elemento “tierra” o “polvo”, antes que esta fuera formada. Porque vemos la tierra formada, como la vemos hoy, finita y mensurable.

Antes del pecado no existía muerte por lo tanto, la naturaleza animada que hoy conocemos, no había sido formada aún. Porque Dios la forma desde “el principio” pecador del hombre, donde todo lo que nace muere. El hombre es conocedor del bien y del mal por lo tanto él muere y todo lo que se rige a través de esta ley en la tierra.

Continuando…

“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra.”
(Génesis 2:4-5)

Hacía mucho tiempo que ya existían todas las cosas porque Dios, primero creo al hombre en el paraíso y luego de su expulsión, creó Dios lo que hoy día palpamos. Pero este universo, lo hizo en corrupción por el pecado de Adán. Después Dios colocó al hombre en la tierra, en un  tiempo determinado, llamado “sexto día”, obviamente que este día, es un día en que el hombre fue puesto en el mundo.

Este es un día que no es medido por tiempos humanos, como de 24 horas. Estamos hablando de días de Dios. En Génesis, Dios no nos está hablando de noches, está hablando de días,  tardes y mañanas. Habla de tardes y mañanas porque para Dios no hay noche.

Para Dios es solamente en el día en que se manifiesta la creación, es por eso que dice “un día”, porque Él es el creador y siempre fue de día cuando Dios creó, e hizo todas las cosas. Sin embargo para nosotros hay noches y días, pasa el tiempo y para Dios no pasa.

En el tiempo de Adán, Dios hizo una creación de un principio no corrupto, antes del pecado. Pero el principio creado allí en Edén se corrompió, una vez corrompido el hombre. Así Dios creó en forma paralela, un universo, que es el que conocemos hoy, donde colocó el hombre ya corrupto; El Adán que conocemos nosotros, que es nuestra carne, nuestro hombre natural.

 

En resumen; el hombre creado en el jardín que estaba en el Edén en el capítulo 2 de Génesis en el versículo 7,

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Este hombre era sin pecado, hecho de un elemento tierra, o polvo incorrupto, antes de la corrupción y caída.

Dios le dio el soplo, el espíritu de vida, sin ser el propio Espirito Santo, colocado en Adán, para que este fuese alma y cuerpo viviente, sin ser la imagen exacta de Dios.
Porque hombre y mujer son a la exactitud de la imagen de Dios en la creación, pero en cuanto a la promesa hecha a Abraham por su fe, es de un descendiente que viene ser como verdadera imagen de Dios, no venida en la carne de Isaac, pero sí en el cumplimiento en Jesucristo, como hijo de Dios naciendo de mujer. De esta manera, el hombre y la mujer, dejando de ser imagen de Dios en sombra en el hombre corrupto, pasan a ser la verdadera forma, pero lo hacen  muriendo para la vieja, pasando a vivir para la nueva, que es Cristo. Porque al final no habrá ya más hombre ni mujer, solo Cristo en todo y en todos.

El hombre pasó a ser imagen de Dios, solamente después de conocer el bien y el mal, y en definitiva desde su estado natural al perfecto, una vez siendo rescatado por Jesucristo. Porque dice la escritura que después que Adán pecó junto a Eva, su mujer, y después de haberle dado Dios, pieles de animales para que se vistiesen en el nuevo mundo, corrupto por su causa; en el rescate, fuesen a imagen de Él.
Confirmar esta revelación en los versículos 21 al 24 del capítulo 3 de Génesis, donde Dios los echa de la condición de “libres del pecado” al mundo corrupto para vivir solamente revestidos con las pieles de animales, es decir la condición humana.

 

Al pecar el hombre en el Edén, queda en la condición de querer ser igual a Dios, conociendo el bien y el mal, más sin tener el poder de separarlos (el mal del bien). Condición de semejanza a Dios que solamente en Cristo, al hombre le es posible lograr, al morir para lo ya corrupto en el poder de Él, se puede dejar  esta condición natural y pasar a ser cuerpo de Dios, en el Cuerpo de Jesús. Una vez rescatada su alma.


El hombre hecho a imagen de Dios; en Génesis capítulo uno, versículo 26;

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

El hombre en el Edén había quedado en la condición de ser como Dios, al comer del árbol de conocimiento del bien y del mal. Al no poder separar el mal del bien, hubo corrupción en su cuerpo para perdición. Ahora en este mundo El Señor lo hace hombre y mujer, como a su semejanza, pero esto  en el descendiente que es Cristo, y aquí en la condición de conocedor del bien y el mal, pero sin la santidad de la incorrupción, la cual consigue en la remisión de sus pecados a través de Jesús.
El hombre como sombra de Dios y su poder, es ella en el mundo para conducirse y existir como “primicias”, siendo el en la tierra, dominador de toda la vida. Pero aun así como modelo del creador y no pudiendo vivir para siempre. Por esto es que Dios viene en su Hijo, sin pecado, en el postrer Adán para rescatarlo, ya que se había perdido. Ahora dejando lo corrupto para perdición para pasar a lo incorruptible, tanto en lo material y espiritual. Por eso es que en La Palabra se habla de nuevos cielos y nueva tierra.

Continuando con la sabiduría en Proverbios 8;

“27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;”

Cuando formaba los cielos. Nuevamente vamos a ver la formación de los cielos y de la tierra en el capítulo primero de Génesis. Vemos allí en el capítulo uno en los versículos 6 y 7, cuando Dios separa los cielos; es decir las aguas. (Explicado en Proverbios 8:24)

Por el poder de la sabiduría de Dios, vemos esa formación del mundo natural y de los tres cielos separándose allí. Estando  muy bien explicado en esos dos versículos. También como dice en Hebreos 1:2;

“En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”

En esta revelación, el Señor dice que a través del Hijo creó los mundos y el universo.

También en el evangelio de Juan:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios.3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” (Juan 1:1-3)

Aquí dice que el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios en el principio.

Vemos aquí cómo la palabra concuerda con esa formación y creación de cielos, o sea tres cielos. Ahí podemos evidenciarlo muy bien donde se comprueban la formación de los cielos.
Dice la palabra en 2 Corintios 12:2 que hay tres cielos:

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

También en el Salmos 148:4 “Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.”

Y así también en otros lugares de la palabra se habla de los tres cielos.

Más aún.

“Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?” 2 Crónicas 6:18

Continuando con Proverbios 8:27;

“Cuando formaba los cielos, allí estaba yo” es decir estaba la sabiduría de Él, o sea Dios en ella. La sabiduría, de Él Verbo. “Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;”  Se nos revela la forma de circunferencia como formato de la creación.

Como vemos en Ezequiel 1:15-19;

“15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. 16 El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. 17 Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban. 18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro. 19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.”

Más aún en Ezequiel 10:9-11

“9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito. 10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si estuviera una en medio de otra. 11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban.”

Confirmando en Apocalipsis 4:7-9;

“9 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. 8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,”
Las ruedas son como de la forma y tamaño del cielo porque estas representan los cielos. Entre los tres cielos hay cuatro seres vivientes, que inclusive actúan en nuestro universo, lo que suma: cuatro (tres  cielos más el universo). Cada ser viviente representa una de estas fases o cielos. Son como si fuese uno dentro del otro porque hay una unión o portal entre ellos, accesible por medio del poder de Dios a los seres vivientes. Los cuales tienen muchos ojos, significando el mirar de Dios a través de ellos sobre las cosas creadas. Los seres vivientes se trasladan desde el tercer cielo hacia los demás.

Y estos son como instrumentos y mensajeros porque Dios está por encima de ellos en su trono y es Él que tiene el dominio. Ellos no pueden darse vuelta hacia la presencia de Dios porque Dios es un fuego consumidor. Sus cuerpos también sirven como nube para sombra a lo creado, para que Dios no consuma la creación con su gloria.
Son cuatro seres vivientes de la orden de los querubines, cada uno con su rostro. Uno como si fuese semejante pero no idéntico a la faz de un león que conocemos, otro como de águila, otro como de becerro (o toro) y otro como de hombre.

Su vuelo es parecido al de un águila, pero su forma en el vuelo es como forma de menorá o candelero que estaba en el santuario. El cual tenía siete brazos o luminarias, indicando dos pares de tres brazos a cada lado que son las puntas de las alas y el del centro sería el rostro, quitándole a esta representación del ser viviente, la base o cabo central. No son alas como de pájaro. El cuerpo es uno solo, es decir unido incluyendo estas alas.
Cuando vemos los seres vivientes andar en aquellas ruedas, podemos entender el significado de que cada uno (de los seres vivientes), tiene una influencia o tiene un poder dado por Dios, de andar en los tres cielos y en la creación terrestre, porque Dios se mostraba a Ezequiel, desde arriba sobre los querubines.

Significando también “los cielos”, eses círculos creados por Dios, que son los tres cielos y el mundo material.

Como fue dicho anteriormente en Proverbios 8, 27, cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo. Es decir sobre la nada Dios hizo, extendió cielos, sobre la nada creó todas las cosas y también lo que parece como nada también Dios lo hizo para poder después colocar sus cosas, las cosas creadas por Él.

“28 Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;”
(Proverbios 8:28)

“Cuando afirmaba los cielos arriba”, cuando Dios colocaba las columnas, la formación perfecta y exacta a través de leyes espirituales y naturales de todas las cosas. Habla de arriba de la tierra, de los cielos. Es decir, hay una creación más allá de este mundo natural pero que se rige conforme a lo creado por Dios. No se rige sola ni por si misma y si está sujeta al poder y control del Creador.

Cuando afirmaba las fuentes del abismo;”Esto significa: que no hay poder alguno que pueda venir del abismo en cuanto a imperfección, en cuanto a lo no creado, en cuanto a corrupción, que pueda tomar lo creado y deformarlo, dividirlo, diluirlo o hacer que lo que ha establecido Dios, no sea más, conforme las leyes naturales y espirituales que Él ha colocado.

Estamos hablando del mundo creado espiritual y del mundo natural. ¿Qué podría deformar la ley espiritual?, obviamente aquel que la deformó que  fue Satanás, entonces; este por más mal que pueda hacer, y también interferir en lo hecho, no tiene el poder absoluto en el hombre y el mundo, sobre las cosas visibles e invisibles para deformarlas; por no haber en el poder constructor y si de corrupción, por eso en el maligno no hay poder sobre las formas ni espirituales, ni menos materiales.

En el tiempo presente, el hombre se rige a través de una ley natural aquí en la Tierra. Podemos ver que el mundo ha sufrido enormemente porque él, el hombre, ha transgredido las leyes naturales; se ha calentado el planeta, se han destruido los mares, la vida silvestre como bien sabemos, se han cortado los bosques. Así el hombre cuando transgrede la ley natural, obviamente que tiene consecuencias gravísimas en el mundo natural e espiritual. Si el hombre transgrede la ley natural; donde no debe matar y mata, no debe robar y roba, también tiene consecuencias terribles en los dos planos, por ir contra la ley colocada por Dios; o sea, el hombre no debe dañar al prójimo ni a lo que Dios ha creado en lo tangible e espiritual.


“29 Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra,” 

“Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento,” mar; agua. Si lo que tiene la abundancia como sabemos (el mar) que es más que lo demás, y esto pudiese en todo instante cubrir o invadir lo que Dios ha recreado, las aguas no lo dejaria libre al mundo para la manifestación del  hombre y las criaturas y para que también en este lugar no se pudiese manifestar la vida; no haría ley de Dios en el orden de las cosas, como es la vida de las criaturas y la vida del hombre. O para Deus colocar allí  la vida prometida es decir su templo, que es Jesucristo, su vivienda.
Si los cielos o aguas, como se denominan las regiones creadas en Génesis 1:6-7, y se este conjunto hechura de Dios, aun mismo antes de la manifestación del las formas ser palpables, en cuanto al sentido creador en sabiduría de Dios, si ellas sin el sentido divino pudiesen invadir lo que conocemos como realidad,  ya no seriamos mas proyecto de Dios en el mecho de este mundo, ni tan poco las primicias hecha desde el polvo.

Porque en el cielo desde el tiempo del pecado hay un gran combate, una gran batalla. Y desde entonces Dios separó sus ángeles santos. También sabemos que hay potestades y principados, potencias malignas en las regiones celestes, intentando dominar el principio de la vida hecha por Dios en el hombre y en la naturaleza. Es una gran guerra, una gran revolución en la creación. El demonio intenta destruir lo creado por Dios en esa condición de vanidad (vanidad es todo aquello que no permanece).

Con todo esto tenemos la revelación de que Dios ha separado un lugar; “en las aguas”, esencia de la creación, en el poder de Dios, que dio un sentido a la primicia espiritual y tangible. Significando también que poder alguno, aunque sea fuerte o superior y este consciente de lo creado, como lo son los ángeles antes de la caída y después , pueda invadir o sobrepasar la voluntad de Dios  en lo espiritual y a donde Este ha creado al hombre, y a todos los seres vivientes, ni tampoco lo pueden invadir aquellos poderes que confrontan a  Dios a través de las eras.

Podemos ver que la tierra, es siempre más alta que las aguas (su nivel es mayor). Dios prometió “una tierra nueva” a su pueblo, más alta que las aguas, es decir que el mundo (aguas=mundo), y Dios prometió que en “esa tierra”, se plantaría, daría  mucho fruto y de él comeríamos y esa tierra santa hoy en día es la Palabra, el poder de Dios, la sabiduría, lo divino y el conocimiento de Dios.

Dios coloca a través de el misterio de la salvación como “tierra nueva”, la primicia de la que ha sido hecho el nuevo hombre; que es Jesús. Y este es el lugar más alto en la creación, o sea la tierra santa y prometida, que es más sublime que todo “lo otro creado.

Lo dejado para atrás en la vieja naturaleza” es aquello aunque parece que es mayor y más abundante, o  grande, el mundo (hablando de las aguas), es la Creación que dejara de ser.

Es decir el hombre en Cristo es la primicia de Dios y El es la creación eterna; nuevos cielos y nueva tierra.

Vamos a decir así; los cielos son enormemente mayores que el universo conocido, el primer cielo mayor que él, luego el segundo y así el tercero. Cada uno mucho mayor que el otro. Nosotros somos los menores hablando de espacio, sin embargo es donde Dios ha establecido “La Vida” desde lo más alto de los cielos, donde Él está y también en la tierra; en el corazón del hombre.

Vemos que el lugar para morada en la eternidad para el hombre es en una tierra, en la promesa hecha por Dios, un lugar magnífico, hecho para los escogidos. Claro que no tenemos hoy en esta tierra aun  la eterna (a no ser en la comunión con él Espíritu Santo), tenemos la promesa de una tierra hecha en los cielos que es eterna, entonces ahora esperamos una nueva tierra que viene de los cielos con la ciudad celeste.

Certificamos que esto es pasajero por lo que hemos dicho anteriormente del pecador Adán, que fue expulsado y fue colocado en un mundo terrenal ya corrupto. Sin embargo Dios dice que “es bueno” lo hecho por Él (la creación en este universo) pero no hablando de bondad, si no en lo que es bueno y apto para vivir y subsistir; para que el hombre en este mundo, reconozca el señorío de Dios, y obtenga de Él la misericordia en esta tierra. En ella fue colocado en el “sexto día” para su rescate, en el tiempo, por Dios, a través de Jesucristo.

Continuando en Proverbios 8:29…

Para que las aguas no traspasasen su mandamiento”. Esta revelación refiérase a mandamientos, cuando Dios  establecía los fundamentos de la tierra. Vemos que la tierra es como primicia encima de los fundamentos, en cuanto a mares y aguas significando las extensiones celestes y en todo lo que existe. Sabemos, como criaturas separadas por Dios, de la naturaleza del mundo que, tenemos la primacía en la creación y esta para la eternidad en Jesucristo. La que  habla y se manifiesta a través de mandamientos en los fundamentos de la ultima y definitiva creación eterna.
Si es un mandamiento también es una ley de Dios que está establecida. La Ley fue dada a Israel en la carne y la ley en Cristo a nosotros y reunidos en ella, todos somos así Israel espiritual. Concluimos que el mandamiento de Dios está con sus hijos, en el primogénito que es Jesucristo; los que habitando en su tierra prometida por Dios, la misma que habla  la promesa en la palabra, de la tierra eterna, en la que somos la única primicia y creación en el definitivo proyecto de Dios desde el principio del Génesis. Principio teniendo como alimento el árbol de la vida y no el del conocimiento del bien y del mal a partir del hombre Adán.

La Sabiduría del Génesis – Revisada y correjida – Cap 1

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

creation

Capítulo 1
La Sabiduría de Dios en la Creación

Proverbios 8:22-32

“22 Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.”

Vemos el poder de Dios, el que tiene, posee en Él, todo principio creador o todo principio de sabiduría, pero parte como el principio de conocer, de sabiduría sobre las obras. Digamos así Dios posee  y desde el inicio tuvo siempre el poder de hacer, de crear. Porque dice así:

 

Jehová me poseía en el principio”. Hablando de la sabiduría, ya de antiguo antes de sus obras, es decir antes de existir cualquier cosa creada, la sabiduría, el conocimiento, el poder de Dios ya existía. Entonces la eternidad de Dios siempre fue en Él. Sin embargo, ahora, estamos hablando de lo creado y palpable. Como dice la Palabra vemos que  “Jehová me poseía”, o sea la sabiduría es Dios, Yahvé, el Dios Todo poderoso tiene en sí el poder creador en el inicio de todas las manifestaciones de sus obras. Ahí en el versículo 23 dice:

 

“23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.”

O sea, la sabiduría como siendo el propio proyecto creador de Dios en Espíritu, en el cual el Verbo siendo manifiesto y manifestado en la creación como Príncipe de todo lo hecho, como dice:

Eternamente tuve el principado, desde el principio”

O sea Él estaba en el principio, comenzó todas las cosas y eternamente lo hará. No solamente es principio sino que también fin. Entonces podemos observar que el Señor tiene ese principado en la construcción, como hacedor de la creación infinita. Pero también vemos a Dios, en el tiempo finito, o sea, cuando Él se manifiesta en el medio de esta creación, y así será hasta el final de los tiempos, en la tierra y el universo que hoy en día conocemos (el cual es finito).

 

Es decir, el proyecto de Dios, es antes, antes de la tierra. “El conocimiento de Él”, de lo realizado por Dios hoy, como lo apreciamos, nosotros en el proyecto de Dios de lo ya hecho, estaba “en Él” antes del propio proyecto creador iniciarse (o plan de Dios); o sea, la conciencia de Dios es siempre y eternamente, desde el principio hasta el fin, de todo lo creado y palpable como nosotros lo conocemos. Es antes que existiera la tierra, antes de que hubiese formación terrenal, y no solamente de esto que nosotros conocemos como tangible, sino también del universo entero.

Dice así en el versículo 24:

“24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.”

“Antes de los abismos fui engendrada”. Antes que la nada existiese, quiere decir, antes que existiese un lugar para colocar algo, ¡DIOS ES! Y suyos proyectos también.

Entonces la sabiduría de Dios siempre existió porque lo que vemos nosotros como “vacío”, como “nada”, también es algo que está ahí determinado para colocar algo que Dios creó. Es parte de la arquitectura del Dios.  Así antes de “lo vacío” también ya estaba Dios en su poder, en sabiduría como constructor de la creación.

Luego la sabiduría, el conocimiento de Dios, del Espíritu de Dios, del Verbo, Jesús, siempre estuvo con Dios y que es el principio de todas las cosas. Antes de la formación de esta tierra, también antes de los abismos, antes de que existiera un espacio sin nada, el Señor ya estaba en Su Sabiduría.

“Antes que las fuentes de las muchas aguas”. En lo escrito aquí refiere se a la construcción de los cielos (espirituales) y del universo. Muchas aguas  significan todo el mundo, todo el universo y la creación. No solamente como la conocemos hoy en día; involucra la tierra, los planetas alrededor del sol, también incluye a todo el universo con sus galaxias, así como la creación celestial.

Entonces “aguas” significan, lo que envuelve toda la existencia, sea natural o espiritual, sea atómico, sea sobrenatural. Por eso es que dice “las muchas aguas”, (“aguas” es toda la esencia e manifestación de la substancia dela que se hace alguna cosa creada) refiriéndose también como en el versículo seis y siete de Génesis uno, cuando Dios separa las aguas, separando los cielos de la tierra;

“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.” Génesis 1:6.

“Haya expansión en medio de las aguas”. Quiere decir que hubo una separación de una extensión general o plena de las aguas, quedando dos porciones; una encima y otra debajo de esa separación.

y separe las aguas de las aguas.”. Se dividen las aguas que están arriba de la primera porción y las aguas que están abajo,  quedando dos porciones arriba y dos porciones abajo; Sumando cuatro porciones de aguas. Significando una; la tierra y el universo, y las otras; los tres cielos.

“E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así”. Génesis 1:7

Significa que arriba de esa expansión, Dios separó las aguas y las dividió en dos, y después lo hizo debajo de esa expansión, quedando también dos. Sumando cuatro porciones o expansiones de aguas. Lo que confirma; la tierra y este universo, el primer cielo, el segundo cielo y el tercer cielo.

Y más aún en Job:

“8 Él solo extendió los cielos, Y anda sobre las olas del mar; 9 Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, Y los lugares secretos del sur;” Job 9:8-9

Dios muestra que es el creador de todos los cielos. Él anda y tiene control sobre todas las manifestaciones y reacciones de lo creado. Él hizo las Pléyades o constelaciones en el universo. Además los lugares secretos del sur que significan los misterios de la sabiduría oculta en Dios de todo lo creado.

“31¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión? 32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” Job 38:31-32

“¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades?” Él es el que tiene el poder, de los movimientos de las constelaciones, con sus efectos naturales, rigiéndose en un orden pre establecido por Dios.

“¿O desatarás las ligaduras de Orión?” Son los diferentes fenómenos manifiestos, dominados en la mano de Dios, en todas las constelaciones dentro de las galaxias.

“¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos?” Es el tiempo finito que hay en la formación de las estrellas. Un ejemplo que Dios nos da, es el movimiento o rotación del universo. Su cambio de posición a nuestros ojos desde la tierra. Significando así: que Él tiene poder de colocar o mover el universo y también exterminarlo. Pero nos enseña en la forma sencilla de los movimientos estelares y planetarios que Él tiene el control sobre todas las cosas.

“¿O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?” Dios muestra el poder que Él tiene sobre la dirección del universo y su fin.

Continuando en Job…

“¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? “Job 38:33

Es el conocimiento y poder supremo de Dios que tiene allende de lo natural. La influencia de lo espiritual sobre lo natural.

Más aún…

“Él extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada” Job 26:7

Él extendió las extremidades de la creación sobre la nada y allí colocó la tierra en medio del universo. En su eje perfecto y con respecto a toda la creación. Moviéndose y trasladándose, siendo el centro de la creación de Dios.

El que tiene vida, el hombre, ve y observa, a lo que no tiene. Siendo él, el menor, es el mayor porque tiene vida y conciencia. El universo es infinitamente mayor que el ser humano en cuanto a masa, e infinitamente menor en cuanto a vida porque no piensa, no ve, no escucha, no vive. Y si el universo existe, se mueve y se transforma, es para darle confortabilidad a aquel que “es primicia” porque es el hombre el que vive en la tierra, con el dominio dado por Dios. Y más aún, nosotros somos en el creador del universo, en el Verbo, en Cristo Jesús, hijos de Dios.

Más aún para confirmar el poder supremo del Dios Vivo, la palabra dice:

“22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23 Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.”  Isaías 40:22-23
Continuando con la Sabiduría en Prov. 8:

“25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;”

Los montes o montañas son los lugares más altos de la tierra. Si buscamos en la tierra, un lugar alto, donde un hombre se pueda subir y pueda ver desde arriba todas las cosas, sería un monte.

El lugar más alto, en donde se construyó el templo de Dios, en medio de la ciudad de Jerusalén fue el monte Sión.  Allí habitaba Dios, porque era el lugar más elevado, en medio de Su Ciudad Santa en la tierra.

 

 

Cuando la palabra de Dios se refiere a montes, o lugares altos, habla también de la creación. Estos son en significado; los pilares de la construcción del universo, las columnas de sustentación en la naturaleza que rigen la cosas materiales como elevaciones de poder tangible e inteligente, también las espirituales, como las potencias angélicas, el conocimiento y sabiduría manifiestas.

Vemos un poder creador formando poderes angelicales, también formando la inteligencia, la naturaleza que nos es propia. Esta es una inteligencia, reflejo de una inteligencia creadora mayor, superior, divina, ya implantada en la formación de la propia tierra, universo y sus reacciones.

La tierra tiene una respuesta inteligente  a todo lo que es natural en su propio sistema. Hablando de esta, de como ella (la tierra) se rige. Hay una manifestación inteligente en todo lo que es natural, pero esto es posible porque proviene de una inteligencia divina, predispuesta y pre conocida desde el inicio, desde el principio.

Antes de los collados, ya había sido yo engendrada “. La sabiduría es antes que los collados, manifestación del poder de Dios en el mundo.  No hay lugar alto (en cuanto a poder), no hay lugar que exista, que sea tan alto como los montes o lugar menor que no sea formado por el poder,  por el conocimiento y la sabiduría de Dios.

“26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo.” (Proverbios 8)

La esencia de la materia esta en el extremo de la creación, en el polvo, de allí fue formado el primer hombre, pero cuando fue formado, Dios también planto un jardín en medio de un lugar que se llamaba o que se llama Edén. Y de allí también fueron expulsados, una vez que estos comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal, o sea una vez que estos pecaron.

Adán y Eva Vinieron a este mundo que conocemos por universo palpable, y a nuestro universo terrenal, lo que se refiere a este “mundo tierra” y al sistema solar, con sus planetas  y todo este universo con sus galaxias y sus estrellas, que podemos ver cuando miramos hacia los cielos. Involucra el mundo natural y también el tiempo (lapsos o eras) de los cielos.

Dios hará nuevos cielos y nueva tierra, como dice en Isaías;

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.” Isaías 65:17

“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.” Isaías 66:22

 “26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.” Hebreos 12:26

El hombre natural en la tierra – Distribuicion de las razas

1-1-12

Por: Juan Sebastián Gonzalez Jimenez.

Queriendo saber de cómo el hombre fue colocado en la tierra y de como el hombre se ha propagado a través de los tiempos, en las eras, sobre la faz de la tierra, reflexionamos ahora y  entendemos  por medio de lo que está escrito en la Palabra de Dios.

Leemos algunos versículos en Hechos capítulo 17 y vemos en esta revelación la grandeza de nuestro Dios, desde todo siempre y de cómo describe su poderío sobre la tierra, sobre los hombres y también de cómo ha colocado en estos, todas las cosas en los dones. Ha colocado en los hombres todas las maravillas para que así él pudiese sobrevivir por todos los siglos en la protección de Dios en faz de la tierra.

Dice el Apóstol Pablo a los gentiles en Hechos capítulo 17:23-28

“23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

 24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.”

                                                                                                                      Hechos 17:23-28

El hombre ha tratado de conocer a Dios a través de los tiempos y no le ha hallado porque no le  ha buscado donde Dios realmente se mostró.

Nosotros los cristianos, sabemos que Dios se muestra en Cristo Jesús. Para nosotros los que tenemos a Dios en el corazón, los que hemos recibido el Espíritu Santo de Dios; Dios se ha mostrado, se ha revelado y también ha habitado en nuestra alma.

Así nosotros somos vivificados por el Dios Altísimo porque no pudiendo el hombre encontrar a Dios, Dios nos buscó y nos encontró.

Pero quiso Dios que a través del poder de la fe que Él mismo dio a los hombres, así como Abraham creyó, todos creyésemos  y Él se manifestase a los hombres por medio de Cristo Jesús que nos fue revelado;  primero en carne para que después en Espíritu, lo recibiésemos y viviésemos de Él;  para que así también cuando nos vayamos con Él a los más altos cielos, también con Él vivamos y seamos un mismo cuerpo como ahora somos, recogidos en el Espíritu, donde Él nos dará de su carne. No aquella que es mortal, pero sí de aquel su cuerpo glorificado, que está sentado a derecha de Dios Padre, después que subió a los cielos, luego de cuarenta días de haber resucitado.

Así Dios nos ha mostrado que su poder está en todos aquellos que nos hemos entregado a sus pies.

Rebuscando la antropología del hombre, volcándonos nuevamente en el recuerdo de nuestros ancestros y de nuestra genética, viviendo en esta naturaleza y queriendo saber de dónde viene el hombre; de donde se origina, en esto, seguimos reflexionando sobre los propios versículos que están aquí.

El hombre no fue hecho  de Dios por Dios y en Dios a no ser en Cristo Jesús. Pero Dios siempre fue Dios. Por eso es que dice en el versículo 24 y 25 de Hechos 17:

“24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”                                                                                                                                                                                                  Hechos 17:24 y 25

Aquí en lo escrito, en estos versículos sobre la manifestación de Dios; nos revela que esta se da, a través del soplo de vida que hay en las creaturas que Él ha creado; tanto en los hombres que tenemos la primogenitura como hijos en el Espíritu, como también en los naturales. Físicamente tenemos el dominio sobre la faz de la tierra. Dios nos ha dado ese aliento de vida en el momento de nacer.

Nos ha dado el aliento de vida o espíritu de vida, sabiduría y también conocimiento en el Espíritu de Él; a nuestra alma para que así, el hombre aunque natural pueda reflexionar con ese aliento de vida momentáneo que lo tiene el hombre a través de sus años de vida en la tierra, y pueda discernir sobre las cosas presentes, pasadas y venideras.

Así Dios también, después del hombre, al creer en Su Hijo, también nos da de su propia persona en el Espíritu; teniendo el Espíritu Santo de Dios.

Pero aquí vemos la magnificencia de Dios; de como Él vive en los altos cielos, como Él tiene la supremacía sobre todas las cosas, y que el hombre no lo puede imaginar. El hombre no puede hacer una imagen de Él, el hombre no puede concebir su existencia, ni su magnificencia, a través de su reflexión mental.

Dios se tiene que mostrarse a través de Jesucristo para que lo podamos conocer. Aquí viene una parte reveladora en el versículo 26 de Hechos 17

Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres…”. Hechos 17:26

En esa parte de este versículo, dice que de una sangre, de un linaje; es decir de un hombre y de una mujer ha hecho toda la descendencia de los hombres.

Aquí vemos como Dios, Él claramente a través de la profecía, a través del apóstol Pablo que nos ha dejado escrito este legado, en sabiduría y en conocimiento; nos dice Dios que de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres.

Es decir, no hay otro linaje a no ser este; el de Adán y Eva.

Entonces toda genealogía tenemos que explicarla, a través de la descendencia de Adán y Eva. No podemos contradecir la Palabra y la Palabra está diciendo aquí que es a través de este linaje, que toda raza humana desciende.

¡De un mismo linaje vino toda la descendencia de los seres humanos!

Y si vino a través de una misma descendencia, aunque que haya habido otros, como si no fuesen hombres; como los gigantes en el medio de la tierra, obviamente que éstas creaturas eran deformaciones humanas. Nacieron esas aberraciones, porque los hombres antes del diluvio, tuvieron contacto con los demonios y ahí produjeron esas abominaciones físicas y espirituales.

Y esas aberraciones que nacieron, son descritas en la Biblia como los gigantes; los Nephilim  (Génesis 6:4, Números 13:33), Rephaim (2 Samuel 21:15-16, 20-22, 1 Crónica 20:4, 6, 8). Los gigantes de los tiempos antiguos que Dios exterminó en el diluvio, también nacieron después.

O sea el hombre en aquella época, entre el diluvio y la construcción de la torre de Babel, estuvo en contacto con los seres caídos, que son los ángeles rebeldes.

Ahora hablando de la raza humana y viéndolo en la Palabra; “…para que habiten sobre toda la faz de la tierra;..” Hechos 26:17. Se confirma todo lo dicho anteriormente.

Continuando en el versículo 26 hechos 17;

“…y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;”.

Cuando dice aquí que les ha prefijado el orden de los tiempos. La Palabra revela que el hombre ha tenido a su tiempo de hombre; la oportunidad de haberse propagado o de haber vivido, de haber existido, en un tiempo determinado por Dios. Manifestado en un tiempo secular a la voluntad de Dios.

Dice que Dios les prefijó. Si les prefijó no ha prefijado los tiempos como lo conoce el hombre, si no que en un tiempo pre-determinado por Dios.

Esa pre-determinación, se refiere a la existencia del hombre, en los siglos antes, durante y después de cualquier época; después de la torre de Babel en la tierra.

Le cabe a Dios, saber previamente, en que siglo colocó una determinada raza y como Dios le prefijó límites en su capacidad de poder crecer intelectual y culturalmente.

Dios les prefijó una raza, un hábitat en la tierra y también permitió que este ser se desenvolviese en ese medio ambiente, en una cultura totalmente diferente una a las otras. Fue para impedir la comunicación que tenían en el tiempo de la Torre Babel, en que eran una sola raza.

Vemos tiempos, épocas, un tiempo secular y milenar, prefijado por Dios a cada  raza de hombre,  colocados en un lugar distinto en la faz de la tierra, en periodos diferentes. Queriendo decir así;

Que a su voluntad Dios coloco sobre la tierra, unas razas antes y otras después en el tiempo conocido y vivido por el hombre existente.  Es por eso que dice en la palabra: “y les ha prefijado el orden de los tiempos…”.

“…Y los límites de su habitación”.

O sea; Dios colocó a los hombres en un hábitat, en un lugar específico, geográfico en la tierra, a su momento, en su tiempo, en la existencia linear y continua del hombre, después de la torre de Babel; diferente al de los otros, pudiendo ser años antes, o después en los siglos, en que los hombres fueron colocados por Dios en lapsos distintos en la tierra. Pero todos ellos siendo de una misma, descendencia, que es la de Adán.

¿Por qué Dios hizo eso?, ¿no dice la palabra que los hombres vinieron todos de Adán, lo que indica también una misma raza y decendencia?

Sí; pero ya veremos la explicación y la respuesta está en lo que sucedió en la torre de Babel, que dice; que Dios tomó a los hombres y los esparció en el mundo, por haber querido subir hasta los cielos, también en haber querido dominar tanto la conciencia en el poder espiritual, natural y material; y quisieron en ese contacto con los demonios, trascender de este mundo material, para el dominio de lo espiritual; para dominar para siempre y existir en esa comunión con los ángeles caídos, que son los demonios. Por eso Dios dividió los hombres en medio de la faz de la tierra; cuando Dios los esparció, en razas distintas, en tiempos diferentes después de la torre de Babel.

Y dice continuando en Hechos 17:27-28

27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos;….”

Dios está diciendo que; una vez el hombre repartido por la faz de la tierra, le dio esa capacidad, en ese discernimiento natural que cada hombre tiene; de poder buscar a Dios, de poder encontrar a Dios. Aunque sea palpando, aunque sea reflexionando, aunque sea por medio de las obras hechas en medio de la faz de la tierra. O sea el hombre no tiene disculpa de no llegar a Dios, porque cuando se reunió en la torre de Babel, buscó demonios en vez de a Dios. El hombre en ese tiempo buscaba poder y conocimiento en espíritus malignos y le daba en su idolatría, una naturaleza espiritual a los elementos de la tierra.

Es decir que el hombre siempre buscó las cosas espirituales, pero esto lo hizo de una forma adversa o adversaria a Dios, contradictoria a Dios. ¿Por qué el hombre no buscó a Dios a través del amor? porque sabemos también que el ser humano siempre tuvo esa capacidad y conocimiento en el amor natural dado por Dios a los hijos de Adán en el soplo de vida, porque ese es un don de Dios, dado a los hombres.

Ahora pasando a Génesis capítulo ocho, dice que cuando subió Noé al Arca con su familia y después que estuvo un cierto tiempo el mundo cubierto por las aguas y cuando el arca reposó sobre la tierra, dice aquí en el versículo cuatro;

“Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.”                                                                                                              Génesis 8:4

El monte de Ararat está situado en la región este de Turquía, entre las provincias de Igdir, cerca de las fronteras con Irán y Armenia, entre los ríos Aras y Murat.  Su cumbre queda cerca de 16 Km. al oeste de Irán y a 32 Km al sur de la frontera con Armenia. El enclave Nakhchivan  de Azerbaijan también está en las proximidades de esta montaña.

El monte de Ararat en realidad son dos montes; el grande Ararat tiene 5.137 metros y el bajo Ararat  3.896 metros. Y ahí posó el Arca. Ahí se secó el agua, como nosotros bien sabemos a través de la profecía.

Sabemos de cómo se secaron las aguas, y de cuanto demoro en suceder esto. Pero sabemos por este hecho, por esta revelación dada aquí por Dios, de que allí en el monte Ararat posó el Arca. Una vez que estuvo seca la tierra, Noé y su familia bajaron allí, desde la cumbre hasta la planicie. Que es la región que hoy conocemos como; Asia Menor y que limita con Mesopotamia, Ararat está ubicada en donde actualmente está la nación de Turquía, frontera con Armenia, Georgia y todos los países de aquella región en los días actuales.

Vemos que ahí fue el centro del inicio de la propagación del hombre sobre la faz de la tierra, ahí; en Asia Menor desde el Monte Ararat.

Recordemos también que Dios nos habla de esta región en las siete Iglesias de Apocalipsis, localizadas en Asia Menor, donde se ubica el Monte Ararat.  Claro que allí en la punta, en la antigua Frigia. De allí el hombre se comenzó a propagar después de Noé. El hombre se comenzó a propagar desde el monte de Ararat. Ahí bajó y comenzó a esparcirse por aquella región.

Si vemos todos los países que conforman aquella región en la actualidad, tenemos que tener claro que aquellos países descritos  hoy o en el tiempo antiguo, conforman la misma región hablando geográficamente.

¿Para que iríamos hacer hoy una descripción de las naciones que componían esta región, en el tiempo antiguo?; porque la región siempre ha estado ahí. Las naciones tal vez han cambiado algunas de nombre, pero la geografía siempre ha estado allí y enla actualidad es la misma desde que Dios la creo.

Con eso tenemos en revelación, que ese es el punto de partida de la raza humana, después del tiempo del diluvio. Y desde allí  partió la propagación de las razas; partieron estos hombres y se comenzaron a propagar por toda aquella región.

¿Cuándo se comenzaron a propagar por aquella región? En el capítulo 10 de Génesis, versículo 1, se describe como estas generaciones escritas aquí, se formaron allí en los tres hijos de Noé; y se propagaron.

“Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet;” O sea los tres hijos que tuvieron hijos “a quienes nacieron hijos después del diluvio” y ahí la palabra los comienza a nombrar.

Los describe detalladamente, mostraremos a uno de ellos especialmente; A Sem. ¿Por qué Sem? Porque el pueblo escogido vino de los semitas.

Aquí Dios nos revela algo maravilloso; que cada nombre de cada uno de los descendientes de Sem, Cam y Jafet, tienen nombre de una nación. Y ellos se comenzaron a propagar desde allí en el medio del mundo.

Dice aquí en el capítulo 10 de Génesis:

“21También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.

22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.

 23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.

24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.

25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg [“división”], porque en sus días fue repartida la tierra; “

                                                                                                                      Génesis 10:21-25

En el tiempo de Peleg, hijo de Heber, que también tenía un hermano; en el tiempo de este fue repartida la tierra. Donde Dios repartió las naciones por el mundo entero.

Aquí está diciendo que fue repartida la tierra.

¿Cómo fue repartida la tierra?;

Si el hombre hubiese emigrado por sí mismo habría llegado y se abríase posicionado de una región por sí mismo, y habrían sido todos de una misma raza, ya que venían todos de un mismo padre Noé.

Pero después veremos más adelante, cuando Dios los esparció por medio de la tierra, que Dios les dio una naturaleza, una raza, una lengua diferente, distinta a la que tenían porque los tres hijos de Noé eran una misma raza.

En el inicio Noé, su mujer y sus hijos obviamente que eran una misma raza. ¿Cuál raza eran? ; La raza por lo que vemos aquí era la raza de Noé, una misma en todos ellos.

Y después de la Torre de Babel, la descendencia que va a ser descrita como la descendencia en que vendría a nacer el descendiente Abrahán, el que vino de Sem, va a ser solamente la que vino a través de Peleg, en el tiempo que se repartió la tierra.

La descendencia del hermano de Peleg; Joctán, es descrita a continuación en la Palabra pero después de lo relatado aquí no es descrita, como descendencia particular de Dios. Como aquella generación que quedó en aquella región, de la cual vino Abraham. Porque dice así:

“26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 

27 Adoram, Uzal, Dicla,

28 Obal, Abimael, Seba, 

29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán. 

30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente. 

31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 

32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.”

                                                                                                                      Génesis 10:26-32

Conoceremos ahora que en el momento de la descripción de la propagación de los hijos Jafet lo fue también la de sus hermanos.

                                                                                                                                                   “De éstos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones” Gén 10:5

Aquí Dios nos describe que se propagaron según sus leguas o idiomas, o razas, conforme sus familias indicando sus ancestros con el nombre de naciones, o sea siendo después de la distribución; millares de millares. Dios nos describe aquí la distribución de ellos como pueblos y razas e idiomas diferentes, después de la torre de Babel. Porque antes de la torre de Babel eran solo una raza y solamente después, es que el Señor los esparce sobre la faz de la tierra .Aquí Dios describe de como los distribuiría “en el futuro” sobre la tierra.

Como nos es revelado; hay una descripción del hermano de Peleg; Joctán pero después de esto no sigue la descripción a continuación en la biblia a no ser en la propagación de estos como pueblos sobre él mundo.

Ahora de la descendencia de Peleg va a venir la descendencia de Abraham, la que es del pueblo escogido de Dios. ¿Por qué la de Joctán no? Porque en ese tiempo fue repartida la tierra; queriendo decir así:

Que todos ellos se reunieron en la torre de Babel y pecaron, en ese momento fue en que Dios los repartió en el tiempo de Peleg, Dios en un abrir y cerrar de ojos, los repartió en toda la faz de la tierra. Y así fue lo que sucedió después de que Peleg es descrito, junto a sus descendientes. Ahora sus hermanos fueron distribuidos por la faz de la tierra por Dios en diferentes razas, tiempos, y lenguas.

En el tiempo que quedó entre la torre de Babel y la repartición por la faz de la tierra, este tal Joctán también fue repartido por el mundo entero. Así también lo describe la Palabra a él y a algunos de sus descendientes. Aunque eran descendencia de Sem, ellos fueron también los que participaron de la torre de Babel junto a el linaje de, Jafet y Can.

Ahora los descendientes de Peleg, fueron los que vinieron a ser descritos y los que se quedaron allí en esa región, en las naciones que bordean y avecinan  el monte de Ararat después de la distribución. Estos son los descendientes que Dios no tomó para repartir por medio de la faz de la tierra: sino más bien dejó en aquella tierra porque: de ellos vendría la descendencia de Abraham.

De ahí sería descendiente Abraham y de Abraham todo el pueblo de Israel, pero todas las otras naciones, inclusive descendientes de los semitas; de Joctán,  fueron repartidos por medio de la faz de la tierra en ese tiempo.

Queriendo  decir que en esta división, de la descendencia de estos dos hermanos, Joctan y Peleg. Dios divide una parte de esos descendientes:

De Sem, fueron los escogidos por Dios para que viniese a nacer Abraham y de ahí todo el pueblo de Israel.

Y los otros pueblos, los que se reunieron en la Torre de Babel, fueron repartidos por medio de Dios en el mundo.

Peleg y sus descendientes no hicieron parte de la torre de Babel y esto lo confirma la Palabra en que aquellos quedaron en esa región. Comprobándose así las promesas hechas a Abraham por Dios que fueron dadas para el pueblo de Israel por Dios en aquella región.

Gén 9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.Gén  9:1. De ellos fueron multiplicados los pueblos en toda la tierra. Pero antes de ellos ser repartidos sobre la faz de la tierra se reunieron sus hijos en una convivencia mutua alrededor de aquella región del Ararat.                                                                                      Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella. Gén 9:7.

Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. Gén 9:18.

Canaán fue el cuarto hijo de Cam, también del vendría a salir naciones; aquí en profecía Dios nos lo da a conocer.

Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het,

Al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,

Al heveo, al araceo, al sineo,

Al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos. Gén 10: 15, 16, 17,18.

“Toda esta descendencia de Canaán, fue distribuida por Dios.”

Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. Gen 10:19,20.

Estos son los descendientes de Cam a través de Canaán, después de la torre de Babel, porque vemos que la palabra dice: Por sus familias, lenguas, en sus tierras en sus naciones. En donde todo esto se dio solo después de la torre de Babel en donde antes eran una sola Nación, raza y lengua.

Ahora en el tiempo que Noé maldijo a Cam lo maldijo en su descendencia, en todos los pueblos que dé el vendrían.

Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Gén 9:22.

Ver la desnudez de su padre significa, ver a Noé desnudo en su naturaleza humana, llena de pecados y defectos e reír de ellos y burlarse al mismo tiempo, quedando su padre al desnudo frente a su hijo y este viéndole sus pecados, así Cam lo desnaturaliza en sus conceptos sobre su naturaleza. No viendo el pacto que Noé hizo con Dios, mas observando y apuntando los pecados de su padre.

Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,

y dijo:

Maldito sea Canaán;

Siervo de siervos será a sus hermanos.

Dijo más:

Bendito por Jehová mi Dios sea Sem,

Y sea Canaán su siervo.

Engrandezca Dios a Jafet,

Y habite en las tiendas de Sem,

Y sea Canaán su siervo. Gén 9:24, 25, 26, 27.

Noé maldice a Cam en su descendencia. Estos fueron pueblos enteros sin la bendición de Dios por generaciones.

Ahora del primer hijo de Cam que fue Cus, de él salió Nimrod.

Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.

Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

Gén 10:8, 9, 10.

Este Nemrod se hiso poderoso por el dominio, que tuvo sobre los demás en el tiempo entre el término del diluvio y el fin de la torre de Babel.

Tuvo el dominio de los hombres y fue el cazador de los poderes ocultos de la tierra y del sub mundo, los conquisto para sí y para la nación universal que él creaba. La palabra dice que fue el primer poderoso en la tierra, y vigoroso cazador delante de Jehová. O sea, en la tierra quiso ser igual a Dios usurpando el poder de Dios, al conquistar todos los seres humanos, dominándoles al crear una sola nación en un mismo querer, para así gobernar la tierra y el mundo espiritual.

 

 

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

Que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.”

“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.”

“Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” Gén 6: 1, 2, 3, 4.

En los tiempos pre diluvianos,  tuvieron los hombres contactos con los demonios  y le nacieron las aberraciones llamados; los Nefilins. Aberraciones que aparecieron por la maldad del hombre y de su relacionamiento con los ángeles caídos. Fueron gigantes en aquella época y después del diluvio también, aparecieron entre los hombres después del diluvio porque: en el tiempo de que fue maldecido Canaán de este nació Cus, del cual nació Nemrod, el cazador de lo oculto y del poder que naciera de los hombres en un mismo querer y pensamiento, los hijos de la relación entre potencias celestes rebeldes, y de los hombres entregados a ellos. Al mismo tiempo el nacimiento bestial espiritual, de una raza en un mismo querer, o sea el cuerpo de la “bestia”, que quería en un mismo pensamiento y querer el dominio en la tierra y en los mundos espirituales.

Y ahí a continuación en el capítulo  11 de Génesis dice:

“1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 

2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.”

                                                                                                                      Génesis 11:1-3

Aquí los seres humanos, todos aquellos descendientes de Sem, Cam y Jafet. Se reunieron en aquellas regiones. Tenían una misma concordancia, un mismo idioma, una misma religión, un mismo pensamiento, una misma intención; excluyendo a Peleg.

Ellos querían descubrir todos los misterios de la tierra y el cielo,  y así también quisieron adentrarse a través del ocultismo en las regiones espirituales. Obviamente que al hacer esto, se comunicaron con los demonios, así como lo habían hecho en los tiempos de los gigantes, antes de Noé. Aquí también lo hicieron nuevamente y se reunieron todos a invocar demonios;

¡Esa montaña de iniquidad es la gran ciudad y la torre de Babel!

O sea dice que hay una ciudad y en el medio de la ciudad una torre. Queriendo decir así; en el medio de la ciudad; el lugar que está entre todos ellos, hicieron esa torre. Pero esa torre, claro que es en forma real y también simbólica.

Vamos a decir así; aunque la construyeron físicamente el significado es espiritual. Es decir: quisieron llegar hasta lo más alto en el conocimiento trascendental para tener control de los cielos y de la tierra. Continuando, dijeron;

Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego.” Génesis 11:3. Es decir con las propias fuerzas, conocimiento, con el fuego de su alma y de su libre albedrio.

Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra,” Génesis 11:4. Edificaron algo propio, algo hecho por ellos; de sus manos, algo hecho de la tierra para invocar demonios. Porque ahí está diciendo la Palabra que labraron con sus propias manos. Quisieron construir un poder para llegar al infinito para tener conocimiento de la tierra y de lo espiritual. Se reunieron ahí y concordaron con los seres espirituales; con los seres caídos. Y así también nos es revelado en Génesis 11:4,

“Y dijeron: Vamos, edifiquémonos”; o sea construyamos para nosotros “una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo”; que llegue al cielo, llegue hasta descubrir todos los enigmas, descifrar todos los misterios y tener todo el poder, todo en las manos, en la mente; en lo espiritual y lo material. Y dijeron:

“y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.” Sabían que Dios los podría esparcir por la faz de la tierra, entonces ellos querían tener un poder en el cual se pudiesen comunicar entre ellos espiritualmente para tener el dominio sobre la tierra y hacer un nombre; o sea tener un control sobre el universo; espiritual y material. Y esto lo vio Dios y por eso bajó:

“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.”                                                                                                                  Génesis 11:5.

Ahí Dios vio que como en el tiempo antes de Noé, antes del diluvio, ellos concordando y pactando con los demonios, tenían dominio entre el cielo y la tierra; de los elementos. En ese tiempo  Dios los destruyó sus planos.

Aquí Dios no quiso destruirlos como en el tiempo de Noé, sino que decidió bajar para ver que estaban haciendo; es claro que Dios obviamente lo sabía. Así vemos la voluntad de Dios continuando en la escritura;

“Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.” Génesis 11:6  

Dice que había solamente un pueblo. Así decidió Dios;

“Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.” Génesis 11:7

Aquí Dios no solamente los confunde, en el lugar de Babel; Babilonia; (confusión). También aquí hablamos de toda la región comprendida entra las “Naciones circunvecinas de aquel lugar en donde bajo Dios.” Que después de bajar Noé y sus hijos del monte Ararat,  fue exactamente “aquí” que fue su reunión, comprendiendo también todas las Naciones de Eurasia y Mesopotamia.

Se reunieron en esta región de “Babilonia,” todas aquellas naciones envuelta de Ararat. La Palabra describe aquella región de Mesopotamia, como el punto de encuentro donde se reunieron los hombres del mundo antiguo que existían en esa época, pero no necesariamente todos ellos en forma física, sino (espiritualmente) en un mismo pensar, sentir y creer, y uso de sus facultades mediaticas, entre ellos y los demonios; en este caso, lo que es contrario a Dios.

Eran una misma raza, aunque se hayan repartido por todas esas regiones. Ahora la descripción de génesis diez como lo describen de como las razas fueron repartidas por esas regiones: Se repartieron desde los descendientes directos de los tres hijos de Noé, en una misma raza. Porque eran de la descendencia de Sem, Cam y Jafet, de un mismo padre, Noé. La división de razas en culturas diferentes y en regiones del mundo distantes las unas de las otras fueron solo después de la (división).

En este tiempo ellos tenían un contacto, no solamente físico, sino además un contacto mental. Y esa ciudad “significa” no solamente una ciudad con una serie de casas y edificios como nosotros las conocemos, sino que también; una concordancia, una vivencia, una misma cultura. Y así formaron en el pecado de uno, el pecado de todos. Ya que todos eran uno.

Y aquí Dios baja y hace que ninguno entienda al otro. Y para que eso suceda ya que uno estaba al lado del otro, va a decirnos la revelación, como lo decimos en la Palabra que leímos antes; “Que en los tiempos de Peleg, Dios distribuyó las tierras,” o sea, los tomó y los agarró y los esparció por el mundo entero, en un abrir y cerrar de ojos. Por eso dice la Palabra.

 

“8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel [compárese al hebreo balal, “confundir”], porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”

                                                                                                                      Génesis 11:8-9

Entonces vamos a considerar lo siguiente: que el Señor en tiempo de Peleg: en ese tiempo, ellos tenían esa Ciudad; esa misma concordancia entre ellos y los demonios. Y Dios bajó y los repartió por toda la tierra.

La descendencia de Joctán junto con los otros pueblos que moraban entre Ararat y los pueblos alrededor y que se reunieron en Babel, fueron esparcidos. En esa confusión fue esparcida en todo el mundo el hombre, con razas, con sus lenguajes distintos unos de los otros. Por eso dice: “y Dios confundió las lenguas”.

Pero la descendencia de Peleg no, estaba en aquella región,(BABEL) y fue la única que quedó en aquella región. Por eso que allí en Hechos 17, se leyó al principio como Dios repartió las naciones en el medio de la tierra.

Esa misma Palabra de Hechos 17 está aquí en Deuteronomio 32:8-9 que dice;

“8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.

 9 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.”

                                                                                              Deuteronomio 32:8-9

¿Qué dice aquí? Que en aquel tiempo de Peleg Dios los repartió en aquel lapso de tiempo,  y ahí Dios tomó a estos pueblos y los colocó en el planeta entero, en una lengua diferente y en una raza diferente el uno del otro. ¿Dónde dice una raza diferente? Bueno, cada raza tiene una lengua diferente, viéndola en la separación las unas de las otras,  también viendo esto en la forma tradicional y antigua, es obvio que cada región adquirió un mismo lenguaje. Continuando en Deuteronomio.

“Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres.” Los dividió porque ellos estaban juntos y concordaban en querer llegar a los cielos, en toda sabiduría y conocimiento de ellos y de los demonios.

“Estableció los límites de los pueblos”, significa que les dio una región pero también una capacidad de poder ver, poder encontrar entre lo espiritual y lo natural; respuestas, o también hallar a Dios a través de lo palpable.  Por su pecado Dios les privó hasta de su presencia, a estos pueblos que esparció, porque se habían reunido para invocar demonios.

Puede ver que ninguno de ellos encontró a Dios, a no ser la humanidad en la descendencia de Abraham y que a Peleg, lo tenemos como el principal de este tiempo. Heber, Peleg en el tiempo de Heber. Leemos aquí en Génesis capítulo 10 versículo 21 por eso dice en esta Palabra:

También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber,” y describe ya la descendencia de Sem como los que vinieron de Heber y que nació Peleg y su hermano Joctán, el cual no se siguió describiendo en las generaciones venideras. Se coloca Joctán como aquello que estaba también concordando con estos que estaban reunidos en la torre de Babel. Siempre continuando en la revelación,

“Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.”

¿Por qué según el número de los hijos de Israel?

Porque Dios quiso que a través de los siglos de los siglos, y a través de cada uno de los pueblos, se propagase el evangelio por medio de la tierra, y pasase de generación y generación; y  a su tiempo el Señor, cuando se mostrase a los hombres y viniese en nuestro Señor Jesucristo; a su tiempo; Dios recogiese en los siglos pasajeros y venideros por medio de la Palabra a sus hijos. A sus hijos de diferentes culturas, en su tiempo secular o en su época milenaria, a su hora  debida, y en los diferentes pueblos.

O sea, las razas que hay esparcidas por el mundo, Dios las creó en un abrir y cerrar de ojos; ahí tenemos en esa revelación y en ese conocimiento maravilloso que el Señor nos describe aquí; “Glorias a Dios por todo eso que estamos viendo.”

“Edificaron una torre en medio de la ciudad”, pero cuando el Señor los repartió dice así en el versículo 8 de Génesis;

“Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad”. No dice que dejaron de edificar la torre, dice que dejaron de edificar la ciudad,

“Por eso fue llamada el nombre de ella Babel”. O sea la ciudad es la propia torre de Babel.

No quiere decir que no haya una torre en el medio. Pero la torre era la maligna intención de los hombres, de reunirse en un mismo pensar, en una misma religión, en un mismo poder, queriéndose hacer un nombre.

O sea; manifestándose así sobre la tierra y los cielos; el poder del hombre reunido y así, concordando con los demonios, levantarse contra Dios en medio de la tierra. Por eso es que Dios los dividió y los esparció por medio del planeta, por medio del mundo.

Y así vemos esta Palabra maravillosa que Dios nos revela en esto aquí. Después en el mismo capítulo 11 de Génesis, va a describir las generaciones. Vamos a leerlo y reflexionar nuevamente para que quede conocimiento de lo se está leyendo;

“10 Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio. 

11 Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.

12 Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala. 

13 Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 

14 Sala vivió treinta años, y engendró a Heber. 

15 Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 

16 Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.

17 Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 

18 Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu. 

19 Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas. 

20 Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug. 

21 Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.

22 Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor. 

23 Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas. 

24 Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré.

25 Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas. 

26 Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.”

                                                                                                          Génesis 11:10-26

Vemos que la descendencia que viene a ser descrita aquí, los descendientes de Sem, donde sale Heber padre de Peleg, los que quedaron después del diluvio en aquella región descritos aquí; estos son los descendientes de Sem. Los que vinieron del hermano, de Peleg. Los de  Joctán, son poco descritos y fueron repartidos en aquella época.

Podemos ver que los descendientes de Sem vivieron cientos y cientos de años y también después de Peleg vivieron también mucho. Queriendo decir la longevidad que hubo en la descendencia que venía a de ser del pueblo escogido por Dios. Que es la ascendencia de Abraham. Aquí son descritos ellos en forma separada del hermano de Peleg.

Y así vemos que el Señor agarró todas las naciones, las razas, o sea todas esas razas y las repartió por medio del mundo. Dejando diferentes razas en tiempos diferentes.

Si Dios quiso que algunos apareciesen algunos años antes y otros años después en medio de la tierra, “es cosa y ciencia de Dios.” Porque Dios quiso que cada una se perdiese en los tiempos una de la otra para que no se reuniesen nuevamente y llegasen a reunirse en un mismo pensamiento y concordasen con los demonios.

¡Por eso es, que hoy en día la torre de Babel, la nueva torre de Babel, está destruyendo el mundo! Aquella unión entre los hombres y el falso profeta entre los demonios y la bestia: se forma la ciudad corrupta bajo el dominio del dragón (el mundo entero reunido para contrariar a Dios.)

Cuando Dios vio que el hombre se reunía en la torre de Babel y construía esa ciudad, esa torre inmensa. Bajó y los repartió por el mundo. Bueno ahora en la actualidad ya están repartidos por el mundo. Esa Torre que hay hoy en día construyéndose, Dios también bajará y destruirá al hombre y llevará su pueblo.

Así como separó a la descendencia de Sem, así también separó su iglesia; a Israel y nos llevará con Él, consigo para los más altos cielos. Amén. Describo y doy fe que esta revelación es verdadera. Siervo de Dios, Juan Sebastián González Jiménez.

Creación del hombre por Dios en la faz de la tierra y su propagación por el mundo en el tiempo de las eras:

terranormal

 

Primera Parte; Cristo el primogénito

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez 

Revisada por Delfina Isabel Gonzalez Jimenez

 

En lo que respecta al hijo de Dios y su manifestación en el mundo, este misterio es conocido antes de la creación del universo, como está escrito:

 

“Ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,” 1 Pedro 1:20

 

“A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” Romanos 3:25-26

 

Y Dios constituyó al Verbo en carne, manifestación plena de Dios entre los hijos de los hombres: para que reinase sobre todo poder terrenal y espiritual por encima de toda potestad, principado y poder, y para con los hombres circundando y andando, por sobre toda la creación.

 

“2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 

3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”

 Hebreos 1:2-4

 

Jesucristo es el poder en cuerpo de Dios (este es el Cristo) y por medio de su Espíritu, se manifestó en medio de la creación, para traer lo creado por ÉL; el hombre, para sí mismo. Ya que el hombre se había perdido.

 

No viniendo en el cuerpo formado de Adán, el cual se deshace, sino en la manifestación del cuerpo en gloria de Dios; Jesucristo.

 

Así también nos dice la Palabra en hebreos capítulo uno, versículo diez: “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.” Hebreos 1:10

Nos dice la Palabra que; Dios es el creador y fundador de todo lo hecho, pero hay una creación eterna  y otra pasajera, la Eterna lo es en Cristo y es parte de Cristo, sin embargo  la pasajera como es el universo palpable por nosotros, la cual dejara de ser, es  hecha por El pero no es parte de El. Digo esto de lo fue creado por Dios, atreves de Cristo en este sistema pasajero que conocemos ahora, pero Dios quiso que solamente en Jesús tuviésemos la creación Eterna. En el Eterno hecho en Él.

Universo Eterno hecho en el Hijo, perdurable, según la eternidad del Verbo, manifestado en medio de los hombres. Todo esto ordenado y hecho por el Padre; para reunir en sí mismo la creación perfecta, manifestada en Él. Dejando para atrás; para perdición, aquella hecha rebelde; la construcción hecha en la envoltura animal de los hombres.

Él rescata sus almas; la de los hombres, en la promesa de un nuevo cuerpo glorificado;  en la nueva humanidad celestial de Jesucristo. Nosotros seremos dados en definitiva a Jesús, en la resurrección de los muertos.

También así para castigar en este fin; en el día del juicio final, a los ángeles rebeldes, y reunir los poderes creados, los santos ángeles, para  su propia gloria y majestad. Siendo así,  Él; Jesucristo, estará sentado con los hombres en definitiva a la derecha de Dios Padre, para reinar como Señor de la Gloria que es.

Así Él, Jesús, es el Verbo creador. Son otorgadas a Él todas las honras y toda la gloria, como dice en el Salmo: “Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti.” Salmo 102: 26-28

Todas estas manifestaciones, del poder de Dios entre los hombres, son para dar glorias al Señor que vive y perdura para siempre, entre los hombres redimidos por sus misericordias. Al contrario; los que queden en el pecado, envejecerán y serán convertidos en polvo. Así también  es glorificado el Señor por la Palabra, en lo que dice:

“Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.”  Isaías 51:6

Comprobamos por las Santas Escrituras que el Señor Jesús es glorioso y lo es para siempre. La Palabra testifica, de como Él vino hasta nosotros, por medio de la promesa hecha a Abraham. Génesis 15: 17, 18, 19, 20, 21

“17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; 

19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, 

20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,

21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.”  Génesis 15:16-21

La promesa se fue cumpliendo; en el legado de la tierra prometida, con todo y todas las naciones en las manos de Israel. Una tierra dada por Dios a su pueblo, como herencia a su hijo Israel. Una vez  liberado él de los opresores y esclavizadores de Egipto. Significando Egipto, el mundo; la tierra prometida, la promesa de los cielos. Esto prefigura la promesa celestial, después de la muerte y resurrección de Israel, quiero decir, la liberación en la pascua, en el pasaje de la muerte para la vida, en la propiciación en la sangre del cordero pascual.

Así, la salida de Egipto hacia la tierra prometida, es prefigura del paso de la muerte a la vida. El hecho de atravesar el mar rojo dividido, y el caminar por el desierto solo con el poder de Dios, significa caminar por lo seco, sin hundirse por sobre los abismos y salir de este mundo a través de los cielos. Como nos es dicho por el Señor en Isaías.

 “9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón? (Rahab significa monstruos marinos o demonios)

10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?

11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.”

Isaías 51: 9-11

La salida de Israel del mundo y su ascensión a la tierra prometida por Dios; fue cuando dejó el mundo de pecado y salió en una caminata por el desierto. O sea, Egipto, el mundo es lo dejado para atrás, atravesando el lecho del mar rojo que prefigura los abismos, pero pisando por tierra seca, significando el poder de Jesús, el camino seco limpio y puro que: conduce a la Vida, a la Tierra Prometida. Como el propio Dios nos dice:

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

También, la separación de las aguas del océano significa: la abertura de los cielos para dar paso al tiempo de resurrección y arrebatamiento al pueblo escogido, por sobre de los tres cielos junto al Señor Jesús. Ver 2 Corintios 12: 2-4. Como también dice en Reyes 8:27 y el Salmo 148:4-5.

 

“22 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),

4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.”

2 Corintios 12:2-4

 

“Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado”? 1 Reyes 8:27

 

“4 Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.

5 Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados.” Salmos 148

 

Y así Dios promete para la Eternidad con Él: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. “ Isaías 57:15

El Señor nos revela que con Él moraremos después de la liberación del mundo en los más altos cielos.

Con Moisés y el pueblo, Dios también hizo la promesa.

Como dice:

“7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. 

8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.” Éxodo 24:7-8

Al conocer los Israelitas la voluntad de Dios, y habiendo sido leída la Ley para ellos por la cual se regirían de ahí en adelante, habiendo sido dada la disposición de Dios al pueblo, adentrándose en sus corazones por medio de la lectura, leída por el intermediario entre Dios y el hombre; Moisés, y llegando este poder en palabras y en Espíritu al entendimiento de Israel, ellos; los hombres de Israel, recibieron el mandamiento de Dios como pacto eterno. Concordando con Dios.

La sangre de sacrificio del pacto; entre Dios y los hombres fue esparcida sobre ellos, mitad sobre los hombres mitad sobre el altar. Considerando el altar; el lugar santo, el lugar de Dios, donde eran santificadas las ofertas, este era el punto de partida de los hombres en dirección de Dios; en un sacrificio de holocausto, o sea; una vez pasado el hombre por el fuego, en la purificación de Dios y quemado el pecado o la culpa, por el sacrificio del inocente pagador, el hombre ya limpio y puro, podría adentrarse en este hecho, en la sangre del pacto. Dicho de otra manera; el alma del inocente; que era la sangre, adentrándose junto al perdonado. En este caso, en Éxodo 24:6,10,  hablando del pueblo de Israel; en este sacrificio lo vemos adentrándose en la presencia de Dios.

“Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.” Éxodo 24:6

“Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.” Éxodo 24:10 

Aquel que pasa por el altar en sacrificio, para el perdón de Dios; ve a Dios, y con Él se encuentra en su montaña de poder; en su trono, y vive para siempre.

“17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eúfrates;” Génesis 15:17-18

Las mitades del animal en sacrificio significan; la abertura del cuerpo natural para ser portal  y camino al cuerpo espiritual; el paso del alma en rescate, una vez, habiendo sido abierto el camino, entre la carne o el cuerpo (mundo), es liberada el alma.

Significa la subida del alma; desde el mundo y entre los cielos, en dirección al paraíso.

El cuerpo del pecado, es la prisión del hombre en este mundo. Las dos mitades representan los primeros cielos; el tercer cielo lo representa el llegar al Sinaí donde Dios se manifiesta a su pueblo y le entrega la ley la que en su cumplimiento estos llegarían a Dios, el fuego que pasa entre ellas es El Espíritu Santo con el alma del hombre redimido, hasta que esta pueda, en el Espíritu del inocente, subir sobre el tercer cielo hasta la morada de Dios.

Este camino de apertura para el hombre, entre el mundo hasta arriba de todos los cielos: no puede ser abierto por poder humano, ya que el hombre se encuentra en la condición de prisionero, en su propio cuerpo de pecado natural.

El vehículo; es el propio cuerpo del santo en sacrificio, no pudiendo ser santo, el animal sacrificado en sombra del verdadero santo, sino el cuerpo del hijo de Dios y su Espíritu; el cuerpo de Cristo.

La palabra dice: “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25.

Conocemos por Cristo la resurrección,  y si hay resurrección hay vida, una nueva en Él: dejada para atrás la vieja en la carne y mortal. También aquí el Señor Jesús no dice; que los muertos viviremos nuevamente para la eternidad por el único camino que hay; Él. Así también en otro lugar se nos revela.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

Siendo así, Jesucristo es el único medio de salvación, y de llegar a Dios Todopoderoso. También, Él era el camino seco que llevaba a los israelitas por entre las dos mitades del mar rojo, para la tierra prometida.

Cristo, era la llama de fuego que abrió ese camino, entre las mitades del holocausto, de Abraham en el pacto, para llegar hasta Dios. Como el gran y absoluto poder de Dios nos revela en Juan:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Juan 10:9

Cuando Jesús dice “por mí”, Él dice; que el poder, el medio, el cuerpo, la forma; es Dios: como entrada, y puerta a los cielos y a la Nueva Tierra prometida; de gloria y salvación. Y dentro de su gloria e imperio divino hallaremos pastos, o sea; gozo de glorias en vida eterna.

Para entender, como Dios le colocó en todo y sobre todo a Cristo, le vemos como hijo de la promesa; cuando él esperó el tiempo aceptable para presentarse a los hombres, como se mostró a Abraham. Abraham esperaba una tierra, en una promesa de Dios, y también un hijo primogénito. Como dice en algún lugar: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.” Gálatas 3:16

Así vemos en la genealogía de Abraham, escrito en el evangelio de Mateo. Y aquí refiriéndose a Jesucristo en el libro; “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.” Mateo 1:1-2.

Y así, por consiguiente en su descendencia hasta que llegamos al final que dice; “y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.”  Mateo 1:16

Como conocemos por esta escritura que: es de Cristo que se cuentan las generaciones; primero a partir de David, en lo que dice  “Libro de la genealogía de Jesucristo” Hijo de David y después de Abraham, porque: se refiere al hijo de los hombres; a Jesús. Hablando Dios, de su hijo anteriormente en David y Abraham. Él, Dios, lo hace saber en lo que se refiere al descendiente que es Cristo por la promesa, y no como hijo de la carne que fue Salomón.

Hijo de David por el trono de Israel, en donde se sentaría el descendiente heredero y eternamente el Cristo.

Hijo de Abraham por lo cual vendría a ser la nación de Israel, por la fe

Hijo de Dios en la promesa en Él, hecha por Dios.

Por lo tanto, a los hombres les fue cumplido en lo que se refiere a promesa, pero es Dios que manifestó esta promesa en su hijo; Jesucristo. Hecho carne, como igual a los hombres, mas sin pecado y su alma venida de los cielos de parte de Dios, siendo la expresión viva y perfecta de Él, en medio de los hombres.

En Abraham se cumplió la promesa, cuando en la descendencia de Isaac y después Jacob, vinieron a descender y nacer de ellos las generaciones de los hombres escogidos por Dios, hasta que se llegó a Cristo. Como lo fue la nación de Israel, pero ahora nacida en el Espíritu de Dios, no más como sombra de lo verdadero que vendría en Cristo. Entendemos por Dios que: Cristo es el cumplimiento de la promesa, también el Rey prometido a Israel como lo fue en prefigura David, y Jesús es el Dios mismo entre los hombres.

Jeremías 31: 31-33

“31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 

32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.

33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jeremías 31:31-33

Prosiguiendo con el evangelio de Mateo 1:17 “De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.”

Abraham, David, y la deportación de Babilonia y de esta hasta Jesús, suman catorce generaciones cada una, sumando ellas tres tiempos. Son 42 si son contados como meses, son 1260 si son contados como días. Siendo el mismo tiempo en días y meses, del tiempo de los dos testigos, en su ministerio en la tierra. Refiriéndose al testimonio de la promesa hecha a Abraham y por medio de todos los profetas a respecto de Jesucristo. Testimonio de todas las generaciones reunidas en El Mesías.

 “2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses

3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.” Apocalipsis 11:2-3

Así como las promesas demoraron hasta el día de Jesucristo, para la manifestación plena de Dios en el Verbo. Así también, ahora testifica la palabra de Jesús en la boca de estos profetas, en el testimonio, en la predicación del Evangelio Eterno, por parte de los testigos. Que al término de sus ministerios; tocará la séptima trompeta. Concluido todo en Cristo y para Cristo. Estará todo consumado, como al término de las tres generaciones, contadas anteriormente que fue todo para llegar a Cristo.

A David Dios le habló;

 “5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 

6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.”

2 Samuel 7:5-6

Dios pregunta a su siervo; si él le podría hacer casa. Dios estaría por casualidad, ¿en manos de los hombres?, en las manos de aquellos que ¿son hechura y criaturas de Él? Aunque David fuera rey de Israel, Israel es también el pueblo hijo de Dios; pueblo separado y escogido por Dios. No hay en él, digamos en el hombre (criatura de Dios) ni la santidad, ni la fuerza, ni la sabiduría, ni las herramientas, ni las piedras, ni las columnas, ni las puertas, ni cosa alguna de como edificar la casa de Dios Todopoderoso.

Del tiempo en que Israel fue sacado por Dios de Egipto, le llamó Dios a Israel, de su hijo: “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.” Éxodo 4:22

Pero por casualidad ¿Dios a Israel no lo llama de su hijo? ¿No moraría el padre con sus hijos? es más, ¿siendo aún el propio Dios? Entonces, ¿qué es lo que el Señor nos dice al respecto?: Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,”  2 Samuel 7:10

Movido de misericordia y estableciendo su trono en su nación santa; Dios le hace una promesa al rey (David); que le prepararía lugar o casa en su lugar; (lugar de Dios) en la tierra prometida. Tierra en la cual jamás será removido, ni los afligirán los hijos de perdición.

David aquí recibe la promesa de Dios, en donde también le dice:

“12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 

13 Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;” 2 Samuel 7:12-14

El hombre tiene la promesa; y Dios el poder de concretizarla. Valiéndose de los hombres, en aquella descendencia escogida por Dios en Abraham. Dios la realiza a su tiempo, en el propio Dios, en su Verbo, para que esta; fuese Eterna. Así observamos en lo que dice; “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.” Romanos 4:13

Es con esto es que, comprendemos que el poder de Dios está en la promesa, en el descendiente, por la fe, don dado por Dios, camino, el que nos llevó hasta Jesucristo. Hablando aún del poder de Dios que vivifica los muertos para la vida eterna, cumplida en la promesa hecha al padre Abraham que; pasó esta promesa al descendiente hasta llegar a Jesucristo;

Confirma la profecía en la palabra.

“17(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

18  Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.” Romanos 4:17-18

Por el Espíritu Santo nos es revelado a través del apóstol Pablo, hablando del hombre en Cristo:

2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 

4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” 2 Corintios 12:2-4

Ese hombre; es la revelación en Cristo, es el hombre hecho en la promesa dada a Abraham en la fe. El hombre hecho rey en la promesa a David, y el hombre hecho en la promesa por medio de los profetas; y el hombre hecho en la vuelta de Israel desde la Babilonia para la reconstrucción del templo; Y todo esto es por Cristo y para Cristo, para que Israel habitase para siempre en la tierra prometida por Dios. Y ahora hablando de la salvación en Jesús.

Jesús; es el hombre, en que se cumplieron todas las promesas prometidas por Dios, a través de las generaciones; el Dios salvador nuestro.

Esta generación de Jesús, es la realización de Dios, en su obra, a través de la manifestación del Verbo, en las promesas hechas por Dios a Israel.

Cuando Ezequiel entrega las medidas del templo; que es el cuerpo y habitación de Dios, para Dios morar con los hombres, con ellos en la Eternidad. Dios nos muestra la medida de Israel, a través de la descripción del templo entrando a través de Él; de este Santuario, por sus puertas, en la medida del varón perfecto; esto es, Cristo.

“En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.” Ezequiel 40:1

En este tiempo descrito aquí, Israel esperaba la promesa de volver a Canaán, después de setenta años de cautiverio. En este tiempo; después de catorce años de haber sido destruida la ciudad y su templo. En esta generación después de Abraham y del tiempo de David, habían pasado catorce años desde la destrucción de la ciudad; Jerusalén y del templo del Señor.

Cuando el pueblo de Israel terminó el exilio de setenta años, en Babilonia; estaban en la espera de la reconstrucción del templo y de la ciudad; Jerusalén; En este tiempo volvieron ellos a Canaán y reconstruyeron el templo y los muros. También después de contar, esto entendido por la revelación de Dios, las catorce generaciones de David hasta este entonces; ellos pudieron volver. Ahora, para que fuese la verdadera reconstrucción desde ahí en adelante, Israel debería esperar en las medidas, en el varón, en la medida perfecta; Cristo.

Habían transcurrido, catorce generaciones desde David hasta entonces, de su vuelta de Babilonia a Canaán. Esperaron catorce generaciones para que se concretizase la verdadera reconstrucción que fue Cristo; Jesús.

Ezequiel es arrebatado en el día del Señor; catorce años tras la destrucción de la ciudad, y le fue mostrada una nación futura, y el Templo del Señor, en las medidas de Dios.

Ya en el término de las generaciones de Abraham hasta David, y de David hasta ese día, esta fue la ocasión, donde el profeta recibió las medidas del templo del Señor, que es el día de la manifestación de Dios, en la palabra dada a Ezequiel hasta Jesucristo, que serían el transcurrir de catorce generaciones más, para que se manifestase la revelación del verdadero templo, en el Verbo, en el Ungido de Dios que es Jesús.

En corintios vemos que el hombre arrebatado a los cielos, es este; el hombre que recibe las revelaciones de Dios, los testigos, o sea, el testimonio final de predicación del evangelio Eterno. El hombre como lo es Ezequiel, como Pablo y como los testigos; profetas de Dios, que en estos tiempos del fin; reciben las revelaciones de Dios, junto a la generación de Jesucristo que, es la Iglesia y es el propio Jesús; en la manifestación plena de su evangelio, en el tiempo final.

Pablo habla de este hombre, hablando como si fuera de él y de algún otro; del hombre que fue arrebatado al paraíso, el cual subió de la tierra a través de los cielos y vio cosas inefables que un hombre no podría hablar. Pero en el poder de Dios; en Jesús, en la palabra, puede contarlas y hablarlas a los hombres, como lo será en la predicación, en el testimonio final del Evangelio Eterno, para entregarlas a la Iglesia, por el poder del Espíritu Santo, en las revelaciones dejadas para los tiempos finales, por los instrumentos de sus dos testigos y de sus profetas.

Al Apóstol Juan; le dice Dios en el libro de las revelaciones;

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.” Apocalipsis 10:4

Es decir, el mensaje traído por Dios; viene en el mensajero; la voz de Dios, viniendo y descendiendo de los cielos, como un arco celeste por encima de su cabeza; confirmando así la alianza de Dios con los hombres, como fue para Israel a través del profeta Ezequiel.

Los siete truenos; son los misterios de Dios, revelados por el Espíritu Santo. Como las revelaciones dadas a las siete iglesias, escritas en el libro de las revelaciones en su inicio.

Juan, guarda las revelaciones por el mandato de Dios. Estos misterios fueron guardados, en el Espíritu Santo en los hombres, para ser revelados al final de los tiempos.

La voz del Señor ordenó a Juan; “Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas”, o sea, el Señor es quién dice esto. También nos es revelado aquí; el momento de ser revelado el misterio de lo que dijeron los siete truenos. Serían dichos por el Espíritu Santo, cuando quisiere Él, en su momento oportuno.

Cuando dice, “sella”; nos dice: guarda en un libro sellado, en el secreto del Espíritu Santo.

2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;  3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.” Apocalipsis 10:2-3.

El mensajero carga el mensaje en la mano, indica que es por medio de él. Dios lo usa como instrumento, como usará también a sus dos testigos.

El ángel carga el mensaje en un libro abierto, nos damos cuenta así que: él es el instrumento por el cual Dios, entrega las revelaciones a los hombres.

El libro o librito que carga el ángel; son las revelaciones de Dios, en la palabra y en misterio, de lo que vendrá a acontecer en los tiempos finales. El ángel, coloca los pies, uno sobre la tierra y otro sobre el mar, indicando la autoridad de Dios sobre todas las cosas.

No solamente al ángel, es dado el mensaje en el libro, sino que esta revelación y palabra de Dios, es también para los profetas que son los dos testigos y la Iglesia, que vendrían a recibir los siete truenos que;

Es el testimonio de la palabra y revelaciones de la vuelta de Jesús; predicación del evangelio Eterno de Dios por los testigos.

La gran voz es de Dios, el león; y el ser viviente, pero también es el león de Judá, que es Jesucristo. Cuando clamó Dios su palabra en misterio, fue entregada ésta a los profetas, no para el tiempo de Juan, sino para el hoy presente, porque así dice Dios: Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.” Apocalipsis 11:1

Revelándonos Dios, el varón en la medida perfecta; Cristo; que es la caña de medida, que le fue entregada a los testigos, para así con ella revelar y predicar; en porción doblada, a la iglesia, en el interior de su templo, en el final de los tiempos. Es decir; en Espíritu y en verdad, en el espíritu de Elías, dejando el atrio exterior afuera; que significa la iglesia carnal doctrinada en la carne y no en el espíritu, la cual será pisada por los gentiles; será esta, una iglesia idólatra y carnal, dejada a sus propias pasiones, por lo cual será totalmente destruida por Babilonia, o sea el mundo.

“La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.” Apocalipsis 10:8           

Tomado de la mano de aquel que yo envié como mensajero, las revelaciones del libro abierto, con todas las profecías, del que ha de venir, del que fue, y del que es. Para que sea mi testigo de toda palabra revelada en la Biblia, escrita desde Moisés y los Profetas, Salmos, hasta Jesucristo. Lucas 24:27, 4, 45.

“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” Lucas 24:27

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;” Lucas 24:45

“Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.” Apocalipsis 10:9

Refiriéndose aquí, a lo mismo escrito por el apóstol Pablo, en Segundo Corintios 12: de aquel que fue testigo y que “hace catorce años fue arrebatado a los cielos”, siendo testigo de cosas que el hombre no podría ver y hablar. En el libro de las revelaciones de Juan, en Apocalipsis, el librito; son los siete truenos, que significa el testimonio dado a los testigos en el tiempo del fin.

Este libro es la revelación de Dios en porción doblada de todo lo que ya está escrito en la Biblia; Poder de Dios, revelado en la palabra a toda la iglesia, antes del fin.

El ángel dice al profeta, en el hoy; tiempo de la manifestación de Dios. El mensajero de Dios no le habla solamente a Juan, también al espíritu del hombre que tiene comunión con el Espíritu Santo; que es la generación de Jesucristo.

Al decirle el mensajero “toma y cómelo”, significa que lo guarde como lo es la espada flameante; que es la palabra de Dios, dentro de su corazón, para testimonio a la iglesia de Jesucristo, antes de su venida.

“Y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”. Amargo; se refiere por los que no escucharán el testimonio final y se perderán. Dulce en la boca; es por el poder doblado de la palabra; en el Espíritu Santo de Jesús.

Y él me dijo: es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.” Apocalipsis 10:11.

¿Y qué significa en lo que dice que profetices otra vez? ¿No es verdad que toda palabra ya fue predicada al mundo, por la iglesia a través de los siglos?

¿Vendrá a ser predicada una vez más? Porque así dice Jesús cuando sus discípulos le interrogaron acerca de Elías: “10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.”  Mateo 17:10-12  

Aquí está hablando Dios, del Espíritu de Elías que vendría en los dos testigos, antes del fin, como vino en Juan el Bautista. Porque así dice la palabra por el mismo Jesús: “12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.” Mateo17:10-12

Jesús habla aquí del espíritu de Elías; como lo fue el espíritu en profecía en Juan el Bautista. Que también harían el mismo mal al Mesías, que era Él; el hijo de Dios.  Y se refería también al espíritu de profecía  que vendría en los dos testigos, el cual restauraría todas las cosas, antes de la gran venida del Señor Jesús, en los tiempos de Apocalipsis. Una vez restaurando ese tiempo, sonaría la séptima trompeta, en la consumación de toda la gloria de Dios, en la tierra y en los cielos.

 “1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. 2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.” Ezequiel 3:1-2

Aquí es el propio Dios el que habla con Ezequiel. Para comer el rollo, o sea, para tomar el libro de la palabra de Dios y comerlo, con el mensaje para Israel, y transmitirlo a los israelitas en el exilio de Babilonia. Así el sería vaso o, aceite de la palabra de Dios, para testimonio de la voluntad de Dios, como es en el tiempo de los testigos de Apocalipsis.

“Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.” Ezequiel 2:3

El libro y los siete truenos, son la voluntad de Dios, en su palabra y el propio Dios es quién lo que envía.

“3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.” 

“4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.”

Ezequiel 3:3-4

Alimenta tu vientre, es decir da de comer a tu ser, significa que queden las palabras de Dios en tu corazón. Predica mi libro; dice el Señor, y será dulce en tu boca como la miel, porque este  mensaje sería predicado solo a la casa de Israel antes de su vuelta a Canaán.  En aquel tiempo cuando él fue mandado para reunirlos en la revelación, nuevamente en medio como nación. Al ser solo para Israel este mensaje, y la descripción de las medidas del templo; es que es dulce. Lo amargo, como está escrito en Apocalipsis, es por el juicio a todo el mundo. En lo que respecta a la casa de Israel, en aquel tiempo está escrito:

 “5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.” Ezequiel 3:5

Para comprender plenamente a Jesucristo, revelado en el testimonio final de la iglesia; la iglesia tiene que ver a Jesús; revelado en sí mimo, después de cumplirse las generaciones hasta Él, en la concretización de todas las cosas. Aquí nos ha sido revelado el Dios de Israel, en Él también, cuando dice la profecía por el propio Jesús:

“19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 

20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 

21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.” Juan 2:19-21

El que generó al hombre de Dios fue la promesa. Ahora Dios generó a su hijo en el cumplimiento de esta promesa. Todas las generaciones vinieron hasta Cristo y este; nacido, sacrificado y resucitado; para gloria de Dios, amén.

El hombre natural en la tierra: Caín, Abel y las descendencias

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

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Génesis 4 y la relación para esta revelación de Juan 3:8-15

“8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.

12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”

Juan 3:8-15

 

En la primera carta del apóstol Juan capítulo tres versículo ocho dice lo siguiente: quien comete pecado es del diablo; porque quien peca es del diablo por eso se manifestó el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Cualquiera que no comete pecado es de Dios porque su simiente permanece en él, por lo tanto es hijo de Dios. (Aunque todos pecamos)

Ahora, en esta revelación dice que el diablo tiene poder sobre aquel que comete pecado. Caín cometió pecado y por el pecado Satanás  tuvo control por medio del mal, en él. Como dice en el versículo 12 citado arriba.

Para poder entender la relación del hombre en la tierra con Dios. Entendamos estos en los primeros hombres Caín y Abel:

El pecado de Caín, fue sentir rabia y envidia del hermano porque su ofrenda no fue aceptada como la de Abel  ya que esta no vino desde el corazón en el amor como la de su hermano.

La ofrenda que él, Caín presentó al Señor (Génesis 4), fue en la intención de sus propios intereses y no en el amor como la de su hermano, queriendo que Dios le aprobara lo que salía de él; de lo que el hombre natural puede ofrecer y al hacerlo así, pecó y así el diablo tuvo control sobre sus actos en su vida, en su coexistir.

Sabemos que en nuestro tiempo presente, Jesucristo se manifestó para deshacer las obras del diablo y de aquellos que cometiesen pecado a semejanza de Caín. En estos hombres y en los de hoy en día, el diablo opera a través de la legalidad que tiene en ellos.

En el pasar de los tiempos, en el pasar de los siglos en el mundo. Estos hombres vinieron pecando en todo tipo de crímenes y delitos; estos crímenes son descritos, en sus obras realizadas en pecado, por sus hechos de maldad y malas acciones, dentro del camino y del actuar de sus vidas. En el transcurso  de sus propios tiempos existentes aquí en la tierra, dentro de sus pueblos y culturas; viviendo entre las naciones que han existido en la faz de la tierra.

Ahora refiriendose a nosotros como pueblo separado por Dios, somos diferentes de aquellos que son; en la condición de Caín. Porque hoy dia tenemos la semiente de Dios, Que es Jesucristo.

En el tiempo de Caín y Abel, el Espíritu Santo estaba sobre ellos pues Dios conversaba con ellos. Abel en su relación con Dios en la obediencia era aceptado por su actuar y su correcto comportamiento; por el poder de la gracia en él y por sus actos de justicia.

Al contrario, en Caín actuaba Satanás; el motivo de este actuar; era por las brechas abiertas por causa del pecado cometido por él y por el aborrecimiento de este para con su hermano Abel.

En la simiente de Dios, los hijos de Dios son manifiestos. Pero quien aborrece a su hermano, en ese, el mal manifiesta sus propios hijos, haciéndolos tornarse hijos de maldición, como está escrito en la palabra.

Aunque el fruto del vientre sea dado por Dios, como dijo Eva al nacer Caín; “Por voluntad de Jehová he adquirido varón” (Génesis 4:1). Al ser Caín el primogénito, debería tornarse hijo en rescate y adopción de Dios. Pero para esto, tendría que ser aceptado primero por Él, por Dios, en una entrega ofrecida en sacrificio, igual como está escrito en la ley mosaica. En definitiva como sabemos, en el sacrificio de Jesucristo en la cruz.

Es una opción del hombre, que sea aceptado o no por Dios, significando así: para poder llegar a ser los hombres, hijos del Altísimo; Dios los acepta en la ofrenda o los rechaza en ella, tornándose estos, en este último caso, excluidos; hijos de perdición.

Ofrenda aceptada por Dios: Arrepentimiento y quebrantamiento donde actúa la misericordia de Dios.

Volviendo a la palabra que dice; “todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”. (1 Juan 3:10) Caín odió a su hermano y lo mató, en el versículo 12 de esta carta dice por qué; y en el 11, este es el mensaje que está escrito: “que nos amemos unos a otros”.  Siguiendo en el versículo 12 dice: “no seamos como Caín, que era del maligno y asesino a su hermano” y ¿por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas y las de su hermano justas. En este versículo dice que; Caín ya era del maligno cuando mató a Abel. Este fue un crimen doloso, cometido cuando la maldad ya manipulaba el individuo. En aquel tiempo, Caín estaba actuando en sus obras de pecado; siendo él instrumento de Satanás, teniendo ya abiertas las puertas de su alma al mal.

En las ofrendas de Caín y Abel fueron manifiestas sus obras:

 En el caso de Caín, en su ofrenda, este ofreció de “aquello” que Dios no se agradó. Significa que como los frutos de la tierra, venían de la tierra maldecida por Dios por causa del pecado de Adán, Dios no se agradó de ellos y no los aceptó.

Entendemos que si Caín ofrendó de lo mejor que tenía, o de lo que encontró o pensó que era mejor; entregó a Dios frutos de la tierra, de la misma tierra que Dios dijo a Adán “maldita será la tierra por tu causa” (Génesis 3:17). Él tuvo la intención de hacer una ofrenda salida de su corazón, pero lo hizo con el corazón inclinado hacia el mal, (por libre albedrío) volcando su voluntad para sí mismo. Caín en este caso, solo podría ofrendar a Dios, lo que de su corazón natural fue generado. Ya que su ofrenda venía de la tierra maldita por el pecado de Adán.

Dicho todo esto en discernimiento del Espíritu: trae al conocimiento lo que tiene que ver con el origen de las ofrendas y con relación a nuestros actos. También con lo que nos es considerado como lo mejor de nuestro trabajo y ganancias en las riquezas adquiridas, con la hartura de ellas: de como las direccionamos, de cómo las aprovechamos para con nosotros mismos o en agradecimiento para con Dios, y en el compartir en relación a nuestro prójimo.

Caín y Abel, en su inclinación de sus almas, ofrendaron a Dios. Para saber Dios, si estas ofrendas estaban inclinadas hacia Él o al corazón de ellos mismos, o para su prójimo. En este hecho; Dios develó sus inclinaciones; en su intención, en su actuar, en su naturaleza espiritual y natural terrena, probándolos a través de sus obras y en aquello que ellos ofrecieron a Dios.

A Abel le fue aceptada su ofrenda por el hecho de que era producto, de los frutos de las ovejas, lo que significa; la vida entregada a los pies y en el altar del Señor, por ser estos frutos de sacrificio. (Ver en la Ley Éxodo 13:2, 8, 9,10, 11, 12, 13, 14, 15, 16)

2 Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.” 

“8 Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.”

 “9 Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.”

 “10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.”

“11 Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado,” 

“12 dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová.”

 “13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos.”

“14 Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; “

 “15 y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.”

 “16 Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.”

Aunque no estuviese establecida la Ley mosaica en ese tiempo, estaba escrita su obra en la inclinacion en el corazón del hombre como ley moral y de justicia, de esta forma esta ley es aceptada por Dios. Como dice en Romanos 2:12-16

“12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 

13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 

14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 

15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 

16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.”

Romanos 2:12-16

Esta ley se cumple en el ser humano, en la forma natural del libre albedrío:

Para el bien ella manifiesta el hombre en rectitud;

Para el mal en sus actos de injusticia, y en ambos en las ofrendas entregadas a Dios.

En el versículo 15 de Éxodo 13, entendiendo el significado al final de este versículo donde dice: son rescatados o redimidos los primogénitos de los hombres, a través del sacrificio de los primogénitos de los animales santificados por Dios.

Estos animales fueron separados por orden de Dios para sacrificio. Sacrificio en ritual delante del Señor, realizado en el altar del santuario. Donde el inocente sería el pagador en rescate por los pecados del hombre (precio de sangre de remisión).

Aunque el hombre hubiese sido llamado por Dios, era necesario que un inocente en sacrificio de sangre, pagase por los pecados de los hijos y primogénitos de los hombres para que estos tuviesen remisión de sus pecados.

Los animales inocentes sacrificados prefiguraban al verdadero cordero pascual: Jesucristo.

 “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

1 Corintios 5:7

Obs: el cordero representa al inocente, el cual derrama la virtud a través de su sangre para remisión y rescate del alma del pecador, ya que él,  el pecador, está revestido por su naturaleza humana, la cual no se puede acercar a Dios.

El cordero representa el cuerpo de Cristo generado por Dios.

El Cordero fue dado como ser viviente en santificación por Dios, porque su sangre representa el alma y vida, sin embargo la sangre del cordero animal, ofrecida en ofrenda en el altar; no lo es como en el ser humano; porque el cordero no tiene alma, solo es sombra o prefigura del verdadero, Cristo Jesús.

Obs: El fruto de la tierra presentado por Caín, representa lo que produce aquello que estaba en condenación; la tierra por el pecado de Adán como en Génesis 4.

En los hechos de la ley, una vez que era aceptado el sacrificio del animal inocente, era aceptado también  el sacrificio hecho por los hijos de los hombres para; rescate, perdón y liberación de estos. La ofrenda era traer al inocente al altar del sacrificio, por ellos, para perdon de sus pecados.

Buscado Dios en esta ocasión, de la ofrenda de todo hombre, el primogénito de los hombres, a través del sacrificio. Y, en el principio de la raza humana, lo hizo en la descendencia de Adán: en Caín y Abel sus hijos.

Como estos eran los dos primeros hijos del hombre, también era la primera ocasión para que se tornaran hijos de Dios, a través de la ofrenda de estos para Él.

Explicando que si las ofrendas fuesen aceptadas en los escogidos, estas tendrían que ser presentadas y entregadas a Dios en santidad y pureza de corazón, y solamente entonces, ellos recibirían como premio, la remisión de sus pecados y todas las bendiciones dadas por Dios, hasta llegar al verdadero hijo de la promesa, como bien sabemos; Jesucristo. En esta primera ocasión, la ofrenda aceptada fue la de Abel.

Al inicio de los sacrificios, hechos por el hombre a Dios, ellos; Caín y Abel, presentaron sus ofrendas, según el orden de nacimiento. Caín nació primero pero aquí se entiende por primogénito, no el primer hijo de Adán, más sí el primer hijo para Dios. Solamente este vendría a ser recibido y aceptado por Dios, en el sacrificio y en la ofrenda.

En el versículo 16, del capítulo 13 de Éxodo, Dios deja por señal del Espíritu una marca hecha para y en el cunplimiento de la promesa, para rescate y salvación en la tierra prometida, en la mano derecha y en la frente; en quién fue aceptado en santificación. Una vez que estos, Israel, habían sido aceptados como pueblo e hijo.

Y estos, con la señal del Espíritu (en prefigura al de pentecostés. Hebreos 9:8-9,11), en la condición de escogidos y fuera de la tierra de los primogénitos carnales; diciendo esto del hombre natural o mundano y por lo tanto rebelde a Dios. Como fueron los  que se quedaron para muerte, en la tierra de Egipto, hablando así de esta manera, de los primogénitos que eran del pueblo del Faraón.

Volviendo a Génesis 4: Caín es aquí el primogénito, hombre probado por Dios, en su naturaleza, en el principio de la raza humana. A quién no le fue aceptada su ofrenda porque estas provenían de la tierra, o sea de su propia naturaleza ya corrupta (porque está escrito “maldita será la tierra por tu causa”)

Abel fue probado también y fue por su propia voluntad que esto sucedió, igual que Caín, pero Abel dio a Dios del sacrificio de él (en la ley toda ofrenda y sacrificio era presentada en arrepentimiento y renuncia) y en el espíritu (no en la carne); de lo que se agradó el Altísimo.

Viendo en el versículo 13, capítulo 3 de la carta del Apóstol 1 Juan, que dice: “no os extrañéis si el mundo os aborrece” porque los que son del mundo aborrecen los hijos aceptados por Dios.

Caín odió a Abel como así también el mundo nos odia a nosotros; hablando de este estado de cosas presentes; en esta sociedad actual donde nosotros estamos insertos, somos aborrecidos por este sistema, que es generado en el hombre natural, en toda actuación y acción de estos, reflejado en las costumbres y las actitudes de los hombres, generada en los ellos. El resultado de toda obra mala y mundana, son desaprobadas por las actitudes y obras de los hijos de Dios.  La actitud y obra del justo condena la del injusto. Esto sucede también hoy en día en toda la tierra.

Como fue también en los descendientes de Caín, que aborrecieron y odiaron, a todos los que fueron como los patriarcas a partir de Set. Estos te aborrecen a ti también, en el tiempo presente. Queriendo decir con esto, según lo dicho anteriormente de este tipo de hombre; que ellos prefiguran; la descendencia de Caín, los hijos de perdición de hoy.

El odio motivado de estos, viene de Satanás, derivado por la misma razón, de la cual Caín odió a su hermano.

Pero, ¿por qué le vino todo este odio a Caín? Odio por el cual mató a su hermano; porque no le fueron aceptadas sus obras, cometidas constantemente en sus actos de injusticia, juntamente con sus iniquidades, reflejadas en sus ofrendas. Porque para Dios, todo lo que el hombre hace en el medio del mundo, se le toma en cuenta para ser juzgado en el juicio final, al cual todos compareceremos.  Y en lo que viene a decir en el versículo 14 de la primera carta de Juan

 

“14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.”

 1 Juan 3:14

Nos revela que la realidad animal y diabólica odia al prójimo. También transfigura la imagen de Caín. O sea, lo que no es aceptado por Dios, en el hombre natural y en sus obras, permanece en la muerte, sin poder ser separado para la vida.

Cuando estuvieron en el mundo Caín y Abel, después que sus padres pecaron y fueron expulsados del paraíso. Nacieron y fueron generados en la tierra, en la condición de pecado. En la misma condición que tenían sus padres cuando entraron en este mundo, fuera del jardín del Edén. Como dice en el salmo 51:5

Aunque estuviesen en condición de pecado y no merecida de maldición, Dios hablaba con ellos; porque aún no habían cometido crimen por derramamiento de sangre, pero aun así no tenían santidad, ni se podrían aproximar a Dios, como para ser parte de él. A no ser que fuese en el “acto del sacrificio”, en el lavar de sus pecados; para que quedasen limpios delante de Dios. Esta condición santa dada en el perdón de Dios por su misericordia, otorgada después de haber presentado el sacrificio de ofrenda. Y esto solo sería posible, con el limpiar en la remisión de sus pecados; después de ser probados y aprobados.

Esta aceptación  vendría a darse, en  la completa entrega de ellos a Dios que los llamaba. Este ofrecimiento de parte de Abel y Caín, fue en espera de ser aceptados por Él. Entrega manifestada y manifiesta en sus ofrendas, obras, acciones e inclinaciones de sus corazones.

Para que Caín y Abel pudiesen alcanzar “la Vida”; buscaban a Dios, y para conseguir esto, solo lo lograrían a través del sacrificio; y sacrificio de sangre. Derramado de parte del inocente pagador, como era el cordero expiatorio, descrito en los mandamientos de la Ley mosaica. Para que este sirviera, en la remisión de los pecados cometidos por los hijos de los hombres.

Sin haber estado escrita aún la Ley en ese tiempo: Vendría a ser tomada en cuenta, la ley venida desde el corazón, aprobando o desaprobando los hechos personales, en las obras de cada cual; Y esto escudriñado por Dios, que conoce nuestras inclinaciones del corazón y pensamientos.

Los sacrificios del fruto de las ovejas y de otros animales, prefiguraban al Cordero Pascual; Jesucristo.

Como dice en primero Corintios: capítulo 5 versículo 7

 “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

1 Corintios 5:7.

Siguiendo en el versículo 15 de la carta de primera de Juan capítulo 3;

 “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”

1 Juan 3:15

Los aborrecedores de aquellos que Dios ama, se transforman en homicidas delante de Él, los cuales no entrarán en el Reino Eterno del Señor Jesucristo. Cualquier homicida será expulsado de la presencia del Señor.

Vestiduras del hombre: Génesis 4

 Gén 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.”

Génesis 4:1

Al entrar Adán y Eva en este mundo: Lo hicieron en la condición de criatura, colocadas en ellos por Dios, las vestimentas de pieles de animales, significando estas; la envoltura natural y carnal, cubriéndolos, como el cuerpo físico sobre el alma o cuerpo espiritual.

Quedando el cuerpo carnal en estado de pecado, después que se corrompieron por la desobediencia cometida en el jardín.

A partir de su introducción o estadía la tierra; tenían en su hombre natural el pecado, el que estaba a las puertas de entrada de sus almas y dentro de sus naturalezas. Desde que fueron creados en la tierra, existía en ellos un estado de corrupción. Conviviendo con él en su finito y cotidiano vivir aquí en la tierra.

Ellos; Adán y Eva aquí en este mundo, se enfrentaban con inperfección; en el conocimiento del bien y del mal. Este conocimiento, era de si podrían separar o no la luz de las tinieblas; en el poder de la sabiduría y lucidez adquirida en la tierra, en estado de pecado, que era el fruto o entendimiento del conocimiento de la creación.

El cual también les enseñaba como generar la vida en la naturaleza y descubrir los dones en las artes, pretendiendo encontrar perfección en el actuar, dentro de sus propios comportamientos y dentro de sí en las inclinaciones de su propia naturaleza y también en la observación y convivir en el mundo en las formas palpables.

Obs: tinieblas se entiende por toda oscuridad e imperfección dentro de lo natural y espiritual. Luz como la perfección eterna venida de Dios.

En la forma espiritual, ellos luchaban constantemente entre cuerpo, alma y espíritu. Por otra parte dentro de su hombre natural, luchaban por el dominio de sus caracteres (ambición, arrogancia, vanidad, invención destructiva) y por el control y manipulación de su vida. Para que si en ellos ganase y prevaleciese la lucha del espíritu por sobre la de los sentidos pudiese alcanzar a Dios.

Las pieles dadas por Dios al hombre al salir del paraíso son el revestimiento animal y humano como lo conocemos al hombre hoy en día el cual envuelve el alma.

Se dio esta situación y condición,  una vez que ellos quisieron ser como Dios en el pecado en el paraíso  y para poder lograrlo, se alimentaron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Actuaron en el libre albedrío en el Edén, como lo es entre millares de diversas situaciones que les depara la existencia humana, en el transcurso de la vida del hombre en la tierra.

Al estar ellos aquí en la tierra y conviviendo con el pecado como castigo; Adán y Eva pretendían acercarse a Dios, para querer ser como imagen de Dios. El requisito para esto, es la condición de adopción que se logra solo a través, del cumplimiento de la ley de Dios, y para que en el cumplimiento de ella, poder separar el bien del mal, la luz de las tinieblas, la perfección de la imperfección. Y como sabemos nosotros, ese poder se encuentra solo en las manos de Dios.  Al cumplir sus mandamientos como dice la palabra;

“37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 

38 Este es el primero y grande mandamiento.

39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 

40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. ¿De quién es hijo el Cristo?” Mateo 22:37, 38, 39, 40.

 

Si ellos consiguiesen este propósito en este mundo, llegarían a la perfecta y absoluta forma de Dios en la obediencia a Él.

Aunque el hombre lograse obtener todo esto; el de ser imagen de Dios, el Todopoderoso que es uno solo en toda la existencia; y nadie puede ser como Él; el hombre lo tendría que lograr en la condición de adopción. En realidad, en la resurrección,  este podrá aproximarse a Él para tal perfección. Donde “tal perfección”, solo se consigue al morir el hombre natural. Para  de esta muerte ser resucitado  en Cristo y así ser parte de las primicias de Él (Cristo); el Ungido de Dios.

Pero cuando comenzaron a vivir en la tierra Adán y Eva,  con el pecado introducido en ellos por el maligno. En la condición de haber sido inducidos a rebelión y a muerte, una vez de haber sido contaminadas su naturaleza y dominados por sus sentidos; Él, el Dios vivo, en su voluntad, decidió dejarlos en la tierra, en la condición de pecadores, hechos como hombre y mujer, a imagen de Dios; esto último deseado por ellos.

Dios “los creó” en la tierra (porque en el Edén “los formó del polvo, en la esencia de la materia sin corrupción”); refiriéndose en esto, al estado actual del ser humano, conocedor del bien y del mal.  Aunque tal conocimiento, solamente a Dios le es posible separar (el bien del mal).

Después de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, Dios los creó en esa condición, conocedores del bien y del mal, para que ellos, en esta posición de pecadores, lograsen tener una oportunidad dentro de la salvación; Y Dios sabía que esto lo lograrían si es que se allegaran a Él, en la renuncia de sí mismos y así obtendrían aquello que no puede conseguir el ser humano por sí mismo; ser perfectoposeer todo en la creación (ser imagen de Dios, dueños de la vida y la muerte).

Esta perfección el hombre la puede lograr, solo a través del propio Dios, y para conseguir esto, como lo sabemos, solo es posible a través de  la condición de adopción.  Dios lo dice en Salmo Salmos 2:7

“Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.” Salmo 2:7

Y declarando Dios su majestad en Isaías 40:22, 45:12.

“Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.”

 Isaías 40:22

“Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.”

Isaías 45:12

 

Porque separando el bien del mal, en el conocimiento de los designios de Dios, separado, es esto como propósito divino; la perfección. Gloria venida; de la naciente y de la altísima fuente del Señor de las luces, que es el propio Dios, en donde no le cabe oportunidad al mal y a lo que “no es”.

La maldad contradice toda la creación hecha por Dios, y ella no tiene que hacer nada en este mundo  creado por Dios. Porque ella, la maldad, aislada de toda forma perfecta, intenta corroer y alimentarse de toda acción de destrucción, hasta llegar al extremo, de destruirse en el caos provocado por ella misma.

El cuerpo del hombre natural, opera en el mal, al no poder separar el pecado de la ley de Dios. Contradice la obra perfecta de Él. Porque toda forma, en la creación en estado natural o espiritual del hombre, se debe acercar o ser completamente perfecta, para así ser parte de la hechura divina en la eternidad. A través del amor, el propósito de Dios es perfecto, en Él lo es para siempre.

El infinito, refiriéndose al Creador, creó infinitas formas y criaturas; estas son las realidades pretendidas por el hombre o por la creación angélica, de infinidad. Pero ellas si  quisieren ser perennes como lo quieren los hombres, lo intenten conseguir a través del que es, Cristo, en el Eterno que es Dios.

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.” Rom 8:19 

La creación manifiesta, a través de las pretensiones humanas o de toda potestad o principado en los cielos y en la tierra para llegar, a la perfecta forma y sabiduría de Dios, es posible solo a través de Jesucristo. Unión manifiesta a través del poder de Cristo en su iglesia.

“sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
Heb 12:23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
Heb 12:24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.” Hebreus 12:22

“1:15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 

18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 

19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 

20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

 Colosenses 1:15-20

 

Siguiendo en Génesis 4:2-4

“2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.

“3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.

4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;”

 Génesis 4:3-4

En los tiempos antes de la ley Mosaica, lo que era traído por los hombres al altar del Señor, si fuese de las primicias del ganado, le era grato al Dios altísimo y también aceptado por Él, Porque este sacrificio con sangre, de los primogénitos de los animales, era visto por Dios, como las primicias que dan y generan vida, para remisión de los pecados de los hombres.

El animal significaba, el santo perfecto que en sacrificio de su vida, pagaba las faltas del hombre. Ver en la Ley Mosaica. Porque en los frutos de la tierra, como las primicias de las cosechas, estas solo vendrían a ser válidas, cuando el hombre viniese a entrar en la tierra prometida.                                                                                                                       

En el caso de las primicias de los animales; estas si fueron válidas en el tiempo de Abel.

Los animales sacrificados para rescate. En la inocencia de estos, el hombre quedaba limpio y esto considerado por Dios que: en la sangre derramada de un santo, era vida para los que se encontraban culpados a muerte.

También esto, al ser ofrecido como sacrificio y para reconciliación en perdón de los pecados del  ofertante (el hombre).

El fruto de las ovejas presentados por Abel, para Dios significa: el inocente manifestado entre los hombres, para ser este en holocausto, el intermediario entre el ofertante y Dios, como salvador y purificador del alma,  que es la está envuelta en el cuerpo de pecado, es decir; el hombre.

Caín se propuso en su corazón inclinado para sí mismo, el agradar a Dios de los frutos de la tierra, pero de eso Dios no se agradó. Explicamos ahora que: “la tierra”, no pudiendo traer esta las cosas que son en espíritu, en este estado, no podía a gradar a Dios. Por lo que Dios no recibió esta ofrenda. Porque el poder del hombre de cultivar la tierra, no es un fruto espiritual para Dios. Antes de recibir la tierra prometida.

El hombre jamás podrá cultivar cosa alguna para el agrado de Dios, estando en esta tierra todavía en la condición de maldición. Solo sería posible en la tierra de la promesa (Canaán). Tierra dada por Dios a su pueblo, en la cual, ella sí daría frutos de agrado a Dios en santificación para ser ofrecidos.

Génesis versículo cinco.

“pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.”

 Génesis 4:5

Caín quedó irritado al momento de ser rechazada su oferta. Notamos la ausencia de Dios en él.

Dios no se agradó de él, ni se agradaría de otro que expresara; lo que viene del propio hombre. Dios está ausente del alma dejada a su propio deseo, como quedó este (hombre) en su naturaleza animalizada; en el mismo estado de corrupción y pecado que quedó la tierra,   imperfección causada por la desobediencia. Caín se encontraba en estado de corrupción e imperfección en el mundo, refiriéndose a su naturaleza.

A Caín se le cayó el semblante, y “vino”, la ira en él: estado en el que queda todo hombre que está en la completa ausencia de Dios, quedando expuesto en esta condición al poder del mal. Depresión generada por el inconformismo, de no poder dominar la voluntad del Todopoderoso, por no tener en sus manos los designios de Dios, por haberlo rechazado Él.

Génesis versículos seis y siete.

“6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 

7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.”

Génesis 4:6-7

En el alejamiento de Caín con Dios: Él, el Señor lo compromete en su propia responsabilidad por su estado de rabia y abatimiento.

En su proceder estaba el ser aceptado o no por Dios. Si Caín hubiese sido aceptado, habría tenido la perfección y el vínculo con Dios.

Desaprobado por Dios y con el mal a las puertas de su alma,  entró el pecado en él, creando una imagen con la personificación de la maldad. Así obtuvo Satanás la posesión de su alma, siendo ella abierta a través de la corrupción de sus sentidos; manipulándolos, y con esto teniendo el pleno control de su alma y conciencia por medio de sus debilidades en la carne.

Carta de Juan y Judas; discernida e interpretada en diferentes pasajes de la Palabra sobre lo expuesto anteriormente:

Viendo el evangelio de Juan, capítulo 3, versículo 36, que dice:

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Juan 3:36

La salvación para los hombres, viene de Dios a través de Jesucristo, y es ella para todos los que la acepten. Pero tenemos que batallar por ella, por el poder de la fe que nos fue dada y otorgada por Dios, a los que estamos en la santificación en la presencia de Jesucristo.

Versículo 4 de Judas:

 “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”

Judas 1:4  

Algunos hombres, aunque estén en conocimiento de Dios y de su existencia, desagradan la ley de Él. Así como Caín lo hizo que conocía a Dios.

Comparando a los hombres de hoy con la generación de Caín: hay hombres que se introducen en medio de la iglesia para disolución. Estos mismos, desde un principio han sido reservados para este hecho disoluto; hijos de perdición, fácilmente engañados por el maligno, como chivos dejados en medio del desierto, reservados vivos para perdición, llevando sobre sus cabezas sus propios males y la de todos los hombres. Condenación terrible, por ser ellos peores que Caín que mató su hermano. Ver Levítico 16, versículo 8, 9, 10, 20, 21, 22.

“8 Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel. 

9 Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación. 

10 Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.”

 Levítico 16:8-10

“20 Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo;  

21 y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.

22 Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.”

 Levítico 16:20-22

Chivos dejados para atrás como hijos de perdición en el medio del desierto, en las manos del demonio Azazel. Es ejemplo de la palabra en las escrituras, de cómo va a ser para los que son Gog y Magog en el milenio. Apocalipsis 20, versículos 7, 8.

“7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.”

Apocalipsis 20:7-8  

Unos son los escogidos en sacrificio en Jesús, a Dios Todopoderoso y otros son para Azazel; demonio del desierto. Como lo serán los dejados para atrás en la perdición, en el tiempo del milenio en una tierra extraña; generación igual a la de Caín, una vez condenada.

Este mismo hombre como chivo, tiene como misión el de engañar al pueblo de Dios. Negando a Dios, en la perversión  intentando cambiar las actitudes de los santos, introduciendo doctrinas, a fuerza de mentiras en medio del mundo y en la iglesia, falsificando la palabra entre los hermanos y negando a Dios, desconociendo el señorío de Jesucristo. A estos hombres engañadores, ya les está reservado el juicio para perdición.

Como está escrito en la palabra, estos hombres saldrían en medio del pueblo de Dios como dice en la primera carta de Juan 2:18-19

“18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.”

1 Juan 2:18-19

 Además estos hombres son verdaderos anticristos, promiscuos y pervertidos. Niegan la palabra de Dios. En su andar sensual, en el caminar en la perversión. Al principio vinieron al medio de la iglesia como hermanos, pero después se manifestaron como enemigos. Como dice en 1 Juan 2:22-23.

“22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.”

1 Juan 2:22-23.

Siguiendo con el versículo cinco de la carta de Judas

“Más quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.”

Judas 1:5

Así como sucedió con Israel  una vez sacado de Egipto, separado para salvación y siendo partícipe de   “la pascua” que significa el pasar de la muerte para el camino de la vida. Donde  en el transcurso del camino rumbo a la tierra prometida, algunos no creyeron y revelándose contra Dios, lo negaron.

También éstos, le dieron vida a la imagen del becerro de oro, hecha por ellos mismos, al pie del monte Sinaí. De en medio de ellos, Dios destruyó a todos los que no creyeron y fueron abominables ante Él. Estos aquí descritos, son el mismo tipo de hombre perverso definido anteriormente, en estado de pecado en la misma condición de rebeldía.

Siguiendo en Judas

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; “

Judas 1:6

Así como también Dios nos revela, desde estas escrituras que en el tiempo de los ángeles, cuando estaban en los cielos, antes que muchos de ellos cayeran. Ellos; los que se revelaron, no conservaron sus propios principados y lugares sublimes en las alturas. Por haberse revelado contra Dios, se apartaron de la santidad de Dios y de sus de sus propios cuerpos angélicos; pervirtiéndose. Como también lo hicieron los hombres descritos anteriormente.

Ellos estuvieron en la misma condición de juicio para el día final. Concluimos que se observan hombres impíos y ángeles caídos en un mismo juicio. Isaías 14: 11-20

“11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.

12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 

14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 

15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. 

16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; 

17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? 

18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; 

19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. 

20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.”

Isaías 14:11-20

También en Isaías 24: 21

“21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.

22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días.

23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.”

Isaías 24: 21-23

Confirmando en Ezequiel 3:3-9, 14-18

“3 He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.

4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes. 

5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado. 

6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones. 

7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.

8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su ramaje; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.

9 Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.

14 para que no se exalten en su altura todos los árboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confíen en su altura todos los que beben aguas; porque todos están destinados a muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.

15 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que descendió al Seol, hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas; al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron. 

16 Del estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando las hice descender al Seol con todos los que descienden a la sepultura; y todos los árboles escogidos del Edén, y los mejores del Líbano, todos los que beben aguas, fueron consolados en lo profundo de la tierra.

17 También ellos descendieron con él al Seol, con los muertos a espada, los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de las naciones.

18 ¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles del Edén? Pues derribado serás con los árboles del Edén en lo profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los muertos a espada. Este es Faraón y todo su pueblo, dice Jehová el señor.”

Ezequiel 3:3-9, 14-18

 

También en Apocalipsis19:19-20

“19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 

20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.”

Apocalipsis19:19-20

 

El que de los cielos cayó, también arrastró con él aquellos que engañó.

En el medio de la humanidad lo hizo combatiendo los hombres y guerreando en el engaño  contra estos, es decir; las creaturas de Dios, desde el inicio de la creación en la tierra. Pervirtiendo y matando (física y espiritualmente) a muchos a través de los tiempos. Donde estos hombres que fueron engañados por satanás, también serán condenados como los ángeles caídos en la tribulación y juicio final.

Confirmando en Apocalipsis 9:1-4

“1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. 

2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. 

3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. 

4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.”

Apocalipsis 9:1-4

 

Retomando las revelaciones en la carta de Judas versículo 7:

“Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.”

Judas 1:7

Sodoma y Gomorra son ejemplos de cómo la tierra, en el final de los tiempos sufrirá en el juicio final. Donde todo el mundo será destinado al fuego. Unos en fuego purificador y otros para condenación. Como sucedió con estos hombres en estas ciudades, así también será con el hombre aquí en la tierra hoy en día; corrupto, pederasta y sodomita. Que se encuentra en todo tipo de perversión. Ellos fueron tras otra naturaleza; condición sensualizada, promiscua, en unión con los ángeles caídos. Unión hecha a través del culto y adoración a los demonios, creando así el cuerpo de la bestia.

Porque en el tiempo de Sodoma y Gomorra, fue en una unión con otra naturaleza distinta a la  de los hombres. Esta naturaleza fue traída desde los abismos, por invocación de los hombres a los demonios a su propia naturaleza carnal. Como resultado se les pervirtieron sus sentidos,  quedando sus almas y su carne en las manos de Satanás.

Lot recibió y convivió con los ángeles del Señor, antes de la salida de la ciudad de Sodoma. Pero los hombres de estas ciudades quisieron violarlos; Dios los cegó, pudiendo así escapar Lot y su familia.

¿Qué podemos decir de los ángeles caídos, sobre su relacionamiento con los sodomitas? Que estos hombres, ya se relacionaban desde hace mucho tiempo con ellos; en el hecho, de que estos impíos, quieren poseer sexualmente hasta los seres celestiales, como sucede hoy en día con los pervertidos, introduciéndose en medio de la iglesia para violarla y afrentarla con sus acciones impías (violación espiritual y carnal en la relación con la naturaleza). ¡Cómo sería la magnitud de dominio de Satanás, sobre aquellos hombres esclavos de los demonios!  ¡Poseídos y manipulados por ellos!

Obviamente que las legiones malignas, al poseer el control de los hombres impíos en la esclavitud; serían ellos, los demonios, los dueños de las almas de estos, y también con esto, los poseedores de la actitud y el comportamiento humano. El hombre en este estado, en donde es controlada, su naturaleza carnal, estaba en una condición de “una carne”  y de una “naturaleza”, igual a la voluntad de sus dominadores.

Sodoma y Gomorra, son ejemplos en su tiempo, así como también lo es hoy en día la humanidad. Los hombres están inclinados hacia otra carne o naturaleza, en la busca de un dominio, venido de las tinieblas que está subiendo en ellos en forma constante, formando la imagen abismal del cuerpo de la bestia. Estado del hombre; espiritual y físico, en una condición carnal y bestializada condenada a muerte. Como lo fue para Sodoma y Gomorra que tuvo inicio en Caín.

Revelada en Romanos capítulo 1 versículo 24 al 31 la entrega por Dios al hombre a una disposición diferente en otra carne inclinada a la depravación.

 “24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 

25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 

26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 

27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 

28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 

29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 

30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,” Romanos 1:24-30

Pero revela más allá sobre los hombres impíos en Judas versículo ocho.

“No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.”

Judas 1:8

La contaminación de la carne por medio del pecado, es un mal; el cual viene generando una personalidad en el individuo. Este hombre, en su naturaleza, es diferente a la de los hijos de Dios. Los cuales en esta naturaleza deformada, contradicen la ley de Dios, operando en su propia voluntad, hecha en una ley del error, contrariando a la de Dios. Ellos, formándose así en enemigos de Él. Este hombre diferente en su naturaleza, se torna opuesto a la naturaleza dada por Dios y a todos los pueblos  y a toda la humanidad, contradiciendo así todas las leyes por lo establecido en el universo por Dios; en todo lo creado; en las criaturas en la tierra como también en las potencias angélicas.

Veamos lo que es carne diferente generada en los hombres.

Génesis capítulo seis, versículo uno al cinco.

“1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 

2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 

4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. 

5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.”

Génesis 6:1-5

En la multiplicación de la humanidad sobre la tierra, ellos, los hombres; cuando “generaron hijas” se refiere; al culto o creencia nacida de ellos.

En lo que dice sobre “los hijos de Dios” (Génesis 6:2) se refiere a las potencias angélicas rebeldes a Dios que escogieron a las “hijas de los hombres” (creencias contrarias a Dios). Los demonios escogieron (hombres) a  través de la adoración de estos, por el culto que rendían en los altares e invocación al ejército de los cielos. Con este accionar, los demonios (“hijos de Dios”; caídos) separaban para sí individuos, para poder interferir en la naturaleza humana.

Así sucedió con la humanidad, desde el tiempo de las generaciones de Caín, siendo ellos, sus descendientes los que invocaron los demonios y les nacieron gigantes; gigantes en la tierra y espíritus contrarios invocados. Teniendo parte en esta corrupción, todos los que no fueron contados, en las descendencias de los Patriarcas, desde Adán hasta Noé.

En el primer versículo del capítulo seis, dice que: cuando se comenzaron a multiplicar los hombres en la tierra, les nacieron hijas, o sea, desde el principio hubo descendencia venida de ellos en la tierra. También esto indica el principio de esta generación rechazada por Dios.

Esta es la generación de Caín con su hijo Enoc y sus descendientes hasta Lamec, juntándose con el tiempo de los gigantes indicada en el capítulo 6 de Génesis.

Porque el Señor dice en el versículo tres de este mismo capítulo: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.”

En esta época comenzó la contienda del Espíritu del Señor con el espíritu de los hombres y como castigo fue que Dios les redujo la condición, en la duración de su vida, pero el tiempo de los patriarcas siguió igual; sus días fueron muchos. Vea la vida de Noé y de sus hijos que sobrepasan esta ley dada a los hombres desobedientes; Génesis capítulo 9, versículos 28, 29.

“28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.

29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.”

Génesis 9:28-29

Vemos que la edad de los hombres en los tiempos antes del diluvio, fueron diferentes a la de los escogidos como patriarcas; los dejados en la tierra de Nod vivían 120 años y los patriarcas mucho más.

De los hombres que quedaron con 120 años y que también perecieron en el diluvio, fueron los mismos que escogieron los demonios. Se deformó su condición fisiológica por compartir sus almas con los demonios.  Y a lo que se refiere al decir de; “allegarse a las hijas de los hombres, los hijos de Dios”, esto indica, la proximidad espiritual y carnal, de estos dos seres de unión maligna. Carnal por la deformación del hombre en gigante, espiritual por el rechazo de Dios de esta criatura en otra carne, rechazada por Dios.

Esta nueva naturaleza fue rechazada por Dios por ser maligna. Iniciándose una nueva raza hecha por los ángeles rebeldes; en esta naturaleza de los gigantes.  Los demonios tendrían a partir de ellos, acceso a la naturaleza de los hombres, pudiendo así conseguir habitar en los cuerpos, a través de en una forma inductiva; manipulando los pensamientos. Los cuerpos (gigantes) de los hombres gigantes; estos mismos pasarían a ser cuerpos bestiales. Como bestias manipuladas y controladas por los demonios, que no es más que: el ser hecho y generado entre la unión de demonios y hombres.

Dios no había permitido que encarnase algún demonio, pero sí que ellos dominasen, a través de esta naturaleza gigante, y por medio de la influencia, en la posesión mental.

También en los periodos post diluvio, ellos aparecieron nuevamente por un tiempo. Como también hoy se manifiestan, no en la diferencia de tamaño pero sí en la naturaleza perversa.

Revelándose la unión bestial con los hombres en Apocalipsis 13:11-18.

“11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. 

12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 

13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 

14 Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. 

15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. 

16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 

17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. 

18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.”

 Apocalipsis 13:11-18.

Hombres y demonios transformados en gigantes de la bestia, identificados con el número 666. El hombre transformado triplemente para muerte que nació en el sexto día de su naturaleza. En cambio, los hijos de Jesús somos nacidos en el día del Señor y con él descansamos en su día séptimo, día de descanso del Señor. Como dice del séptimo día en Hebreos 4:3-4

“3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. 

4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.”

Hebreos 4:3-4

Y más aún nos revelan las escrituras en Apocalipsis 17:3-9

“3 Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. 

4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; 

5 y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.

9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer.”

Apocalipsis 17:3-9

 

La mujer ramera es la humanidad en perversión, o sea, la carne natural del hombre que se opone a Dios. La bestia y el demonio, son los gigantes de hoy, son los hijos de la bestia. Hombres que pasaron de corrupción, al dominio del mal por el diablo.

Describiendo el versículo 9 de este capítulo: Las siete cabezas y sus siete montes representa el mundo de hoy, como el antiguo imperio romano, que domina todo el mundo, formando un solo  cuerpo en la concordancia humana y ésta en el poder de allegarse, en misterio a formar una imagen de un hombre, en una “carne extraña” semejante a los hijos de satanás; los del número 666. Ver otros pasajes en el blog como: La bestia o el hijo de la perdición o anticristo, babilonia, etc.

Génesis: capítulo cuatro, versículo ocho y nueve.

“Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”

Génesis 4:8-9

En este versículo, Caín dialoga con Abel, y conviviendo con él en el mundo lo traiciona y lo mata. Observamos, que el odio trajo el derramamiento de sangre del prójimo. Nos muestra que la maldad quiere extirpar el alma, de aquel que hace la voluntad de Dios y usa los hombres como herramienta.

La muerte de Abel, trae juicio de condenación para todo aquel que mata. Y aquellos que mueren martirizados como en la forma de Abel; sus almas claman por justicia desde el Seol o lugar de las almas de los que desencarnan; o sea, la sangre que es la vida del cuerpo representa también el espíritu del hombre, siendo ella de hecho, el alma de los que viven.

Pero dejando este mundo, aquel que ahora está sin vida, y yaciendo en la región de los muertos; el alma, clama por justicia.

Esta alma queda en espera de un juicio. Ella es la forma corpórea del espíritu. Que mora en el mundo mientras el hombre vive en la tierra, debajo de su cuerpo carnal. Este cuerpo natural solo existe por causa de ella, siendo ella misma el cuerpo espiritual del hombre, que Dios requiere para sí. Y ella, es la que espera el juicio en un lugar vacío. Sobre ella  hay también un juicio, junto al de aquel que le quitó la vida, cuando estaba en la tierra.

Los que tenemos el Espíritu somos guardados en el Señor en esperan de su venida:

“16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” 

Tesalonicenses 4:16-17

El Seol es un espacio vacío, que es la región de los muertos. Lugar de espera preparado por Dios, para aquellos que como hombres, vivieron y murieron en la tierra como criaturas, después del pecado de Adán.

Caín dialoga y conversa con Dios, en la ocasión cuando: El Altísimo le pregunta por su hermano y éste niega a Él su paradero, aun sabiendo que él lo había matado. Caín conocía la voluntad de Dios; que prefería a Abel, cuando este fue aprobado como escogido y primogénito de los que fueron de los hijos de hombre.

Y sabiendo Caín que serían para Abel y para los escogidos como él; todas las primicias y las riquezas entregadas por Dios a los hombres. En él, había la certeza, de la razón, “del por qué” había matado a su hermano y tenía el conocimiento de la recompensa para aquel. Estas mismas riquezas que vendrían a ser dadas por Dios a los hombres rescatados; dádivas dadas a los que en sus ofrendas, aceptadas como las de Abel, les vendría como recompensa.

Esta vida asesinada y criminalizada, sin merecer la muerte, que le fuera quitada a fuerza de traición y crimen. (Como en el caso de Abel por el hijo rechazado), ella; el alma de Abel, descendió al lugar de los muertos por la traición y crimen de su hermano. El alma sin poder subir  por si misma del lugar de los muertos; ¡Clama! por justicia. Pero no habiendo poder que la pueda liberar, esperaría ella, y toda alma como ella, hasta que: Dios las liberase. Como sería solamente en el nuevo y único sacrificio hecho por Dios a su tiempo en Jesús. Como ella espera esperarían muchas otras que vendrían a morir a través de los tiempos.

Quedarían en este lugar, abajo, en el mundo de los abismos, hasta la venida de Jesús en la resurrección para que Dios así pudiese justificar aquellos que murieron; aunque Dios escogió solo algunos para justificación.

Las almas solo pueden ser redimidas y rescatadas por Dios

Salmo 49: versículo 6 hasta quince.

“6 Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, 

7 Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate 

8 (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás), 

9 Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción. 

10 Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas. 

11 Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación; Dan sus nombres a sus tierras. 

12 Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen. 

13 Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah 

14 Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. 

15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah”

Salmo 49:6-15

 

Génesis cuatro versículo 10 y 12.

“10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 

11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 

12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.”

Génesis 4:10-12

Dios pregunta a Caín de su crimen y por qué motivo mató a su hermano. La sangre o el alma de Abel, clama por justicia. Queriendo así saber ella, el motivo de haber sido quitada su vida de entre los hombres y porqué ella tuvo que bajar a los lugares del Ades.

Este raciocinio, es claro y evidente discernimiento que viene de parte de Dios. Porque también Job en su angustia clamó a Dios y dijo en el capítulo 10: “9 Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de volver?”.(Job 10:9). Refiriéndose a su lamentación y sufrimiento. En otro lugar dice “11 Me vestiste de piel y carne, Y me tejiste con huesos y nervios.” (Job 10:11) y aún en el cuidado de Dios por su alma afirma “12 Vida y misericordia me concediste, Y tu cuidado guardó mi espíritu”  (Job 10:12).

Porque Dios, al escuchar el clamor que venía de los suyos, del sufrimiento de ellos, está atento para estos en sus misericordias. Así como la sangre de Abel. Aún en el mismo Job capítulo 10 dice: “22 Tierra de oscuridad, lóbrega, Como sombra de muerte y sin orden, Y cuya luz es como densas tinieblas.”  Describiendo el lugar de los muertos y clamando para la liberación de su alma. Hablando del poder de Dios dice en otro lugar, en Job 12 versículo 10 “10 En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano.”

También en Job 14:1-13

“1 El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores, 

2 Sale como una flor y es cortado, Y huye como la sombra y no permanece.

3 ¿Sobre éste abres tus ojos, Y me traes a juicio contigo? 

4 ¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie. 

5 Ciertamente sus días están determinados, Y el número de sus meses está cerca de ti; Le pusiste límites, de los cuales no pasará.

6 Si tú lo abandonares, él dejará de ser; Entre tanto deseará, como el jornalero, su día. 

7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. 

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, 

9 Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta nueva.

10 Mas el hombre morirá, y será cortado; Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

11 Como las aguas se van del mar, Y el río se agota y se seca, 

12 Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; Hasta que no haya cielo, no despertarán, Ni se levantarán de su sueño. 

13 ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!”

Job 14:1-13

En la esperanza de la liberación y del rescate de su alma, el hombre recto queda esperando confiado en el Señor, aun estando en los lugares del Ades, su alma está segura para el juicio.

Confiando en el Señor y que en Él; en sus manos, el alma está para liberación. Dice aún el Espíritu Santo, de aquel que tiene el poder de resucitar:

“9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;

10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.”

Salmo 16:9-10

Y Dios dice sobre la maldición que de la tierra venía a Caín que es como condenación para todo hombre por su crimen. Como lo fue para los egipcios, en la salida de los israelitas de aquella tierra de esclavitud para otra de bendición.

En Éxodo 12 en el versículo 29, en lo que dice respecto de los hijos de perdición que quedaran en la tierra de maldición.

 “Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.”

Éxodo 12:29

El alejamiento del hombre de Dios, le trajo maldición de todo lo que la tierra produce. En cambio la presencia  de Dios en la tierra trae las bendiciones. Como fue en Éxodo 3:2-6.

“2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 

3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 

4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 

5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 

6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.”

 Éxodo 3:2-6.

El creador de los cielos y de la tierra, en presencia frente a Moisés, mostrándose en la zarza, prevé la elección de Dios de su pueblo. Dios muestra a Moisés que Él era el que le había hecho la promesa a Abraham, porque dice: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.” (Éxodo 3:6)  Indicando así que el alma de ellos, estaba reservada para resucitar, dentro de los adormecidos en el día del juicio, como hijos del Altísimo.

Siguiendo en Génesis 4:12-14.

“12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. 

13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 

14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.”

 Génesis 4:12-14.

Caín sería siempre, en la condición de maldecido desde la tierra, porque por el crimen cometido quedaría en esta tierra; en el estado de encarcelado por el homicidio cometido. No tendría más las bendiciones de Dios.  Estando así, en esta condición de culpa,  vagaría como fugitivo por la tierra; antes buena para él, más hoy sin la presencia de Dios. Sería sin Dios; tanto su naturaleza humana que envolvía su alma, como la tierra habitada por él. Su cuerpo criminal le sería como prisión de su espíritu. (Siendo esta, la tierra de Nod).

En el versículo 13 de Génesis 4 dice  “Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.”

Con esto sabemos que su castigo era el de no ser perdonado, y esta culpa no podrían ser soportada por él, indicándose así mismo que era culpable de muerte. O sea, un hombre no merecedor de vida otorgada por Dios. Debiendo morir por su pecado.

En el versículo 14 de Génesis 4 está escrito: “He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.”

Me lanzas de tu faz y de la faz de la tierra; ¿de cuál tierra, le habla el Señor? De la única que existe, la de este mundo. Vendría a ser fugitivo en la tierra, sin Dios y prisionero de sus propios instintos o sentidos en su hombre natural, o sea; el tipo de hombre, junto a sus descendientes sin perdón, vagabundos por siempre en el mundo. Podemos observar que: los hombres como él, llegarían hasta el día de Noé. Y después del diluvio en las descendencias de la humanidad no obedientes a Dios.

La tierra sería bendita: solamente a los hombres en la promesa hecha a Abraham, es decir Canaán.

O en el caso temporal: como lo fue para Moisés en la zarza ardiente, donde el lugar que pisaban los pies de Moisés fue Santo, porque el Señor estaba allí. Además lo fue en el Santuario, de donde el Señor era invocado, y sobre Israel en el trayecto por el desierto; en una nube de día y llamas de fuego en la noche.

La santidad estuvo en los hombres: antes de Noé fue a Set, hijo de Adán y a los como él; los escogidos, los que fueron hombres en gracia para Dios; es decir los patriarcas entre Adán y Noé.

Revelando en lo que dice: “y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.”

Todos los que hallaren a Caín lo matarían. O a cualquiera de los hombres, en la condición de maldición que viniese a habitar en la tierra de Nod, como prisionero del pecado, condenado a muerte, sin remisión de los pecados, sin ser de los descendientes de los patriarcas. Le sería por compañera la condenación, a él y a sus descendientes, como les es a todos los hombres sin Jesús hasta el día de hoy.

Al Caín asesino le sería por compañera; la condenación, y a todos los que como él, viniesen a compartir su existencia, en esa maldición de criminal en el mundo. Sus enemigos serían, los que en un estado de juicio para muerte, pudiesen vivir y convivir como él en medio de la tierra; sus iguales. Aquellos que lo pudiesen encontrar, serían los que le matarían si lo hallaren. Son aquellos que: vendrían a ser sus descendientes. Como también los descendientes no escogidos de la generación de los patriarcas.

Lo podrían matar también los demonios, los cuales no lo dejarían vivo a no ser por la protección de Dios.

Y aunque él se encontrase en un estado de juicio para muerte, y para las generaciones que viniesen a través de los siglos; es que Dios les da una protección, para que se pudiesen multiplicar en el medio del mundo. Esta protección de Dios; la señal de Caín fue dada a él y a sus generaciones.

El mundo como las generaciones de Caín, camina bajo el dominio de la potestad del aire, y por la protección de Dios dada a los hombres impíos hay un resguardo para dar la posibilidad a su conversión.

“2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 

3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” Efesios 2:3

Porque nos lo revela en las escrituras; los descendientes de Caín no son generaciones contadas como la de los patriarcas. (Esto será descrito y revelado en los escritos más adelante)

Siguiendo el versículo 15, Génesis 4  

“15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.”

  Génesis 4:15

El castigo para aquel que viniese a matar a Caín, sería de siete veces. Y quién matase a otro además de Caín, le sería multiplicado el castigo. Demostrando así Dios, en este juicio que: el hombre, a partir de estas generaciones, podrían vivir en la tierra pero sin ser completamente destruidas. Cargando consigo, una señal de preservación en este hombre natural y aquellos que atentaren contra la vida de este o de estos hombres, tendrían una condenación multiplicada,  sentencia que también sería acrecentada por el homicidio, hasta setenta veces siete.  Y para perdón tendrían que esperar el sacrificio de Jesús.

Como dice en el evangelio de Mateo en el capítulo 18 en los versículos 21 y 22

“21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”  

Mateo 18:21-22

No son siete las veces que debemos perdonar a aquel que pecó, sino setenta veces siete. Que es la culpa o pecado, en la que se encuentra el hombre después del pecado multiplicado de Lamec, el cual mató. Indicado así, los pecados que el hombre carga sobre sí, desde los tiempos de Caín hasta Lamec.

Ver versículo 24 del capítulo 4 de Génesis

“24 Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será.”

Génesis 4:24

Siguiendo en la palabra en Génesis 4:16

Las Generaciones  de Caín y su mujer

“Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod  [“errante”], al oriente de Edén.”

Génesis 4:16

Al oriente del Edén significa; hacia esta tierra, en la condición como la conocemos hoy; este mundo.

Oriente: entrada al paraíso, esperanza de vida, camino que separa entre la vida y la muerte. Es el pasaje entre el muro del mundo y el del camino hacia la Vida; “Cristo”. Como el velo de separación del santuario, el santo del santísimo. Cristo es el que rompió el muro, ahora, Él es el  velo entre la vida y la muerte; la puerta de entrada.

En esta tierra es como el sol, que con su calor le da la vida a la naturaleza, creciendo en ella toda manifestación de vida. Es el sol  con su poder para iluminar, el que también alimenta la vida en la naturaleza, este nace al oriente; sombra o pre-figura de la verdadera fuente de vida que es Dios.

Él, Caín existiría en el oriente por “la señal” de sobrevivencia o permiso de vida en él y sus descendientes, que vendrían a existir en la misma condición de pecado que él. Vivir en el oriente, es decir en esta tierra, significa tener una oportunidad momentánea de vida, dentro de este mundo en la existencia natural.

Oriente significa también donde “nace el sol”, donde hay una esperanza o fuente de vida, a la cual se allegó Caín después que se alejó de Dios y le dio la marca o señal; esa vida o esa esperanza, significa vivir por la misericordia de Dios, la misma vida temporal que dejará de ser en la tierra, como la conocemos.

El Edén fue el lugar en donde a Adán y Eva, tenían vida sin pecado, por el tiempo en que vivieron en ese lugar antes de desobedecer.

Como dice en Génesis 3:24

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.”

Génesis 3:24

El oriente de este versículo, se refiere, dónde nace el sol de justicia, sin pecado, en dirección al árbol de la vida. Que está a la entrada del paraíso. El Jardín de Dios y la vida sin pecado; vida que viene desde arriba de este Jardín. Los querubines están a la entrada; entre, dentro y fuera del Paraíso porque desde allí aparece la Shekhiná; presencia de Dios por encima de los querubines. Camino hacia el árbol de la vida.

“22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.”

Éxodo 25:22

“7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. Apocalipsis 2:7

En medio significa Shekhiná; presencia de Dios entre y por encima de los querubines. Es la espada flameante que está por detrás y por encima de los querubines para que los querubines le sirvan de sombra a Dios y no consuma la creación. Es el velo entre el santo y el santísimo.

“19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 

20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,

Hebreos 10:20

La carne o el cuerpo de Jesucristo, no es solamente la Sekhiná o presencia de Dios, además es el propio velo o lugar de pasaje de este mundo para la gloria de Dios.

“6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Juan 14:6

Veamos el versículo 17 de Génesis 4

“Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.” Génesis 4:17

Y conoció Caín a su mujer; cuando estaba él en este mundo pero la conoce  en la condición de maldecido. Su mujer era de la misma condición, no por su pecado; el de matar a su hermano, pero sí por el hecho, de no ser ella, de la descendencia igual a la de los patriarcas como Set; el hijo aceptado por Dios, después de la muerte de Abel y la de como todos los demás patriarcas que nacieron y vivieron aquí en la tierra.

En el capítulo 5 de Génesis a partir del versículo 1 al 5

“1 Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. 

2 Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.

3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. 

4 Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 

5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.”

Génesis 5:1-5

La palabra nos dice que; Dios creo el hombre a su semejanza; hombre y mujer los creó; macho y hembra los creó. Refiriéndose a los dos siendo uno (Adán: hombre) y en el que seguiría esa condición (Set hasta Cristo). Después de la muerte de Abel, les nació un hijo llamado Set, cuando Adán tenía 130 años.

Set vino a ser de la línea de los patriarcas, escogido por Dios, porque Abel fue muerto, así Adán tuvo un hijo a su semejanza. Semejanza aceptada por Dios al contrario de la rechazada de Caín.

En esta línea veremos las ascendencia desde  Jesucristo hasta Adán y Dios:

23 Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí, 

24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José, 

…..Y así siguiendo las ascendencias

 37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán, 

38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”

Lucas 3:23-38

Jesucristo no era hijo de los hombres por eso la palabra dice según se creía que era hijo de José. Esta genealogía sube hasta Adán. Más se destaca a Cristo como hijo de Dios. Set era hijo de Adán. Jesucristo pasa por sobre esta denominación patriarcal hasta llegar a Dios.

¿Cómo hizo Dios el hombre?; A su semejanza. El hombre hecho a imagen de Dios, hombre y mujer los creó. Set fue hecho a semejanza de Adán, como nos dice la palabra, considerado  patriarca hijo de los hombres escogidos. Para que en sus descendientes fuesen la imagen de Dios, como hombres y mujeres semejantes a Dios. Como lo fue en Isaac y en Jacob. Y finalmente el hombre nacido de mujer; el hijo de la promesa; el Mesías.

Y más todavía ampliando la revelación:

Adán vivió 930 años y después murió, y hasta los 130 años de su vida tuvo muchos hijos e hijas, y después también pero ellos, no fueron contados como Set y los demás Patriarcas. Así como también no fue contada la mujer de Caín. Al no ser ella contada y habiendo nacido antes de Set, fue ella en la condición de los “no contados” o rechazados por Dios, con la marca de Caín. Y dentro de los hijos de Adán fueron muchos los que nacieron y no aparecen como los Patriarcas y escogidos de Dios (Génesis 5:4), pero todos ellos nacieron en una condición alejada, a los escogidos por Dios, por eso no fueron nombrados o no contados.

En aquella época había una generación salida de Caín y otra de todos los hijos de los Patriarcas. Y los que no fueron como Patriarcas y no fueron tomados en cuenta, ni como primicias de los generados ni como escogidos por Dios. Estos formaron una población en la cual fueron formadas las generaciones de la tierra. Y estas mismas existían en un tiempo fuera de tiempo, no comparado al tiempo contado, como a los descendientes desde Adán, Set, Enoc,.. etc. hasta Noé.

Enoc hijo de Caín, fue él y los que nacieron de él, y los que nacieron de los otros descritos arriba; los que no fueron contados como escogidos, ellos fueron todos los hombres y mujeres que nacieron en la tierra, con sus hijos, los que componían la ciudad de Enoc. Y dice ciudad por lo cual sabemos, que vivió allí una gran multitud.

Continuando con la revelación de la Palabra en Génesis 4:18

Descendientes de Caín: Contando a Caín, Enoc, Irad, Mehujael, Metusael, Lamec.

“Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.”

Génesis 4:18

Es claro que si de Enoc salió una ciudad, de sus descendientes también. Siendo estos descendientes: Irad, Mehujael, Metusael, Lamec.. En ellos no se contaron sus mujeres, ni fueron nombradas. Porque fue en Lamec, el sexto hombre (666) incluyendo a Caín  que: mató como Caín mató. Fue en él, en Lamec que aumenta todavía más el peso por el crimen.

Si alguien matase a Caín de siete veces sería el castigo y si alguien matase a Lamec aumentaría, para setenta veces siete.

Indicando así: que los que se juntasen en Lamec, serían en la condición del sexto hombre generado en la criatura, (666) formada después del pecado.

Solamente en Set, el hijo de Adán, la séptima generación sería aceptada por Dios. Se nos revela  que incluyendo Caín hasta Lamec; es una generación fuera de Dios. Mientras Set sería la generación escogida por Dios.

Set es el primero de la pre-figura de Cristo, como de los hijos escogidos pero el último de los contados como criatura en la tierra. Prefigurando el alfa y el omega; Cristo. Por referirse al séptimo hijo nacido como primero y último. El último porque las seis generaciones en Caín fueron rechazadas.

Seis hombres o generaciones rechazadas y una aceptada a partir de Set (la séptima); el hijo hecho a imagen de Adán con Eva y este, prefigura imagen de Dios en su hijo Enoc (la octava); los que a partir de ahí invocarían el nombre de Dios.

También en la octava generación, el hijo de Set; Enoc, en él se  vendría a invocar el nombre de Dios. Indicando así la prolongación del tiempo de vida en sus escogidos y prefigurando Israel; Pueblo de Dios.

Como dice la Palabra en Génesis 4:25-26.

“25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.

26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.”

Génesis 4:25-26.

No fue solamente de una mujer que Lamec tuvo su descendencia, sino de dos: Ada y Zila. Queriendo decir esto entre varias otras cosas; la descripción de las generaciones por venir sobre la faz de la tierra, junto a los dones entregados a ellos por Dios. Aunque en una condición doblemente maldita (por esos las dos mujeres), ésta en un hombre natural y criminal.

(Obs: Recordemos que la generación de Caín hasta Lamec no fue contada por Dios para Él. Por ende, la descendencia de Lamec tampoco fue considerada para Dios por estar bajo la maldición.)

Aconteciendo también en esto, el pleno y total abandono de ellos por Dios. Como podemos ver Génesis 4:19

“Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.”

Génesis 4:19

De estas dos mujeres vinieron a nacer el pueblo desterrado.

“Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.”

Génesis 4:20

Indicando con esto, los pueblos que vendrían a domesticar y a colonizar las regiones de la tierra, sacando provecho de la crianza de animales de granja y domésticos, hablando de todos los animales de los cuales el hombre saca provecho. Y con ello pudieron habitar en tiendas con sus familias formando los pueblos. También con esto, sacando  provecho de todo tipo de producto manufacturado, salido de los animales para consumo. Aprovechando con ello todo  lo que de los animales se puede usar. Como por ejemplo: vestimentas de lana y pieles, lácteos, carne, cueros, etc.

Si Dios, no hubiese dado esta capacidad, de aprovecharse de los animales y sus derivados, esta generación exenta de la presencia de Dios, no habría sobrevivido. Por eso, es que vemos que hoy en día, también los que están fuera de la presencia de Dios, se pueden alimentar de los seres vivos y tener la capacidad para manufacturar.

Con todo esto, conocemos que esos dones fueron dados por Dios para que se cumpliese lo que está escrito:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

Génesis 1:26

Todo hombre aprovecha y se alegra de la condición de ser imagen de Dios; en cuanto a criatura hecha a su imagen.

Aunque sea como en sombra, conocedor de todo lo creado y elementos de la naturaleza, sumado con el poder de la manipulación, transformación, utilización; valiéndose de lo que existe en la tierra, creador en la inventiva  y descubriendo lo que existe en ella.

El hombre recibió lo que él quiso dominar, en la condición de conocer entre lo bueno y lo malo, lo provechoso y lo desaprobado, porque: siendo él la única primicia creada en la condición de imagen de Dios; vendría en esa condición de privilegio, a ser como Dios como en sombra de lo real y verdadero, coexistiendo en un cuerpo mortal y como en estado de pasajero por aquí en la tierra. Repartidos en él los talentos dados por Dios.

Y todavía nos es más revelado en el versículo 21 de Génesis 4;

“Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.”

Génesis 4:21

Jubal, el otro hijo nacido de Ada. Fue el padre de todos los que tocan arpa y órgano. Hablando así la palabra en revelación; no dice que de allí, vendrían a ser revelados todos los talentos y dones dados por Dios en los artesanos a los hombres. Porque teniendo el hombre aquellos talentos y dones para tocar todo tipo de instrumentos, también lo tendrían en el canto, en la hechura y creación  de todo tipo de instrumentos musicales, como obras relacionadas con las artes y la música. La revelación incluye a todo tipo de arte refinada en los hombres, observada hasta el día de hoy en toda la humanidad.

Siguiendo:

“Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naam.”

Génesis 4:22

Zila tuvo a Tubal-caín; maestro de toda obra de bronce y de hierro. Sabiéndose así, el poder en el hombre en su conocimiento, de transformar en la metalurgia todos los metales y elementos sepultados bajo tierra; en herramientas, obras de gran construcción, armas, máquinas; hoy día hasta en el uso de la tecnología.

Hoy vemos, la misericordia de Dios sobre Caín, en la marca de preservación colocada en su frente y en la de todo hombre natural que tiene la oportunidad de usar los talentos para su diario vivir.

Y más todavía en la prolongación de esta Palabra;

“23 Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe. 

24 Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será.” Génesis 4:23-24

Cuando Lamec comunica la noticia a sus dos mujeres de la muerte de dos hombres. Cuando dice oíd mi voz mujeres de Lamec; él habla a su descendencia o lo que sería generado a partir de allí; un hombre o generación, en la condición de setenta veces siete maldecido. Comunicando su crimen a sus mujeres y descendientes que vendrían a vivir desde allí, en aquella condición; como la de él; criminal. Diciéndoles a todos;  que vendrían a ser como él, con la carga de culpa, en porción doble o multiplicada a la de Caín.

“Que un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe.”

En lo que dice que mataría un varón por mi herida, significa por venganza, en represalia de su herida personal, no perdonando y llegando al crimen “y un joven por mi golpe”  indica que fue en un acto de violencia. No perdonó; ni aquel que le quiso la muerte ni a quién le causó un mal.

Cuando vemos, el hombre que pide perdón hoy en día, Jesucristo dice que le debemos perdonar setenta veces siete. O sea, el estado carnal de Caín hasta Lamec, es el mismo estado del hombre actual que no ha sido perdonado, es decir el del sin remisión.

Confirmando la respuesta por medio de Jesucristo como lo dicho más arriba:

“21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”

Mateo 18:21-22

Creación y formación del hombre. Cuando el hombre fue formado como dice en Génesis, Capítulo 2 versículo 7.

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Génesis 2:7

La formación del hombre a partir del elemento sin corrupción, fue por causa de la creación. Siendo el hombre, la primicia del proyecto de Dios. Fue solamente después de esto; de formar el hombre que el Señor plantó un jardín en un lugar llamado Edén, hecho por Dios. Este lugar fue hecho arriba o por sobre el estado natural en corrupción que hoy conocemos como el Universo.

Al hombre lo formó del polvo; esencialmente del elemento primario, lo palpable. Sin corrupción; ya que Dios vino a formar el hombre perfecto; sin corrupción, sin pecado. Y todo lo que fue hecho en aquel lugar (Edén), fue perfecto. Así fue en el Paraíso que fue plantado en el Jardín del Edén.

Después de la caída del hombre por el pecado, todo lo que fue hecho, en este mundo que vivimos, fue bueno para Dios, bueno no de bondad, pero sí en lo óptimo para la existencia natural.

La construcción y creación de la tierra y del universo conocido, fue hecho por Dios del elemento ya en corrupción por el pecado de Adán y Eva. Así nos damos cuenta por la creación que ella misma dejará de ser y que es pasajera.

La tierra que esperamos, ¡es una futura, nueva tierra e infinita, allá en los cielos!

Cuando el hombre fue hecho a imagen de Dios, como está escrito en Génesis capítulo 1 versículo 26. Fue hecho aquí en esta tierra, de un elemento distinto a como fue formado en el paraíso.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

 Génesis 1:26

Vemos que después de la corrupción del hombre, él viene a ser como Dios, señoreando las bestias de la tierra, como en el versículo 26, capítulo 1 de Génesis. Obviamente que en una condición distinta a la que estaba en el Edén, y en un mundo diferente; en el Edén estaba sin pecado, alimentándose de las virtudes de Dios y en esta tierra en pecado y corrupción, señoreando las bestias de la tierra.

Porque dice la palabra en el capítulo 3 versículo 5 de Génesis.

“Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”

Génesis 3:5 

Cuando aún no estaban en este mundo y tampoco estaban en la condición de pecado,  ellos sabían que si comían del árbol del bien y del mal morirían. Y según la tentación, venida a través de satanás que les dijo que si comiesen de aquel árbol vendrían a ser como Dios; entonces al comerlo, fueron para la condición de muerte, conociendo el bien y el mal. Porque solo Dios en Su Absoluto, tiene poder de separar el bien del mal.

Después de ser el hombre y la mujer creados en esta condición corruptible en la tierra, pasaron a vivir en el mundo que ellos quisieron; en la condición de ser como Dios. Pero Dios lo permitió en una pre-figura corrupta.

Dios hizo este mundo en la creación en forma palpable de la materia o elemento, estando este en esencia en descomposición.  Siendo así, este no sería eterno; sería finito. Para que todo lo creado viniese a ser pasajero, y solamente la creación, en cuanto a alma, fuese infinita en el hombre. Aunque  ella vendría a poder ser así; en el poder de Dios y en Dios y en Jesucristo; salvador de las almas de aquellos hombres de este mundo, que solo Él puede llevarlas consigo, desde aquí a la Nueva Tierra venidera y eterna en Él.

Hombre y mujer creados en Dios; en la herencia del Hijo de la Eternidad. Todo se pierde aquí, menos el alma rescatada por Dios.

Toda forma deja de ser, y es hecha una nueva forma en Cristo Jesús, una nueva creación, un nuevo cuerpo, un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra, amén.

“26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 

27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 

28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 

“29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

Hebreos 12:26-29

Vivir Piadosamente Como Dios Nos enseña

luzdomundo

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”

2 Timoteo 3:12

 

Esta es una ley, una certeza que Dios nos alerta a través de sus Santas Escrituras. Ley que en el día de hoy, no marca más nuestras credenciales como siervos de Dios. Cuando digo nosotros, incluyo toda esta generación la mía y la suya de hoy.

Esta palabra, no dice que si escogemos vivir piadosamente “puede ser que” seamos perseguidos. Ella dice que, si vivimos piadosamente, necesariamente sufriremos persecuciones. Si escogemos vivir como Cristo vivió, sufriremos persecuciones.

No se trata de una posibilidad. Se trata de una regla, de algo que ciertamente sucederá. ¿Y por qué? Dejemos al propio Hijo de Dios que nos responda:

 

“Esto les mando, que os améis los unos a los otros

(18) Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. (19) Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

(20) Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

(21) Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.”

Juan 15:18-21

 

 Así que, tal persecución por nuestra fe es una credencial del cielo que dice que estamos, de hecho, caminando contra las corrientes de este rio impetuoso, que es el mundo.

Sin embargo, en este mundo occidental democrático, algunos preguntarían: y aquellos que viven piadosamente y no son mártires, diciendo así, los que no están siendo presos, acosados o muertos en un claro acto. Y estos, ¿en qué son perseguidos?

Ahí está

Cuando dan buen ejemplo, donde solo el mal ejemplo prevalece y eso enfurece los que están alrededor; cuando siendo tratados con desprecio no desprecian. Cuando sufren calumnias no calumnian, y teniendo que mentir para promoverse no mienten.

Cuando todos adulteran y en ese medio no adultera. Cuando todos ríen de la flaqueza ajena y esos no ríen. Y cuando todos se alegran con una maldad contra el prójimo, y esos se entristecen.

Como está escrito:

“(4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.  

(5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

(6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

(7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

(8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

Mateo 5:4-8

 

Y entonces pierden oportunidades en este mundo: poder, promociones delante de los hombres, riquezas y lisonjas, simplemente por amor y temor a Dios. Pues no hacen concesiones de propinas, acuerdos sucios, no toman ventajas deshonestas y no hacen negociación de valores personales.

 

Ah, sí, estos, en eso son buenos participantes con Cristo de su sufrimiento y dignos de ser llamados hijos de Dios.

 

Este tipo de gente ¡Basura del mundo, despreciables para que parezcan ser hallados mejores de lo que realmente son, y en verdad, en sí mismos sabiendo que no siendo nada, fueron hechos príncipes y princesas de Dios!

Este tipo de gente, escoria de ignorantes entre los hombres, que se basan en el que no ven, en vez de vivir por el placer que pueden ver y sentir, siendo por eso tan despreciados!

Pero, ¿y para Dios?

Para Él son ¡el perfume de Cristo! ¡Luz en medio de las tinieblas! ¡Pueblo escogido! ¡Sacerdocio real! ¡Hija de Sion! Jardín virtuoso en medio del desierto de este mundo.

Así, esta es la Iglesia. La verdadera. Estos son los que padecen por amor de Cristo

 

“Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.”

Romanos 8:36

Y esa persecución no es solo fuera de los templos de ladrillo y madera, también dentro. Allí sentados en los mismos bancos que dan lugar a una misma fe. ¿Y por qué?

Porque la Iglesia de Dios no es demarcada por los que están de la puerta para dentro de los templos construidos por hombres. Donde muchos están por las ventajas y riquezas de este mundo. Por eso que solo hablan de ellas.

Porque, la Iglesia de Dios es demarcada por aquellos que están realmente dentro del Verdadero Templo: ¡El Cuerpo Resucitado de Jesucristo!

¿Cómo? Por el Espíritu Santo que en ellos habitan, y ellos, en el Espíritu, haciendo su voluntad. No solamente el Espíritu en ellos, también ellos en el Espíritu.

Como Jesús prometió:

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Juan 14:23

 

Pues quien participa de encuentros simplemente en templos, pero no lo tiene a Él así y no vive para Él, no es de Él:

 

“(8) y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

(9) Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”

Romanos 8: 8-8

 

 ¡VIVIR PIADOSAMENTE!

Eso no significa vivir con “cara de piedad” o de bondad. Ni tener lástima de su prójimo, de su semejante.

Vivir piadosamente es elevar La Piedad en todo aquello que vivimos.

Significa tener en mente y corazón, antes y durante cada paso de nuestra vida lo seguiente:

– Cuan piadoso fue Dios con nosotros ¡En cada llaga del Cuerpo de Cristo! Cuando fuimos perdonados por Dios ¡por la Sangre de Jesús! Ahora, si tanto recibimos de Él, sin merecer nada.

– Que enorme piedad es la que deberían recibir también nuestros semejantes ¡Ha! ¡Que amor! ¡Que gracia de Dios!

– Y si nuestro prójimo también merece esa piedad. Porque nosotros mismos recibimos sin merecer, entonces también con eso en mente, ¡seremos piadosos y viviremos piadosamente!  En el temor de Dios y llenos de gratitud en el corazón.

Y eso, ciertamente, nos llevará a persecución.

Porque tal Luz de Dios desvelará las tinieblas, la injusticia y la impunidad de aquellos que se resisten y se aferran a sí mismos y en sus convicciones.

Y estos, descubiertos, se irritan. Quedan irritados como quién es descubierto bajo una falsa vestidura. Que antes abrigaba la conciencia con todo tipo de auto-engaños y auto-bondad o aún de religiosidad. Siendo él mismo, el centro beneficiado de sí mismo en puro egoísmo, y no en Dios.

 

Pero ahora, por el reflejo de la piedad en Cristo reflejado en nosotros, se mostró demasiado engañoso y falló. Y por eso nos odia.

Esa es la verdadera piedad.

En verdadera guerra de la Luz contra Las Tinieblas.

Luz que Cristo dejó en el mundo por su Iglesia. Única en todo el planeta. Única que la escogió por el Espíritu  y con ella habita, por la fe en Cristo.

Porque el Espíritu Santo es único en todos estos.

Dejaremos pues, ¿apagar esa Luz? ¿Ser contaminada por las tinieblas de este mundo?

Ciertamente que no.

Aunque queden apenas algunos focos en toda la tierra.

¡La paz de Cristo resplandezca en todos nosotros!

 Por Alan De Zoppa Maia